Cómo los cambios en la cúpula del FMI pueden afectar a la negociación con la Argentina
Sábado 08 de
Febrero 2020
La salida de David Lipton resiente el funcionamiento interno del organismo y podría desencadenar otros movimientos. El segundo del Fondo es siempre una suerte de “paragolpes” de quien dirige en ente de crédito
La salida de David Lipton, el número dos del Fondo Monetario Internacional, termina de descabezar la línea gerencial que había conformado con la francesa Christine Lagarde y abre un ligero interrogante sobre cómo será la relación inmediata de la Argentina con el organismo multilateral.
Si bien el ministro de Economía, Martín Guzmán, ya tuvo dos contactos personales con la número uno del Fondo, Kristalina Georgieva, el trabajo de Lipton era clave en dos frentes. De un lado, lo que el propio Fondo reconoció en su comunicado, la “vigilancia multilateral”. Del otro, el seguimiento de casos concretos y el manejo técnico del staff de economistas del organismo.
En su rol de “vigilancia multilateral”, Lipton tenía a su cargo los cuatro principales informes del FMI: el semestral de “Perspectivas Económicas Mundiales” (WEO, según sus siglas en inglés), el Reporte de Estabilidad Financiera Global, con eje en los sistemas financieros, los mercados de capital y ciertas áreas de riesgo como el “shadow banking”, el Monitor Fiscal, en el que el FMI miraba hasta qué punto los habituales desbalances entre países (por caso, los déficits de EEUU y los superávits de ahorro de Japón) ponen en peligro la economía global, y el “Reporte de Sector Externo”, donde el foco son los balances externos y las políticas cambiarias. Por ejemplo, una denuncia de “manipulación cambiaria” por parte de China.
Otro rol clave del segundo del Fondo es “parar la pelota” cuando una negociación o un acuerdo fracasan. No pareció ser lo que hizo Lipton en el caso argentino, aunque su responsabilidad se vio atenuada porque el acuerdo de 2018 tenía detrás la palanca política del presidente de EEUU, Donald Trump, y de la propia Christine Lagarde, la entonces directora del FMI. Por tradición, el rol del director o la directora gerente es, en cambio, “bendecir” los acuerdos una vez alcanzados.
Afinidades
De todos modos, Lipton tenía a su cargo el seguimiento de ciertos casos, como lo fue el de la Argentina, lo que no deja de ser un asterisco en su historial reciente, que también alcanza a uno de sus hombres favoritos dentro del Fondo, el mexicano Alejandro Werner.
“Si en lugar de Lipton viene alguien que no le gusta, no creo que Alejandro se quede”, comentó un conocedor de la lógica interna del organismo. El nombre de Werner circula de hecho como candidato a presidir el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en nombre de México, país del cual es ciudadano pero del que no pudo ser presidente del Banco Central por haber nacido en la Argentina. En esa carrera también está anotado Gustavo Béliz, secretario de Asuntos Estratégicos del gobierno de Alberto Fernández.
Aunque no hay aún candidatos notorios a la vacante que deja Lipton, lo seguro es que será cubierta por un representante del gobierno de Estados Unidos.
La administración Trump no había cuestionado la continuidad de Lipton, que fue designado por la gestión de Barack Obama y había sido funcionario del Tesoro en los gobiernos de Bill Clinton. Pero ahora, con un Trump fortalecido por la rápida absolución en el proceso de impeachment que le había iniciado la oposición demócrata, podría apurarse a llenar casilleros que no ocupó en sus tres primeros años de gobierno.
Trump no parece tener buena relación con los economistas profesionales, que de hecho ocupan la mayoría de las posiciones del Tesoro. De allí surge habitualmente el vicedirector del FMI, que por una tradición no escrita elige Estados Unidos. Una excepción fue Gary Cohn, ex presidente y COO de Goldman Sachs y por un tiempo chairman del “Consejo Económico Nacional” (es decir, el “Consejero Económico”) de Trump, pero en marzo de 2018 se alejó de la Casa Blanca.
Más allá de los nombres, es altamente probable que EEUU designe en el lugar que deja Lipton a un economista o funcionario identificado con el partido Republicano o incluso personalmente con el propio Trump.
En la ceremonia de “cartas credenciales” con los nuevos embajadores, el jefe de la Casa Blanca le dijo el jueves al nuevo embajador argentino, Jorge Argüello: “Dígale al presidente Fernández que se quede tranquilo, que puede contar con este presidente”.
En cualquier caso, es evidente la renovación de funcionarios asociados al fallido programa con la Argentina. Ya se fue Lagarde y con la partida de Lipton, Georgieva se despega casi completamente del equipo que había tratado con el gobierno de Macri. El ex “jefe de misión” para Argentina, el italiano Roberto Cardarelli (a quién le fue ofrecido instalarse en las oficinas del FMI en Suecia, oferta que por ahora declinó) fue reemplazado por el venezolano Luis Cubeddu. El único “sobreviviente” es hasta ahora el mexicano Werner, a quien le designaron una nueva “segunda”, la norteamericana Julie Kozak. Tanto Cubeddu como Kozak fueron elegidos personalmente por Georgieva.
