Mauricio Macri endurece su posición con la dictadura de Nicolás Maduro para marcar diferencias políticas con Alberto Fernández
Viernes 11 de
Octubre 2019
Mauricio Macri utiliza todos sus recursos institucionales para demostrar que su agenda de gobierno es diferente a la plataforma electoral que ofrece Alberto Fernández a la opinión pública.
El candidato presidencial del Frente de Todos sostiene que en Venezuela no hay dictadura y que es posible coordinar una transición democrática con Nicolás Maduro a través de una propuesta diplomática que lideran Uruguay y México. El Presidente rechaza esa hipótesis de trabajo y asegura que una negociación con Maduro es un callejón sin salida y con inevitables costos institucionales. Como sucede con la deuda externa o el Acuerdo Mercosur-Unión Europea, la crisis de Venezuela y su posible solución también se transformó en un campo de batalla electoral que enfrenta a Macri y Fernández.
En este contexto, Jorge Faurie recibió a Elisa Trotta en la Cancillería y le anunció que la Argentina reconocía su designación como embajadora Plenipotenciaria de Venezuela, designada por el presidente interino Juan Guaidó. Hasta ahora, Trotta era la embajadora de Guaidó mientras continuaba abierta la representación diplomática del régimen de Maduro en el país. La convivencia era pacífica, y cada uno atendía su juego.
En Venezuela, sucedía lo mismo que Buenos Aires. El encargado de Negocios de la Argentina, Eduardo Porreti, estaba en una situación inestable y apelaba a su experiencia diplomática para representar al país de la mejor manera posible. De todos maneras, pareciera que el tiempo de Porreti en Caracas empieza a languidecer: un protagonista clave de la Casa Rosada aseguró a Infobae que no descarta que Maduro expulse al encargado de Negocios designado en Caracas.
La reunión de Faurie con Trotta va más allá de un reconocimiento formal. Se trata de una escalada diplomática deliberada que se ejecuta por órdenes directas de Macri, que pretende exacerbar sus diferencias con Fernández respecto a la política exterior de la Argentina. La Cancillería elaboró una lista de representantes de Maduro que tienen la visa vencida y que no será renovada por las autoridades nacionales. Es decir: en las próximas semanas, al menos 5 enviados de Maduro regresarán sin escalas a Caracas.
La diplomacia tiene sus reglas de juego, y eso implica que si Macri no renueva las visas de los representantes de Maduro, el dictador de Venezuela va a responder con simetría. Macri y Faurie no descartan que Maduro expulse a Porreti, encargado de Negocios que supo mantener un delicado equilibrio en un país donde esa palabra significa un hecho extraordinario.
Y a continuación, cuando Porreti haga las valijas, es muy probable que el gobierno argentino decida que los últimos representantes de Maduro en Buenos Aires sean expulsados para liberar la sede diplomática, que sería ocupada por la embajadora plenipotenciaria Trotta. Es un plan, una escalda, un partido de ajedrez que se juega movida a movida entre Macri y Maduro.
Al margen del tablero internacional, la decisión de Macri ejecutada por Faurie tiene repercusiones electorales. El candidato presidencial del Frente de Todos anunció que tiene intenciones de renunciar al Grupo Lima -si llega a Balcarce 50- y plegarse a la posición diplomática de Uruguay y México. Estos países sostienen que es posible negociar una salida democrática con Maduro, una variable geopolítica que es rechazada por el Grupo Lima, un foro multilateral que lideran Argentina, Brasil y Colombia.
Macri aguarda que Fernández reaccione para capitalizar su posición en términos electorales. El candidato de la oposición sostiene que Maduro no es un dictador, mientras que su adversario de Juntos por el Cambio opina exactamente lo contrario. El reconocimiento de Trotta como embajadora plenipotenciaria tiene un fundamento diplomático, pero también una razón política y electoral. Macri juega al lado de Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea. Maduro representa a China, Rusia, Irán y Cuba, cuatro estados que aún sostienen al régimen populista que aún impera en Venezuela.
En este contexto, Jorge Faurie recibió a Elisa Trotta en la Cancillería y le anunció que la Argentina reconocía su designación como embajadora Plenipotenciaria de Venezuela, designada por el presidente interino Juan Guaidó. Hasta ahora, Trotta era la embajadora de Guaidó mientras continuaba abierta la representación diplomática del régimen de Maduro en el país. La convivencia era pacífica, y cada uno atendía su juego.
En Venezuela, sucedía lo mismo que Buenos Aires. El encargado de Negocios de la Argentina, Eduardo Porreti, estaba en una situación inestable y apelaba a su experiencia diplomática para representar al país de la mejor manera posible. De todos maneras, pareciera que el tiempo de Porreti en Caracas empieza a languidecer: un protagonista clave de la Casa Rosada aseguró a Infobae que no descarta que Maduro expulse al encargado de Negocios designado en Caracas.
La reunión de Faurie con Trotta va más allá de un reconocimiento formal. Se trata de una escalada diplomática deliberada que se ejecuta por órdenes directas de Macri, que pretende exacerbar sus diferencias con Fernández respecto a la política exterior de la Argentina. La Cancillería elaboró una lista de representantes de Maduro que tienen la visa vencida y que no será renovada por las autoridades nacionales. Es decir: en las próximas semanas, al menos 5 enviados de Maduro regresarán sin escalas a Caracas.
La diplomacia tiene sus reglas de juego, y eso implica que si Macri no renueva las visas de los representantes de Maduro, el dictador de Venezuela va a responder con simetría. Macri y Faurie no descartan que Maduro expulse a Porreti, encargado de Negocios que supo mantener un delicado equilibrio en un país donde esa palabra significa un hecho extraordinario.
Y a continuación, cuando Porreti haga las valijas, es muy probable que el gobierno argentino decida que los últimos representantes de Maduro en Buenos Aires sean expulsados para liberar la sede diplomática, que sería ocupada por la embajadora plenipotenciaria Trotta. Es un plan, una escalda, un partido de ajedrez que se juega movida a movida entre Macri y Maduro.
Al margen del tablero internacional, la decisión de Macri ejecutada por Faurie tiene repercusiones electorales. El candidato presidencial del Frente de Todos anunció que tiene intenciones de renunciar al Grupo Lima -si llega a Balcarce 50- y plegarse a la posición diplomática de Uruguay y México. Estos países sostienen que es posible negociar una salida democrática con Maduro, una variable geopolítica que es rechazada por el Grupo Lima, un foro multilateral que lideran Argentina, Brasil y Colombia.
Macri aguarda que Fernández reaccione para capitalizar su posición en términos electorales. El candidato de la oposición sostiene que Maduro no es un dictador, mientras que su adversario de Juntos por el Cambio opina exactamente lo contrario. El reconocimiento de Trotta como embajadora plenipotenciaria tiene un fundamento diplomático, pero también una razón política y electoral. Macri juega al lado de Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea. Maduro representa a China, Rusia, Irán y Cuba, cuatro estados que aún sostienen al régimen populista que aún impera en Venezuela.
Con información de
Infobae

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