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“Solo Aníbal Fernández podría ser peor candidato que Alberto”, celebraban. Cómo se enteró el Presidente y los diálogos por chat del Gabinete.

En el Gobierno dicen que Cristina Kirchner les hizo un “regalo” y apuestan más que nunca a la polarización

Domingo 19 de Mayo 2019

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Algunos funcionarios habían salido a trotar. Otros todavía dormían en su casa de fin de semana. Pero siempre están los que viven pegados al teléfono y son adictos a la redes sociales. Esos se sorprendieron en el mismo instante en que Cristina Kirchner difundió el video y la noticia se propagó velozmente. El Presidente se enteró por un mensaje de su vocero y la reacción de su círculo íntimo no se hizo esperar: "La candidatura de Alberto es un regalo demasiado generoso para todos nosotros".

La lectura que se hizo con el paso de las horas fue que, sin Cristina al tope de la boleta, Alberto Fernández se convertirá en un rival atractivo para Mauricio Macri.
 
Las voces siempre optimistas del Gabinete ensayaron esta explicación: "Solo Aníbal Fernández puede ser peor candidato que Alberto". En el macrismo trabajaron siempre bajo la idea de que Cristina no iba a bajarse. Macri llegó a bromear en la intimidad: "Yo creo que va a jugar, pero siempre que especulo sobre ella me equivoco". 
 
Los mensajes que por la mañana se acumulaban en los celulares tenían un tono matizado entre lo inesperado del anuncio y la necesidad de celebrarlo como un pequeño triunfo. La grieta no se toca con la última maniobra del cristinismo. No faltó quien distribuyera tramos de entrevistas televisivas no tan lejanas en el tiempo en las que el exjefe de Gabinete cuestionaba duramente a su antigua jefa. A veces los funcionarios también se divierten. No son tiempos fáciles. La crisis económica y las últimas encuestas que llegaron a la Casa Rosada daban a Cristina primera y con posibilidades de ganar el balotaje. 
 
El mismo ejercicio de reenviar y formular comentarios irónicos hacían con los tuits más críticos de Alberto hacia su hoy candidata a vicepresidenta. Algunos enviaban la foto de la boleta que lideró Domingo Cavallo como aspirante a jefe de Gobierno porteño en la que Alberto iba en el puesto once como candidato a legislador.
 
Todo eso llegó después del shock. "El video nos descolocó tanto como a los periodistas", admitían en Olivos. 
 
Luego, hubo una primera reacción en caliente que se mantuvo durante toda la jornada. La polarización no corre peligro y Alberto Fernández no asoma como un candidato que pueda irrumpir como la renovación, mucho menos como "lo nuevo". Un fantasma recurrente en el poder es que aparezca un nombre nuevo y atractivo para seducir al 50 por ciento del electorado que hoy dice en las encuestas que no quiere votar ni a Cristina ni a Cambiemos.
 
Es muy temprano para analizar cuánto afectará la estrategia del Gobierno la jugada de Cristina, pero las primeras conversaciones que mantuvieron quienes se abocan a esa tarea es que nada debería alterar los planes. "Se vota a Mauricio o se vuelve al pasado", será uno de los mensajes de la campaña.
 
Sus estrategas pondrán, eso sí, un ojo en el armado de la tercera vía que aglutinará dirigentes detrás de Roberto Lavagna. Los encuestadores afines a la Rosada advierten que su irrupción en el escenario duró poco y ponen en duda que disponga de tiempo para lograr penetración en el Conurbano, donde presenta el mayor índice de desconocimiento. A Sergio Massa, el Gabinete lo ve camino a una negociación con Alberto Fernández. Para participar de unas primarias por la presidencia o para bajarse a la Provincia como postulante a la gobernación, algo que el tigrense rechaza de plano.
 
A Jaime Durán Barba, el principal estratega del Gobierno, la decisión de la expresidenta lo agarró en Ecuador, después de varias semanas de monitorear los movimientos electorales del oficialismo desde su departamento de Recoleta. ¿Adelantará su regreso? 
 
El psicólogo Roberto Zapata, que trabaja en su equipo, tendrá que rever la nueva tanda de focus group que estaba comenzando a hacer. Emergerán nuevas preguntas a las tradicionales que van desde "cómo cree que estará su situación económica en el próximo año" hasta otras más disparatadas que incluyen dibujos y asociaciones de nombres de candidatos con animales.
 
¿Qué porcentaje de votantes de Cristina se trasladarán inmediatamente a la boleta que ahora encabezará Alberto? ¿Es posible que el nuevo postulante incorpore sectores reacios a la forma de construcción de la actual senadora y que podrían ver con mejores modos a Alberto? Son preguntas que no dejan de formularse en los círculos oficialistas.
 
Otra de las especulaciones que sobrevolaba Olivos era en torno a cómo reaccionará el ala más progresista del kirchnerismo (o, mejor dicho, de sus votantes). ¿Es Fernández un hombre que podrá contener a todos? Hay quienes razonan que podría perder votos por izquierda. 
 
El volantazo de Cristina encuentra a Macri en medio de una fuerte movida interna de sus socios radicales por ampliar Cambiemos y, eventualmente, por desafiarlo a una interna con un candidato propio. El Ejecutivo se resiste, pero el 27 de este mes, en Parque Norte, podría alumbrar un documento con la definición.
 
En cuánto alterara los ánimos radicales esta nueva maniobra del kirchnerismo nadie lo sabe. Aunque Alfredo Cornejo, el presidente radical, dio una pista apenas trascendió la movida K.
 
"Me parece que es una nueva trampa de Cristina. Es Cámpora al Gobierno, Perón al poder. Para los más jóvenes, es poner a alguien que luego se lo maneja de atrás", sostuvo ante la prensa mendocina. Y dejó un nuevo mensaje para la interna de Cambiemos: "Hoy está más vigente que nunca la posibilidad de incorporar peronistas no kirchneristas".
 
El equipo de comunicación de la Casa Rosada prefiere tomarse con calma las movidas mediáticas. "La política de estos meses hay que monitorearla minuto a minuto. Las fortalezas y debilidades de los candidatos son muy vulnerables al día a día", dice un hombre con acceso a las charlas de la mesa chica de Cambiemos.
 
En ese punto, también está bajo análisis si Cristina dio una señal de debilidad. Si se bajó porque cree que Alberto Fernández puede ayudarla a sumar voluntades o si, por el contrario, el temor a la derrota la condicionó a dar un paso al costado.
EDUARDO RODRÍGUEZ | PERIODISTA
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