🔴 Trump dijo que la Marina de EE.UU. comenzará a bloquear el paso por el estrecho para aumentar la presión sobre Irán
El Gobierno, preocupado por el precio de la carne vacuna, pide "colaboración" a los frigoríficos
Martes 21 de
Enero 2020
Los funcionarios se quejan de la fuerte suba en diciembre y su impacto en el IPC. Empresarios les garantizaron que los valores se acomodarán en breve
Los funcionarios están preocupados por el precio de la carne. Vieron que en diciembre el valor en los mostradores se disparó y nos preguntaron qué está pasando, por qué no baja", relató a iProfesional el directivo de una de las cámaras de la industria frigorífica que participó de una cumbre organizada en las últimas horas desde la Secretaría de Comercio.
El dato del último mes del año pasado sorprendió y mucho a los funcionarios, en un contexto en el que la administración de Alberto Fernández le quiere presentar batalla al índice de inflación desindexando los precios y salarios respecto de la evolución del tipo de cambio.
En diciembre, el valor promedio de los cortes vacunos se disparó nada menos que un 5,4% en los comercios minoristas del Gran Buenos Aires. Así las cosas, los valores en el mostrador acumularon una suba del 63% en doce meses, según datos de la Cámara de la Industria de la Carne (CICCRA).
Esto determinó que el consumo per cápita haya caído en 2019 hasta los 51 kilos per cápita por año. Un nivel que resultó ser 10% más bajo que el nivel de 2018 y peor incluso que en la crisis de 2001-2002.
De cara al índice de enero, el Gobierno quiere evitar a toda costa que las estadísticas vuelvan a reflejar un salto del precio de la carne en el IPC, más tratándose de uno de los alimentos más "politizados", junto con el trigo y la leche.
En el sector recuerdan los tiempos en que Cristina Kirchner era presidenta, cuando el entonces secretario de Comercio, Guillermo Moreno, cerró la exportación para inundar el mercado con cortes baratos. En esos momentos, las ventas al exterior llegaron a tocar el peor registro en seis décadas, generando una fuerte tensión entre ganaderos y frigoríficos y el Gobierno.
Los empresarios que participaron del encuentro este lunes en la cartera que conduce Paula Español, coincidieron en señalar que en ningún momento de la reunión se habló de algún tipo de medidas restrictivas para frenar las subas.
"Sí estaban muy preocupados por el precio. Querían información y que les expliquemos con nuestras palabras por qué en diciembre habían aumentado tanto los cortes", añadió uno de los referentes de la industria.
"Les dijimos que esperen, que tengan paciencia, que en 15 o 20 días iban a ver cómo los precios bajaban", agregó.
¿Por qué deberían descender los valores que pagan los consumidores? "Básicamente por China", explicó la misma fuente a iProfesional.
"Los que compraron ganado para faenar, en diciembre lo pagaron muy caro. Pero los precios ahora están bajando mucho en el mercado. Y cuando vean que no tienen mucha demanda, van a tener que salir a vender a un valor más bajo", agregó la fuente.
China tiene un poder gravitante sobre el negocio de la carne en la Argentina: según CICCRA, su participación sobre el volumen total exportado alcanzó el 75% en 2019. No solo eso: el crecimiento de los embarques al gigante asiático, de más del 100%, explicaron toda la suba que experimentaron los despachos de la industria en general durante el año pasado.
Faltando el dato oficial de diciembre, se estima que China generó un ingreso de divisas inédito para el país de más de u$s1.950 millones, un 130% por encima del registro de 2018.
El problema, bajo la mirada de numerosos expertos, es que ahora China está desacelerando sus compras y pagando hasta un 35% menos, en promedio, por cada tonelada que le compra a la Argentina.
Así que la administración de Alberto Fernández se beneficiaría con esta desaceleración de la demanda del gigante asiático. Pero se vería perjudicado por el lado de la generación de divisas.
En la industria, nadie cree que el boom exportador se repita en el primer año de este Gobierno. Es más, incluso hay quienes advierten que este boom se está pinchando.
"Las exportaciones inevitablemente van a caer. Y el mayor responsable de ese bajón va a ser China, que no va a comprar lo que demandó el año pasado y, además, ahora está pagando menos por tonelada. Por eso ya hay frigoríficos nacionales que están tratando de direccionar parte de la oferta que tienen", afirmó a iProfesional Miguel Schiariti, gerente de CICCRA.
El principal factor que está jugando en contra, según el directivo, está vinculado con los precios que están pacatando los importadores del gigante asiático. "Los valores hoy son 35% más bajos que el pico que se alcanzó en 2019", recalcó.
