El Gobierno dinamiza la relación con Estados Unidos tras un comienzo frío
Por:
Alan Soria Guadalupe
Lunes 15 de
Junio 2020
Un vínculo sin sobresaltos, con diferencias acordadas y con apoyo a la renegociación de la deuda externa.
La hoja de ruta que se propuso Alberto Fernández para mantener su relación con Estados Unidos entró en una etapa de dinamismo en los últimos días, luego de que en los primeros meses de Gobierno hubiera poco movimiento.
La negociación de la deuda y el conflicto bilateral por las trabas al biodiésel son por estas horas los dos principales puntos de contacto entre la Argentina y el gobierno de Donald Trump. Mientras que la Casa Rosada se muestra conforme con el apoyo indirecto de Washington a la Argentina en sus conversaciones con los acreedores privados, el canciller Felipe Solá calificó la semana pasada de "grave" el entredicho con el Departamento de Comercio norteamericano por los aranceles a la exportación de biodiésel, que representa una pérdida sustancial de divisas para nuestro país.
En el entorno de Solá ratifican que el Gobierno busca mantener una relación cordial, sin confrontaciones ni sumisión, y creen que se está en camino hacia ese tipo de vínculo "maduro". La Cancillería niega que la relación hubiera sido distante durante los primeros meses de gestión y asegura que la velocidad de los contactos recientes fue casual. Recién el martes pasado, un día antes de que se cumplieran los primeros seis meses de la gestión de Fernández, el ministro de Relaciones Exteriores tuvo su primera conversación telefónica con el Secretario de Estado, Mike Pompeo.
La charla marcó el punto más alto del acercamiento que hubo en los días previos a cargo del embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, que mantuvo conversaciones con el Secretario de Comercio, Wilbur Ross, luego de que decidiera mantener las fuertes sanciones al biodiésel argentino por considerar que, argumentó, está subsidiado e ingresaba a Estados Unidos con dumping.
En este contexto, Argüello participó comunicación virtual entre Solá y Pompeo. El funcionario argentino le planteó el malestar del Gobierno por haber vuelto a foja cero con las negociaciones para reabrir un mercado que hasta 2017 representó US$1200 millones.
En una conferencia que brindó ante empresarios de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (Amcham), Solá admitió que el biodiésel es un problema "severo" y cuestionó a Washington por haber "sacado del mercado" a la Argentina al imponer una protección del 143%.
"El Departamento de Comercio, que había dado señales claras de que teníamos razón por lo menos en la mitad de esa protección, sorpresivamente, y contraviniendo un dictamen del año pasado, dijo que se deben mantener los aranceles", dijo entonces Solá.
El conflicto bilateral hizo que la relación ganara temperatura mientras el ministro de Economía, Martín Guzmán, negocia la reestructuración de la deuda externa con acreedores privados. En su conversación con Pompeo, Solá agradeció el "involucramiento" y "buena voluntad" de la administración de Trump en la cuestión.
Para el Gobierno interpretó como un espaldarazo fuerte los apoyos del Fondo Monetario Internacional (FMI) -donde Estados Unidos es socio mayoritario- en las tratativas con los bonistas privados. En el Palacio San Martín reconocen la "predisposición" de Washington para que haya acuerdo.
"Le agradecí el apoyo de EE.UU. en la negociación de la deuda con el FMI y con los bonistas", dijo el canciller en Twitter.
Más allá del problema de la deuda, la salutación mutua de Solá y Pompeo en las redes sociales expuso una llamativa diferencia en torno a la cuestión Venezuela, que se impuso como una suerte de disidencia respetada entre ambos países. Mientras el argentino escribió que durante la charla subrayó "la posición argentina de garantizar la convivencia, el diálogo y la paz en Venezuela", Pompeo fue más directo y aseguró que se habló de cómo "tratar de restaurar la democracia en Venezuela".
Tras el cambio de gobierno en la Argentina, el país cambió su postura frente a lo que se debe hacer para solucionar la crisis política e institucional en Venezuela y se alejó de la dureza del Grupo de Lima y de Estados Unidos para adoptar un rol neutro y de no intervención.
El tema más candente de la geopolítica regional aleja a Fernández y Trump, pero en el Gobierno aseguran que la diferencia no afecta las relaciones bilaterales.
Mientras la relación toma ritmo, todavía queda pendiente la confirmación de un eventual viaje oficial de Fernández a Washington para reunirse con Trump. Si bien hubo algunos contactos en esa línea a principios de año para concretarlo, la pandemia frenó las expectativas a corto plazo.
La negociación de la deuda y el conflicto bilateral por las trabas al biodiésel son por estas horas los dos principales puntos de contacto entre la Argentina y el gobierno de Donald Trump. Mientras que la Casa Rosada se muestra conforme con el apoyo indirecto de Washington a la Argentina en sus conversaciones con los acreedores privados, el canciller Felipe Solá calificó la semana pasada de "grave" el entredicho con el Departamento de Comercio norteamericano por los aranceles a la exportación de biodiésel, que representa una pérdida sustancial de divisas para nuestro país.
En el entorno de Solá ratifican que el Gobierno busca mantener una relación cordial, sin confrontaciones ni sumisión, y creen que se está en camino hacia ese tipo de vínculo "maduro". La Cancillería niega que la relación hubiera sido distante durante los primeros meses de gestión y asegura que la velocidad de los contactos recientes fue casual. Recién el martes pasado, un día antes de que se cumplieran los primeros seis meses de la gestión de Fernández, el ministro de Relaciones Exteriores tuvo su primera conversación telefónica con el Secretario de Estado, Mike Pompeo.
La charla marcó el punto más alto del acercamiento que hubo en los días previos a cargo del embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, que mantuvo conversaciones con el Secretario de Comercio, Wilbur Ross, luego de que decidiera mantener las fuertes sanciones al biodiésel argentino por considerar que, argumentó, está subsidiado e ingresaba a Estados Unidos con dumping.
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"El Departamento de Comercio, que había dado señales claras de que teníamos razón por lo menos en la mitad de esa protección, sorpresivamente, y contraviniendo un dictamen del año pasado, dijo que se deben mantener los aranceles", dijo entonces Solá.
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Con información de
La Nación
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