Para las tres mayores calificadoras de riesgo, la Argentina ya está en default
Por:
Leandro Gabin
Martes 07 de
Abril 2020

Se sumó Standard and Poors a Fitch y Moodys. Desencadenó el reperfilamiento unilateral de Guzmán. Pero las perspectivas son muy negativas
Mientras que el Gobierno de Alberto Fernández termina de avanzar con la oferta a los acreedores internacionales, las tres mayores calificadoras de riesgo ya sentenciaron que la Argentina está en default.
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Curiosa situación ya que la estrategia oficial había sido, de hecho, tratar de esquivar este desafortunado evento. Más allá de que el detonante de que las agencias hayan colocado a la deuda argentina en este escalón que refiere al incumplimiento de pagos haya sido el reperfilamiento unilateral de los bonos ley local, también adelantan su decisión ante la oferta de Martín Guzmán.
Standard and Poor's, que este martes colocó al país en "SD" o "Default Selectivo", fue más allá. "Podríamos reducir las calificaciones de los bonos en moneda extranjera a 'D' desde 'CC' cuando el gobierno finalice los términos con los tenedores de deuda para una posible reestructuración, que caracterizaríamos como un canje en dificultades según nuestra metodología", avisa S&P.
¿Qué significa? Que la reestructuración que está encarando Guzmán podría implicar una extensión de los vencimientos, que no será compensada a los inversores, o una reducción en el valor nominal de la deuda.
Todo es, o sea cambiar las condiciones en las cuales fueron emitidos los bonos que se canjearán, reduce el valor presente de los mismos, provocando como reacción inicial que la agencia coloque al país directamente en la "D" de default.
"Además, podríamos reducir las calificaciones si las tensiones económicas y financieras amenazan aún más el servicio de la deuda o si el soberano no cumple con el pago de la deuda. Esperamos que el gobierno pueda hacer una oferta de canje pronto", señalan.
S&P sostiene que podría elevar las calificaciones crediticias del país luego de la conclusión de la reestructuración integral de la deuda, y luego de la emisión de nuevos bonos.
"La calificación posterior al incumplimiento reflejará la carga de la deuda resultante y la postura política de la administración Alberto Fernández para apoyar el crecimiento, incluidas las perspectivas de mejorar la confianza y la inversión del sector privado, sus planes de consolidación fiscal, el acceso potencial al mercado y el financiamiento oficial, su perfil externo y monetario", dice la calificadora.
La nota de la Argentina refleja, según S&P, la dinámica de deuda desfavorable y su perfil fiscal, un tipo de cambio volátil (que sigue bajo presión de depreciación, como lo hacen la mayoría de las monedas de los mercados emergentes), alta inflación y una profunda recesión económica.
"Nuestras calificaciones incorporan el deterioro del entorno financiero del soberano y la tensión de los inversores. Todos estos factores han limitado la capacidad de pago del soberano, exacerbada por la larga ausencia del peso argentino como una reserva de valor entre la población y en los mercados financieros locales poco profundos", disparó.
Lo cierto es que nada de esto es novedad. El lunes Fitch Ratings también colocó a la deuda argentina en terreno de "default restringido".
"La baja de la calificación soberana de la deuda extranjera argentina a default restringido es consecuencia del decreto del gobierno argentino de posponer los próximos pagos de la deuda en divisas emitida bajo ley local. Para Fitch, este hecho constituye un intercambio de deuda forzado y un default de las obligaciones soberanas del país", afirmó la agencia.
Y Moody's ya se había adelantado a las decisiones que tomaron las restantes compañías al reducir la nota del país el viernes pasado.
"La calificación refleja la expectativa de Moody's de que los acreedores privados probablemente incurrirán en pérdidas sustanciales en el actual proceso de reestructuración de la deuda del gobierno, ya que el shock económico y financiero derivado de la pandemia agrava el estrés financiero que obliga al gobierno a reducir sus obligaciones de pago de deuda en los próximos años", afirmó la agencia.
La perspectiva negativa, dice Moody's, refleja el riesgo de que las pérdidas de los inversores en virtud de la reestructuración de la deuda del gobierno superen los niveles consistentes con una calificación de Ca, que generalmente es de hasta el 65%.
"Más importante aún, la pandemia de coronavirus, que la agencia de calificación considera un factor social, solo agravará los desafíos económicos y presupuestarios ya profundos que enfrenta el gobierno, lo que en última instancia aumentará el estrés financiero y el nivel de pérdidas que probablemente incurra el tenedores de bonos", advierte.
Además la agencia este martes podó la nota a todas las provincias y municipios, excepto Ciudad de Buenos Aires. "La acción de hoy refleja la evaluación de Moody´s del aumento del riesgo sistémico, como lo muestra la baja de la calificación soberana, y los vínculos económicos y financieros muy estrechos entre el gobierno central y los subsoberanos, lo que resulta en un aumento de la expectativa de pérdidas para los acreedores de subsoberanos argentinos", dice.
La baja a Ca/Ca.ar de todos los emisores subsoberanos, a excepción de la Ciudad de Buenos Aires, refleja la expectativa de Moody’s de que los gobiernos locales y regionales tendrán "pérdidas sustanciales de acceso a los mercados debido a la decisión soberana de reestructurar los próximos pagos de la deuda". "Moody’s prevé que en 2020 los subsoberanos de Argentina experimentarán un deterioro de las condiciones económicas y financieras que afectará sus resultados financieros y dificultará el refinanciamiento de la deuda ante las presiones sociales y los cambios de políticas", concluyen.