En diciembre de 2018, cuando estaba consolidándose el boom asiático, los frigoríficos locales exportaron cortes por un valor promedio de u$s4.078 la tonelada. Al final del año pasado, el valor había subido hasta los casi u$s5.400, un alza del 32%.
Esto, motorizado por la crisis alimentaria que azotó al gigante asiático, que debió sacrificar millones de cerdos a causa de la peste porcina africana, que además habría generado pérdidas en ese país por más de u$s140.000 millones.
En ese contexto, y como consecuencia de una población que en los últimos años incrementó la ingesta de proteína animal, el gobierno chino debió habilitar frigoríficos alrededor del mundo para importar no solo carne de cerdo, también cortes vacunos.
El problema, según advirtió Schiariti, es que el mercado asiático pasó a estar muy bien abastecido. Y la competencia para la Argentina en ese mercado se viene incrementando.
Cabe destacar que Rusia alcanzó un acuerdo clave con las autoridades chinas para comenzar a abastecer a ese mercado con cortes vacunos. A esto se suma el acuerdo histórico que alcanzaron Donald Trump con Xi Jinping, por el cual se evitó una dura contienda comercial y que podría haber tenido fuerte impacto en los negocios y, por ende, en las cotizaciones de las materias primas.
A través del pacto sellado por ambos líderes, el gigante asiático se comprometió a aumentar, de aquí a dos años, las importaciones de soja, carne y otros alimentos estadounidenses, en más de u$s32.000 millones respecto de los envíos alcanzados en 2017.
A esto se sumó que los importadores emplazados en el gigante asiático, y que venían alimentando la burbuja, dejaron de contar con financiamiento del Estado, lo que terminó paralizando algunos negocios.
En este contexto, días atrás, directivos del Grupo Marfrig para el Cono Sur alertaron que comenzaron a registrarse cancelaciones de compromisos de compra y renegociación de algunos contratos, todos a la baja.
Las cuentas no cierran
Durante 2019, el boom de demanda externa generó una rentabilidad pocas veces vista para este sector, de la mano de un dólar fuerte, retenciones en niveles bajísimos y precios récord para cortes de baja calidad.
"Se produjo un gran desfasaje", afirmaba Guillermo Villagra, director de la consultora y pool agroganadero OpenAgro.
El experto relató en reciente diálogo con este medio que, como China compraba "lo que haya en stock", esto provocó que "el sector tuviera incentivos para mandar todo tipo de animales" a faena.
"Se le pagaba a los productores a plazos cortísimos, unos siete a 10 días. En cambio, un productor que quiera comprarle a otro una vaca para reproducción suele abonar a 60 días. Por eso, hubo ganaderos que veían que financieramente les convenía mandar vacas al frigorífico para exportación, sin importar si pueden quedar o no preñadas, antes que vendérselas a otro productor para ampliar el rodeo", apuntó.
Incluso, un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario señalaba que la fenomenal tasa de faena de hembras que se viene registrando como consecuencia del boom exportador que experimentó Argentina, había comenzado a generar "cuestionamientos cada vez más fuertes acerca de la sustentabilidad de estos procesos".
La rentabilidad, en ese entonces, estaba basada, como se señaló, en el alto valor del dólar, los bajos derechos de exportación y el alto precio que llegó a pagar China.
Cuando Macri asumió, bajó las retenciones a cero y eliminó los cupos para vender al exterior. Luego, en 2018, cuando el problema fiscal se hizo más visible, reinstaló los derechos, con un nivel de $3 por dólar exportado, monto que llegó a equivaler a una alícuota del 5% hacia el final de su mandato.
Con la llegada de Alberto Fernández, el monto se elevó hasta el 9%. La realidad es que los frigoríficos esperaban un nivel cercano al 12%. Así que la suba de las retenciones se vivió sin tanto dramatismo.
Sin embargo, el hecho de que casi se haya duplicado la alícuota, sumado a que se limitó el acceso al mercado cambiario y los valores que pagan los importadores chinos son 35% más bajos respecto del pico de 2019, determinó que el negocio haya perdido bastante brillo.
En este contexto, un reporte de la Mesa de las Carnes, que nuclea a toda la cadena ganadera, recomendó eliminar las retenciones, entre otras medidas, para que el sector pueda alcanzar todo su potencial. De hecho, aseguraron que con una menor presión impositiva, esta rama de actividad podría generar divisas por u$s10.000 millones anuales. Sin embargo, esto no es algo que esté en el radar del Gobierno.
Iriarte es concluyente cuando afirma, en un análisis, que en esta primera etapa del 2020 crecerá el consumo interno y bajarán los embarques, dado que los precios que se pagan a nivel doméstico hoy hasta pueden superar a los que ofrecen los importadores del gigante asiático, algo imposible de imaginar hace apenas tres o cuatro meses.
