El PBI sigue estancado y por el coronavirus acumulará una caída de 6,4% entre 2018 y 2020
Sábado 14 de
Marzo 2020
El PBI no despega. El Índice Mensual de Actividad (IMA) de la Fundación Germán Abdala mostró una variación en enero de 0% en la comparación con diciembre.
Hacia adelante, ya durante la semana pasada las consultoras se hicieron eco de la crisis global generada por el coronavirus y comenzaron a corregir sus proyecciones para el 2020. Se espera una nueva caída de 2%. La negociación con los acreedores externos ata de pies y manos al Gobierno, cuyas políticas fiscal y monetaria no alcanzan para reactivar.
Tal como adelantó BAE Negocios, los privados ya borraron sus viejas proyecciones para la variaciones del PBI 2020. Si bien estaba prácticamente decretado que la actividad iba a caer por tercer año consecutivo, esas previsiones se agravaron: Ecolatina ya le puso número y pasó de un negativo de 1,5% a otro de 2%. Si se concreta, la recesión se acentuará y alcanzará una destrucción acumulada de su producción anual de 6,4% en los últimos tres años. Eso, tras las caídas de 2,5% en 2018 y de 2,1% en 2019. Además, Elypsis y Econviews ya reconocieron estar revisando a la baja sus propias proyecciones, aunque todavía no las definieron.
Hasta acá el Gobierno mostró la intención expansiva de la política fiscal y monetaria, aunque por cierto fueron limitadas. Los intentos de reactivar la economía se centraron en una redistribución vía ingresos tributarios y gastos fiscales y de la seguridad social, por un lado. Pero eso sin aplicar una inyección expansiva. Por el otro, en una baja de la tasa de interés que se tradujo en un alivio crediticio para los hogares y para las pyme pero que no logró incentivar a los préstamos en general, ni para el consumo ni para la producción.
La semana pasada, BAE Negocios publicó las declaraciones de dos bancos, uno nacional y uno extranjero: el crédito viene desacelerando su caída y hay optimismo pero recién despegará cuando la actividad vaya mejorando. Ahora, otro banco trasnacional consultado, afirmó en off: "Por el lado de los individuos, los préstamos personales siguen estancados. Si bien hubo algo de mejora en enero y febrero, la demanda no despega. Aún debe bajar más la tasa. Por el lado de las empresas, por ahora la demanda de crédito en pymes también viene floja. Pero pensamos que en abril y mayo va a reactivar con fuerza".
Desde PxQ, la consultora de Emmanuel Álvarez Agis, advirtieron: "La recuperación de la actividad, en un contexto en el cual no hay lugar para política fiscal expansiva, se enfrenta a un panorama internacional que no anticipa un incremento de la demanda externa. La inversión privada no da indicios de aportar al crecimiento en el corto plazo. El único motor de crecimiento en el corto plazo podría estar asociado a una mejora en el poder adquisitivo del salario, con su efecto sobre la demanda".
Y agregaron: "El estímulo monetario apunta a reducir el costo de financiamiento del sector privado para promover una recuperación de la actividad vía aumento del crédito. Sin embargo, aunque la tasa activa se redujo, la demanda de préstamos no se recompone precisamente porque la actividad económica no logra recuperarse. La política monetaria del BCRA es útil como un alivio financiero para empresas y familias, pero poco efectiva para promover la recuperación de la actividad".
Además, subrayaron, el éxito de la apuesta de bajar la tasa sin que haya salida al dólar e impacto inflacionario depende de una resolución rápida de la negociación de la deuda. Hecho que, por cierto, continúa entre signos de pregunta, sobre todo tras la complicada semana que vivieron los mercados.
Tal como adelantó BAE Negocios, los privados ya borraron sus viejas proyecciones para la variaciones del PBI 2020. Si bien estaba prácticamente decretado que la actividad iba a caer por tercer año consecutivo, esas previsiones se agravaron: Ecolatina ya le puso número y pasó de un negativo de 1,5% a otro de 2%. Si se concreta, la recesión se acentuará y alcanzará una destrucción acumulada de su producción anual de 6,4% en los últimos tres años. Eso, tras las caídas de 2,5% en 2018 y de 2,1% en 2019. Además, Elypsis y Econviews ya reconocieron estar revisando a la baja sus propias proyecciones, aunque todavía no las definieron.
Hasta acá el Gobierno mostró la intención expansiva de la política fiscal y monetaria, aunque por cierto fueron limitadas. Los intentos de reactivar la economía se centraron en una redistribución vía ingresos tributarios y gastos fiscales y de la seguridad social, por un lado. Pero eso sin aplicar una inyección expansiva. Por el otro, en una baja de la tasa de interés que se tradujo en un alivio crediticio para los hogares y para las pyme pero que no logró incentivar a los préstamos en general, ni para el consumo ni para la producción.
La semana pasada, BAE Negocios publicó las declaraciones de dos bancos, uno nacional y uno extranjero: el crédito viene desacelerando su caída y hay optimismo pero recién despegará cuando la actividad vaya mejorando. Ahora, otro banco trasnacional consultado, afirmó en off: "Por el lado de los individuos, los préstamos personales siguen estancados. Si bien hubo algo de mejora en enero y febrero, la demanda no despega. Aún debe bajar más la tasa. Por el lado de las empresas, por ahora la demanda de crédito en pymes también viene floja. Pero pensamos que en abril y mayo va a reactivar con fuerza".
Desde PxQ, la consultora de Emmanuel Álvarez Agis, advirtieron: "La recuperación de la actividad, en un contexto en el cual no hay lugar para política fiscal expansiva, se enfrenta a un panorama internacional que no anticipa un incremento de la demanda externa. La inversión privada no da indicios de aportar al crecimiento en el corto plazo. El único motor de crecimiento en el corto plazo podría estar asociado a una mejora en el poder adquisitivo del salario, con su efecto sobre la demanda".
Y agregaron: "El estímulo monetario apunta a reducir el costo de financiamiento del sector privado para promover una recuperación de la actividad vía aumento del crédito. Sin embargo, aunque la tasa activa se redujo, la demanda de préstamos no se recompone precisamente porque la actividad económica no logra recuperarse. La política monetaria del BCRA es útil como un alivio financiero para empresas y familias, pero poco efectiva para promover la recuperación de la actividad".
Además, subrayaron, el éxito de la apuesta de bajar la tasa sin que haya salida al dólar e impacto inflacionario depende de una resolución rápida de la negociación de la deuda. Hecho que, por cierto, continúa entre signos de pregunta, sobre todo tras la complicada semana que vivieron los mercados.
Con información de
Bae Negocios

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