El Senado hizo otro simulacro de votación y Cristina Kirchner prometió “seguridad y transparencia”
Lunes 11 de
Mayo 2020
Hubo demoras, un corte de luz y dos senadores que no pudieron conectarse, pero finalmente el sistema funcionó. En el Congreso hubo más de una docena de senadores
Cuarenta minutos después del horario estipulado para arrancar el ensayo general en el Senado había quórum pero un tercio de los senadores seguía sin poder loguearse al sistema remoto. Incluso los que estaban más cerca: a las tres de la tarde se cortó la luz en el cuarto piso del edificio de La Caja donde varios tienen sus oficinas.
El viernes el simulacro que dirigieron la secretaria administrativa María Luz Alonso y el responsable de sistemas, Luciano Minuchin, junto al senador opositor Martín Lousteau había sido bastante exitoso. Hubo casi asistencia perfecta, con sólo un ausente, un senador que no pudo conectarse y otro que está de licencia. Los inconvenientes ese día fueron de imagen y sonido.
Tanto en aquella práctica como por la tarde cuando Cristina Kirchner probó el sistema, no se había chequeado aún la validación de identidad que realiza el Registro Nacional de las Personas. La novedad de hoy, a la que se atribuyeron algunos problemas, fue que el organismo envió a la casa o legislaturas o sitios oficiales donde estaban los senadores personal equipado para validar sus identidades. Luego les entregaba un código que debían utilizar para ingresar a la sesión remota.
Ante la llegada de senadores al Congreso, el ReNaPer armó un equipo en el Salón de las Provincias y otro en el edificio de La Caja a media cuadra mientras que en el Salón Evita se instalaron los equipos técnicos del área de sistemas.
Aunque la propuesta de la vicepresidenta Cristina Kirchner era que cada senador se quedara en su distrito, hasta algunos más cercanos se instalaron en sus respectivas oficinas. José Mayans, jefe del bloque del Frente de Todos, se quedó en Formosa pero la vice, la mendocina Anabel Fernández Sagasti, está en Capital, siempre cerca de la titular del Senado de la Nación. Como ella, estuvieron en sus despachos los camporistas Mariano Recalde, senador de la Capital, y el rionegrino Martín Doñate. También el oficialista Jorge Taiana, al igual que el jefe del interbloque de Juntos por el Cambio Luis Naidenoff; el jefe del bloque del PRO Humberto Schiavoni y los senadores por Buenos Aires de Juntos por el Cambio, Esteban Bullrich y Gladys González. Además el puntano Claudio Poggi y los porteños Guadalupe Tagliaferri y Martín Lousteau que volvió a estar en el recinto ya que como vicepresidente del Senado podría reemplazar a CFK si fuera necesario al igual que la presidenta provisional Claudia Ledesma Abdala.
A las cuatro de la tarde finalmente sólo faltaban loguearse dos senadores aunque se oían en las pantallas divididas las consultas, dudas y ansiedades de varios. Los opositores Pedro Braillar Poccard y Alfredo de Angelis no tuvieron suerte y no pudieron participar a la distancia.
El lugar que habitualmente tiene Cristina Kirchner en el estrado lo ocupó Minuchin, que fue guiando a cada senador para probar audio, imagen y la votación. Paciente aguardaba desde Santa Fe Carlos Reutemann, en tanto Carlos Menem esperó un buen rato antes de sentarse frente a la pantalla mientras la cámara mostraba su living y un bahiut repleto de fotos familiares. El ex presidente cumplió todos los pasos requeridos, pero sin hacer comentarios ni preguntas.
Desde Bariloche se conectaron la senadora peronista rionegrina Silvina García Larraburu y su colega pampeana Norma Durango, que había viajado a ver a su hija y se quedó varada allí cumpliendo el aislamiento obligatorio. Con Doñate en el Palacio, el tercer senador rionegrino, de Juntos Somos Río Negro, Alberto Weretilneck, siguió la sesión desde las oficinas de la Secretaría de Energía de su provincia, en Cipolletti, junto a una agente del ReNaPer. Desde la Legislatura de Mendoza se conectaron nuevamente Julio Cobos y Pamela Verasay. Escenas similares se repitieron en todo el país.
Uno a uno Minuchin pidió a los senadores que votaran. “Por la afirmativa”, proponía. Y en forma remota cada uno clickeaba la opción en la izquierda de su pantalla. “Por la negativa”, seguía. Y del otro lado se repetía la acción. Hubo un par de casos en que no funcionó y se solicitó el voto a viva voz.
A las 16:40 ingresó en el recinto Cristina Kirchner, cuando todos los problemas estuvieron solucionados y ya se había probado el sistema. Minuchin anunció que ella les iba a hablar. “Ha funcionado muy bien el tema de conectividad”, arrancó la vicepresidenta, y agregó que de igual manera la verificación de la identidad de los senadores y senadoras. Luego recordó que cuando se realicen votaciones remotas se leerá el acta de la sesión con los votos para que cada cual verifique que el resultado se corresponda con la elección de cada uno y “tengan la certeza de que es el voto que ha emitido el senador o la senadora”.