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Curiosa situación ya que la estrategia oficial había sido, de hecho, tratar de esquivar este desafortunado evento. Más allá de que el detonante de que las agencias hayan colocado a la deuda argentina en este escalón que refiere al incumplimiento de pagos haya sido el reperfilamiento unilateral de los bonos ley local, también adelantan su decisión ante la oferta de Martín Guzmán.
Standard and Poor's, que este martes colocó al país en "SD" o "Default Selectivo", fue más allá. "Podríamos reducir las calificaciones de los bonos en moneda extranjera a 'D' desde 'CC' cuando el gobierno finalice los términos con los tenedores de deuda para una posible reestructuración, que caracterizaríamos como un canje en dificultades según nuestra metodología", avisa S&P.
¿Qué significa? Que la reestructuración que está encarando Guzmán podría implicar una extensión de los vencimientos, que no será compensada a los inversores, o una reducción en el valor nominal de la deuda.
Todo es, o sea cambiar las condiciones en las cuales fueron emitidos los bonos que se canjearán, reduce el valor presente de los mismos, provocando como reacción inicial que la agencia coloque al país directamente en la "D" de default.
"Además, podríamos reducir las calificaciones si las tensiones económicas y financieras amenazan aún más el servicio de la deuda o si el soberano no cumple con el pago de la deuda. Esperamos que el gobierno pueda hacer una oferta de canje pronto", señalan.
S&P sostiene que podría elevar las calificaciones crediticias del país luego de la conclusión de la reestructuración integral de la deuda, y luego de la emisión de nuevos bonos.
"La calificación posterior al incumplimiento reflejará la carga de la deuda resultante y la postura política de la administración Alberto Fernández para apoyar el crecimiento, incluidas las perspectivas de mejorar la confianza y la inversión del sector privado, sus planes de consolidación fiscal, el acceso potencial al mercado y el financiamiento oficial, su perfil externo y monetario", dice la calificadora.
La nota de la Argentina refleja, según S&P, la dinámica de deuda desfavorable y su perfil fiscal, un tipo de cambio volátil (que sigue bajo presión de depreciación, como lo hacen la mayoría de las monedas de los mercados emergentes), alta inflación y una profunda recesión económica.
"Nuestras calificaciones incorporan el deterioro del entorno financiero del soberano y la tensión de los inversores. Todos estos factores han limitado la capacidad de pago del soberano, exacerbada por la larga ausencia del peso argentino como una reserva de valor entre la población y en los mercados financieros locales poco profundos", disparó.
Lo cierto es que nada de esto es novedad. El lunes Fitch Ratings también colocó a la deuda argentina en terreno de "default restringido".
"La baja de la calificación soberana de la deuda extranjera argentina a default restringido es consecuencia del decreto del gobierno argentino de posponer los próximos pagos de la deuda en divisas emitida bajo ley local. Para Fitch, este hecho constituye un intercambio de deuda forzado y un default de las obligaciones soberanas del país", afirmó la agencia.
Y Moody's ya se había adelantado a las decisiones que tomaron las restantes compañías al reducir la nota del país el viernes pasado.
"La calificación refleja la expectativa de Moody's de que los acreedores privados probablemente incurrirán en pérdidas sustanciales en el actual proceso de reestructuración de la deuda del gobierno, ya que el shock económico y financiero derivado de la pandemia agrava el estrés financiero que obliga al gobierno a reducir sus obligaciones de pago de deuda en los próximos años", afirmó la agencia.
La perspectiva negativa, dice Moody's, refleja el riesgo de que las pérdidas de los inversores en virtud de la reestructuración de la deuda del gobierno superen los niveles consistentes con una calificación de Ca, que generalmente es de hasta el 65%.
"Más importante aún, la pandemia de coronavirus, que la agencia de calificación considera un factor social, solo agravará los desafíos económicos y presupuestarios ya profundos que enfrenta el gobierno, lo que en última instancia aumentará el estrés financiero y el nivel de pérdidas que probablemente incurra el tenedores de bonos", advierte.
Además la agencia este martes podó la nota a todas las provincias y municipios, excepto Ciudad de Buenos Aires. "La acción de hoy refleja la evaluación de Moody´s del aumento del riesgo sistémico, como lo muestra la baja de la calificación soberana, y los vínculos económicos y financieros muy estrechos entre el gobierno central y los subsoberanos, lo que resulta en un aumento de la expectativa de pérdidas para los acreedores de subsoberanos argentinos", dice.
La baja a Ca/Ca.ar de todos los emisores subsoberanos, a excepción de la Ciudad de Buenos Aires, refleja la expectativa de Moody’s de que los gobiernos locales y regionales tendrán "pérdidas sustanciales de acceso a los mercados debido a la decisión soberana de reestructurar los próximos pagos de la deuda". "Moody’s prevé que en 2020 los subsoberanos de Argentina experimentarán un deterioro de las condiciones económicas y financieras que afectará sus resultados financieros y dificultará el refinanciamiento de la deuda ante las presiones sociales y los cambios de políticas", concluyen.

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