Siete claves para entender por qué Alberto Fernández extenderá la cuarentena hasta el 8 de junio
Miércoles 20 de
Mayo 2020
El Gobierno anunciará otras dos semanas de aislamiento. De aquí al viernes se resolverá cómo sigue la situación en el AMBA según el nivel de contagios y a qué fase pasará en aquellas provincias, donde el virus está casi desactivado.
No me enamoré de la cuarentena", repite hasta el hartazgo hace más de un mes Alberto Fernández. La frase, salida de la voz del Presidente, se escucha casi como una excusa ante reclamos de mayor apertura del aislamiento, pero, incluso con el "no" por delante se lee como una confirmación de lo que cree Alberto. Argentina, todavía, no está preparada para dar un paso más hacia un regreso al estado de normalidad previa al 20 de marzo.
En ese juego de roles, mezcla de docente coherente y padre poco permisivo, el Presidente encontró una llave para mantener a la sociedad en una tensa calma que por momentos apacigua y por otros se agita, pero que permanece hace dos meses en vigilia frente a cada anuncio que, cada dos semanas Fernández da, a la espera de si suelta la correa o la ajusta todavía más. Entre el viernes y el domingo, habrá una nueva función en Olivos y, es un hecho, el Presidente estirará el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio hasta el lunes 8 de junio.
Siete claves para comprender por qué se extenderá la cuarentena, a continuación.
1- Sostener para no retroceder
En el Gobierno saben que las consecuencias económicas de la cuarentena extendida son devastadoras en muchos sectores. Pero confían en que a partir del pequeño alivio que significó relajar condiciones en la mayoría de las provincias y habilitar un buen número de actividades en industrias en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad, los índices de caída estrepitosa de los últimos dos meses empiecen a remontar a partir de mayo y, también, junio.
Así, el plan global apunta a que se mantenga la actual Fase 3 para el AMBA y que el resto del país ingrese en una etapa todavía más relajada de la Fase 4, casi un estadío previo a una especie de normalización. Un gesto a considerar es la visita del jefe de Estado a una planta de Volkswagen en Tigre, ayer, con el gobernador Axel Kicillof como ladero.
Las industrias, tanto en Ciudad como en Provincia, vienen reactivándose lentamente. Y la intención, aun con contagios en alza en ambos distritos, es que se pueda mantener cierto nivel de actividad. Siempre y cuando, claro está, que la pandemia no se desmadre.
2- El efecto psicológico de la cuarentena
La cuarentena psicológica es la que preocupa, y mucho por estas horas, en Olivos. Los relatos de personas colapsadas, sea por hastío, home office extremo o necesidad de relacionarse afectivamente con otros pares, se han vuelto una constante en los últimos días.
Al Presidente es un tema que lo tiene inquieto desde hace más de un mes, al punto que, apresurado, se animó a autorizar salidas recreativas en uno de sus mensajes en abril y luego tuvo que dar marcha atrás, frente al rechazo a esa medida que hubo de parte de intendentes y gobernadores, principalmente. Los últimos permisos concedidos no parecen alcanzar.
Sólo un nivel de contagios muy elevado, en AMBA, obligarían a repensar una estrategia que Alberto quiere mantener. Retroceder en la autorización de los paseos, sería un golpe anímico fuerte de asimilar, admiten en el Gobierno.
3- La aceleración de casos en villas
El crecimiento exponencial que hubo en la Ciudad de Buenos Aires de casos originados en barrios vulnerables o villas como la 31, la 21 o la 1-11-14 es apenas el comienzo de una situación que se puede generar más crítica aún si se traslada al conurbano, repleta de asentamientos expuestos a un nivel masivo de contagios.
En el Gobierno, en conjunto con las autoridades de los dos distritos que concentran casi el 50% de la población y más del 70% de los casos, salieron a la caza de detección temprana del virus, para poder evitar un recrudecimiento no sólo de los infectados, sino también de los muertos, que ya se encuentran en el umbral de los 400 en todo el país.
La foto de Fernández, Kicillof y Rodríguez Larreta, así como la del 8 de mayo en Olivos, tal vez no se repita en el corto plazo, para evitar algún momento incómodo, sobre todo por la relación entre ambos mandatarios provinciales. Pero el trabajo en conjunto entre las tres patas sigue siendo una obligación, insisten en la Rosada.
4- Las provincias como caso modelo
La nueva etapa de cuarentena también servirá para ver cómo funcionará la nueva relajación del aislamiento que, se impone, habrá en la mayoría de las provincias del país. Muchas ni siquiera tienen casos, en algunas los contagios crecen de a uno o dos por semana, y en las más populosas, como Santa Fe o Córdoba, especialmente, se registran brotes que suponen ser controlables. Dos de las menos afectadas, Santiago del Estero y Tucumán, serán visitadas mañana precisamente por el Presidente.
