Lifschitz decidió suspender la consulta popular por la reforma
Viernes 10 de
Mayo 2019

El gobernador Miguel Lifschitz anunció ayer la suspensión de la consulta popular sobre la reforma de la Constitución provincial prevista para el 16 de junio próximo, junto a las elecciones generales, y culpó a la oposición —principalmente al peronismo— por el fracaso definitivo del principal empeño de su gestión.
El presidente del PJ santafesino, Ricardo Olivera, salió al cruce casi de inmediato e insinuó que la decisión pudo haber estado motivada en disputas intestinas en el oficialismo. Tampoco fue contemplativo el candidato a la Casa Gris de Cambiemos, José Corral.
La novedad se comunicó a la mañana —sorpresivamente— y en medio de rumores sobre disidencias internas en el Frente Progresista (FPCyS). Al parecer, disparadas por una eventual denuncia ante la Justicia ordinaria de las autoridades del PJ, inquietas por posibles interferencias en la transparencia de los comicios que definirán el sucesor de Lifschitz.
"No quiero dar ninguna excusa para que se pueda enturbiar el proceso electoral, para que se pueda seguir adelante con esta campaña de desprestigio sobre un proceso que siempre fue transparente. Mi responsabilidad más importante es garantizar la transparencia del proceso y de los resultados que surjan de la voluntad ciudadana, en una elección que, suponemos, será disputada", dijo ayer en en el salón Blanco de la Gobernación.
Lifschitz fue el único que habló y, luego de hacerlo, abandonó raudamente el salón sin responder preguntas. La oposición atribuyó ese mutis por el foro a un supuesto temor a que la prensa lo interrogara sobre la todavía reciente fuga de nueve presos, que ubicó al tema seguridad al tope de los principales titulares.
La puesta en escena incluyó la presencia de todos los integrantes de su gabinete; el vicegobernador Carlos Fascendini; la intendenta de Rosario, Mónica Fein ("Acompañamos esta iniciativa para despejar cualquier duda sobre el proceso electoral"), y algunos legisladores. Amuchados, permanecieron con la respiración contenida un metro detrás detrás del gobernador. Sólo al final, luego de que Lifschitz confirmara la primicia de La Capital y desechara para siempre su decreto de consulta popular, tributaron un inesperado aplauso.
La comunicación no verbal del acto fue el detalle que escapó a la planificación del mismo (hasta el discurso fue escrito y una copia se entregó al final). La tensa pesadumbre de la totalidad de los rostros tornó inverosímil el aplauso del cierre.
Meses atrás
Al promediar diciembre pasado, el gobernador también había centralizado un laborioso acto que no ahorro despliegue para repasar su gestión, anunciar que no impulsaría ningún candidato propio para enfrentar a Antonio Bonfatti en las Paso y sorprender, a propios y extraños, con el anuncio de una consulta popular sobre la reforma constitucional.
Por entonces, prácticamente la totalidad del FPCyS colmó las amplias instalaciones del Centro Cultural Paco Urondo (CCPU), en la capital provincial. Pero ayer se notaron las ausencias de Bonfatti, quien presidió en Diputados un acto por 60º aniversario de la gran huelga bancaria (1959), y del candidato a intendente de Santa Fe, Emilio Jatón (en diciembre ambos ocuparon las primera filas de las butacas).
En ese marco, cuando Lifschitz sacó de la galera la consulta popular (sorprendiendo al propio Bonfatti, al estar de sus colaboradores) reveló que había decidido aceptar la idea propuesta del senador nacional Omar Perotti, hoy candidato peronista a sucederlo.
"Siempre creímos que el debate sobre la reforma constitucional debía servir para unir a los santafesinos en una discusión franca, abierta y con altura sobre el futuro, que priorizara los acuerdos y los consensos políticos, y también los consensos y acuerdos sociales, como un legado para las próximas generaciones", subrayó.
De inmediato, enfatizó: "Vemos con sorpresa que, lejos de aceptar ese criterio por el propio dirigente del peronismo, ya sin otra excusa, nuevamente ponen obstáculos para evitar la participación ciudadana, un dictamen popular y un debate positivo sobre el futuro". Y redobló la carga contra el PJ.
"A esta altura, creo que a nadie le pueden quedar dudas en Santa Fe de que, más allá de los discursos, no quieren la reforma. Se opusieron durante 24 años, le pusieron el pie encima y ahora, de diversas maneras, buscan evitar que haya un pronunciamiento ciudadano", subrayó.
Al respecto, prosiguió: "En realidad, lo que se está promoviendo es una campaña, artera y muy irresponsable, para generar sospechas sobre el proceso electoral en marcha. Quizás, preparándose para cuestionar el 16 de junio un resultado si no es favorable".
Luego acusó al PJ de haber querido sembrar dudas sobre los sistemas informáticos, entre otras acciones: "Esta semana, tanto el candidato a gobernador como dirigentes de su partido destacaron que desconocerán el resultado de la consulta".
"Incluso, fueron más allá y argumentaron que se van a enturbiar los comicios y que no estarán tranquilos por lo que pueda ocurrir en los lugares de votación, con urnas paralelas y militantes del oficialismo dando vueltas por las mesas, cosas absurdas porque el proceso está supervisado por el Tribunal Electoral y porque la elección de las autoridades de mesa para la consulta iba a seguir los mismos recaudos que se utilizan para el proceso electoral", señaló.
En ese sentido, Lifschitz recordó: "Además, una comisión de organizaciones no gubernamentales de todo el país iba a supervisar el proceso. O sea, nada de lo que dicen iba a ocurrir, pero se insiste y se sigue planteando en la pública un debate sobre el proceso, en vez de ir a un debate profundo sobre la reforma constitucional, el objeto de la consulta".
