Madrid
Cacerías, relojes, dinero y jamones a cambio de contratos por 33 millones
Sábado 30 de
Mayo 2015
La Policía detuvo ayer al delegado del Gobierno en Valencia por aceptar sobornos a cambio de la adjudicación de contratos públicos a la empresa de extinción de incendios Avialsa.

La Fiscalía Anticorrupción ha confirmado las revelaciones de EL MUNDO y ha acreditado que Serafín Castellano aceptó rifles, cacerías, jamones, vino, relojes y dinero en efectivo a cambio de otorgar contratos por valor de 33 millones a esta empresa.
La operación, ordenada por el Juzgado de Instrucción número 1 de Sagunto, se basa en el testimonio y las pruebas aportadas por el ex gerente de Avialsa, que ha desvelado que invitaron a Castellano a jornadas de caza para negociar con él el amaño de un gran contrato de 22 millones. «Cazábamos y después de comer hablaba a tumba abierta de que nos iba a aumentar el volumen de negocio y a perdonar los incumplimientos», ha relatado. Castellano, que fue detenido junto a ocho personas más, fue puesto en libertad y le fue retirado el pasaporte.
Este sábado el juzgado de instrucción número 1 ha dejado en libertad con cargos al empresario y presidente de Avialsa, Vicente Huerta, y a otro de los arrestados el viernes junto a Castellano. Además, dos de los nueve arrestados que quedaban pendientes de pasar por el juzgado en este procedimiento -Huerta y otra persona-, han pasado a disposición judicial, así como otra persona imputada que cumple condena por otra causa distinta en la cárcel de Soto del Real. Los dos están en libertad provisional con cargos, les ha retirado el pasaporte y les ha prohibido salir del territorio nacional. El tercero ha regresado a Soto del Real, informa Europa Press
La caída de Castellano tiene su origen en los regalos que recibió de la empresa de extinción de incendios Avialsa, desvelados por EL MUNDO, así como en el reciente testimonio del ex gerente de esta entidad ante la Fiscalía Anticorrupción de Valencia.
Francisco Alandí compareció hasta en dos ocasiones ante el fiscal Vicente Torres, según aseguran a este diario fuentes de la investigación, para documentar la relación de la empresa contraincendios con el ya ex delegado del Gobierno en Valencia, detenido ayer en su domicilio de Benisanó, que fue registrado, y destituido por el Gobierno.
El contable explicó que el propietario de Avialsa, Vicente Huerta, «conoció a Castellano en 2007» porque se lo presentó «Francisco Huguet, alcalde de Quartell, y Emilio Máñez, teniente de alcalde del mismo Ayuntamiento», que a su vez «lo conocían por haber participado con él en varias campañas electorales».
A partir de ese primer contacto, Castellano le pidió al empresario Huerta un primer favor: «Que le diera trabajo en Avialsa a Huguet, como así fue». Huguet, actual delegado de Avialsa en Valencia, también fue arrestado ayer por orden del Juzgado número 1 de Sagunto. Esta «relación se fue consolidando con relaciones empresariales» que se tradujeron en adjudicaciones públicas a Avialsa desde la Consejería de Gobernación que dirigía Castellano y que se elevaron a un total de 33 millones de euros.
En una ocasión, relató Alandí, «Máñez le dijo a Huerta que a Castellano le gustaba la caza y pensaron en ir a Albacete». Fue entonces cuando el propietario de Avialsa aprovechó para abordar cara a cara con el alto cargo del PP el gran contrato de extinción de incendios en la Comunidad Valenciana, «que debía salir a finales de 2007».
Huerta invitó a Castellano a una cacería y «le dijo que podía traer a los invitados que quisiera, como si traía a 20, ya que eso lo pagaba todo la empresa porque les interesaba». El entonces conseller de Gobernación aceptó la invitación y acudió a la cita en la finca Villahermosa acompañado por un amigo a bordo de «un Mercedes ML negro».
Tras la jornada cinegética, «hubo una comida y posterior café y tertulia» donde el dueño de Avialsa y el cargo popular «hablaron» de la referida licitación. «En concreto de coger el contrato anterior, que ya era de Avialsa, y aumentarlo en volumen tanto económico como de aviones», alcanzando la cifra de 22 millones.
«Castellano ya sabía a lo que iba porque Máñez ya le había puesto en antecedentes», explicó Alandí al fiscal Anticorrupción, «y participó activamente en la conversación».
Este gran contrato se convirtió en el objeto «no solamente de esta primera cacería sino del resto», ya que «Castellano le dijo que él se iba a encargar de conseguir más presupuesto y de aumentar el volumen del contrato, como de hecho así sucedió».
Así, a lo largo de las jornadas de caza ambos fueron abordando «los problemas que surgieron». «Por ejemplo, Castellano le decía que tenía que arreglar el tema de los cuatro aviones que había presentado en el concurso y que dos años después de la adjudicación aún no había presentado», indicó Alandí. «Hablaban de cómo evitar las penalizaciones ante el incumplimiento del contrato de adjudicación y todo esto se abordaba a tumba abierta delante de todo el mundo y sin ningún tipo de inconveniente».
Obsequios a cargos públicos
El testigo clave de este proceso desveló además a Anticorrupción que su jefe Huerta «necesitaba generar efectivo en su empresa» para pagar comisiones en Cataluña y Valencia «por los contratos que tenía adjudicados» y que habitualmente Avialsa obsequiaba a los «cargos públicos» que otorgaban sus contratos con «estancias en hoteles, joyas o relojes» así como «dinero en efectivo». Eso sí, sitúa a Castellano como uno de los principales beneficiados por estas prácticas.
Además del regalo del rifle que desveló este periódico -modelo Browning, valorado en 1.800 euros y que fue camuflado con una factura falsa de prismáticos y brújulas-, Alandí cuenta que Avialsa pagó al ex delegado del PP «las cacerías, a él y a sus invitados, una estancia en el parador de Albacete y un reloj comprado en la Joyería Giménez, donde se llegó a gastar 80.000 euros».
Entre los obsequios hubo también «ropa de caza y machetes» y la entrega, en una ocasión, de «5.000 euros en efectivo para pagar una cacería de fin de semana». «Le mandé un SMS a Huerta explicándole lo que quería Castellano, me contestó instantáneamente OK y el dinero le fue entregado en su despacho oficial».
Además, apunta que Castellano fue obsequiado con «trofeos de caza de ciervos y muflones», así como con «baúles de 3.000 euros repletos de jamones cinco jotas y cajas de vino».
Todos estos obsequios «los realizaba Huerta a Castellano como agradecimiento por la adjudicación del millonario contrato de extinción de incendios, la ampliación de su volumen económico, las prórrogas y por evitar las penalizaciones y la rescisión del contrato por el incumplimiento del mismo», apostilla Alandí, asistido por el letrado José Antonio Choclán, y que ha aportado numerosas pruebas documentales que avalan su relato.
Con información de
El mundo
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