Alvaredo: "Para hacer una proyección de corto plazo en Argentina es fundamental saber si se puede vivir o no en default"
Lunes 06 de
Enero 2020
El economista de AMC aseguró que la Ley de Emergencia de Alberto Fernández es "abordaje adecuado" para la crisis pero aclaró "es bastante rudimentario"
El economista de la consultora ACM y ex jefe de la Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía, Javier Alvaredo, analizó la ley de Emergencia, Solidaridad Social y Reactivación Productiva con la que Alberto Fernández comenzó su gestión en la Casa Rosada.
El plan busca inyectar dinero en los bolsillos de los argentinos con un bono de $5.000 para jubilados que cobran el haber mínimo, y los beneficiarios de Asignación Universal por Hijo, sumado a los aumentos de sueldo de $4.000 por decreto que dio el Gobierno en el sector privado, mientras congela tarifas de servicios públicos y negocia frenar aumentos en los productos de consumo de primera necesidad. Además, se garantiza sostener el nivel de recaudación estatal a través de la creación de nuevsos impuestos como el 30% que ahora se cobra a la compra de dólares para ahorro o consumo en el exterior.
Según Alvaredo, las medidas del gobierno de Frente de Todos es un "abordaje adecuado".
Aunque luego aclaró que también "es bastante rudimentario".
"Busca atacar problemas de muy corto plazo, pero al mismo tiempo busca dar señales muy claras de que Argentina está dispuesta. De todas formas, diría que no hay mucho abordaje de cuestiones de mediano y largo plazo", explicó en una entrevista con el medio chileno Diario Financiero.
"Hay que ver si se logra que la economía rebote algo. Ver qué hace el gobierno con los recursos fiscales adicionales. Si los ahorra, si los gasta en gasto corriente o gasto de capital", señaló.
"El gasto de capital tuvo un ajuste muy fuerte en los últimos dos años del gobierno anterior. No estaría mal darle cierto impulso. Y falta ver también el capítulo de la moratoria tributaria, porque claramente muchas empresas quedaron con un estrés tributario muy importante, y habrá que ver qué sucede por el lado del crédito", insistió.
Y habló sobre la negociación que se viene entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la deuda que tomó el expresidente Mauricio Macri.
"El gobierno va a hacer un esfuerzo fiscal importante. Son más de dos puntos del Producto Bruto Interno (PBI), como para sentarse a negociar tanto con el FMI como con los acreedores en una negociación de buena fe", sostuvo y se negó a realizar una proyección sobre la economía argentina para este año
"Para hacer cualquier proyección de corto plazo en Argentina es fundamental saber si se puede vivir o no en default", sentenció.
"A corto plazo, lo que sí se ve es que hay un colchón cambiario que se amplificó por el impuesto al atesoramiento y al gasto de divisas en el extranjero; un impuesto que no resulta muy simpático para la clase media, pero muy necesario para un país como Argentina, que gasta sistemáticamente más de 10 puntos del PIB en atesoramiento en gasto de turismo en el exterior. Hay estabilidad cambiaria. El tema de las tarifas puede ayudar por un tiempo. Puede haber un efecto de corto plazo de desinflación, pero siempre con el riesgo de cómo se maneje la situación y las expectativas cuando se acaben esos períodos", dijo.
Y enfatizó: "Insisto. Si Argentina lograra transitar con éxito el camino de la reestructuración, algo que sea sostenible, que le quite estrés a los requerimientos financieros del gobierno nacional, hay chance de poder armar algo más robusto en términos de control de las variables, porque podría ir acumulando reservas al mismo tiempo que la expansión sea monetaria. Tendría alguna contrapartida en un aumento de la demanda y eso sería de alguna manera virtuoso".
"Con esta iniciativa (por la Ley de Emergencia), el Gobierno está jugando decididamente a eludirlo, entonces a partir de ahí, de consolidarse y verificarse en la práctica un escenario de evitar ese default, va a generar una expectativa favorable que, lentamente a la espera de nuevas definiciones, va a permitir poner en marcha algunos sectores rezagados", indicó.
Y planteó una serie de desafíos que tiene la gestión de Alberto Fernández en 2020.
"Si Argentina pudiera de alguna manera salir de la indexación -mirando para atrás en el proceso de desinflación-, yo creo que sería una cosa muy positiva. Pero para eso falta. Falta que el gobierno vaya delineando los puntos de lo que sería esta reforma, saber en qué va a constar el acuerdo económico y social, si permite también desinflar las expectativas inflacionarias. Además, hay que ver qué pasa con los salarios y todas las otras cuestiones de ingreso", remarcó.
Y señaló que el crecimiento del país, "va a ser muy dependiente de la cosecha" del campo. " Si no, uno podría esperar algún rebote en términos desestacionalizados, pero no mucho más fuertes como para compensar el arrastre estadístico negativo", analizó.