"Llegado este punto, y preocupados por cualquier tipo de sospecha que pueda enturbiar el proceso electoral, decidimos suspender la aplicación del decreto para realizar la consulta popular", concluyó el gobernador. En su entorno se consolaron: "Se quedó con la bandera de la transparencia".
La novedad se comunicó a la mañana —sorpresivamente— y en medio de rumores sobre disidencias internas en el Frente Progresista (FPCyS). Al parecer, disparadas por una eventual denuncia ante la Justicia ordinaria de las autoridades del PJ, inquietas por posibles interferencias en la transparencia de los comicios que definirán el sucesor de Lifschitz.
"No quiero dar ninguna excusa para que se pueda enturbiar el proceso electoral, para que se pueda seguir adelante con esta campaña de desprestigio sobre un proceso que siempre fue transparente. Mi responsabilidad más importante es garantizar la transparencia del proceso y de los resultados que surjan de la voluntad ciudadana, en una elección que, suponemos, será disputada", dijo ayer en en el salón Blanco de la Gobernación.
Lifschitz fue el único que habló y, luego de hacerlo, abandonó raudamente el salón sin responder preguntas. La oposición atribuyó ese mutis por el foro a un supuesto temor a que la prensa lo interrogara sobre la todavía reciente fuga de nueve presos, que ubicó al tema seguridad al tope de los principales titulares.
La puesta en escena incluyó la presencia de todos los integrantes de su gabinete; el vicegobernador Carlos Fascendini; la intendenta de Rosario, Mónica Fein ("Acompañamos esta iniciativa para despejar cualquier duda sobre el proceso electoral"), y algunos legisladores. Amuchados, permanecieron con la respiración contenida un metro detrás detrás del gobernador. Sólo al final, luego de que Lifschitz confirmara la primicia de La Capital y desechara para siempre su decreto de consulta popular, tributaron un inesperado aplauso.
La comunicación no verbal del acto fue el detalle que escapó a la planificación del mismo (hasta el discurso fue escrito y una copia se entregó al final). La tensa pesadumbre de la totalidad de los rostros tornó inverosímil el aplauso del cierre.
Meses atrás
Al promediar diciembre pasado, el gobernador también había centralizado un laborioso acto que no ahorro despliegue para repasar su gestión, anunciar que no impulsaría ningún candidato propio para enfrentar a Antonio Bonfatti en las Paso y sorprender, a propios y extraños, con el anuncio de una consulta popular sobre la reforma constitucional.
Por entonces, prácticamente la totalidad del FPCyS colmó las amplias instalaciones del Centro Cultural Paco Urondo (CCPU), en la capital provincial. Pero ayer se notaron las ausencias de Bonfatti, quien presidió en Diputados un acto por 60º aniversario de la gran huelga bancaria (1959), y del candidato a intendente de Santa Fe, Emilio Jatón (en diciembre ambos ocuparon las primera filas de las butacas).
En ese marco, cuando Lifschitz sacó de la galera la consulta popular (sorprendiendo al propio Bonfatti, al estar de sus colaboradores) reveló que había decidido aceptar la idea propuesta del senador nacional Omar Perotti, hoy candidato peronista a sucederlo.
"Siempre creímos que el debate sobre la reforma constitucional debía servir para unir a los santafesinos en una discusión franca, abierta y con altura sobre el futuro, que priorizara los acuerdos y los consensos políticos, y también los consensos y acuerdos sociales, como un legado para las próximas generaciones", subrayó.
De inmediato, enfatizó: "Vemos con sorpresa que, lejos de aceptar ese criterio por el propio dirigente del peronismo, ya sin otra excusa, nuevamente ponen obstáculos para evitar la participación ciudadana, un dictamen popular y un debate positivo sobre el futuro". Y redobló la carga contra el PJ.
"A esta altura, creo que a nadie le pueden quedar dudas en Santa Fe de que, más allá de los discursos, no quieren la reforma. Se opusieron durante 24 años, le pusieron el pie encima y ahora, de diversas maneras, buscan evitar que haya un pronunciamiento ciudadano", subrayó.
Al respecto, prosiguió: "En realidad, lo que se está promoviendo es una campaña, artera y muy irresponsable, para generar sospechas sobre el proceso electoral en marcha. Quizás, preparándose para cuestionar el 16 de junio un resultado si no es favorable".
Luego acusó al PJ de haber querido sembrar dudas sobre los sistemas informáticos, entre otras acciones: "Esta semana, tanto el candidato a gobernador como dirigentes de su partido destacaron que desconocerán el resultado de la consulta".
"Incluso, fueron más allá y argumentaron que se van a enturbiar los comicios y que no estarán tranquilos por lo que pueda ocurrir en los lugares de votación, con urnas paralelas y militantes del oficialismo dando vueltas por las mesas, cosas absurdas porque el proceso está supervisado por el Tribunal Electoral y porque la elección de las autoridades de mesa para la consulta iba a seguir los mismos recaudos que se utilizan para el proceso electoral", señaló.
En ese sentido, Lifschitz recordó: "Además, una comisión de organizaciones no gubernamentales de todo el país iba a supervisar el proceso. O sea, nada de lo que dicen iba a ocurrir, pero se insiste y se sigue planteando en la pública un debate sobre el proceso, en vez de ir a un debate profundo sobre la reforma constitucional, el objeto de la consulta".
"Llegado este punto, y preocupados por cualquier tipo de sospecha que pueda enturbiar el proceso electoral, decidimos suspender la aplicación del decreto para realizar la consulta popular", concluyó el gobernador. En su entorno se consolaron: "Se quedó con la bandera de la transparencia".
Con información de
La Capital

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