Este es el doble efecto que trae aparejada la desaceleración de la voracidad de los importadores chinos: por un lado, le quitará presión a los valores que deben pagar los consumidores en las carnicerías y supermercados; pero, por otra parte, el gigante asiático podría comprar entre u$s400 y u$s500 millones menos. El desafío, para los exportadores, será encontrar nuevos mercados.
El dato del último mes del año pasado sorprendió y mucho a los funcionarios, en un contexto en el que la administración de Alberto Fernández le quiere presentar batalla al índice de inflación desindexando los precios y salarios respecto de la evolución del tipo de cambio.
En diciembre, el valor promedio de los cortes vacunos se disparó nada menos que un 5,4% en los comercios minoristas del Gran Buenos Aires. Así las cosas, los valores en el mostrador acumularon una suba del 63% en doce meses, según datos de la Cámara de la Industria de la Carne (CICCRA).
Esto determinó que el consumo per cápita haya caído en 2019 hasta los 51 kilos per cápita por año. Un nivel que resultó ser 10% más bajo que el nivel de 2018 y peor incluso que en la crisis de 2001-2002.
De cara al índice de enero, el Gobierno quiere evitar a toda costa que las estadísticas vuelvan a reflejar un salto del precio de la carne en el IPC, más tratándose de uno de los alimentos más "politizados", junto con el trigo y la leche.
En el sector recuerdan los tiempos en que Cristina Kirchner era presidenta, cuando el entonces secretario de Comercio, Guillermo Moreno, cerró la exportación para inundar el mercado con cortes baratos. En esos momentos, las ventas al exterior llegaron a tocar el peor registro en seis décadas, generando una fuerte tensión entre ganaderos y frigoríficos y el Gobierno.
Los empresarios que participaron del encuentro este lunes en la cartera que conduce Paula Español, coincidieron en señalar que en ningún momento de la reunión se habló de algún tipo de medidas restrictivas para frenar las subas.
"Sí estaban muy preocupados por el precio. Querían información y que les expliquemos con nuestras palabras por qué en diciembre habían aumentado tanto los cortes", añadió uno de los referentes de la industria.
"Les dijimos que esperen, que tengan paciencia, que en 15 o 20 días iban a ver cómo los precios bajaban", agregó.
¿Por qué deberían descender los valores que pagan los consumidores? "Básicamente por China", explicó la misma fuente a iProfesional.
"Los que compraron ganado para faenar, en diciembre lo pagaron muy caro. Pero los precios ahora están bajando mucho en el mercado. Y cuando vean que no tienen mucha demanda, van a tener que salir a vender a un valor más bajo", agregó la fuente.
China tiene un poder gravitante sobre el negocio de la carne en la Argentina: según CICCRA, su participación sobre el volumen total exportado alcanzó el 75% en 2019. No solo eso: el crecimiento de los embarques al gigante asiático, de más del 100%, explicaron toda la suba que experimentaron los despachos de la industria en general durante el año pasado.
Faltando el dato oficial de diciembre, se estima que China generó un ingreso de divisas inédito para el país de más de u$s1.950 millones, un 130% por encima del registro de 2018.
El problema, bajo la mirada de numerosos expertos, es que ahora China está desacelerando sus compras y pagando hasta un 35% menos, en promedio, por cada tonelada que le compra a la Argentina.
Así que la administración de Alberto Fernández se beneficiaría con esta desaceleración de la demanda del gigante asiático. Pero se vería perjudicado por el lado de la generación de divisas.
En la industria, nadie cree que el boom exportador se repita en el primer año de este Gobierno. Es más, incluso hay quienes advierten que este boom se está pinchando.
"Las exportaciones inevitablemente van a caer. Y el mayor responsable de ese bajón va a ser China, que no va a comprar lo que demandó el año pasado y, además, ahora está pagando menos por tonelada. Por eso ya hay frigoríficos nacionales que están tratando de direccionar parte de la oferta que tienen", afirmó a iProfesional Miguel Schiariti, gerente de CICCRA.
El principal factor que está jugando en contra, según el directivo, está vinculado con los precios que están pacatando los importadores del gigante asiático. "Los valores hoy son 35% más bajos que el pico que se alcanzó en 2019", recalcó.
En diciembre de 2018, cuando estaba consolidándose el boom asiático, los frigoríficos locales exportaron cortes por un valor promedio de u$s4.078 la tonelada. Al final del año pasado, el valor había subido hasta los casi u$s5.400, un alza del 32%.
Esto, motorizado por la crisis alimentaria que azotó al gigante asiático, que debió sacrificar millones de cerdos a causa de la peste porcina africana, que además habría generado pérdidas en ese país por más de u$s140.000 millones.
