El yerno de Trump reconoce cuatro reuniones con personalidades rusas pero niega cualquier colusión
Lunes 24 de
Julio 2017
En el Congreso, Jared Kushner minimiza sus contactos antes de la investidura presidencial
Jared Kushner, yerno y asesor cercano de Donald Trump, admite haber tenido cuatro reuniones con ciudadanos rusos durante la campaña electoral y antes de la investidura presidencial, pero niega haber cometido alguna irregularidad. “No tuve ningún contacto inapropiado. No coludí, ni conozco a nadie en la campaña que coludiera con cualquier gobierno extranjero”, dice Kushner en su testimonio ante el Comité de Inteligencia del Senado.
El magnate inmobiliario, de 36 años, comparece este lunes en el Congreso a puerta cerrada, pero su equipo ha difundido su testimonio. Es un intento de aplacar las sospechas que persiguen a Kushner, marido de Ivanka Trump, que tuvo un papel clave en la sombra de la campaña electoral y ahora en la convulsa presidencia del republicano. Kushner no había confirmado hasta ahora esas cuatro reuniones, entre abril y diciembre de 2016, que habían sido destapadas por la prensa.
Kushner es la primera persona del círculo cercano de Trump que comparece en el Congreso para dar explicaciones sobre la trama rusa, la telaraña de lazos entre el entorno del mandatario y Moscú. Los servicios de inteligencia estadounidenses acusan a Rusia de orquestar una campaña de ciberataques para ayudar a Trump a ganar las elecciones. Un fiscal especial y varios comités legislativos investigan si hubo algún tipo de coordinación entre el equipo del republicano y la presunta injerencia electoral del Kremlin. Kushner es un actor protagonista en las pesquisas.
En su testimonio, Kushner atribuye al error de un asistente el hecho de que no incluyera todos sus contactos con representantes extranjeros en su solicitud de una credencial de seguridad cuando empezó a trabajar en la Casa Blanca, a finales de enero. Ante los senadores, desmiente tener lazos empresariales con Rusia y enmarca sus contactos en las conversaciones habituales de una candidatura electoral con otros países.
La primera reunión con un representante ruso fue en abril de 2016. Kushner asegura que habló brevemente con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, después de que acudiera a un discurso en política exterior de Trump en un hotel de Washington.
La segunda reunión fue la revelada hace pocos días y que ha puesto en aprietos a Donald Trump Jr., el hijo mayor del presidente. Junto al primogénito y Paul Manafort, entonces jefe de campaña del precandidato republicano, Kushner participó en el encuentro, el 9 de junio de 2016 en la Torre Trump de Nueva York, con una abogada rusa que les había ofrecido información comprometedora sobre Hillary Clinton, la candidata demócrata en los comicios.
Según unos correos electrónicos difundidos por Trump Jr., un agente musical amigo de los Trump le contactó unos días antes para organizar una reunión con una “abogada del Gobierno ruso” como parte de un esfuerzo de Moscú para ayudar a Trump.
Sin embargo, Kushner alega que no vio estos correos hasta que se difundieron hace unos días y que en la reunión no se habló de asuntos relacionados con la campaña electoral sino del malestar de Moscú por una ley contra violaciones de derechos humanos. Asegura que fue una “pérdida de tiempo” y que no tiene conocimiento de que se les ofrecieran documentos. Es un argumento casi calcado al empleado por el hijo de Trump.
El yerno del presidente admite haberse reunido el 1 de diciembre de 2016, tres semanas después de la victoria electoral, con el embajador Kislyak. También estuvo presente Michael Flynn, que fue brevemente el consejero de Seguridad Nacional de Trump. El general retirado dimitió en febrero tras demostrarse que mintió cuando dijo que, en unas llamadas a finales de diciembre, no habló con Kislyak de las sanciones de EE UU a Rusia.
Kushner sostiene que, en esa cita de diciembre, le pidió a Kislyak identificar a la mejor persona con la que tener “conversaciones directas” y que tuviera contacto con el presidente ruso, Vladímir Putin. Durante la campaña, Trump elogió a Putin y abogó por un acercamiento a Moscú. “El hecho de que estuviera preguntado por maneras para empezar un diálogo después del Día de la Elección debería verse como una evidencia fuerte de que no conocía que existiera uno antes”, dice en su testimonio.
El asesor del presidente desmiente que, en la reunión de diciembre con el embajador, le ofreciera establecer un canal secreto y seguro de comunicación entre el equipo de Trump y el Gobierno de Vladímir Putin.
Kislyak explicó a sus superiores en Moscú que recibió una propuesta de ese tipo. Pero Kushner alega ante los senadores que el embajador le preguntó si había alguna línea de segura de comunicación para hablar sobre Siria con los “generales” y él contestó si existía alguna línea de ese tipo en la Embajada rusa que pudiera usar.
