España
La pesadilla de las familias por ómicron: "¿Qué hago con los niños?"
Martes 18 de
Enero 2022
La pregunta recorre como la pólvora encendida las puertas de los colegios, las consultas de los pediatras y los whatsapps de los grupos de madres desesperadas al no tener con quién dejar a sus hijos: «¿Qué hago ahora con los niños?».
El aumento de los contagios provocados por la variante ómicron se está convirtiendo en una pesadilla para muchas familias ante la imposibilidad de poder conciliar.
La situación es kafkiana en muchas viviendas: padres positivos con niños pequeños negativos que no se pueden aislar porque tienen que ocuparse de sus vástagos, madres negativas deseando contagiarse de sus retoños, progenitores que se ven obligados a dejar a los niños con los abuelos que se acaban contagiando...
«Tengo un hijo de cuatro años y una niña de dos. Mi marido y yo hemos dado positivos y ellos no. Contestación de la rastreadora: 'Lo que tienen que hacer es aislarse de sus hijos'. Mi respuesta fue: 'Entiendo que tenga que leerme lo que pone en el papel y que el papel lo aguanta todo, pero mis hijos aún no saben cocinar ni cambiarse el pañal. No es viable aislarnos así que usaremos mascarilla y tendremos las ventanas abiertas'», ha asegurado Miriam en las redes sociales.
Otros, como Ignacio, han tenido que tirar de sus vacaciones para cuidar de sus dos hijos positivos. Su mujer es enfermera en el Hospital de la Paz y tiene que trabajar para cubrir las bajas de sus compañeras: «No sabía qué hacer con los niños. Me he tenido que coger vacaciones».
Paradojas de la vida, el protocolo favorece a los no vacunados que tienen que hacer cuarentena ante el contacto con un positivo frente a los vacunados que no pueden hacerla.
«No sabemos cómo gestionar esta situación. Nos encontramos totalmente desamparados por parte de las administraciones públicas. Hay una auténtica confusión entre las familias con los protocolos que cambian cada poco. Se encuentran desesperadas. Urge crear cuanto antes un permiso para el cuidado de menores por enfermedad», declara Lara Hernández, portavoz del Sindicato de Familias.
DOS AÑOS SIN TOMAR UNA MEDIDA
La situación es tan angustiosa que algunas madres se han visto obligadas a presentar falsos positivos para poder cuidar a sus hijos contagiados, como denuncia el colectivo Malas Madres, que critica que en dos años de pandemia no se haya tomado ni una sola medida en favor de la conciliación.
«Si tu hijo es positivo por covid y tú eres negativa, tienes que ir a trabajar. No tienes derecho a cuidarle. En este país se da por hecho que los niños se cuidan solos», censura Laura Baena, fundadora del colectivo y de la Asociación Yo No Renuncio.
Esta asociación ya entregó en septiembre del año pasado 280.000 firmas al ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, en las que reclamaba el teletrabajo por imperativo legal siempre que fuese posible y bajas laborales para las madres o padres de menores contagiados.
«Llevamos dos años así y no se ha previsto nada. Es desesperante. Tienes que confiar en la buena voluntad del empresario para que te deje teletrabajar o faltar y arriesgarte a que te echen del empleo», reprocha Baena.
Lejos de mejorar, la situación de la conciliación es ahora peor que hace año y medio cuando el teletrabajo estaba instaurado en la mayoría de las empresas.
«Ahora prácticamente ha desaparecido y los empresarios ponen pegas a los empleados para faltar. Los padres están mandando a los niños con tos y con mocos al colegio y los abuelos vuelven a aparecer en la consulta para traer a sus nietos», asevera Irene Maté, pediatra de un centro de salud.
Desde el Sindicato de Familias insisten en que la conciliación pase a formar parte de las políticas públicas en lugar de quedarse en la esfera privada: «Todo recae siempre sobre las familias. Te tienes que autodiagnosticar, autoconfinar... La conciliación depende de la renta que tenga cada uno», añade Lara Hernández, que también es profesora de Secundaria.
La portavoz del Sindicato de Familias también recuerda que la coyuntura en los colegios tampoco es la misma que en el curso anterior cuando las ratios eran de 20 alumnos, se desdoblaron las clases y había profesores de refuerzo.
«El descontrol es absoluto. No sabemos qué chicos vienen y cuáles no. Tengo a 30 alumnos y es imposible garantizar las distancias de seguridad. Damos clase con las ventanas abiertas a cero grados. Los estudiantes vienen con mantas y, a veces, no pueden escribir porque tienen las manos heladas. La gestión de la pandemia es un caos», concluye.
La situación es kafkiana en muchas viviendas: padres positivos con niños pequeños negativos que no se pueden aislar porque tienen que ocuparse de sus vástagos, madres negativas deseando contagiarse de sus retoños, progenitores que se ven obligados a dejar a los niños con los abuelos que se acaban contagiando...
«Tengo un hijo de cuatro años y una niña de dos. Mi marido y yo hemos dado positivos y ellos no. Contestación de la rastreadora: 'Lo que tienen que hacer es aislarse de sus hijos'. Mi respuesta fue: 'Entiendo que tenga que leerme lo que pone en el papel y que el papel lo aguanta todo, pero mis hijos aún no saben cocinar ni cambiarse el pañal. No es viable aislarnos así que usaremos mascarilla y tendremos las ventanas abiertas'», ha asegurado Miriam en las redes sociales.
Otros, como Ignacio, han tenido que tirar de sus vacaciones para cuidar de sus dos hijos positivos. Su mujer es enfermera en el Hospital de la Paz y tiene que trabajar para cubrir las bajas de sus compañeras: «No sabía qué hacer con los niños. Me he tenido que coger vacaciones».
Paradojas de la vida, el protocolo favorece a los no vacunados que tienen que hacer cuarentena ante el contacto con un positivo frente a los vacunados que no pueden hacerla.
«No sabemos cómo gestionar esta situación. Nos encontramos totalmente desamparados por parte de las administraciones públicas. Hay una auténtica confusión entre las familias con los protocolos que cambian cada poco. Se encuentran desesperadas. Urge crear cuanto antes un permiso para el cuidado de menores por enfermedad», declara Lara Hernández, portavoz del Sindicato de Familias.
DOS AÑOS SIN TOMAR UNA MEDIDA
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«Si tu hijo es positivo por covid y tú eres negativa, tienes que ir a trabajar. No tienes derecho a cuidarle. En este país se da por hecho que los niños se cuidan solos», censura Laura Baena, fundadora del colectivo y de la Asociación Yo No Renuncio.
Esta asociación ya entregó en septiembre del año pasado 280.000 firmas al ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, en las que reclamaba el teletrabajo por imperativo legal siempre que fuese posible y bajas laborales para las madres o padres de menores contagiados.
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Lejos de mejorar, la situación de la conciliación es ahora peor que hace año y medio cuando el teletrabajo estaba instaurado en la mayoría de las empresas.
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Con información de
El Mundo
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