Salarios debajo de la inflación, la clave que economistas ven para primer año del modelo albertista
Jueves 06 de
Febrero 2020
La consultora Analytica estima que los ingresos de los trabajadores subirán 38% y la inflación un 42%, impidiendo al consumo salir del escenario recesivo
Un escenario recesivo y malo, con el consumo que se mantendrá en parámetros negativos y salarios que seguirán perdiendo contra la inflación es lo que le espera al 2020. Por lo menos, en la "foto" que de la economía argentina retratan desde la consultora Analytica que, entre otros economistas, orientan Ricardo Delgado y Rodrigo Álvarez.
A modo de resumen, el informe sostiene que los aumentos nominales de salarios oscilarán entre el 35% y el 38%; que la demanda de dólares para atesoramiento caerá a los u$s3,600 millones; que el tipo de cambio real tendrá escaso margen para apreciarse; que no habrá pagos al FMI y que habrá un roll over de la deuda con organismos multilaterales de crédito por lo que sólo se pagan intereses. También anticipa un superávit primario de 0,76% del PBI y que el atraso tarifario se revierte en parte durante el segundo semestre del año.
El informe anticipa además que este año será recesivo pero con cierta recuperación entre el tercer y el cuarto trimestre; que hay altas chances de que el Gobierno encare un canje light de la deuda; que el riesgo país caiga al entorno de 1.000 puntos básicos y que se consolide una desaceleración inflacionaria para alcanzar el objetivo de 2,5% mensual en el primer trimestre del 2021. Agrega que no hay dólares para crecer a tasas aceleradas post-arreglo de la deuda y que tampoco hay margen para el populismo.
El informe tiene como base la creencia de que el modelo es liderado por el ingreso en el marco de una economía que no tiene una base exportadora que ayude a salir de la recesión subiendo el tipo de cambio.
Junto a un grupo de colaboradores, ambos expertos estudiaron el comportamiento de las principales variantes que definirán el primer año de la economía "albertista". Es decir, de cómo se comportarán en estos próximos meses los salarios, el tipo de cambio y las tarifas para proyectar la evolución del consumo privado, que a su vez explica el 75% del PBI del país.
Esto significa que los incentivos que el Gobierno está poniendo en marcha para intentar fomentar el consumo tendrán un efecto mínimo. Es decir, la tarjeta social, los planes para beneficiarios de AUH o los Precios Cuidados, entre otros, no serían suficientes para recomponer el poder de compra de los consumidores argentinos.
"Será un año recesivo y malo, con una economía incierta y volátil", asegura el propio Delgado durante la presentación a la prensa del informe que Analytica elaboró sobre las perspectivas para este año y que también prevé que el Gobierno encarará una negociación de la deuda "light" con los acreedores externos.
Por su parte, Álvarez agrega que el corazón del modelo es el consumo. "Es el motor de la economía y por eso el corazón de la crisis se debe al desplome del consumo privado que este año soportará una baja de hasta el 3,8%, el nivel más bajo de los últimos 10 años, lo cual demuestra que se trata de una década perdida en lo que respecta al consumo", advierte el especialista.
Pero más allá de estas definiciones negativas sobre la actividad económica, con salarios que aumentarán menos que la suba de costos, el informe de Analytica igualmente anticipa una baja de la inflación y del riesgo país, además de menores restricciones a la compra de dólares y un descongelamiento parcial de precios y tarifas.
En el caso de la inflación, se ubicaría en el orden del 42% con el objetivo puesto en que en el primer trimestre del 2021 comience a establecerse en un sendero del 2,5% mensual.
Con respecto a los salarios, el informe de Analytica anticipa que se incrementarían en hasta un 38%, con un consumo cayendo un 3,8% y un tipo de cambio que no tendría mucho margen para evolucionar.
"La herencia limita al populismo por la necesidad de realizar un ajuste fiscal y contar con un superávit externo, por lo cual este año la economía depende de tres variables clave como son salarios, tipo de cambio y tarifas", resume Álvarez durante la presentación.
