Drama pasional terminó en tragedia
Jueves 30 de
Enero 2014

Barrio Centenario resultó el marco donde se desarrolló un drama pasional el que incluyó golpes, disparos de arma de fuego y un accidente de tránsito con consecuencias fatales.
Todo comenzó a media tarde, cerca de las 16, cuando un hombre arribó a una vivienda ubicada en Gdor. Freyre 920, domicilio donde reside su ex pareja, una joven de 23 años, junto a sus hijos menores de edad.
La presencia de este sujeto en el lugar no fue bien recibida por cuanto sobre el hombre pesaba una orden de restricción, para que se mantenga a distancia.
Del hecho se tuvo noticias cuando la joven llegó hasta la subcomisaría 1a. de barrio Centenario y denunció lo ocurrido.
La mujer relató a los uniformados que momentos antes llegó hasta su vivienda su ex pareja, quien la atacó a golpes con la culata de un arma de fuego, ocasionándole una herida cortante en el cuero cabelludo.
Agregó que el sujeto cuando se estaba retirando del lugar efectuó varios disparos con su arma contra el portón del inmueble.
A partir de entonces, los pesquisas dieron inicio al expediente que caratularon como lesiones leves dolosas, abuso de arma de fuego y amenazas calificadas, mientras intentaban localizar al individuo.
Las novedades llegaron de noche cuando los servidores tomaron conocimiento de que en Colón y Zavalía se había producido un grave accidente de tránsito.
En efecto, se constató que en dicho lugar un Volkswagen Gol, por causas que se tratan de determinar, escapó al control de su conductor y terminó estrellado contra un árbol.
Dada la magnitud del hecho, se convocó a la Agrupación Bomberos Zapadores, quienes sacaron al conductor que había quedado atrapado en el interior del vehículo.
La policía identificó al infortunado como Maximiliano Cano, de 37 años.
El nombrado fue trasladado en ambulancia hasta el hospital Cullen donde, pese a los esfuerzos realizados, arribó ya fallecido.
La casa del dolor
La casa de Gobernador Freyre 920, ya sabe de tragedias.
El viernes 25 de agosto del 2000, uno o más desconocidos ejecutaron fríamente a todas las personas que encontraron en ese domicilio de, por aquel entonces, Nicolás Rodríguez Peña 920.
Dos de las víctimas murieron, una en el acto y otra, días después; la tercera sobrevivió a pesar de que, como sus compañeros de infortunio, había resultado con una herida de bala en la cabeza.
Del hecho, tuvieron noticia los vecinos por la propia dueña de casa. La señora Brunilda Godoy de Gambini, quien aunque gravemente herida, logró arrastrarse hasta la puerta de calle para pedir ayuda.
Cuando la primera comisión policial llegó a la escena del crimen, encontró que, junto a la señora Godoy de Gambini, estaba el gasista Emilio Mendoza (71), herido de bala en la nuca.
El hombre, que a media tarde había llegado a la casa para efectuar algunas reparaciones, yacía inconsciente junto a sus herramientas de trabajo.
Luego, pasaría una hora o dos entre el momento en que los organismos de emergencia trasladaron a los heridos hasta el hospital público y el descubrimiento de una tercera víctima.
Marcela Gambini, una bella mujer de 32 años de edad, fue encontrada muerta en su propia cama cuando su hermano Daniel, recién llegado a su casa materna, abrió la puerta de su dormitorio.
Con el paso de los días, el gasista Mendoza habría de fallecer -el 31 de agosto- sin recuperar la conciencia ni un solo momento y Brunilda Godoy habría de sobrevivir, según se dice, aunque con serios problemas de salud.
Por lo que se sabe hasta ahora, los autores de la masacre consumada hace ya 14 años en el barrio Centenario siguen impunes.
Nada ha trascendido desde entonces hasta el día de hoy respecto del tratamiento que este asunto tuvo en la Justicia. El curso que tomaron las investigaciones policiales se desconoce.
La presencia de este sujeto en el lugar no fue bien recibida por cuanto sobre el hombre pesaba una orden de restricción, para que se mantenga a distancia.
Del hecho se tuvo noticias cuando la joven llegó hasta la subcomisaría 1a. de barrio Centenario y denunció lo ocurrido.
La mujer relató a los uniformados que momentos antes llegó hasta su vivienda su ex pareja, quien la atacó a golpes con la culata de un arma de fuego, ocasionándole una herida cortante en el cuero cabelludo.
Agregó que el sujeto cuando se estaba retirando del lugar efectuó varios disparos con su arma contra el portón del inmueble.
A partir de entonces, los pesquisas dieron inicio al expediente que caratularon como lesiones leves dolosas, abuso de arma de fuego y amenazas calificadas, mientras intentaban localizar al individuo.
Las novedades llegaron de noche cuando los servidores tomaron conocimiento de que en Colón y Zavalía se había producido un grave accidente de tránsito.
En efecto, se constató que en dicho lugar un Volkswagen Gol, por causas que se tratan de determinar, escapó al control de su conductor y terminó estrellado contra un árbol.
Dada la magnitud del hecho, se convocó a la Agrupación Bomberos Zapadores, quienes sacaron al conductor que había quedado atrapado en el interior del vehículo.
La policía identificó al infortunado como Maximiliano Cano, de 37 años.
El nombrado fue trasladado en ambulancia hasta el hospital Cullen donde, pese a los esfuerzos realizados, arribó ya fallecido.
La casa del dolor
La casa de Gobernador Freyre 920, ya sabe de tragedias.
El viernes 25 de agosto del 2000, uno o más desconocidos ejecutaron fríamente a todas las personas que encontraron en ese domicilio de, por aquel entonces, Nicolás Rodríguez Peña 920.
Dos de las víctimas murieron, una en el acto y otra, días después; la tercera sobrevivió a pesar de que, como sus compañeros de infortunio, había resultado con una herida de bala en la cabeza.
Del hecho, tuvieron noticia los vecinos por la propia dueña de casa. La señora Brunilda Godoy de Gambini, quien aunque gravemente herida, logró arrastrarse hasta la puerta de calle para pedir ayuda.
Cuando la primera comisión policial llegó a la escena del crimen, encontró que, junto a la señora Godoy de Gambini, estaba el gasista Emilio Mendoza (71), herido de bala en la nuca.
El hombre, que a media tarde había llegado a la casa para efectuar algunas reparaciones, yacía inconsciente junto a sus herramientas de trabajo.
Luego, pasaría una hora o dos entre el momento en que los organismos de emergencia trasladaron a los heridos hasta el hospital público y el descubrimiento de una tercera víctima.
Marcela Gambini, una bella mujer de 32 años de edad, fue encontrada muerta en su propia cama cuando su hermano Daniel, recién llegado a su casa materna, abrió la puerta de su dormitorio.
Con el paso de los días, el gasista Mendoza habría de fallecer -el 31 de agosto- sin recuperar la conciencia ni un solo momento y Brunilda Godoy habría de sobrevivir, según se dice, aunque con serios problemas de salud.
Por lo que se sabe hasta ahora, los autores de la masacre consumada hace ya 14 años en el barrio Centenario siguen impunes.
Nada ha trascendido desde entonces hasta el día de hoy respecto del tratamiento que este asunto tuvo en la Justicia. El curso que tomaron las investigaciones policiales se desconoce.
Con información de
ellitoral

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