Por el cepo, ingresos por impuesto PAIS cayeron 59%; revisan Presupuesto
Por:
Carlos Burgueño
Jueves 05 de
Noviembre 2020

La iniciativa preveía recursos a partir de ese tributo por $342.713 millones. Por mayores restricciones al dólar, en octubre ingresos por esa vía cayeron.
Al menos en un capítulo importante correspondiente a los ingresos con los que contará el Estado, el Presupuesto 2021 está desactualizado. Es el que habla de la esperanza de recaudar unos $342.713 millones durante el próximo ejercicio, a partir de la continuidad del Impuesto Para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS). Se trata de un tributo que llegó para quedarse, y que fue “comprado” por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como garantía para lograr una reducción sustancial del déficit fiscal para 2021 que debería pasar del 8% de este año al 4,5% en el próximo ejercicio. Sin embargo, el tributo pasó ahora a ser algo marginal. Al menos si continúan las restricciones para el acceso a los u$s200 aplicadas desde el 15 de septiembre pasado y que limitan al extremo la posibilidad de adquirir esas divisas. Se estima en el propio oficialismo, que el 75% de los ahorristas quedaron fuera de esta la alternativa, con lo que la compra de esos dólares se convirtió en una opción sin peso específico propio en la recaudación. Los números hablan solos.
En octubre, según los datos presentados por la AFIP, el PAIS aportó unos $8.527 millones cuando en septiembre el número había alcanzado el récord de 20.858 millones de pesos. La caída alcanzó el 59,1%, reduciendo el promedio mensual del año de los $12.274 millones a unos 11.899 millones. Anualizados, serían unos 4.500 millones menos. Si se trasladara el nivel de octubre a 12 meses, la cifra de ingresos por el PAIS pasaría a unos $102.000 millones, contra los $342.713 millones que figuran en el Presupuesto. Son unos $240.713 millones menos, que sólo se recuperarían si el Gobierno reduce las limitaciones al acceso a los u$s200, especialmente a los que tienen restricciones serias por haber accedido durante la pandemia a planes sociales o de ayuda a las empresas donde trabajan esas personas, algo que no sólo no está en los planes del oficialismo, sino que además se planifica continuar aplicando durante gran parte del inicio del 2021. Si no cambia el esquema restrictivo, la apertura del turismo argentino al exterior no mejoraría sustancialmente la situación, ya que las trabas se mantienen en u$s200 mensuales no acumulativos.
El problema para el Gobierno es que dentro del Presupuesto para el próximo año el Ministerio de Economía calculó los ingresos de este tributo, a partir de la aplicación libertaria del régimen para poder comprar los u$s200 habilitados. Esto es, sin mayores restricciones para que cualquier argentino habilitado pueda adquirir esas divisas, pero pagando un 30% de sobreprecio. Esos $342.713 millones significaban un 82% más que el proyectado para este año y representaría un aporte (según el promedio de 101 del dólar que calcula el propio Presupuesto para el próximo año) unos u$s3.400 millones de ingresos. Para tener una idea de lo que debería haber aportado, el monto hubiera alcanzado largamente para cumplir en tiempo y forma con los u$s154 millones correspondientes al servicio de intereses de la deuda emitida bajo legislación local e internacional dentro de la última reestructuración de la deuda soberana. También hubiera alcanzado, en el caso que no haya pacto, para clausurar el acuerdo pendiente, y en default, con el Club de París por unos u$s1.866 millones. Eventualmente también hubieran ayudado a cumplir con los vencimientos de Letras Intransferibles del Banco Central correspondientes a 2021, que alcanzaría los u$s9.625 millones.
Pero fundamentalmente, y este era el eje de la visión de Guzmán para el próximo ejercicio, los ingresos serán fundamentales para reducir a la mitad el déficit fiscal presupuestado por Economía entre 2020 y 2021, variable que debería pasar del 7,5%/8% esperado para este ejercicio a un 4,5%. Según la alquimia de Guzmán, este déficit se reduciría por la combinación indispensable entre el aumento de la recaudación fruto del aumento de la actividad (el país crecería 5,5% contra una caída de 12,1% este año) y una reducción del gasto fruto de la disminución de los aportes de fondos públicos a los planes de contención aplicados durante la pandemia. En este esquema, esos $342.713 millones son fundamentales. Según las estimaciones generales de incrementos en la recaudación, el impuesto PAIS era además el que mayor crecimiento porcentual traería entre 2020 y 2021, superando al resto del mosaico tributario e incluyendo el IVA, Ganancias, Débitos y Créditos Bancarios y cualquiera de los tributos internos, previsionales y aduaneros. Incluso más que las retenciones a las exportaciones que, según el Presupuesto, continuarían igual en 2021. El incremento en los ingresos por el PAIS (82%) estaría justificado, según el oficialismo, en la apertura en 2021 (vacuna contra el covid mediante) de las fronteras internacionales y el retorno de los viajes al exterior por turismo y empresas, lo que haría crecer los gastos en dólares y divisas en el exterior vía tarjetas de crédito y débito, así como los retiros de efectivo en el exterior.
