CÓRDOBA
Emboscada mortal a tiros, a metros de una comisaría
Viernes 20 de
Enero 2017
Una patota mató a un muchacho en barrio Müller. Fue a media cuadra del precinto 32. No hay detenidos.
“Está bien, es cierto que varios miembros de nuestra familia están presos y condenados por graves delitos, y pasarán muchos años presos… Pero este pibe que mataron era muy bueno. Era sano, era laburante, ayudaba en su casa a su mamá. No se merecía morir así”.
Beatriz Jatib habla entre llantos y quienes la rodean, en plena calle de tierra bajo la sombra de un árbol, callan y oyen atentamente.
Beatriz no es una más en la familia. Es una voz de peso.
Es la esposa de Jesús Nazareno Jatib, un peligroso delincuente que purga una dura condena en prisión por un brutal homicidio y que tiene vínculos narcos, según lo demostró la Justicia. Otros familiares de Jesús están presos tanto por venta de drogas, como por secuestros a narcos. Eran miembros de la peligrosa banda conocida como “los Coreanos”.
Y ahí está Beatriz hablando. A su alrededor, algunas mujeres se secan las lágrimas, otras maldicen por lo bajo, algunos varones fuman en silencio y otros van y vienen y prometen venganza.
Es media tarde del jueves y el grupo familiar y de conocidos está despidiendo los restos de José del Valle Jatib. El velatorio se hace en un sencillo galpón familiar.
El muchacho de 38 años, a quien todos conocían como “Sapo” en la barriada, fue asesinado de al menos un balazo por la espalda, en la madrugada de ayer, en el marco de una emboscada callejera por parte de una banda de delincuentes en barrio Müller, al este de la ciudad de Córdoba.
La impunidad de la banda fue tal que el ataque con pistolas se cometió a escasos metros de la Comisaría N° 32 de la Policía.
José del Valle Jatib volvía a su casa –donde vivía con su madre Olga y algunos de sus cuatro hermanos en calle Solares, a metros de Monteagudo– cuando aparecieron miembros de una patota por ambos lados de la calle de tierra. Eran poco más de las 0.30.
Según testigos, los matones andaban en tres motos y en un auto oscuro. No está claro cuántos se bajaron armados.
Lo que sí se sabe, según testigos y fuentes policiales, es que uno de ellos era un muchacho vinculado a la venta de drogas en Yapeyú, barriada ubicada al frente de Müller, río Suquía de por medio.
Está señalado de liderar una banda que consigue armas como nada en las “transas” (negocios) de droga. No lo dice el cronista; lo afirma con suficiencia una veinteañera que fue al velatorio.
Jatib recibió al menos un tiro por la espalda. Un familiar alcanzó a llevarlo en un auto a una clínica. Su corazón no resistió.
Brutal venganza
“Mi sobrino era bueno. No andaba en las malas. Él trabajaba en una curtiembre. Jamás hizo una mala. Lo asesinaron y no tenía nada que ver”, dice, entre llantos, Alejandra Jatib, otra tía.
En Müller, como en otras barriadas de la Capital donde muchas veces impera el código del disparo y la venganza, al margen del aparato policial-judicial, se sabe muy bien quién es quién.
En ese marco, la versión que sobrevuela es que los delincuentes de la emboscada querían “vengarse” de “otro muchacho”, a raíz de un salvaje asalto domiciliario ocurrido en Yapeyú, días antes. En aquel golpe delictivo, donde se robó un auto y electrodomésticos, una joven la pasó muy mal.
Fuentes policiales reconocieron a La Voz que la hipótesis es que el crimen habría sido una derivación de aquel asalto. Y fueron más allá: “Buscaban a uno para vengarse y se agarraron con un pibe que no tenía nada que ver”. Hay sospechosos identificados. Nadie preso.
Jesús Jatib, el tío del joven asesinado, ayer habló desde la cárcel con su familia. Dio apoyo, consuelo y habría brindado consejos.
Según varios de la familia Jatib, hace tiempo que la banda de Yapeyú viene cometiendo distintos ataques en su contra.
No eran pocos los hombres que, ahora en la familia Jatib, prometían que esto no iba a quedar así.
“¡Ustedes, se callan!”, dirá otra tía respetada. “¿Ustedes saben lo que es estar 30 años preso?”.
Sin información oficial por parte de la Policía
No hubo información del crimen y nadie habló en la comisaría.
Tras el episodio, ayer, en la Comisaría 32 –ubicada a pocos metros de donde fue el brutal ataque y de donde escaparon los asesinos con facilidad–, ninguna autoridad quiso referirse de manera oficial sobre lo ocurrido. El crimen tampoco había sido informado por Jefatura.
Beatriz Jatib habla entre llantos y quienes la rodean, en plena calle de tierra bajo la sombra de un árbol, callan y oyen atentamente.
Beatriz no es una más en la familia. Es una voz de peso.
Es la esposa de Jesús Nazareno Jatib, un peligroso delincuente que purga una dura condena en prisión por un brutal homicidio y que tiene vínculos narcos, según lo demostró la Justicia. Otros familiares de Jesús están presos tanto por venta de drogas, como por secuestros a narcos. Eran miembros de la peligrosa banda conocida como “los Coreanos”.