En este marco, el documento proyecta que la economía se contraerá entre 2,5% y 3%, con dólares que solamente provendrán del superávit comercial ya que no hay margen para la apreciación cambiaria que sí debería darse el año próximo para poder apuntalar la caída inflacionaria, aunque para lograrlo haría falta volver al financiamiento externo.
En cuanto a la evolución de los salarios, se espera que las negociaciones paritarias limiten los aumentos a porcentajes menores a los de la inflación, abandonando la mirada hacia atrás y permitiendo que se concreten acuerdos de cara a los parámetros inflacionarios futuros.
Si bien el ejemplo contrario podría ser el convenio de Camioneros, que logró una suba del 38% hasta julio, la necesidad de anclar los salarios para evitar tomar nuevos ajustes con parámetros futuros es considerada clave para ser consistentes con la reducción de la inflación. Por eso, en el caso del gremio que conducen los Moyano, para Delgado se trata del costo que el Gobierno paga "para mantener la paz social".
Con respecto al resto de las paritarias, se estima un caída del salario del 8,5% durante todo el año, con acuerdos de recomposición que deberían ubicarse en el 35% para poder alcanzar una inflación mensual del 2,5% durante el primer trimestre del ao próximo. Ese corcet salarial, aseguran desde Analytica, repercutirá en el consumo que a su vez caerá menos beneficiado por una cierta recuperación del crédito.
Pero, como paso previo, el Gobierno deberá cerrar el canje de la deuda con una propuesta que, para los expertos de Analytica, supone una oferta atractiva para los acreedores con una quita no mayor al 30% del capital.
Más que nada porque luego de la estrategia usada por Axel Kicillof de, primero amenazar con no pagar para luego admitir que no le queda otro camino que hacer frente a las obligaciones, la Nación no tiene muchos argumentos duros como para encarar una negociación más conflictiva.
"Lo que hizo el gobernador bonaerense complica la negociación nacional porque los acreedores no ven un escenario de default y se fortalecen sabiendo además que hay dólares hasta mayo", asegura.
En este marco, el informe señala que una quita de sólo el 30% puede asegurar una aceptación a la propuesta mayor al 80%, teniendo en cuenta también que el escenario para negociar es corto y que si Alberto Fernández piensa en hacer crecer la economía debe cerrar el canje antes de mayo.
Esto, entre otros motivos, le permitiría al país volver al crédito internacional que a su vez apreciaría el tipo de cambio para generar dólares e iniciar un proceso de crecimiento de la economía a partir del año próximo.
Es más, con el canje despejado el país podría obtener una tasa de interés en los mercados en torno al 10%, lo cual podría financiar el ingreso de inversiones extranjeras que, por ejemplo, podrían acelerar el desarrollo de grandes apuestas del país como Vaca Muerta.
"Es clave la tasa y que los inversores crean que la renegociación es sostenible y que no haya otro canje en dos años dependiendo de la consistencia fiscal", sostiene Delgado añadiendo que la tasa de interés será más baja si el mercado percibe que hay una regla fiscal que se cumple y que Alberto Fernández tiene un ojo puesto en la política fiscal de manera permanente.
Pero si el Gobierno opta por una renegociación "dura" con una quita que Analytica supone podría ser de hasta el 50%, se despejarían los votos para las elecciones del 2012 pero habrá financiamiento inexistente, un modelo restringido al comercio y que no generará dólares para financiar inversiones y, por ende, el crecimiento económico. "Supone un país al estilo del que había con Guillermo Moreno, con menor ajuste fiscal y sufriendo por la falta de inversiones y de divisas", advierte Álvarez.
Todos los argumentos expuestos en el documento de Analytica hacen referir a una economía actual similar a la del primer mandato de Cristina Kirchner, cuando el excedente cambiario permitió alimentar el modelo. Pero hacia adelante, el informe advierte que si no se generan dólares y se crece, el país podría chocarse con un muro.