Por eso, no es de extrañar que en las próximas semanas muchos puntos del país ingresen en una especie de Fase 5, previa a un levantamiento total de la cuarentena y un regreso a la tan deseada normalidad. Reapertura de más industrias, permisos para salidas y realización de determinadas actividades deportivas ya son un hecho en muchas de ellas.
A partir de la semana que viene, con un nivel de duplicación de casos que ya supera todo parámetro positivo fijado anteriormente, las licencias de muchos argentinos que viven fuera del AMBA serán mucho más amplias. Algunos distritos, incluso, se ilusionan con poder volver al dictado de clases a partir del mes que viene, siempre bajo estrictos protocolos de seguridad.
5- El consejo de los que saben
El comité de expertos de salud que asesora a Alberto Fernández ha ganado un fuerte prestigio, no solo puertas adentro de Olivos, sino hacia buena parte de la sociedad. Que el Presidente haya sentado en su último mensaje por TV a Mirta Roses Periago y Pedro Cahn en dos sillas detrás suyo, de Rodríguez Larreta y Kicillof, representó un respaldo repetido hacia la opinión de los epidemiólogos.
Si recomiendan una apertura de actividades, Alberto asiente, como sucedió hace dos semanas, pero si deciden un stop o incluso un retroceso, también son escuchados por el Presidente y por el ministro de Salud, Ginés González García.
El viernes, mismo día en que se prevé escuche a Larreta y Kicillof presentar sus argumentos sobre futuras etapas de la cuarentena, Fernández reunirá nuevamente a sus asesores sanitaristas y oirá de primer mano la voz a la que más valor le da.
6-El respaldo de la oposición
Si bien los niveles de aprobación de gestión en el manejo de la pandemia son altos para el Presidente, existe un fuerte consenso logrado con la oposición que le permite tomar la decisión de extender el aislamiento sin cortocircuitos y con la aprobación de los principales actores políticos.
El hecho de que el principal referente activo de la oposición, Rodríguez Larreta, oficie en muchos aspectos como un ladero ante el combate del coronavirus, le simplifica muchas batallas que quizás en otro contexto le resultarían más complejas de resolver al Presidente.
Hoy, aun con la grieta siempre latente y reavivada nuevamente por los chispazos entre la Ciudad y la Provincia, Fernández prevalece como un líder que articula matices y acerca posturas bien dispares entre el resto de los jugadores. Al gobierno de Alberto se le han criticado muchas decisiones de fondo, pero no hubo casi voces disonantes acerca de cómo está llevando adelante la batalla contra el virus.
7- El espejo internacional
Fernández está convencido de que el camino que tomó desde la noche del jueves 19 de marzo en que anunció el Aislamiento fue el correcto. Y siempre eligió la comparación con países de la región y de otras latitudes, como el último versus entre Noruega y Suecia, que daban crédito a su temprano plan.
Con los principales países de Europa saliendo del invierno -y primavera- más negro que vivieron desde la Segunda Guerra Mundial, el Presidente es consciente, a partir de lo que escucha del comité de epidemiólogos que lo rodea, que la proximidad de la etapa estival en Argentina motivará una disparada natural de casos.
Así como fue una ventaja que el coronavirus no sorprendiera al país con temperaturas bajo cero como sucedió en Europa, el haber ganado tiempo en verano no implica que las consecuencias en invierno puedan ser duras si no se delinea una estrategia para salir indemne del próximo trimestre.
En ese juego de roles, mezcla de docente coherente y padre poco permisivo, el Presidente encontró una llave para mantener a la sociedad en una tensa calma que por momentos apacigua y por otros se agita, pero que permanece hace dos meses en vigilia frente a cada anuncio que, cada dos semanas Fernández da, a la espera de si suelta la correa o la ajusta todavía más. Entre el viernes y el domingo, habrá una nueva función en Olivos y, es un hecho, el Presidente estirará el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio hasta el lunes 8 de junio.
Siete claves para comprender por qué se extenderá la cuarentena, a continuación.
1- Sostener para no retroceder
En el Gobierno saben que las consecuencias económicas de la cuarentena extendida son devastadoras en muchos sectores. Pero confían en que a partir del pequeño alivio que significó relajar condiciones en la mayoría de las provincias y habilitar un buen número de actividades en industrias en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad, los índices de caída estrepitosa de los últimos dos meses empiecen a remontar a partir de mayo y, también, junio.
Así, el plan global apunta a que se mantenga la actual Fase 3 para el AMBA y que el resto del país ingrese en una etapa todavía más relajada de la Fase 4, casi un estadío previo a una especie de normalización. Un gesto a considerar es la visita del jefe de Estado a una planta de Volkswagen en Tigre, ayer, con el gobernador Axel Kicillof como ladero.
Las industrias, tanto en Ciudad como en Provincia, vienen reactivándose lentamente. Y la intención, aun con contagios en alza en ambos distritos, es que se pueda mantener cierto nivel de actividad. Siempre y cuando, claro está, que la pandemia no se desmadre.
