Lacalle Pou pone en crisis al Mercosur por su decisión geopolítica de avanzar en un acuerdo bilateral con China que resisten Argentina, Brasil y Paraguay
Por:
Román Lejtman
Viernes 15 de
Julio 2022

El Mercosur vuelve a crujir por la decisión geopolítica de Luis Lacalle Pou, que avanza en la firma unilateral de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Uruguay y China, pese a la oposición explicita de Argentina, Brasil y Paraguay.
Lacalle Pou no desconoce que los acuerdos comerciales en el Mercosur implican a todos sus integrantes y que no es posible cerrar un convenio diplomático con un tercer país al margen del consentimiento de los otros socios fundadores del bloque regional.
Sin embargo. el presidente Pou anunció hace dos días que iniciaran las negociaciones entre Montevideo y Beijing para cerrar un Tratado de Libre Comercio entre Uruguay y China, una iniciativa diplomática que viola las normas y el espíritu institucional del Mercosur.
Esta decisión de política exterior protagonizada por Pou ya causó dos profundos daños colaterales al bloque regional: Jair Bolsonaro (Brasil) resolvió faltar a la cumbre del Mercosur que se hará el 21 de julio en Asunción, y Mario Abdo Benítez (Paraguay) dejó trascender su malestar porque su país apoya a Taiwan ante las constantes amenazas de China.
Frente a la inesperada crisis de identidad que ahora protagoniza el Mercosur, Santiago Cafiero decidió volar a Montevideo para mantener una reunión fuera de agenda con Francisco Bustillo, ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay. El próximo lunes, Cafiero cruzará el Rió de la Plata con instrucciones precisas de Alberto Fernández: aplacar una interna diplomática que pone cerca del abismo al Mercosur.
Con la decisión asumida por Bolsonaro, y la manifiesta irritación diplomática de Benítez, el presidente de Chile optó por suspender su propia participación en la Cumbre de Asunción. Gabriel Boric dejó trascender que enviará a su canciller Antonia Urrejola Noguera, sin que ello implique restar importancia al papel del Mercosur en la región.
Con la ausencia de Bolsonaro y el malestar de Benítez, Alberto Fernández y Luis Lacalle Pou debatirán -otra vez- acerca del futuro político y económico del bloque regional: el presidente del Uruguay pretende cerrar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China, mientras que el jefe de Estado de la Argentina considera que ese movimiento unilateral implica violar todas las normas del acuerdo multilateral creado hace 31 años para transformar al Cono Sur en un jugador global.
Alberto Fernández, Benítez y Lacalle se encontrarán el 21 de julio para deliberar acerca de la agenda de América Latina y el mundo, antes de oficializar el traspaso de la Presidencia Pro Tempore al Uruguay, que hasta ese día estará en manos de Paraguay.
Es decir: Lacalle Pou liderará -durante seis meses- el bloque regional que pone en jaque su decisión de cerrar un TLC con el régimen de Beijing al margen de Argentina, Brasil y Paraguay. La norma fundacional del Mercosur es simple y precisa: los acuerdos se hacen entre los cuatro socios y la contraparte internacional, no hay free rider ni acciones unilaterales.
“Concluyó el trabajo con China. Llegamos a un acuerdo beneficioso para los países y empezará la negociación de Tratado de Libre Comercio”, anunció hace dos días el presidente uruguayo. Y agregó: “No queremos avanzar solos, pero Uruguay no estaba dispuesto a quedarse quieto. Seguramente sea motivo de conversaciones en la próxima cumbre” del Mercosur.
Lacalle Pou ratificó su postura frente a China durante una conferencia de prensa que protagonizó en Montevideo. Y antes de su anunció oficial acerca de “la factibilidad” del TLC con Beijing, el canciller Bustillo llamó al embajador argentino en Uruguay, Alberto Iribarne, para adelantar los términos de las próximas declaraciones públicas de Lacalle Pou.
Cuando Bustillo cortó la llamada, Iribarne chateó con Alberto Fernández y Santiago Cafiero. La información del embajador Iribarne no sorprendió al Presidente y al canciller, que ya preparan una respuesta diplomática ante la iniciativa de Lacalle Pou.
Alberto Fernández considera que hay que fortalecer al Mercosur y luego proponer -en bloque- una hoja de ruta que permita cerrar distintos acuerdos diplomáticos alrededor del mundo: desde la Unión Europea -que está congelado por decisión de Francia- hasta China, que sueña con desplazar a Estados Unidos de América Latina.
El Gobierno evalúa que la posición de Lacalle Pou tiene más vinculación con la agenda doméstica que con huna de ruta internacional. Sin embargo, Alberto Fernández y Cafiero están preocupados por su impacto político entre los principales socios del bloque regional. Creen que la ausencia de Bolsonaro le quita peso específico al Mercosur en un escenario de conflicto bélico y crisis en el acceso a los alimentos y los hidrocarburos.
“Por ahora, se trata de un estudio de factibilidad. Tras el anuncio del miércoles, se espera que en las próximas instancias del MERCOSUR, Uruguay ponga a disposición de los socios la propuesta concreta. Prima facie, una negociación por fuera del bloque de un acuerdo comercial sería incompatible con la normativa MERCOSUR y con el objetivo de la unión aduanera”, comentó Cafiero ante la consulta de Infobae.