"Este año habrá dólares por malas razones como son el cepo y la recesión, lo cual reduce la fuga de capitales o el atesoramiento", detalla Delgado, para quien este escenario no puede ser permanente "porque sería una economía muerta que no demanda dólares, después de un proceso de fuga de u$s88 mil millones en los últimos cuatro años".
A modo de resumen, el informe sostiene que los aumentos nominales de salarios oscilarán entre el 35% y el 38%; que la demanda de dólares para atesoramiento caerá a los u$s3,600 millones; que el tipo de cambio real tendrá escaso margen para apreciarse; que no habrá pagos al FMI y que habrá un roll over de la deuda con organismos multilaterales de crédito por lo que sólo se pagan intereses. También anticipa un superávit primario de 0,76% del PBI y que el atraso tarifario se revierte en parte durante el segundo semestre del año.
El informe anticipa además que este año será recesivo pero con cierta recuperación entre el tercer y el cuarto trimestre; que hay altas chances de que el Gobierno encare un canje light de la deuda; que el riesgo país caiga al entorno de 1.000 puntos básicos y que se consolide una desaceleración inflacionaria para alcanzar el objetivo de 2,5% mensual en el primer trimestre del 2021. Agrega que no hay dólares para crecer a tasas aceleradas post-arreglo de la deuda y que tampoco hay margen para el populismo.
El informe tiene como base la creencia de que el modelo es liderado por el ingreso en el marco de una economía que no tiene una base exportadora que ayude a salir de la recesión subiendo el tipo de cambio.
Junto a un grupo de colaboradores, ambos expertos estudiaron el comportamiento de las principales variantes que definirán el primer año de la economía "albertista". Es decir, de cómo se comportarán en estos próximos meses los salarios, el tipo de cambio y las tarifas para proyectar la evolución del consumo privado, que a su vez explica el 75% del PBI del país.
Esto significa que los incentivos que el Gobierno está poniendo en marcha para intentar fomentar el consumo tendrán un efecto mínimo. Es decir, la tarjeta social, los planes para beneficiarios de AUH o los Precios Cuidados, entre otros, no serían suficientes para recomponer el poder de compra de los consumidores argentinos.
"Será un año recesivo y malo, con una economía incierta y volátil", asegura el propio Delgado durante la presentación a la prensa del informe que Analytica elaboró sobre las perspectivas para este año y que también prevé que el Gobierno encarará una negociación de la deuda "light" con los acreedores externos.
Por su parte, Álvarez agrega que el corazón del modelo es el consumo. "Es el motor de la economía y por eso el corazón de la crisis se debe al desplome del consumo privado que este año soportará una baja de hasta el 3,8%, el nivel más bajo de los últimos 10 años, lo cual demuestra que se trata de una década perdida en lo que respecta al consumo", advierte el especialista.
Pero más allá de estas definiciones negativas sobre la actividad económica, con salarios que aumentarán menos que la suba de costos, el informe de Analytica igualmente anticipa una baja de la inflación y del riesgo país, además de menores restricciones a la compra de dólares y un descongelamiento parcial de precios y tarifas.
En el caso de la inflación, se ubicaría en el orden del 42% con el objetivo puesto en que en el primer trimestre del 2021 comience a establecerse en un sendero del 2,5% mensual.
Con respecto a los salarios, el informe de Analytica anticipa que se incrementarían en hasta un 38%, con un consumo cayendo un 3,8% y un tipo de cambio que no tendría mucho margen para evolucionar.
"La herencia limita al populismo por la necesidad de realizar un ajuste fiscal y contar con un superávit externo, por lo cual este año la economía depende de tres variables clave como son salarios, tipo de cambio y tarifas", resume Álvarez durante la presentación.
En este marco, el documento proyecta que la economía se contraerá entre 2,5% y 3%, con dólares que solamente provendrán del superávit comercial ya que no hay margen para la apreciación cambiaria que sí debería darse el año próximo para poder apuntalar la caída inflacionaria, aunque para lograrlo haría falta volver al financiamiento externo.