2- El efecto psicológico de la cuarentena
La cuarentena psicológica es la que preocupa, y mucho por estas horas, en Olivos. Los relatos de personas colapsadas, sea por hastío, home office extremo o necesidad de relacionarse afectivamente con otros pares, se han vuelto una constante en los últimos días.
Al Presidente es un tema que lo tiene inquieto desde hace más de un mes, al punto que, apresurado, se animó a autorizar salidas recreativas en uno de sus mensajes en abril y luego tuvo que dar marcha atrás, frente al rechazo a esa medida que hubo de parte de intendentes y gobernadores, principalmente. Los últimos permisos concedidos no parecen alcanzar.
Sólo un nivel de contagios muy elevado, en AMBA, obligarían a repensar una estrategia que Alberto quiere mantener. Retroceder en la autorización de los paseos, sería un golpe anímico fuerte de asimilar, admiten en el Gobierno.
3- La aceleración de casos en villas
El crecimiento exponencial que hubo en la Ciudad de Buenos Aires de casos originados en barrios vulnerables o villas como la 31, la 21 o la 1-11-14 es apenas el comienzo de una situación que se puede generar más crítica aún si se traslada al conurbano, repleta de asentamientos expuestos a un nivel masivo de contagios.
En el Gobierno, en conjunto con las autoridades de los dos distritos que concentran casi el 50% de la población y más del 70% de los casos, salieron a la caza de detección temprana del virus, para poder evitar un recrudecimiento no sólo de los infectados, sino también de los muertos, que ya se encuentran en el umbral de los 400 en todo el país.
La foto de Fernández, Kicillof y Rodríguez Larreta, así como la del 8 de mayo en Olivos, tal vez no se repita en el corto plazo, para evitar algún momento incómodo, sobre todo por la relación entre ambos mandatarios provinciales. Pero el trabajo en conjunto entre las tres patas sigue siendo una obligación, insisten en la Rosada.
4- Las provincias como caso modelo
La nueva etapa de cuarentena también servirá para ver cómo funcionará la nueva relajación del aislamiento que, se impone, habrá en la mayoría de las provincias del país. Muchas ni siquiera tienen casos, en algunas los contagios crecen de a uno o dos por semana, y en las más populosas, como Santa Fe o Córdoba, especialmente, se registran brotes que suponen ser controlables. Dos de las menos afectadas, Santiago del Estero y Tucumán, serán visitadas mañana precisamente por el Presidente.
Por eso, no es de extrañar que en las próximas semanas muchos puntos del país ingresen en una especie de Fase 5, previa a un levantamiento total de la cuarentena y un regreso a la tan deseada normalidad. Reapertura de más industrias, permisos para salidas y realización de determinadas actividades deportivas ya son un hecho en muchas de ellas.
A partir de la semana que viene, con un nivel de duplicación de casos que ya supera todo parámetro positivo fijado anteriormente, las licencias de muchos argentinos que viven fuera del AMBA serán mucho más amplias. Algunos distritos, incluso, se ilusionan con poder volver al dictado de clases a partir del mes que viene, siempre bajo estrictos protocolos de seguridad.
5- El consejo de los que saben
El comité de expertos de salud que asesora a Alberto Fernández ha ganado un fuerte prestigio, no solo puertas adentro de Olivos, sino hacia buena parte de la sociedad. Que el Presidente haya sentado en su último mensaje por TV a Mirta Roses Periago y Pedro Cahn en dos sillas detrás suyo, de Rodríguez Larreta y Kicillof, representó un respaldo repetido hacia la opinión de los epidemiólogos.
Si recomiendan una apertura de actividades, Alberto asiente, como sucedió hace dos semanas, pero si deciden un stop o incluso un retroceso, también son escuchados por el Presidente y por el ministro de Salud, Ginés González García.
El viernes, mismo día en que se prevé escuche a Larreta y Kicillof presentar sus argumentos sobre futuras etapas de la cuarentena, Fernández reunirá nuevamente a sus asesores sanitaristas y oirá de primer mano la voz a la que más valor le da.
6-El respaldo de la oposición
Si bien los niveles de aprobación de gestión en el manejo de la pandemia son altos para el Presidente, existe un fuerte consenso logrado con la oposición que le permite tomar la decisión de extender el aislamiento sin cortocircuitos y con la aprobación de los principales actores políticos.
El hecho de que el principal referente activo de la oposición, Rodríguez Larreta, oficie en muchos aspectos como un ladero ante el combate del coronavirus, le simplifica muchas batallas que quizás en otro contexto le resultarían más complejas de resolver al Presidente.
Hoy, aun con la grieta siempre latente y reavivada nuevamente por los chispazos entre la Ciudad y la Provincia, Fernández prevalece como un líder que articula matices y acerca posturas bien dispares entre el resto de los jugadores. Al gobierno de Alberto se le han criticado muchas decisiones de fondo, pero no hubo casi voces disonantes acerca de cómo está llevando adelante la batalla contra el virus.
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Con información de
Cronista
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