La pandemia inflacionaria aparece como oportunidad para transparentar el sistema de precios

Domingo 26 de Abril 2020

La Argentina debiera aprovechar esta crisis para lograr una mejora en la señal que arrojan los valores de mercado de los bienes y servicios para cumpla con su función en la asignación competitiva de los recursos, más que como mecanismo de especulación y de búsqueda rentística en un contexto de restricción de demanda y de oferta
La suma de la crítica situación macroeconómica previa y la generada por impacto de la pandemia de la COVID-19 obligan a profundizar el análisis económico y tener en cuenta que la persistencia de la estanflación que arrastra el país desde hace más de una década se origina en múltiples factores determinantes, y no sólo en el aspecto monetario.
 
No existen razones objetivas para justificar el nivel de incremento de los precios, ni por factores de costos, ni por el empuje de la demanda, y es preciso determinar cómo se comporta el sistema a nivel de las unidades productivas y de comercialización, cuando existe poder discrecional de fijación de los valores de mercado.
 
Comparado con el contexto económico externo de deflación, se observan claramente prácticas locales especulativas apoyadas en la estructura concentrada de la oferta en varios rubros, cuando se deberían observar así mismo bajas de los precios en lugar de incrementos.
 
 No existen razones objetivas para justificar el nivel de incremento de los precios, ni por factores de costos, ni por el empuje de la demanda, y es preciso determinar cómo se comporta el sistema a nivel de las unidades productivas y de comercialización
 
La inflexibilidad que caracteriza al sistema doméstico genera una puja al alza de los precios de mercado, los cuales llegan a ser remarcados en porcentajes que suelen responder más a la captura de renta anticipada que a la cobertura de mayores costos reales.
 
Como se observa en las economías maduras y otras en desarrollo, se están aplicando fuertes estímulos monetarios para asistir al sector privado y a los individuos frente a la caída en la demanda y en la oferta, por parte de los bancos centrales.
 
Es así que en los Estados Unidos el Congreso aprobó un gasto por 2,4 billones de dólares, equivalente al 10% del PBI de ese país, mientras la tasa de interés se redujo al 0%, en la Unión Europea se evalúan incentivos equivalentes a un 15% del PBI, y en el caso de China se ha estimulado la demanda mediante la colocación de yuans por un monto equivalente a dólares 586 mil millones de dólares.
 
 
En el caso de Argentina bajo este escenario se estaría emitiendo hasta un 4% o 5% del PBI, unos USD 17.000 millones), que equivale a un 45% aproximadamente de vencimientos de la deuda en 2020, que se prevé serán renegociados, además de que el Estado ya ha liberado otros recursos monetarios significativos a tasa cero de interés, tales como la liberación parcial de Leliq y la reasignación y ampliación de partidas presupuestarias.
 
Escenario atípico
 
Bajo las condiciones macro previas a la pandemia no hubiera habido espacio para una emisión en tales proporciones sin dar lugar a una tensión inflacionaria mayor, pero la abrupta caída de la oferta y la demanda de bienes obliga a individuos, familias y empresas a hacerse liquidez y activar la demanda de pesos.
 
En cuanto a la inflación local, ni el componente salarial ni los principales insumos industriales justifican la remarcación de los precios en la magnitud que es frecuente observar en los puntos de venta de la cadena de distribución de bienes de consumo masivo, y el efecto demostración que se trasmite con rapidez a otras cadenas de menor dimensión pero con alta dispersión geográfica.
 
El poder de fijación de precios y la remarcación preventiva por el motivo incertidumbre y especulación no es un fenómeno nuevo en la práctica inflacionaria en la Argentina, y no sólo ha sucedido en etapas de crecimiento de la demanda sino también en períodos de prolongada recesión como el actual.
 
 El poder de fijación de precios y la remarcación preventiva por el motivo incertidumbre y especulación no es un fenómeno nuevo en la práctica inflacionaria en la Argentina, y no sólo ha sucedido en etapas de crecimiento de la demanda sino también en períodos de prolongada recesión
 
Recurrir a las ventajas que otorga el posicionamiento privilegiado en la cadena de adquisición y distribución de bienes de consumo constituye una práctica arbitraria cuando es utilizada como mecanismo usual de obtención de renta.
 
 
No se trata solamente de causas a nivel macroeconómico, sino también de anomalías en la morfología (oligopólica) del mercado y la manipulación discrecional del sistema de precios, que funciona más como un mecanismo de anticipación de rentas y cobertura de riesgos que como un sistema de determinación del equilibrio de mercado.
 
La fuerte inyección de moneda y una tasa de interés mínima, incluso de cero por ciento, es un recurso inevitable para salir de la crisis, y no debería constituir una fuente de mayor inflación en la presente coyuntura.
 
 La fuerte inyección de moneda y una tasa de interés mínima, incluso de cero por ciento, es un recurso inevitable para salir de la crisis, y no debería constituir una fuente de mayor inflación en la presente coyuntura
 
El desafío pendiente para las autoridades consiste en establecer los lineamientos para construir un sistema de precios transparente, que refleje los costos y márgenes “normales” en el cual los agentes económicos con poder y autonomía de fijación de valores que reflejen la estructura de costos, en lugar del poder relativo de las empresas líderes para lograr mayor rentabilidad por anticipación.
 
El Estado a través de la Secretaría de Comercio está realizando acciones que limiten esta lógica de formación de precios, aunque será necesario profundizar, profesionalizar y digitalizar el seguimiento para asegurar la eficacia.
 
El consenso logrado por el Gobierno en el manejo de la pandemia, amerita a que se haga extensivo a la “pandemia inflacionaria” que vive Argentina desde hace décadas.

Con información de Infobae

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