Automotrices lanzan salvataje financiero para concesionarias por la crisis de coronavirus
Por:
Horacio Alonso
Lunes 23 de
Marzo 2020
Los empresarios pedían ayuda porque advertían que no podían pagar los salarios. Sin embargo, dudan de que alcance.
La crisis por el coronavirus está causando estragos en toda la economía. En el sector de los autos, con fábricas paradas y concesionarias cerradas, el cuadro es preocupante. Desde la red comercial de distintas marcas, se venía reclamando desde la semana pasada que las terminales salieran a auxiliar a su cadena de ventas ya que, como adelantó Ámbito, los empresarios del sector advertían que no iban a poder pagar los salarios este mes por la parálisis total de las operaciones desde el viernes pasado como consecuencia de la cuarentena dispuesta por el Gobierno.
Los pedidos tuvieron respuesta y desde algunas automotrices lanzaron una salvataje para sus concesionarias con el propósito de aliviarlas económicamente para que puedan hacer frente a sus costos fijos.
Más como Volkswagen, General Motors, Renault y Toyota enviaron en las últimas horas circulares internas a sus vendedores con una serie de medidas que modifican las pautas contractuales vigentes hasta la semana pasada. Si bien cada empresa adoptó una política distinta, en general todas apuntan a flexibilizar los compromisos financieros que tenía la red. Entre los puntos principales, se establece que los objetivos comerciales pautados para todo el mes se dieran por cumplidos aunque, en la práctica, no se hubieran alcanzado hasta el 20 de este mes. Esto beneficia a las concesionarias porque implica que cobrarán los premios previstos.
Estos incentivos son clave para los vendedores porque les permite equilibrar las pérdidas que le genera vender 0km con descuentos y, en el mejor de los casos, lograr una mínima rentabilidad. Esta política es tanto para las operaciones de contado como los planes de ahorro.
Otras de las medidas que se repite en la política adoptada por cada automotriz es la de alargar plazos de pagos por las unidades compradas a las fábricas y reducir los intereses por cancelación fuera de término. También se ofrecen líneas de crédito especiales para que las redes afronten sus gastos en este período crítico. A esto se suma una serie de beneficios de carácter técnico en la relación entre fábricas y vendedores. Ninguno de estos puntos beneficia, por el momento, a los clientes particulares. Es sólo un alivio.
Sin embargo, desde el sector de las concesionarias aseguran que esta medidas no alcanza a compensar el parálisis de las ventas por el cierre de la actividad. “Es como tratar con una aspirina a un enfermo de cáncer”, ejemplificó un vendedor. Por eso, estiman que muchas agencias no van a poder pagar los sueldos de todas maneras.
En marzo, por el cierre abruto de las operaciones, se patentaron 17.300 unidades, un 55% menos que el año pasado (que ya había sido malo) y apenas 20% del volumen operado en marzo del 2018, antes del comenzará la debacle macrista.
Los pedidos tuvieron respuesta y desde algunas automotrices lanzaron una salvataje para sus concesionarias con el propósito de aliviarlas económicamente para que puedan hacer frente a sus costos fijos.
Más como Volkswagen, General Motors, Renault y Toyota enviaron en las últimas horas circulares internas a sus vendedores con una serie de medidas que modifican las pautas contractuales vigentes hasta la semana pasada. Si bien cada empresa adoptó una política distinta, en general todas apuntan a flexibilizar los compromisos financieros que tenía la red. Entre los puntos principales, se establece que los objetivos comerciales pautados para todo el mes se dieran por cumplidos aunque, en la práctica, no se hubieran alcanzado hasta el 20 de este mes. Esto beneficia a las concesionarias porque implica que cobrarán los premios previstos.
Estos incentivos son clave para los vendedores porque les permite equilibrar las pérdidas que le genera vender 0km con descuentos y, en el mejor de los casos, lograr una mínima rentabilidad. Esta política es tanto para las operaciones de contado como los planes de ahorro.
Otras de las medidas que se repite en la política adoptada por cada automotriz es la de alargar plazos de pagos por las unidades compradas a las fábricas y reducir los intereses por cancelación fuera de término. También se ofrecen líneas de crédito especiales para que las redes afronten sus gastos en este período crítico. A esto se suma una serie de beneficios de carácter técnico en la relación entre fábricas y vendedores. Ninguno de estos puntos beneficia, por el momento, a los clientes particulares. Es sólo un alivio.
Sin embargo, desde el sector de las concesionarias aseguran que esta medidas no alcanza a compensar el parálisis de las ventas por el cierre de la actividad. “Es como tratar con una aspirina a un enfermo de cáncer”, ejemplificó un vendedor. Por eso, estiman que muchas agencias no van a poder pagar los sueldos de todas maneras.
En marzo, por el cierre abruto de las operaciones, se patentaron 17.300 unidades, un 55% menos que el año pasado (que ya había sido malo) y apenas 20% del volumen operado en marzo del 2018, antes del comenzará la debacle macrista.
Con información de
Ámbito

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