Coronavirus en Argentina: se tardarán tres años en recuperar lo perdido por la cuarentena
Por:
María Iglesia
Lunes 08 de
Junio 2020

La recuperación será más lenta que lo previsto. Los economistas que consulta el Banco Central pronostican desplome de 9,5% para este año y un crecimiento de 4,5% en 2021. En 2022 el país estará 3,5% por debajo de febrero de este año.
Los pronósticos de evolución de la actividad económica son poco alentadores: para 2020 los economistas prevén una caída de 9,5% en el PBI y si bien para 2021 señalan que habrá una mejora, esta no alcanzará a compensar el desplome de este año.
Cuando haya transcurrido 2022, la economía argentina estará aún en un nivel un 3,5% por debajo de cuando se desató la crisis derivada del coronavirus, por lo que tampoco el rebote será tal como para compensar la baja.
Tras el desplome previsto para este año, de un 9,5%, los analistas prevén que en 2021 haya una mejora, de 4,5% y, para 2022, de 2%, según surge de las respuestas que dieron en el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que elabora el Banco Central.
La crisis del coronavirus encontró a la Argentina en una situación de por sí debilitada: el país ya acumula dos años consecutivos de contracción en la actividad.
La economista Lucía Pezzarini, de Ecolatina, identificó que para que haya un rebote que llegue a compensar la baja de 2020 el año próximo la mejora tendría que ser de más del doble de lo previsto y llegar la expansión a un 10,5%.
Los números que maneja en la consultora en la que trabaja se hicieron en base a que se arregla el canje de la deuda y que la cuarentena se extiende por cuatro meses. “De modificarse algunos de estos supuestos, sería otra la situación que se atraviese”, dijo.
Describió que “algunas actividades repuntarán de manera muy lenta, como turismo y esparcimiento, básicamente todo lo que implique aglomeramiento de gente, al menos hasta que haya una vacuna”.
En otros que estuvieron muy cerrados “va a haber un rebote, como la industria automotriz y la del tabaco, pero no van a volver a nivel previos”. Es que luego del shock de oferta inicial, que implicó una caída porque no se produce, vendrá luego el de demanda, por la reducción de los ingresos de la población.
Ya en ese contexto, es probable, según mencionó, que algunos sectores no caigan tanto, como el de producción de alimentos. “En medio de una recesión, se sigue comiendo, por lo que se redirecciona los ingresos; pero la depresión va a ser generalizada, con menos empleo y menos ingresos”.
El impacto de cómo se soluciones el tema de la deuda no es menor. “No implica que sea condición suficiente, pero sí al menos ayudaría a aplacar las expectativas de devaluación. En un contexto de tanta incertidumbre, al menos en disipar en parte esta variable de manera que las decisiones de consumo y de inversión no se retrasen tanto”, razonó.
La crisis económica derivada del coronavirus no es exclusiva de la Argentina: en Brasil, con una situación de mayor flexibilidad en cuanto a las actividades posibles a desarrollar, los pronósticos se derrumbaron en dos meses y ahora esperan un desplome de 6,3% para 2020.
Que el principal socio comercial de la Argentina también atraviese una recesión también impacta en la Argentina, añadió Pezzarini.
Melisa Sala, economista jefe de la consultora LCG, calificó que en 2021, si hay crecimiento será sólo por efecto rebote desde el piso pero que de ninguna manera permitirá volver a los niveles previos.
“No está claro todavía el impacto que va a terminar teniendo la pandemia sobre la actividad, pero nosotros estimamos una caída piso del 11% para este año”, mencionó.
Es que según dijo, el coronavirus encontró a la “economía debilitada con problemas estructurales que en esta situación son muy difíciles de corregir y harán más difícil la recuperación post pandemia, aun suponiendo que el confinamiento se relaje y no deba volver a ajustarse nuevamente por otras olas de contagio”.
“Reclamar un programa macroeconómico integral en estos momentos no se si es justo”, reconoció, aunque sí marcó que “saber cuál será el programa a aplicar post pandemia podría ayudar a despejar la incertidumbre que afecta decisiones de consumo e inversión”.
Para Gabriel Caamaño Gómez, de Consultora Ledesma, aún es muy temprano para saber de cuánto puede ser la recuperación en 2021 y 2022. No obstante, coincidió en que “no se espera una recuperación rápida de la caída”.
Mencionó que hay muchas incógnitas a resolver, como la cuestión de la deuda, el sendero fiscal, el programa monetario. “Hoy estamos en los dos dígitos de caída, en algunos sectores aún más. Es difícil pensar la recuperación: no hay rentabilidad ni flujo de caja, no hay capital de trabajo, entonces hay que ver cómo se generan expectativas a la salida y se genera financiamiento para restituir el capital de trabajo”.
Cuando haya transcurrido 2022, la economía argentina estará aún en un nivel un 3,5% por debajo de cuando se desató la crisis derivada del coronavirus, por lo que tampoco el rebote será tal como para compensar la baja.
Tras el desplome previsto para este año, de un 9,5%, los analistas prevén que en 2021 haya una mejora, de 4,5% y, para 2022, de 2%, según surge de las respuestas que dieron en el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que elabora el Banco Central.
La crisis del coronavirus encontró a la Argentina en una situación de por sí debilitada: el país ya acumula dos años consecutivos de contracción en la actividad.
La economista Lucía Pezzarini, de Ecolatina, identificó que para que haya un rebote que llegue a compensar la baja de 2020 el año próximo la mejora tendría que ser de más del doble de lo previsto y llegar la expansión a un 10,5%.
Los números que maneja en la consultora en la que trabaja se hicieron en base a que se arregla el canje de la deuda y que la cuarentena se extiende por cuatro meses. “De modificarse algunos de estos supuestos, sería otra la situación que se atraviese”, dijo.
Describió que “algunas actividades repuntarán de manera muy lenta, como turismo y esparcimiento, básicamente todo lo que implique aglomeramiento de gente, al menos hasta que haya una vacuna”.
En otros que estuvieron muy cerrados “va a haber un rebote, como la industria automotriz y la del tabaco, pero no van a volver a nivel previos”. Es que luego del shock de oferta inicial, que implicó una caída porque no se produce, vendrá luego el de demanda, por la reducción de los ingresos de la población.
Ya en ese contexto, es probable, según mencionó, que algunos sectores no caigan tanto, como el de producción de alimentos. “En medio de una recesión, se sigue comiendo, por lo que se redirecciona los ingresos; pero la depresión va a ser generalizada, con menos empleo y menos ingresos”.
El impacto de cómo se soluciones el tema de la deuda no es menor. “No implica que sea condición suficiente, pero sí al menos ayudaría a aplacar las expectativas de devaluación. En un contexto de tanta incertidumbre, al menos en disipar en parte esta variable de manera que las decisiones de consumo y de inversión no se retrasen tanto”, razonó.
La crisis económica derivada del coronavirus no es exclusiva de la Argentina: en Brasil, con una situación de mayor flexibilidad en cuanto a las actividades posibles a desarrollar, los pronósticos se derrumbaron en dos meses y ahora esperan un desplome de 6,3% para 2020.
Que el principal socio comercial de la Argentina también atraviese una recesión también impacta en la Argentina, añadió Pezzarini.
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“No está claro todavía el impacto que va a terminar teniendo la pandemia sobre la actividad, pero nosotros estimamos una caída piso del 11% para este año”, mencionó.
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Con información de
Clarín
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