En ese contexto, y como consecuencia de una población que en los últimos años incrementó la ingesta de proteína animal, el gobierno chino debió habilitar frigoríficos alrededor del mundo para importar no solo carne de cerdo, también cortes vacunos.
El problema, según advirtió Schiariti, es que el mercado asiático pasó a estar muy bien abastecido. Y la competencia para la Argentina en ese mercado se viene incrementando.
Cabe destacar que Rusia alcanzó un acuerdo clave con las autoridades chinas para comenzar a abastecer a ese mercado con cortes vacunos. A esto se suma el acuerdo histórico que alcanzaron Donald Trump con Xi Jinping, por el cual se evitó una dura contienda comercial y que podría haber tenido fuerte impacto en los negocios y, por ende, en las cotizaciones de las materias primas.
A través del pacto sellado por ambos líderes, el gigante asiático se comprometió a aumentar, de aquí a dos años, las importaciones de soja, carne y otros alimentos estadounidenses, en más de u$s32.000 millones respecto de los envíos alcanzados en 2017.
A esto se sumó que los importadores emplazados en el gigante asiático, y que venían alimentando la burbuja, dejaron de contar con financiamiento del Estado, lo que terminó paralizando algunos negocios.
En este contexto, días atrás, directivos del Grupo Marfrig para el Cono Sur alertaron que comenzaron a registrarse cancelaciones de compromisos de compra y renegociación de algunos contratos, todos a la baja.
Las cuentas no cierran
Durante 2019, el boom de demanda externa generó una rentabilidad pocas veces vista para este sector, de la mano de un dólar fuerte, retenciones en niveles bajísimos y precios récord para cortes de baja calidad.
"Se produjo un gran desfasaje", afirmaba Guillermo Villagra, director de la consultora y pool agroganadero OpenAgro.
El experto relató en reciente diálogo con este medio que, como China compraba "lo que haya en stock", esto provocó que "el sector tuviera incentivos para mandar todo tipo de animales" a faena.
"Se le pagaba a los productores a plazos cortísimos, unos siete a 10 días. En cambio, un productor que quiera comprarle a otro una vaca para reproducción suele abonar a 60 días. Por eso, hubo ganaderos que veían que financieramente les convenía mandar vacas al frigorífico para exportación, sin importar si pueden quedar o no preñadas, antes que vendérselas a otro productor para ampliar el rodeo", apuntó.
Incluso, un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario señalaba que la fenomenal tasa de faena de hembras que se viene registrando como consecuencia del boom exportador que experimentó Argentina, había comenzado a generar "cuestionamientos cada vez más fuertes acerca de la sustentabilidad de estos procesos".
La rentabilidad, en ese entonces, estaba basada, como se señaló, en el alto valor del dólar, los bajos derechos de exportación y el alto precio que llegó a pagar China.
Cuando Macri asumió, bajó las retenciones a cero y eliminó los cupos para vender al exterior. Luego, en 2018, cuando el problema fiscal se hizo más visible, reinstaló los derechos, con un nivel de $3 por dólar exportado, monto que llegó a equivaler a una alícuota del 5% hacia el final de su mandato.
Con la llegada de Alberto Fernández, el monto se elevó hasta el 9%. La realidad es que los frigoríficos esperaban un nivel cercano al 12%. Así que la suba de las retenciones se vivió sin tanto dramatismo.
Sin embargo, el hecho de que casi se haya duplicado la alícuota, sumado a que se limitó el acceso al mercado cambiario y los valores que pagan los importadores chinos son 35% más bajos respecto del pico de 2019, determinó que el negocio haya perdido bastante brillo.
En este contexto, un reporte de la Mesa de las Carnes, que nuclea a toda la cadena ganadera, recomendó eliminar las retenciones, entre otras medidas, para que el sector pueda alcanzar todo su potencial. De hecho, aseguraron que con una menor presión impositiva, esta rama de actividad podría generar divisas por u$s10.000 millones anuales. Sin embargo, esto no es algo que esté en el radar del Gobierno.
Iriarte es concluyente cuando afirma, en un análisis, que en esta primera etapa del 2020 crecerá el consumo interno y bajarán los embarques, dado que los precios que se pagan a nivel doméstico hoy hasta pueden superar a los que ofrecen los importadores del gigante asiático, algo imposible de imaginar hace apenas tres o cuatro meses.
Este es el doble efecto que trae aparejada la desaceleración de la voracidad de los importadores chinos: por un lado, le quitará presión a los valores que deben pagar los consumidores en las carnicerías y supermercados; pero, por otra parte, el gigante asiático podría comprar entre u$s400 y u$s500 millones menos. El desafío, para los exportadores, será encontrar nuevos mercados.
Con información de
Iprofesional
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