Kozak y Cubeddu encabezarán la misión que llegará la próxima semana a la Argentina y que será recibida con una movilización de la CTA Autónoma y partidos de izquierda nucleados en la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) en la “Jornada Nacional de Lucha contra la visita del FMI”. Será en el Obelisco porteño y bajo la consigna de “La Deuda es con el Pueblo”.
Si bien el ministro de Economía, Martín Guzmán, ya tuvo dos contactos personales con la número uno del Fondo, Kristalina Georgieva, el trabajo de Lipton era clave en dos frentes. De un lado, lo que el propio Fondo reconoció en su comunicado, la “vigilancia multilateral”. Del otro, el seguimiento de casos concretos y el manejo técnico del staff de economistas del organismo.
En su rol de “vigilancia multilateral”, Lipton tenía a su cargo los cuatro principales informes del FMI: el semestral de “Perspectivas Económicas Mundiales” (WEO, según sus siglas en inglés), el Reporte de Estabilidad Financiera Global, con eje en los sistemas financieros, los mercados de capital y ciertas áreas de riesgo como el “shadow banking”, el Monitor Fiscal, en el que el FMI miraba hasta qué punto los habituales desbalances entre países (por caso, los déficits de EEUU y los superávits de ahorro de Japón) ponen en peligro la economía global, y el “Reporte de Sector Externo”, donde el foco son los balances externos y las políticas cambiarias. Por ejemplo, una denuncia de “manipulación cambiaria” por parte de China.
Otro rol clave del segundo del Fondo es “parar la pelota” cuando una negociación o un acuerdo fracasan. No pareció ser lo que hizo Lipton en el caso argentino, aunque su responsabilidad se vio atenuada porque el acuerdo de 2018 tenía detrás la palanca política del presidente de EEUU, Donald Trump, y de la propia Christine Lagarde, la entonces directora del FMI. Por tradición, el rol del director o la directora gerente es, en cambio, “bendecir” los acuerdos una vez alcanzados.
Afinidades
De todos modos, Lipton tenía a su cargo el seguimiento de ciertos casos, como lo fue el de la Argentina, lo que no deja de ser un asterisco en su historial reciente, que también alcanza a uno de sus hombres favoritos dentro del Fondo, el mexicano Alejandro Werner.
“Si en lugar de Lipton viene alguien que no le gusta, no creo que Alejandro se quede”, comentó un conocedor de la lógica interna del organismo. El nombre de Werner circula de hecho como candidato a presidir el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en nombre de México, país del cual es ciudadano pero del que no pudo ser presidente del Banco Central por haber nacido en la Argentina. En esa carrera también está anotado Gustavo Béliz, secretario de Asuntos Estratégicos del gobierno de Alberto Fernández.
Aunque no hay aún candidatos notorios a la vacante que deja Lipton, lo seguro es que será cubierta por un representante del gobierno de Estados Unidos.
La administración Trump no había cuestionado la continuidad de Lipton, que fue designado por la gestión de Barack Obama y había sido funcionario del Tesoro en los gobiernos de Bill Clinton. Pero ahora, con un Trump fortalecido por la rápida absolución en el proceso de impeachment que le había iniciado la oposición demócrata, podría apurarse a llenar casilleros que no ocupó en sus tres primeros años de gobierno.
Trump no parece tener buena relación con los economistas profesionales, que de hecho ocupan la mayoría de las posiciones del Tesoro. De allí surge habitualmente el vicedirector del FMI, que por una tradición no escrita elige Estados Unidos. Una excepción fue Gary Cohn, ex presidente y COO de Goldman Sachs y por un tiempo chairman del “Consejo Económico Nacional” (es decir, el “Consejero Económico”) de Trump, pero en marzo de 2018 se alejó de la Casa Blanca.
Más allá de los nombres, es altamente probable que EEUU designe en el lugar que deja Lipton a un economista o funcionario identificado con el partido Republicano o incluso personalmente con el propio Trump.
En la ceremonia de “cartas credenciales” con los nuevos embajadores, el jefe de la Casa Blanca le dijo el jueves al nuevo embajador argentino, Jorge Argüello: “Dígale al presidente Fernández que se quede tranquilo, que puede contar con este presidente”.
En cualquier caso, es evidente la renovación de funcionarios asociados al fallido programa con la Argentina. Ya se fue Lagarde y con la partida de Lipton, Georgieva se despega casi completamente del equipo que había tratado con el gobierno de Macri. El ex “jefe de misión” para Argentina, el italiano Roberto Cardarelli (a quién le fue ofrecido instalarse en las oficinas del FMI en Suecia, oferta que por ahora declinó) fue reemplazado por el venezolano Luis Cubeddu. El único “sobreviviente” es hasta ahora el mexicano Werner, a quien le designaron una nueva “segunda”, la norteamericana Julie Kozak. Tanto Cubeddu como Kozak fueron elegidos personalmente por Georgieva.
Kozak y Cubeddu encabezarán la misión que llegará la próxima semana a la Argentina y que será recibida con una movilización de la CTA Autónoma y partidos de izquierda nucleados en la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) en la “Jornada Nacional de Lucha contra la visita del FMI”. Será en el Obelisco porteño y bajo la consigna de “La Deuda es con el Pueblo”.
Con información de
Infobae
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