En cuanto a la evolución de los salarios, se espera que las negociaciones paritarias limiten los aumentos a porcentajes menores a los de la inflación, abandonando la mirada hacia atrás y permitiendo que se concreten acuerdos de cara a los parámetros inflacionarios futuros.
Si bien el ejemplo contrario podría ser el convenio de Camioneros, que logró una suba del 38% hasta julio, la necesidad de anclar los salarios para evitar tomar nuevos ajustes con parámetros futuros es considerada clave para ser consistentes con la reducción de la inflación. Por eso, en el caso del gremio que conducen los Moyano, para Delgado se trata del costo que el Gobierno paga "para mantener la paz social".
Con respecto al resto de las paritarias, se estima un caída del salario del 8,5% durante todo el año, con acuerdos de recomposición que deberían ubicarse en el 35% para poder alcanzar una inflación mensual del 2,5% durante el primer trimestre del ao próximo. Ese corcet salarial, aseguran desde Analytica, repercutirá en el consumo que a su vez caerá menos beneficiado por una cierta recuperación del crédito.
Pero, como paso previo, el Gobierno deberá cerrar el canje de la deuda con una propuesta que, para los expertos de Analytica, supone una oferta atractiva para los acreedores con una quita no mayor al 30% del capital.
Más que nada porque luego de la estrategia usada por Axel Kicillof de, primero amenazar con no pagar para luego admitir que no le queda otro camino que hacer frente a las obligaciones, la Nación no tiene muchos argumentos duros como para encarar una negociación más conflictiva.
"Lo que hizo el gobernador bonaerense complica la negociación nacional porque los acreedores no ven un escenario de default y se fortalecen sabiendo además que hay dólares hasta mayo", asegura.
En este marco, el informe señala que una quita de sólo el 30% puede asegurar una aceptación a la propuesta mayor al 80%, teniendo en cuenta también que el escenario para negociar es corto y que si Alberto Fernández piensa en hacer crecer la economía debe cerrar el canje antes de mayo.
Esto, entre otros motivos, le permitiría al país volver al crédito internacional que a su vez apreciaría el tipo de cambio para generar dólares e iniciar un proceso de crecimiento de la economía a partir del año próximo.
Es más, con el canje despejado el país podría obtener una tasa de interés en los mercados en torno al 10%, lo cual podría financiar el ingreso de inversiones extranjeras que, por ejemplo, podrían acelerar el desarrollo de grandes apuestas del país como Vaca Muerta.
"Es clave la tasa y que los inversores crean que la renegociación es sostenible y que no haya otro canje en dos años dependiendo de la consistencia fiscal", sostiene Delgado añadiendo que la tasa de interés será más baja si el mercado percibe que hay una regla fiscal que se cumple y que Alberto Fernández tiene un ojo puesto en la política fiscal de manera permanente.
Pero si el Gobierno opta por una renegociación "dura" con una quita que Analytica supone podría ser de hasta el 50%, se despejarían los votos para las elecciones del 2012 pero habrá financiamiento inexistente, un modelo restringido al comercio y que no generará dólares para financiar inversiones y, por ende, el crecimiento económico. "Supone un país al estilo del que había con Guillermo Moreno, con menor ajuste fiscal y sufriendo por la falta de inversiones y de divisas", advierte Álvarez.
Todos los argumentos expuestos en el documento de Analytica hacen referir a una economía actual similar a la del primer mandato de Cristina Kirchner, cuando el excedente cambiario permitió alimentar el modelo. Pero hacia adelante, el informe advierte que si no se generan dólares y se crece, el país podría chocarse con un muro.
"Este año habrá dólares por malas razones como son el cepo y la recesión, lo cual reduce la fuga de capitales o el atesoramiento", detalla Delgado, para quien este escenario no puede ser permanente "porque sería una economía muerta que no demanda dólares, después de un proceso de fuga de u$s88 mil millones en los últimos cuatro años".
Con información de
Iprofesional
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