El Gobierno ultima el llamado a extraordinarias, pero la tensión política complica las chances de sesionar
Viernes 30 de
Diciembre 2022

El Ejecutivo busca reabrir el parlamento desde la segunda semana de enero para tratar proyectos clave. Cerca de Alberto Fernández aseguran que la convocatoria saldría la semana que viene.
Mientras en el Congreso se suman nuevos capítulos al conflicto entre el oficialismo y la oposición, la Casa Rosada y el Ministerio de economía terminan de definir el temario y el presidente Alberto Fernández se prepara para oficializar la convocatoria a sesiones extraordinarias. Sin embargo, ni en el Gobierno ni en las bancadas opositoras hay certezas de que finalmente el parlamento logre sesionar.
Según indicaron en las últimas horas desde la Secretaría Legal y Técnica que comanda Vilma Ibarra, el decreto de convocatoria a extraordinarias recién saldría la semana que viene, en el nuevo año.
En principio, el Ejecutivo buscaría que el Congreso vuelva a funcionar desde la segunda quincena de enero y durante el mes de febrero, y ese el mismo pronóstico que se conversaba entre los diputados y senadores nacionales. Pero en el ámbito parlamentario había mayor escepticismo sobre las posibilidades de sesionar durante enero, ya que, considerando la paridad de fuerzas, la falta de consenso y en medio de las vacaciones, la ausencia de un diputado puede hacer peligrar el quorum de cualquier sesión.
Durante el periodo de extraordinarias es el Poder Ejecutivo el que define los proyectos a tratar. En la presidencia de la Cámara de Diputados daban por confirmado en el temario de extraordinarias una serie de iniciativas impulsadas desde el ministerio de Economía, a cargo de Sergio Massa, como el nuevo blanqueo de capitales y la ley del fomento al desarrollo agroindustrial.
También se mencionaba la reforma de la ley de lavado de activos que apunta a convertir a la Unidad de Información Financiera (UIF) en un organismo descentralizado de la Administración Pública Nacional, en jurisdicción de la cartera económica.
Por otra parte, Economía todavía analizaba, al menos hasta este jueves a última hora, proyectos para extender el impuesto a los bancos por los intereses a las Leliq, y elevar la alícuota del impuesto al juego online, con el argumento de que sería el mecanismo para obtener los fondos y cumplir con el fallo de la Corte que le ordenó al Gobierno nacional restituirle a CABA una parte de los fondos de coparticipación que le recortó en el 2020. Sobre este proyecto, Juntos por el Cambio no acompañaría.
En Diputados entendían que la “demora” en el llamado a extraordinarias se debía a que Palacio de Hacienda todavía se encontraba analizando esos puntos.
El temario de extraordinarias también incluirá el proyecto de moratoria previsional que permitiría que puedan jubilarse 800.000 personas que no cumplen con los años de aportes. Esta iniciativa ya encontró problemas hace poco. En la última sesión (fallida) del 2022, el oficialismo no consiguió el acompañamiento de Juntos por el Cambio ni de bloques independientes como el Interbloque Federal, que integran 8 diputados del peronismo y el socialismo.
Las bancadas opositoras reclaman que el Frente de Todos incluya un proyecto para modificar el Presupuesto 2023 que indique cuáles serían los cambios que se harían de partidas para financiar la medida, que tendría un costo fiscal de medio punto del PBI al segundo año de implementación.
La tensión entre el oficialismo y la oposición complican las chances de sesionar en extraordinarias
A principios de este año, Alberto Fernández convocó a sesiones extraordinarias para el mes de febrero y envió un temario con 18 proyectos. No sólo no fue aprobado ninguno, sino que el Congreso no sesionó ni una vez.
El último mes de este 2022 dio una buena muestra del clima de tensión que se vive en el parlamento y de las dificultades que tiene el oficialismo para convocar a sesiones y aprobar proyectos sin respaldo de la oposición.
En el Senado, el oficialismo suele alcanzar al quorum con la ayuda de tres senadores aliados, siempre que todos sus senadores estén presentes. Allí, la última sesión fue el 16 de noviembre, en las vísperas del inicio del Mundial, y el kirchnerismo abrió una nueva guerra con la oposición por las designaciones en el Consejo de la Magistratura. La ausencia de un legislador que viajó Qatar y problemas de salud de otros le impidieron cualquier otra convocatoria desde entonces.
En Diputados, la oposición logró frenar las últimas tres sesiones que intentó realizar el oficialismo, incluida una que terminó en escándalo, entre los insultos de los legisladores de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos.
En la Cámara Baja el oficialismo está más complicado para sesionar que en la Cámara Alta. Una bancada clave es, como se dijo, el Interbloque Federal, que ya advirtió que convalidará ninguna sesión hasta que JxC y FdT bajen los niveles de conflictividad, retomen el diálogo y vuelvan a discutirse temarios de consenso.