La visión fiscalista del problema difiere radicalmente con los números que se ejecutan desde el Banco Central. La entidad que maneja Miguel Pesce suma y resta y llega a la conclusión de que las trabas funcionaron, si la intención era la de frenar una sangría de reservas que de no haber mediado la aplicación de las restricciones, hubieran provocado una pérdida de unos u$s1.200 millones mensuales.
En octubre, según los datos presentados por la AFIP, el PAIS aportó unos $8.527 millones cuando en septiembre el número había alcanzado el récord de 20.858 millones de pesos. La caída alcanzó el 59,1%, reduciendo el promedio mensual del año de los $12.274 millones a unos 11.899 millones. Anualizados, serían unos 4.500 millones menos. Si se trasladara el nivel de octubre a 12 meses, la cifra de ingresos por el PAIS pasaría a unos $102.000 millones, contra los $342.713 millones que figuran en el Presupuesto. Son unos $240.713 millones menos, que sólo se recuperarían si el Gobierno reduce las limitaciones al acceso a los u$s200, especialmente a los que tienen restricciones serias por haber accedido durante la pandemia a planes sociales o de ayuda a las empresas donde trabajan esas personas, algo que no sólo no está en los planes del oficialismo, sino que además se planifica continuar aplicando durante gran parte del inicio del 2021. Si no cambia el esquema restrictivo, la apertura del turismo argentino al exterior no mejoraría sustancialmente la situación, ya que las trabas se mantienen en u$s200 mensuales no acumulativos.
El problema para el Gobierno es que dentro del Presupuesto para el próximo año el Ministerio de Economía calculó los ingresos de este tributo, a partir de la aplicación libertaria del régimen para poder comprar los u$s200 habilitados. Esto es, sin mayores restricciones para que cualquier argentino habilitado pueda adquirir esas divisas, pero pagando un 30% de sobreprecio. Esos $342.713 millones significaban un 82% más que el proyectado para este año y representaría un aporte (según el promedio de 101 del dólar que calcula el propio Presupuesto para el próximo año) unos u$s3.400 millones de ingresos. Para tener una idea de lo que debería haber aportado, el monto hubiera alcanzado largamente para cumplir en tiempo y forma con los u$s154 millones correspondientes al servicio de intereses de la deuda emitida bajo legislación local e internacional dentro de la última reestructuración de la deuda soberana. También hubiera alcanzado, en el caso que no haya pacto, para clausurar el acuerdo pendiente, y en default, con el Club de París por unos u$s1.866 millones. Eventualmente también hubieran ayudado a cumplir con los vencimientos de Letras Intransferibles del Banco Central correspondientes a 2021, que alcanzaría los u$s9.625 millones.
Pero fundamentalmente, y este era el eje de la visión de Guzmán para el próximo ejercicio, los ingresos serán fundamentales para reducir a la mitad el déficit fiscal presupuestado por Economía entre 2020 y 2021, variable que debería pasar del 7,5%/8% esperado para este ejercicio a un 4,5%. Según la alquimia de Guzmán, este déficit se reduciría por la combinación indispensable entre el aumento de la recaudación fruto del aumento de la actividad (el país crecería 5,5% contra una caída de 12,1% este año) y una reducción del gasto fruto de la disminución de los aportes de fondos públicos a los planes de contención aplicados durante la pandemia. En este esquema, esos $342.713 millones son fundamentales. Según las estimaciones generales de incrementos en la recaudación, el impuesto PAIS era además el que mayor crecimiento porcentual traería entre 2020 y 2021, superando al resto del mosaico tributario e incluyendo el IVA, Ganancias, Débitos y Créditos Bancarios y cualquiera de los tributos internos, previsionales y aduaneros. Incluso más que las retenciones a las exportaciones que, según el Presupuesto, continuarían igual en 2021. El incremento en los ingresos por el PAIS (82%) estaría justificado, según el oficialismo, en la apertura en 2021 (vacuna contra el covid mediante) de las fronteras internacionales y el retorno de los viajes al exterior por turismo y empresas, lo que haría crecer los gastos en dólares y divisas en el exterior vía tarjetas de crédito y débito, así como los retiros de efectivo en el exterior.
La visión fiscalista del problema difiere radicalmente con los números que se ejecutan desde el Banco Central. La entidad que maneja Miguel Pesce suma y resta y llega a la conclusión de que las trabas funcionaron, si la intención era la de frenar una sangría de reservas que de no haber mediado la aplicación de las restricciones, hubieran provocado una pérdida de unos u$s1.200 millones mensuales.
Con información de
Ámbito
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