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Trump es más popular de lo esperado entre las minorías de EEUU
Por:
Karl W Smith
Viernes 23 de
Octubre 2020 - 10:03

Las discriminaciones seguramente se enfocarán en eso, pero también será importante no pasar por alto una de las sorprendentes fortalezas de Trump: un mayor apoyo entre los jóvenes votantes de minorías.
Si el presidente Donald Trump pierde la reelección en dos semanas, lo que parece cada vez más probable, una razón principal será el colapso de su apoyo entre adultos mayores blancos sin título universitario. Las discriminaciones seguramente se enfocarán en eso, pero también será importante no pasar por alto una de las sorprendentes fortalezas de Trump: un mayor apoyo entre los jóvenes votantes de minorías.
La fortaleza del presidente entre los votantes de minorías es contraintuitiva. En medio de las mayores protestas para la justicia racial y la reforma policial desde la década de 1960, Trump pidió medidas enérgicas contra los manifestantes y defendió reiteradamente a la Policía. Entretanto, su política de tolerancia cero en la frontera fue considerada racista y xenófoba en todo el mundo.
No obstante, si las tendencias son ciertas, Trump podría ganar un mayor porcentaje de votos afroamericanos que cualquier candidato republicano desde Bob Dole, quien obtuvo 12% de los votos negros en 1996. El apoyo del presidente también está aumentando entre los hispanoamericanos, y parece que podría capturar aproximadamente el mismo porcentaje, 35%, que George W. Bush en el año 2000. (El 44% de Bush en 2004 ha sido la marca más alta para los republicanos en los últimos 50 años).
Estas estadísticas impactan aún más en comparación con el desempeño de Trump en 2016, cuando recibió el apoyo más bajo en décadas entre las minorías. Este histórico punto bajo podría explicar en parte lo que yace tras el creciente apoyo hacia Trump ahora.
En la inauguración de Trump en 2017, muchos asumieron que el eslogan “Make America Great Again” (“Que EE.UU. vuela a ser grande”) significaba que daría prioridad a las necesidades de los estadounidenses blancos mayores en las viejas ciudades del cinturón manufacturero sobre las de jóvenes minorías urbanas. Sus políticas en realidad han hecho lo contrario.
El primer (y único) logro legislativo importante de Trump fue un proyecto de ley de reforma fiscal que redujo las tasas para las empresas. La inversión privada repuntó y la tasa de desempleo de los trabajadores negros e hispanos alcanzó mínimos históricos. Los mercados laborales ajustados llevaron el ingreso personal promedio a niveles récord y abrieron nuevas oportunidades para los trabajadores que anteriormente habían sido excluidos del mercado laboral.
En cuanto al comercio, Trump prometió revocar acuerdos multilaterales desastrosos y traer de nuevo empleos de fabricación que estaban en el extranjero. Pero antes de la pandemia, la mayor mancha en el historial económico de Trump fue la pérdida de empleos de fabricación en el cinturón manufacturero como resultado de la guerra comercial.
¿Qué pasó con el crimen y la inmigración, otras dos áreas en las que se suponía que Trump velaría por los intereses de los blancos estadounidenses a expensas de las minorías urbanas? Bueno, pese a su agresiva retórica, Trump firmó un proyecto de ley de reforma de sentencias que provocó la liberación de miles de delincuentes no violentos. En materia de inmigración, las deportaciones siguen siendo mucho más bajas que durante varios años de la presidencia de Barack Obama.
Todo esto para decir que si bien la retórica de Trump puede haber sonado ofensiva para los votantes minoritarios, sus acciones fueron muy diferentes. Cuando los votantes minoritarios vieron muestras de las políticas reales de Trump, pudieron haber concluido que no eran tan malas como temían. Puede que esa brecha sea lo que impulsa la sorprendente fortaleza de las cifras del presidente.
La fortaleza del presidente entre los votantes de minorías es contraintuitiva. En medio de las mayores protestas para la justicia racial y la reforma policial desde la década de 1960, Trump pidió medidas enérgicas contra los manifestantes y defendió reiteradamente a la Policía. Entretanto, su política de tolerancia cero en la frontera fue considerada racista y xenófoba en todo el mundo.
No obstante, si las tendencias son ciertas, Trump podría ganar un mayor porcentaje de votos afroamericanos que cualquier candidato republicano desde Bob Dole, quien obtuvo 12% de los votos negros en 1996. El apoyo del presidente también está aumentando entre los hispanoamericanos, y parece que podría capturar aproximadamente el mismo porcentaje, 35%, que George W. Bush en el año 2000. (El 44% de Bush en 2004 ha sido la marca más alta para los republicanos en los últimos 50 años).
Estas estadísticas impactan aún más en comparación con el desempeño de Trump en 2016, cuando recibió el apoyo más bajo en décadas entre las minorías. Este histórico punto bajo podría explicar en parte lo que yace tras el creciente apoyo hacia Trump ahora.
En la inauguración de Trump en 2017, muchos asumieron que el eslogan “Make America Great Again” (“Que EE.UU. vuela a ser grande”) significaba que daría prioridad a las necesidades de los estadounidenses blancos mayores en las viejas ciudades del cinturón manufacturero sobre las de jóvenes minorías urbanas. Sus políticas en realidad han hecho lo contrario.
El primer (y único) logro legislativo importante de Trump fue un proyecto de ley de reforma fiscal que redujo las tasas para las empresas. La inversión privada repuntó y la tasa de desempleo de los trabajadores negros e hispanos alcanzó mínimos históricos. Los mercados laborales ajustados llevaron el ingreso personal promedio a niveles récord y abrieron nuevas oportunidades para los trabajadores que anteriormente habían sido excluidos del mercado laboral.
En cuanto al comercio, Trump prometió revocar acuerdos multilaterales desastrosos y traer de nuevo empleos de fabricación que estaban en el extranjero. Pero antes de la pandemia, la mayor mancha en el historial económico de Trump fue la pérdida de empleos de fabricación en el cinturón manufacturero como resultado de la guerra comercial.
¿Qué pasó con el crimen y la inmigración, otras dos áreas en las que se suponía que Trump velaría por los intereses de los blancos estadounidenses a expensas de las minorías urbanas? Bueno, pese a su agresiva retórica, Trump firmó un proyecto de ley de reforma de sentencias que provocó la liberación de miles de delincuentes no violentos. En materia de inmigración, las deportaciones siguen siendo mucho más bajas que durante varios años de la presidencia de Barack Obama.
Todo esto para decir que si bien la retórica de Trump puede haber sonado ofensiva para los votantes minoritarios, sus acciones fueron muy diferentes. Cuando los votantes minoritarios vieron muestras de las políticas reales de Trump, pudieron haber concluido que no eran tan malas como temían. Puede que esa brecha sea lo que impulsa la sorprendente fortaleza de las cifras del presidente.
Con información de
Perfil

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