El blanqueo ayudó a bajar el riesgo país y abrir el mercado de deuda, pero sólo para el sector privado
Por:
Virginia Porcella
Lunes 07 de
Octubre 2024
El "veranito" financiero y cambiario contribuyó a que varias compañías de energía y bancos avancen con colocaciones en la plaza local e internacional a tasas de un dígito en dólares
El ministro de Economía, Luis Caputo, y su co-equiper en el Banco Central, Santiago Bausili, presidente de la entidad, cerraron una semana casi ideal: bajó el dólar, subieron los bonos y acciones, el Banco Central compró más de USD 350 millones contra todos los pronósticos y el blanqueo se encamina a un éxito mayor al previsto. Pero siempre se puede pedir más.
En el caso de Caputo, ese deseo podría haber sido que también el índice de riesgo país perforara los 1.200 puntos básicos y reflejara así una señal de confianza internacional más contundente. Al menos, en línea con la mucha mejor predisposición que los inversores están demostrando para con empresas argentinas de primera línea que sí logran financiamiento en dólares a tasas razonables.
El riesgo país “privado” ya se acomodó y el mercado parece haberse abierto ya para las empresas con balances sólidos y buenas proyecciones, a diferencia de lo ocurre con el Estado.
Típicamente, son los gobiernos quienes abren el camino a través de la colocación de deuda soberana a las grandes compañías de sus respectivos países para que se financien en los mercados internacionales. En la Argentina, eso parece hoy estar funcionando al revés, en el mejor de los casos.
Mientras las empresas privadas de primera línea logran fondearse en dólares a tasas en dólares a 1 dígito porcentual anual, al ministro Luis Caputo y su secretario de Finanzas, Pablo Quirno, todavía les toca esperar que las reformas -y también los dólares que aportan esas mismas compañías que logran financiamiento para invertir- hagan su trabajo y finalmente presionen a la baja del índice de riesgo país.
Esa evolución es determinante para que el Gobierno logre refinanciar los vencimientos de la deuda en dólares que empiezan a acumularse a partir del próximo año. Por ahora, el pago del vencimiento más cercano en enero está asegurado, lo que debería aportar al mejor clima financiero de las últimas semanas.
“El mercado retomó la baja del riesgo país hasta los 1.258 puntos, reconociendo lentamente las mejoras macro de los últimos meses luego de algunas semanas en torno a los 1.300 puntos. La efectivización del giro anticipado de los intereses a pagar en enero por los bonos Globales al fiduciario (Bank of New York) este viernes seguramente contribuyó a continuar la tendencia bajista del riesgo argentino”, analizó la consultora Delphos Investments, donde se destacó que se mantiene el “apetito por riesgo corporativo”. La envidia del ministro.
Esto es, los inversores están dispuestos a apostar al riesgo argentino, siempre y cuando no se trate de títulos públicos, al menos por el momento. Según el análisis, esto se debe en parte al flujo de dólares del blanqueo que empiezan a buscar rentabilidad.
En el caso de Caputo, ese deseo podría haber sido que también el índice de riesgo país perforara los 1.200 puntos básicos y reflejara así una señal de confianza internacional más contundente. Al menos, en línea con la mucha mejor predisposición que los inversores están demostrando para con empresas argentinas de primera línea que sí logran financiamiento en dólares a tasas razonables.
El riesgo país “privado” ya se acomodó y el mercado parece haberse abierto ya para las empresas con balances sólidos y buenas proyecciones, a diferencia de lo ocurre con el Estado.
Típicamente, son los gobiernos quienes abren el camino a través de la colocación de deuda soberana a las grandes compañías de sus respectivos países para que se financien en los mercados internacionales. En la Argentina, eso parece hoy estar funcionando al revés, en el mejor de los casos.
Mientras las empresas privadas de primera línea logran fondearse en dólares a tasas en dólares a 1 dígito porcentual anual, al ministro Luis Caputo y su secretario de Finanzas, Pablo Quirno, todavía les toca esperar que las reformas -y también los dólares que aportan esas mismas compañías que logran financiamiento para invertir- hagan su trabajo y finalmente presionen a la baja del índice de riesgo país.
Esa evolución es determinante para que el Gobierno logre refinanciar los vencimientos de la deuda en dólares que empiezan a acumularse a partir del próximo año. Por ahora, el pago del vencimiento más cercano en enero está asegurado, lo que debería aportar al mejor clima financiero de las últimas semanas.
“El mercado retomó la baja del riesgo país hasta los 1.258 puntos, reconociendo lentamente las mejoras macro de los últimos meses luego de algunas semanas en torno a los 1.300 puntos. La efectivización del giro anticipado de los intereses a pagar en enero por los bonos Globales al fiduciario (Bank of New York) este viernes seguramente contribuyó a continuar la tendencia bajista del riesgo argentino”, analizó la consultora Delphos Investments, donde se destacó que se mantiene el “apetito por riesgo corporativo”. La envidia del ministro.
Esto es, los inversores están dispuestos a apostar al riesgo argentino, siempre y cuando no se trate de títulos públicos, al menos por el momento. Según el análisis, esto se debe en parte al flujo de dólares del blanqueo que empiezan a buscar rentabilidad.

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