"Para la inflación, una meta algo por debajo de 40% sería un buen resultado a estas alturas. Desinflar mucho más fuerte tiene costos en términos de actividad que la situación no sé si amerita o permite. Para mí, sobre todo en un país como Argentina, evitar un default sería una cuestión fundamental. La variable más importante. Una meta realista para el país es ser muy moderado", concluyó.
El plan busca inyectar dinero en los bolsillos de los argentinos con un bono de $5.000 para jubilados que cobran el haber mínimo, y los beneficiarios de Asignación Universal por Hijo, sumado a los aumentos de sueldo de $4.000 por decreto que dio el Gobierno en el sector privado, mientras congela tarifas de servicios públicos y negocia frenar aumentos en los productos de consumo de primera necesidad. Además, se garantiza sostener el nivel de recaudación estatal a través de la creación de nuevsos impuestos como el 30% que ahora se cobra a la compra de dólares para ahorro o consumo en el exterior.
Según Alvaredo, las medidas del gobierno de Frente de Todos es un "abordaje adecuado".
Aunque luego aclaró que también "es bastante rudimentario".
"Busca atacar problemas de muy corto plazo, pero al mismo tiempo busca dar señales muy claras de que Argentina está dispuesta. De todas formas, diría que no hay mucho abordaje de cuestiones de mediano y largo plazo", explicó en una entrevista con el medio chileno Diario Financiero.
"Hay que ver si se logra que la economía rebote algo. Ver qué hace el gobierno con los recursos fiscales adicionales. Si los ahorra, si los gasta en gasto corriente o gasto de capital", señaló.
"El gasto de capital tuvo un ajuste muy fuerte en los últimos dos años del gobierno anterior. No estaría mal darle cierto impulso. Y falta ver también el capítulo de la moratoria tributaria, porque claramente muchas empresas quedaron con un estrés tributario muy importante, y habrá que ver qué sucede por el lado del crédito", insistió.
Y habló sobre la negociación que se viene entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la deuda que tomó el expresidente Mauricio Macri.
"El gobierno va a hacer un esfuerzo fiscal importante. Son más de dos puntos del Producto Bruto Interno (PBI), como para sentarse a negociar tanto con el FMI como con los acreedores en una negociación de buena fe", sostuvo y se negó a realizar una proyección sobre la economía argentina para este año
"Para hacer cualquier proyección de corto plazo en Argentina es fundamental saber si se puede vivir o no en default", sentenció.
"A corto plazo, lo que sí se ve es que hay un colchón cambiario que se amplificó por el impuesto al atesoramiento y al gasto de divisas en el extranjero; un impuesto que no resulta muy simpático para la clase media, pero muy necesario para un país como Argentina, que gasta sistemáticamente más de 10 puntos del PIB en atesoramiento en gasto de turismo en el exterior. Hay estabilidad cambiaria. El tema de las tarifas puede ayudar por un tiempo. Puede haber un efecto de corto plazo de desinflación, pero siempre con el riesgo de cómo se maneje la situación y las expectativas cuando se acaben esos períodos", dijo.
Y enfatizó: "Insisto. Si Argentina lograra transitar con éxito el camino de la reestructuración, algo que sea sostenible, que le quite estrés a los requerimientos financieros del gobierno nacional, hay chance de poder armar algo más robusto en términos de control de las variables, porque podría ir acumulando reservas al mismo tiempo que la expansión sea monetaria. Tendría alguna contrapartida en un aumento de la demanda y eso sería de alguna manera virtuoso".
"Con esta iniciativa (por la Ley de Emergencia), el Gobierno está jugando decididamente a eludirlo, entonces a partir de ahí, de consolidarse y verificarse en la práctica un escenario de evitar ese default, va a generar una expectativa favorable que, lentamente a la espera de nuevas definiciones, va a permitir poner en marcha algunos sectores rezagados", indicó.
Y planteó una serie de desafíos que tiene la gestión de Alberto Fernández en 2020.
"Si Argentina pudiera de alguna manera salir de la indexación -mirando para atrás en el proceso de desinflación-, yo creo que sería una cosa muy positiva. Pero para eso falta. Falta que el gobierno vaya delineando los puntos de lo que sería esta reforma, saber en qué va a constar el acuerdo económico y social, si permite también desinflar las expectativas inflacionarias. Además, hay que ver qué pasa con los salarios y todas las otras cuestiones de ingreso", remarcó.
Y señaló que el crecimiento del país, "va a ser muy dependiente de la cosecha" del campo. " Si no, uno podría esperar algún rebote en términos desestacionalizados, pero no mucho más fuertes como para compensar el arrastre estadístico negativo", analizó.
"Para la inflación, una meta algo por debajo de 40% sería un buen resultado a estas alturas. Desinflar mucho más fuerte tiene costos en términos de actividad que la situación no sé si amerita o permite. Para mí, sobre todo en un país como Argentina, evitar un default sería una cuestión fundamental. La variable más importante. Una meta realista para el país es ser muy moderado", concluyó.
Con información de
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