Y ahí está Beatriz hablando. A su alrededor, algunas mujeres se secan las lágrimas, otras maldicen por lo bajo, algunos varones fuman en silencio y otros van y vienen y prometen venganza.
Es media tarde del jueves y el grupo familiar y de conocidos está despidiendo los restos de José del Valle Jatib. El velatorio se hace en un sencillo galpón familiar.
El muchacho de 38 años, a quien todos conocían como “Sapo” en la barriada, fue asesinado de al menos un balazo por la espalda, en la madrugada de ayer, en el marco de una emboscada callejera por parte de una banda de delincuentes en barrio Müller, al este de la ciudad de Córdoba.
La impunidad de la banda fue tal que el ataque con pistolas se cometió a escasos metros de la Comisaría N° 32 de la Policía.
José del Valle Jatib volvía a su casa –donde vivía con su madre Olga y algunos de sus cuatro hermanos en calle Solares, a metros de Monteagudo– cuando aparecieron miembros de una patota por ambos lados de la calle de tierra. Eran poco más de las 0.30.
Según testigos, los matones andaban en tres motos y en un auto oscuro. No está claro cuántos se bajaron armados.
Lo que sí se sabe, según testigos y fuentes policiales, es que uno de ellos era un muchacho vinculado a la venta de drogas en Yapeyú, barriada ubicada al frente de Müller, río Suquía de por medio.
Está señalado de liderar una banda que consigue armas como nada en las “transas” (negocios) de droga. No lo dice el cronista; lo afirma con suficiencia una veinteañera que fue al velatorio.
Jatib recibió al menos un tiro por la espalda. Un familiar alcanzó a llevarlo en un auto a una clínica. Su corazón no resistió.
Brutal venganza
“Mi sobrino era bueno. No andaba en las malas. Él trabajaba en una curtiembre. Jamás hizo una mala. Lo asesinaron y no tenía nada que ver”, dice, entre llantos, Alejandra Jatib, otra tía.
En Müller, como en otras barriadas de la Capital donde muchas veces impera el código del disparo y la venganza, al margen del aparato policial-judicial, se sabe muy bien quién es quién.
En ese marco, la versión que sobrevuela es que los delincuentes de la emboscada querían “vengarse” de “otro muchacho”, a raíz de un salvaje asalto domiciliario ocurrido en Yapeyú, días antes. En aquel golpe delictivo, donde se robó un auto y electrodomésticos, una joven la pasó muy mal.
Fuentes policiales reconocieron a La Voz que la hipótesis es que el crimen habría sido una derivación de aquel asalto. Y fueron más allá: “Buscaban a uno para vengarse y se agarraron con un pibe que no tenía nada que ver”. Hay sospechosos identificados. Nadie preso.
Jesús Jatib, el tío del joven asesinado, ayer habló desde la cárcel con su familia. Dio apoyo, consuelo y habría brindado consejos.
Según varios de la familia Jatib, hace tiempo que la banda de Yapeyú viene cometiendo distintos ataques en su contra.
No eran pocos los hombres que, ahora en la familia Jatib, prometían que esto no iba a quedar así.
“¡Ustedes, se callan!”, dirá otra tía respetada. “¿Ustedes saben lo que es estar 30 años preso?”.
Sin información oficial por parte de la Policía
No hubo información del crimen y nadie habló en la comisaría.
Tras el episodio, ayer, en la Comisaría 32 –ubicada a pocos metros de donde fue el brutal ataque y de donde escaparon los asesinos con facilidad–, ninguna autoridad quiso referirse de manera oficial sobre lo ocurrido. El crimen tampoco había sido informado por Jefatura.
Con información de
lavoz
Manuel Adorni: fin
El discurso moral con el que el Gobierno hizo campaña -donde el jefe de Gabinete fue la exageración de ese estilo-, le vuelve más costosos todos estos hechos sospechosos; el debilitamiento del sistema de poder de Karina Milei; Macri juega al ajedrez con Milei; el clima social rehabilita el juego político fuera de LLA
¿Qué es e Derecho procesal constitucional?
Para responder esta pregunta es necesario saber que el Derecho Procesal Constitucional es, en esencia, el "escudo de protección" de la Constitución. Mientras que el Derecho Constitucional nos dice qué derechos tenemos, el Procesal Constitucional nos dice cómo defenderlos cuando alguien intenta vulnerarlos.
Inflación detona rentabilidad de los plazos fijos tradicionales y revive el interés por los UVA
Los plazos fijos tradicionales están pagando menos tasa frente a una inflación más elevada de lo previsto. Así es la carrera que viene por la rentabilidad

Suscribite!
Y recibí las noticias más importantes!
Y recibí las noticias más importantes!
Nota22.com
Conducen: Maxi Romero y Carlos Renna
LO MÁS VISTO
Goity: el músculo político baja… y el peso de las fotos también
Cuando un gobierno pierde volumen político, se nota… y bastante.
¿Cuáles son los desafíos actuales de la justicia?
Se trata de la prohibición de toda actividad relacionada al cuidado de vehículos en la vía pública; de la modificación del art.66 del del Código Procesal Penal Juvenil; y de la adhesión a la Ley Nacional 27786: Organizaciones criminales
Entre medidados y fines de 2026 podría consolidarse el evento climático, con riesgo de temperaturas récord, eventos meteorológicos extremos y un giro decisivo en la dinámica de precipitaciones del Cono Sur