La vicepresidenta subrayó que para el miércoles, día en que será la primera sesión remota, cada uno de los bloques deberá haber presentado el listado de oradores, el orden y el tiempo que cada uno de ellos utilizará. Advirtió, como lo hizo muchas veces, que no se podrá leer. “Vamos a ser muy estrictos en cuanto a la utilización del tiempo, no vamos a tener bonhomía que normalmente tenemos en el recinto cuando algún senador o senadora se pasa algunos minutos y se permite porque la sesión sigue y no se afecta a otros senadores que van a hacer uso de la palabra. Que un senador se exceda en la palabra le va a quitar tiempo a otro senador o senadora de su bloque o del conjunto del cuerpo”, afirmó. "La conectividad que nos preocupaba a todos y la transparencia está totalmente garantizada”, siguió.
Tras hablar casi media hora, Cristina Kirchner se retiró y su lugar volvió a ser ocupado por Minuchin que repitió, por si acaso, la votación. Otra vez funcionó.
La primera sesión remota del Senado tendrá lugar el próximo miércoles a partir de las 14. Luego de un acuerdo entre oficialismo y oposición, podrá extenderse hasta seis horas. En este caso se debatirá una veintena de decretos de necesidad y urgencia firmados por Alberto Fernández en el marco de la pandemia por COVID-19. El Frente de Todos tiene garantizados los votos, propios y de aliados, e incluso apoyo opositor: en la Bicameral respectiva casi todos los DNU lograron aval de diputados y senadores.
El viernes el simulacro que dirigieron la secretaria administrativa María Luz Alonso y el responsable de sistemas, Luciano Minuchin, junto al senador opositor Martín Lousteau había sido bastante exitoso. Hubo casi asistencia perfecta, con sólo un ausente, un senador que no pudo conectarse y otro que está de licencia. Los inconvenientes ese día fueron de imagen y sonido.
Tanto en aquella práctica como por la tarde cuando Cristina Kirchner probó el sistema, no se había chequeado aún la validación de identidad que realiza el Registro Nacional de las Personas. La novedad de hoy, a la que se atribuyeron algunos problemas, fue que el organismo envió a la casa o legislaturas o sitios oficiales donde estaban los senadores personal equipado para validar sus identidades. Luego les entregaba un código que debían utilizar para ingresar a la sesión remota.
Ante la llegada de senadores al Congreso, el ReNaPer armó un equipo en el Salón de las Provincias y otro en el edificio de La Caja a media cuadra mientras que en el Salón Evita se instalaron los equipos técnicos del área de sistemas.
Aunque la propuesta de la vicepresidenta Cristina Kirchner era que cada senador se quedara en su distrito, hasta algunos más cercanos se instalaron en sus respectivas oficinas. José Mayans, jefe del bloque del Frente de Todos, se quedó en Formosa pero la vice, la mendocina Anabel Fernández Sagasti, está en Capital, siempre cerca de la titular del Senado de la Nación. Como ella, estuvieron en sus despachos los camporistas Mariano Recalde, senador de la Capital, y el rionegrino Martín Doñate. También el oficialista Jorge Taiana, al igual que el jefe del interbloque de Juntos por el Cambio Luis Naidenoff; el jefe del bloque del PRO Humberto Schiavoni y los senadores por Buenos Aires de Juntos por el Cambio, Esteban Bullrich y Gladys González. Además el puntano Claudio Poggi y los porteños Guadalupe Tagliaferri y Martín Lousteau que volvió a estar en el recinto ya que como vicepresidente del Senado podría reemplazar a CFK si fuera necesario al igual que la presidenta provisional Claudia Ledesma Abdala.
A las cuatro de la tarde finalmente sólo faltaban loguearse dos senadores aunque se oían en las pantallas divididas las consultas, dudas y ansiedades de varios. Los opositores Pedro Braillar Poccard y Alfredo de Angelis no tuvieron suerte y no pudieron participar a la distancia.
El lugar que habitualmente tiene Cristina Kirchner en el estrado lo ocupó Minuchin, que fue guiando a cada senador para probar audio, imagen y la votación. Paciente aguardaba desde Santa Fe Carlos Reutemann, en tanto Carlos Menem esperó un buen rato antes de sentarse frente a la pantalla mientras la cámara mostraba su living y un bahiut repleto de fotos familiares. El ex presidente cumplió todos los pasos requeridos, pero sin hacer comentarios ni preguntas.
Desde Bariloche se conectaron la senadora peronista rionegrina Silvina García Larraburu y su colega pampeana Norma Durango, que había viajado a ver a su hija y se quedó varada allí cumpliendo el aislamiento obligatorio. Con Doñate en el Palacio, el tercer senador rionegrino, de Juntos Somos Río Negro, Alberto Weretilneck, siguió la sesión desde las oficinas de la Secretaría de Energía de su provincia, en Cipolletti, junto a una agente del ReNaPer. Desde la Legislatura de Mendoza se conectaron nuevamente Julio Cobos y Pamela Verasay. Escenas similares se repitieron en todo el país.
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A las 16:40 ingresó en el recinto Cristina Kirchner, cuando todos los problemas estuvieron solucionados y ya se había probado el sistema. Minuchin anunció que ella les iba a hablar. “Ha funcionado muy bien el tema de conectividad”, arrancó la vicepresidenta, y agregó que de igual manera la verificación de la identidad de los senadores y senadoras. Luego recordó que cuando se realicen votaciones remotas se leerá el acta de la sesión con los votos para que cada cual verifique que el resultado se corresponda con la elección de cada uno y “tengan la certeza de que es el voto que ha emitido el senador o la senadora”.
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Con información de
Infobae
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