El Gobierno corre a contrarreloj: no será un año sencillo para abrir el Congreso, más allá de las extraordinarias. Tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, de un lado y otro de la grieta anticipan las dificultades para sesionar en año electoral. No solo porque el enfrentamiento entre el oficialismo y la oposición dificultarán cualquier negociación, sino porque la campaña y las elecciones casi mensuales que habrá en las provincias retendrán a los legisladores en sus distritos.
Según indicaron en las últimas horas desde la Secretaría Legal y Técnica que comanda Vilma Ibarra, el decreto de convocatoria a extraordinarias recién saldría la semana que viene, en el nuevo año.
En principio, el Ejecutivo buscaría que el Congreso vuelva a funcionar desde la segunda quincena de enero y durante el mes de febrero, y ese el mismo pronóstico que se conversaba entre los diputados y senadores nacionales. Pero en el ámbito parlamentario había mayor escepticismo sobre las posibilidades de sesionar durante enero, ya que, considerando la paridad de fuerzas, la falta de consenso y en medio de las vacaciones, la ausencia de un diputado puede hacer peligrar el quorum de cualquier sesión.
Durante el periodo de extraordinarias es el Poder Ejecutivo el que define los proyectos a tratar. En la presidencia de la Cámara de Diputados daban por confirmado en el temario de extraordinarias una serie de iniciativas impulsadas desde el ministerio de Economía, a cargo de Sergio Massa, como el nuevo blanqueo de capitales y la ley del fomento al desarrollo agroindustrial.
También se mencionaba la reforma de la ley de lavado de activos que apunta a convertir a la Unidad de Información Financiera (UIF) en un organismo descentralizado de la Administración Pública Nacional, en jurisdicción de la cartera económica.
Por otra parte, Economía todavía analizaba, al menos hasta este jueves a última hora, proyectos para extender el impuesto a los bancos por los intereses a las Leliq, y elevar la alícuota del impuesto al juego online, con el argumento de que sería el mecanismo para obtener los fondos y cumplir con el fallo de la Corte que le ordenó al Gobierno nacional restituirle a CABA una parte de los fondos de coparticipación que le recortó en el 2020. Sobre este proyecto, Juntos por el Cambio no acompañaría.
En Diputados entendían que la “demora” en el llamado a extraordinarias se debía a que Palacio de Hacienda todavía se encontraba analizando esos puntos.
El temario de extraordinarias también incluirá el proyecto de moratoria previsional que permitiría que puedan jubilarse 800.000 personas que no cumplen con los años de aportes. Esta iniciativa ya encontró problemas hace poco. En la última sesión (fallida) del 2022, el oficialismo no consiguió el acompañamiento de Juntos por el Cambio ni de bloques independientes como el Interbloque Federal, que integran 8 diputados del peronismo y el socialismo.
Las bancadas opositoras reclaman que el Frente de Todos incluya un proyecto para modificar el Presupuesto 2023 que indique cuáles serían los cambios que se harían de partidas para financiar la medida, que tendría un costo fiscal de medio punto del PBI al segundo año de implementación.
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A principios de este año, Alberto Fernández convocó a sesiones extraordinarias para el mes de febrero y envió un temario con 18 proyectos. No sólo no fue aprobado ninguno, sino que el Congreso no sesionó ni una vez.
El último mes de este 2022 dio una buena muestra del clima de tensión que se vive en el parlamento y de las dificultades que tiene el oficialismo para convocar a sesiones y aprobar proyectos sin respaldo de la oposición.
En el Senado, el oficialismo suele alcanzar al quorum con la ayuda de tres senadores aliados, siempre que todos sus senadores estén presentes. Allí, la última sesión fue el 16 de noviembre, en las vísperas del inicio del Mundial, y el kirchnerismo abrió una nueva guerra con la oposición por las designaciones en el Consejo de la Magistratura. La ausencia de un legislador que viajó Qatar y problemas de salud de otros le impidieron cualquier otra convocatoria desde entonces.
En Diputados, la oposición logró frenar las últimas tres sesiones que intentó realizar el oficialismo, incluida una que terminó en escándalo, entre los insultos de los legisladores de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos.
En la Cámara Baja el oficialismo está más complicado para sesionar que en la Cámara Alta. Una bancada clave es, como se dijo, el Interbloque Federal, que ya advirtió que convalidará ninguna sesión hasta que JxC y FdT bajen los niveles de conflictividad, retomen el diálogo y vuelvan a discutirse temarios de consenso.
El Gobierno corre a contrarreloj: no será un año sencillo para abrir el Congreso, más allá de las extraordinarias. Tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, de un lado y otro de la grieta anticipan las dificultades para sesionar en año electoral. No solo porque el enfrentamiento entre el oficialismo y la oposición dificultarán cualquier negociación, sino porque la campaña y las elecciones casi mensuales que habrá en las provincias retendrán a los legisladores en sus distritos.
Con información de
TN
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