Contundente triunfo republicano en Virginia: Biden recibe un mazazo político en su primer gran test electoral
Por:
Rafael Mathus Ruiz
Miércoles 03 de
Noviembre 2021
El republicano Glenn Youngkin se impuso en la elección para gobernador de Virginia, un estado que el presidente norteamericano había ganado por más de 10 puntos el año anterior
WASHINGTON.- Virginia es uno de los termostatos políticos de Estados Unidos. En 2019, en plena presidencia de Donald Trump, los demócratas, que ya tenían en sus manos la gobernación, lograron tomar el control de la Legislatura por primera vez en la historia en una elección local que electrificó al partido, y reveló su poder de convocatoria en los suburbios, una capa de votantes crucial para la política norteamericana.
Un año después, Joe Biden le ganó a Donald Trump por más de 10 puntos. Pero anoche, el republicano Glenn Youngkin, 54 años, novato de la política, les arrebató la gobernación a los demócratas en un triunfo que provocó un pequeño terremoto político en el país y tiró un baldazo de agua fría sobre la Casa Blanca.
Con una remontada con aroma a épica en las últimas semanas, Youngkin, un ejecutivo millonario que centró su campaña en la educación y los impuestos y el contacto directo con los votantes, derrotó por un estrecho margen al demócrata Terry McAuliffe, una figura histórica del partido, que ya había gobernado el estado entre 2014 y 2018. Los demócratas habían puesto todo para ganar la elección: Barack Obama y Joe Biden fueron personalmente a hacer campaña con McAuliffe, quien hasta hace unas semanas iba primero en las encuestas.
El triunfo de Youngkin develó la vulnerabilidad del Partido Demócrata, que dominó cómodo todas las elecciones en el país durante la presidencia de Trump, una figura irritante para los progresistas, que salieron en masa a votar en su contra en 2018 y 2020. Ahora, con Trump en un segundo plano –Youngkin recibió su apoyo, pero su campaña mantuvo lejos al magnate–, los republicanos aparecen energizados por su fuerte rechazo a Biden, a quien como una figura débil que está empujando al país hacia el “socialismo”. La persistencia de la pandemia del coronavirus y la inflación –el precio de la nafta se ha disparado– han opacado la reactivación de la economía, que, pese a todo, parece gozar de buena salud y tiene buenas perspectivas.
Para la Casa Blanca, la victoria de Youngkin fue un fuerte llamado de atención sobre la urgencia de avanzar la agenda doméstica de Biden, trababa en el Congreso por las peleas entre progresistas y moderados. Biden se topó con la victoria de Youngkin a su regreso de su gira por Europa. Antes de partir, el mandatario había arengado a la tropa demócrata en el Congreso a aprobar los dos proyectos de ley varados, su plan de infraestructura por un billón de dólares y su paquete de reformas sociales por 1,75 billón de dólares.
Biden había urgido a los demócratas en el Congreso a que aprobaran su agenda legislativa, dejando en claro que, a su juicio, el futuro de su presidencia y el del Partido Demócrata estaban atados a la firma de los dos proyectos de ley. Pero los demócratas quedaron atrapados por sus propias internas. El senador Joe Manchin de West Viriginia puso en duda su respaldo al plan de ampliación del gasto público, al afirmar que creía que costaría más de lo que proyectaba la Casa Blanca. Y los progresistas en la Cámara de Presentantes insistieron esta mañana en sumar más programas, al agregar cuatro semanas de licencia por paternidad, una reforma que Biden sacó de su plan para ajustarlo a los deseos de Manchin.
La Casa Blanca dejó entrever esta mañana que espera que el cachetazo electoral que sufrieron los demócratas active a los legisladores en el Congreso para responder a lo que ven como una clara frustración de los votantes por la demora en el cumplimiento de las promesas de campaña.
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