Biden anuncia medidas preventivas ante el incremento de la violencia con armas en Estados Unidos
Jueves 24 de
Junio 2021

Las muertes por armas de fuego en 2021 han subido más de un 24% con respecto al mismo periodo de 2019, en una situación que el presidente califica de “epidemia”, y que puede empeorar este verano
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha puesto en marcha este miércoles una estrategia de prevención del crimen en un intento de frenar las desorbitadas cifras de la violencia provocada, sobre todo, por las armas de fuego, mientras los republicanos acusan a las políticas de la Administración demócrata de ser las responsables del aumento de los delitos. Las muertes por armas de fuego en 2021 se han incrementado más de un 24% con respecto al mismo periodo en 2019. Y no parece que los índices vayan a mejorar. Acompañado por el fiscal general de EE UU, Garland Merrick, Biden informó en un mensaje a la nación de que se había reunido con un grupo bipartidista de líderes civiles y de las fuerzas del orden para discutir cuál era la mejor manera de frenar “la epidemia” que desangra el país.
El mandatario dejó claro que “no hay una sola respuesta que resuelva tan importante problema”. El demócrata dedicó su tiempo para explicar, “a todos los que están en su casa”, los puntos que ayudarán a frenar la violencia generada por las armas, que el pasado mes de abril, tras la sucesión de varios tiroteos de masas, Biden calificó como una “vergüenza nacional”.
Entonces, el presidente puso en marcha un paquete de medidas que, entre otras cosas, buscaba endurecer el control de la venta de kits para fabricar las conocidas como ghost arms (armas fantasma), que se construyen en casa y carecen de número de serie. La iniciativa se tomó mientras la legislación más ambiciosa —sobre las armas de asalto, por ejemplo— seguía (y sigue) estancada en el Congreso.
Hablando desde la Casa Blanca, el exsenador, curtido en el Capitolio en muchos intentos, y algún logro, de aumentar el control de armas, desgranó su plan. El Gobierno está determinado a que se comprueben los antecedentes de quienes intenten comprar un arma; insistirá en aprobar en el Senado la prohibición de los fusiles de asalto (”nadie necesita 30, 40 o 50 balas en su arma”); pondrá en marcha políticas comunitarias para mantener los barrios seguros y, quizá la más importante de sus iniciativas, desviará para la seguridad pública algunos fondos sin usar de los 350.000 millones de dólares que Biden firmó como ayuda directa al plan de rescate de la economía. Esto posibilitaría contratar más agentes de policía, mejorar su equipamiento y ampliar los esfuerzos para poder arrestar a los traficantes de armas.
“Lo encontraremos”, dijo, señalando a la pantalla en un gesto de advertencia, a quienes estuvieran escuchando y vendan armas de forma ilegal. “Si vende un arma a alguien sin haber comprobado sus antecedentes delictivos o psicológicos, le quitaremos su licencia”. En ese momento, el presidente reiteró su mensaje de “tolerancia cero” hacia quienes tienen un negocio de armas y no cumplen la ley. Ofreciendo datos, Biden dijo que el 90% de las armas que se encuentran en la escena de un crimen fueron vendidas por un 5% de los comerciantes dedicados a ese negocio. “Basta ya”, dijo el mandatario.
Para la Casa Blanca es “inaceptable” el repunte de la violencia que sufren algunas de las ciudades más importantes del país. La “estrategia integral” de la Administración de Biden está destinada a aplicar “medidas preventivas que han demostrado reducir la delincuencia violenta”.
El mandatario dejó claro que “no hay una sola respuesta que resuelva tan importante problema”. El demócrata dedicó su tiempo para explicar, “a todos los que están en su casa”, los puntos que ayudarán a frenar la violencia generada por las armas, que el pasado mes de abril, tras la sucesión de varios tiroteos de masas, Biden calificó como una “vergüenza nacional”.
Entonces, el presidente puso en marcha un paquete de medidas que, entre otras cosas, buscaba endurecer el control de la venta de kits para fabricar las conocidas como ghost arms (armas fantasma), que se construyen en casa y carecen de número de serie. La iniciativa se tomó mientras la legislación más ambiciosa —sobre las armas de asalto, por ejemplo— seguía (y sigue) estancada en el Congreso.
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Con información de
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