Y concluyó el canciller: “Ante el planteo concreto tiene que pasar por el Mercosur, sino es contraria a la normativa”.
Desde esta perspectiva, la estrategia diplomática de la Argentina es predecible. Alberto Fernández apoya el papel geopolítico del Mercosur, se aliará con Brasil -Bolsonaro o Lula- para trabar la iniciativa de Lacalle Pou, no buscará -de ninguna manera- expulsar a Uruguay del bloque regional y apuntará a su crecimiento frente a la demanda constante de granos y energía como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Sin embargo. el presidente Pou anunció hace dos días que iniciaran las negociaciones entre Montevideo y Beijing para cerrar un Tratado de Libre Comercio entre Uruguay y China, una iniciativa diplomática que viola las normas y el espíritu institucional del Mercosur.
Esta decisión de política exterior protagonizada por Pou ya causó dos profundos daños colaterales al bloque regional: Jair Bolsonaro (Brasil) resolvió faltar a la cumbre del Mercosur que se hará el 21 de julio en Asunción, y Mario Abdo Benítez (Paraguay) dejó trascender su malestar porque su país apoya a Taiwan ante las constantes amenazas de China.
Frente a la inesperada crisis de identidad que ahora protagoniza el Mercosur, Santiago Cafiero decidió volar a Montevideo para mantener una reunión fuera de agenda con Francisco Bustillo, ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay. El próximo lunes, Cafiero cruzará el Rió de la Plata con instrucciones precisas de Alberto Fernández: aplacar una interna diplomática que pone cerca del abismo al Mercosur.
Con la decisión asumida por Bolsonaro, y la manifiesta irritación diplomática de Benítez, el presidente de Chile optó por suspender su propia participación en la Cumbre de Asunción. Gabriel Boric dejó trascender que enviará a su canciller Antonia Urrejola Noguera, sin que ello implique restar importancia al papel del Mercosur en la región.
Con la ausencia de Bolsonaro y el malestar de Benítez, Alberto Fernández y Luis Lacalle Pou debatirán -otra vez- acerca del futuro político y económico del bloque regional: el presidente del Uruguay pretende cerrar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China, mientras que el jefe de Estado de la Argentina considera que ese movimiento unilateral implica violar todas las normas del acuerdo multilateral creado hace 31 años para transformar al Cono Sur en un jugador global.
Alberto Fernández, Benítez y Lacalle se encontrarán el 21 de julio para deliberar acerca de la agenda de América Latina y el mundo, antes de oficializar el traspaso de la Presidencia Pro Tempore al Uruguay, que hasta ese día estará en manos de Paraguay.
Es decir: Lacalle Pou liderará -durante seis meses- el bloque regional que pone en jaque su decisión de cerrar un TLC con el régimen de Beijing al margen de Argentina, Brasil y Paraguay. La norma fundacional del Mercosur es simple y precisa: los acuerdos se hacen entre los cuatro socios y la contraparte internacional, no hay free rider ni acciones unilaterales.
“Concluyó el trabajo con China. Llegamos a un acuerdo beneficioso para los países y empezará la negociación de Tratado de Libre Comercio”, anunció hace dos días el presidente uruguayo. Y agregó: “No queremos avanzar solos, pero Uruguay no estaba dispuesto a quedarse quieto. Seguramente sea motivo de conversaciones en la próxima cumbre” del Mercosur.
Lacalle Pou ratificó su postura frente a China durante una conferencia de prensa que protagonizó en Montevideo. Y antes de su anunció oficial acerca de “la factibilidad” del TLC con Beijing, el canciller Bustillo llamó al embajador argentino en Uruguay, Alberto Iribarne, para adelantar los términos de las próximas declaraciones públicas de Lacalle Pou.
Cuando Bustillo cortó la llamada, Iribarne chateó con Alberto Fernández y Santiago Cafiero. La información del embajador Iribarne no sorprendió al Presidente y al canciller, que ya preparan una respuesta diplomática ante la iniciativa de Lacalle Pou.
Alberto Fernández considera que hay que fortalecer al Mercosur y luego proponer -en bloque- una hoja de ruta que permita cerrar distintos acuerdos diplomáticos alrededor del mundo: desde la Unión Europea -que está congelado por decisión de Francia- hasta China, que sueña con desplazar a Estados Unidos de América Latina.
El Gobierno evalúa que la posición de Lacalle Pou tiene más vinculación con la agenda doméstica que con huna de ruta internacional. Sin embargo, Alberto Fernández y Cafiero están preocupados por su impacto político entre los principales socios del bloque regional. Creen que la ausencia de Bolsonaro le quita peso específico al Mercosur en un escenario de conflicto bélico y crisis en el acceso a los alimentos y los hidrocarburos.
“Por ahora, se trata de un estudio de factibilidad. Tras el anuncio del miércoles, se espera que en las próximas instancias del MERCOSUR, Uruguay ponga a disposición de los socios la propuesta concreta. Prima facie, una negociación por fuera del bloque de un acuerdo comercial sería incompatible con la normativa MERCOSUR y con el objetivo de la unión aduanera”, comentó Cafiero ante la consulta de Infobae.
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Con información de
Infobae
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