Finalmente, el yerno de Trump admite que se reunió el 13 de diciembre con Sergey Gorkov, responsable del banco ruso Vnesheconombank, que ha sido objeto de sanciones estadounidenses por las injerencias rusas en Ucrania. Y de nuevo minimiza el encuentro. Asegura que Gorkov le expresó su “decepción” por la relación entre EE UU y Rusia durante la presidencia de Barack Obama y su deseo de que mejorara, pero esgrime que no hablaron de “políticas específicas” ni de sanciones.
El magnate inmobiliario, de 36 años, comparece este lunes en el Congreso a puerta cerrada, pero su equipo ha difundido su testimonio. Es un intento de aplacar las sospechas que persiguen a Kushner, marido de Ivanka Trump, que tuvo un papel clave en la sombra de la campaña electoral y ahora en la convulsa presidencia del republicano. Kushner no había confirmado hasta ahora esas cuatro reuniones, entre abril y diciembre de 2016, que habían sido destapadas por la prensa.
Kushner es la primera persona del círculo cercano de Trump que comparece en el Congreso para dar explicaciones sobre la trama rusa, la telaraña de lazos entre el entorno del mandatario y Moscú. Los servicios de inteligencia estadounidenses acusan a Rusia de orquestar una campaña de ciberataques para ayudar a Trump a ganar las elecciones. Un fiscal especial y varios comités legislativos investigan si hubo algún tipo de coordinación entre el equipo del republicano y la presunta injerencia electoral del Kremlin. Kushner es un actor protagonista en las pesquisas.
En su testimonio, Kushner atribuye al error de un asistente el hecho de que no incluyera todos sus contactos con representantes extranjeros en su solicitud de una credencial de seguridad cuando empezó a trabajar en la Casa Blanca, a finales de enero. Ante los senadores, desmiente tener lazos empresariales con Rusia y enmarca sus contactos en las conversaciones habituales de una candidatura electoral con otros países.
La primera reunión con un representante ruso fue en abril de 2016. Kushner asegura que habló brevemente con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, después de que acudiera a un discurso en política exterior de Trump en un hotel de Washington.
La segunda reunión fue la revelada hace pocos días y que ha puesto en aprietos a Donald Trump Jr., el hijo mayor del presidente. Junto al primogénito y Paul Manafort, entonces jefe de campaña del precandidato republicano, Kushner participó en el encuentro, el 9 de junio de 2016 en la Torre Trump de Nueva York, con una abogada rusa que les había ofrecido información comprometedora sobre Hillary Clinton, la candidata demócrata en los comicios.
Según unos correos electrónicos difundidos por Trump Jr., un agente musical amigo de los Trump le contactó unos días antes para organizar una reunión con una “abogada del Gobierno ruso” como parte de un esfuerzo de Moscú para ayudar a Trump.
Sin embargo, Kushner alega que no vio estos correos hasta que se difundieron hace unos días y que en la reunión no se habló de asuntos relacionados con la campaña electoral sino del malestar de Moscú por una ley contra violaciones de derechos humanos. Asegura que fue una “pérdida de tiempo” y que no tiene conocimiento de que se les ofrecieran documentos. Es un argumento casi calcado al empleado por el hijo de Trump.
El yerno del presidente admite haberse reunido el 1 de diciembre de 2016, tres semanas después de la victoria electoral, con el embajador Kislyak. También estuvo presente Michael Flynn, que fue brevemente el consejero de Seguridad Nacional de Trump. El general retirado dimitió en febrero tras demostrarse que mintió cuando dijo que, en unas llamadas a finales de diciembre, no habló con Kislyak de las sanciones de EE UU a Rusia.
Kushner sostiene que, en esa cita de diciembre, le pidió a Kislyak identificar a la mejor persona con la que tener “conversaciones directas” y que tuviera contacto con el presidente ruso, Vladímir Putin. Durante la campaña, Trump elogió a Putin y abogó por un acercamiento a Moscú. “El hecho de que estuviera preguntado por maneras para empezar un diálogo después del Día de la Elección debería verse como una evidencia fuerte de que no conocía que existiera uno antes”, dice en su testimonio.
El asesor del presidente desmiente que, en la reunión de diciembre con el embajador, le ofreciera establecer un canal secreto y seguro de comunicación entre el equipo de Trump y el Gobierno de Vladímir Putin.
Kislyak explicó a sus superiores en Moscú que recibió una propuesta de ese tipo. Pero Kushner alega ante los senadores que el embajador le preguntó si había alguna línea de segura de comunicación para hablar sobre Siria con los “generales” y él contestó si existía alguna línea de ese tipo en la Embajada rusa que pudiera usar.
Finalmente, el yerno de Trump admite que se reunió el 13 de diciembre con Sergey Gorkov, responsable del banco ruso Vnesheconombank, que ha sido objeto de sanciones estadounidenses por las injerencias rusas en Ucrania. Y de nuevo minimiza el encuentro. Asegura que Gorkov le expresó su “decepción” por la relación entre EE UU y Rusia durante la presidencia de Barack Obama y su deseo de que mejorara, pero esgrime que no hablaron de “políticas específicas” ni de sanciones.
Con información de
EL PAIS
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