El déficit fiscal podría llegar al 5% del PBI
Sábado 28 de
Marzo 2020
El déficit primario podría dar un salto extraordinario si se la cuarenten se extiende en el tiempo: podría alcanzar el 5% del PBI, según los cálculos del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).
Si bien la política oficial reaccionó en forma veloz ante las necesidades que generó la crisis sanitaria, cambiando las prioridades en términos de ahorro del gasto público, llegar al 5% implicaría un deterioro extraordinario respecto al 0,44% registrado durante el 2019. De verificarse en los hechos, implicaría una fuerte emisión monetaria, con cierto riesgo de traslado al dólar paralelo y a la inflación. El cepo ayuda a contener.
Hay cierto consenso entre analistas, en todo el abanico ideológico: si bien el año pasado Cambiemos hizo un fuerte ajuste fiscal, con epicentro en la obra pública, y logró llegar a un rojo primario de 0,44%, en línea con las exigencias del FMI, para el 2020 la inercia iba a llevar a cualquier Gobierno a un déficit de 1,5% del PBI. Aún así, uno de 5% implicaría superar incluso el rojo primario de 2016, que hizo pico y fue de 4,2% por la caída en la recaudación generada por la devaluación y tarifazo de principios de la gestión Cambiemos.
El informe del CESO señaló: “El déficit primario estimado por el CESO para un contexto de alargamiento de la cuarentena, ronda los 5 puntos del producto. Su financiamiento vía emisión implica una suba considerable de la base monetaria que, prácticamente, se duplicaría en 2020. Sin embargo, esa mayor liquidez inyectada por el Estado va a ser parcialmente compensada por la destrucción de los canales de generación de liquidez del sector privado por el propio proceso de crisis, generando un incremento menor en la liquidez entendida en un sentido más amplio (M2, M3)”.
Con todo, la expectativa oficial es que el rojo primario aumente sólo 1 punto del PBI, llegando a un 1,5% como techo, número idéntico al que la inercia marcaba antes de las modificaciones fiscales de la ley de Solidaridad.
Un informe reciente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), para el que el déficit primario será de alrededor de 1,5%, señaló: “El gobierno nacional venía aplicando instrumentos de política económica con el objeto de no incrementar durante 2020 el déficit primario de 2019, es decir intentaba sostener un déficit primario del orden de 0,5% del PBI. El impacto del coronavirus va a ser relevante, golpeando mucho al sector privado y consecuentemente a los ingresos fiscales de los tres niveles de gobierno. Y obviamente habrá que aumentar el gasto para asistir a toda la población en estas circunstancias”.
El nuevo desplome del PBI, el tercero consecutivo tras las corridas de 2018 y 2019, hará que la recaudación retroceda, que el rojo fiscal crezca y obligará a más emisión monetaria. La posibilidad de que esa impresión de billetes se vaya al dólar paralelo y presione sobre el oficial es el mayor riesgo. Hasta acá, el cepo hizo su trabajo para moderar las consecuencias de la crisis pero no se trata de un partido ganado.
Desde el CESO afirmaron al respecto: “Respecto al traslado a precios que pueda tener un incremento del dólar paralelo, la evidencia de los últimos años muestra que la influencia es muy menor. La inflación se mueve al compás del dólar oficial, siendo el impacto de las cotizaciones paralelas sobre los precios muy baja o bien, nula”.
Para el CESO, además, si bien los sectores de bienes de primera necesidad van a ver incrementadas sus ganancias con potencial impacto sobre los dólares paralelos, a la vez la cuarentena complica la capacidad de los hogares de ir a cuevas a dolarizarse. “A su vez, los sectores con ahorros dolarizados afectados por la crisis pueden verse necesitados a vender sus divisas para cubrir gastos corrientes en pesos y la propia caída de la actividad económica descomprime el mercado cambiario al reducir las importaciones en tiempos donde comienza la cosecha de los principales rubros de exportación ”, señaló el informe.
Hay cierto consenso entre analistas, en todo el abanico ideológico: si bien el año pasado Cambiemos hizo un fuerte ajuste fiscal, con epicentro en la obra pública, y logró llegar a un rojo primario de 0,44%, en línea con las exigencias del FMI, para el 2020 la inercia iba a llevar a cualquier Gobierno a un déficit de 1,5% del PBI. Aún así, uno de 5% implicaría superar incluso el rojo primario de 2016, que hizo pico y fue de 4,2% por la caída en la recaudación generada por la devaluación y tarifazo de principios de la gestión Cambiemos.
El informe del CESO señaló: “El déficit primario estimado por el CESO para un contexto de alargamiento de la cuarentena, ronda los 5 puntos del producto. Su financiamiento vía emisión implica una suba considerable de la base monetaria que, prácticamente, se duplicaría en 2020. Sin embargo, esa mayor liquidez inyectada por el Estado va a ser parcialmente compensada por la destrucción de los canales de generación de liquidez del sector privado por el propio proceso de crisis, generando un incremento menor en la liquidez entendida en un sentido más amplio (M2, M3)”.
Con todo, la expectativa oficial es que el rojo primario aumente sólo 1 punto del PBI, llegando a un 1,5% como techo, número idéntico al que la inercia marcaba antes de las modificaciones fiscales de la ley de Solidaridad.
Un informe reciente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), para el que el déficit primario será de alrededor de 1,5%, señaló: “El gobierno nacional venía aplicando instrumentos de política económica con el objeto de no incrementar durante 2020 el déficit primario de 2019, es decir intentaba sostener un déficit primario del orden de 0,5% del PBI. El impacto del coronavirus va a ser relevante, golpeando mucho al sector privado y consecuentemente a los ingresos fiscales de los tres niveles de gobierno. Y obviamente habrá que aumentar el gasto para asistir a toda la población en estas circunstancias”.
El nuevo desplome del PBI, el tercero consecutivo tras las corridas de 2018 y 2019, hará que la recaudación retroceda, que el rojo fiscal crezca y obligará a más emisión monetaria. La posibilidad de que esa impresión de billetes se vaya al dólar paralelo y presione sobre el oficial es el mayor riesgo. Hasta acá, el cepo hizo su trabajo para moderar las consecuencias de la crisis pero no se trata de un partido ganado.
Desde el CESO afirmaron al respecto: “Respecto al traslado a precios que pueda tener un incremento del dólar paralelo, la evidencia de los últimos años muestra que la influencia es muy menor. La inflación se mueve al compás del dólar oficial, siendo el impacto de las cotizaciones paralelas sobre los precios muy baja o bien, nula”.
Para el CESO, además, si bien los sectores de bienes de primera necesidad van a ver incrementadas sus ganancias con potencial impacto sobre los dólares paralelos, a la vez la cuarentena complica la capacidad de los hogares de ir a cuevas a dolarizarse. “A su vez, los sectores con ahorros dolarizados afectados por la crisis pueden verse necesitados a vender sus divisas para cubrir gastos corrientes en pesos y la propia caída de la actividad económica descomprime el mercado cambiario al reducir las importaciones en tiempos donde comienza la cosecha de los principales rubros de exportación ”, señaló el informe.
Con información de
Bae Negocios

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