Córdoba | Bouwer
Tensión, fuego y daños durante un motín en el Complejo Esperanza
Lunes 19 de
Mayo 2014

Una treintena de jóvenes presos por delitos quemaron colchones y causaron destrozos. El Gobierno dijo que no hubo heridos. No descartan que la revuelta fue fogoneada por algunos guardias.
El Complejo Esperanza, un centro que aloja a jóvenes menores de edad detenidos por delitos, fue escenario otra vez de un grave episodio de violencia.
Una treintena de chicos se amotinó ayer, causó graves destrozos y quemó colchones en tres módulos de estas instalaciones ubicadas en la localidad de Bouwer, 18 kilómetros al sur de la ciudad de Córdoba.
Desde el Ministerio de Desarrolló Social informaron que no hubo personas heridas.
La revuelta duró casi dos horas y concluyó luego de la irrupción, por la fuerza y de manera sorpresiva, por parte de efectivos del grupo de elite Eter, de la Policía. La entrada de los uniformados se produjo luego de que los jóvenes comenzaron a quemar colchones, lo que originó una densa humareda.
“No hubo heridos por fortuna, tampoco hubo toma de rehenes. Los jóvenes se amotinaron, pero no tenían un reclamo específico... No pedían nada”, indicó a La Voz del Interior el secretario de Niñez y Adolescencia de la Provincia, Gabriel Martín. “Algunos de los jóvenes quedarán alojados en el Complejo, por ahora, otros serán derivados al Centro de Ingreso Correccional (CIC). Mañana (por hoy), cuando tengamos claro los daños que hay, veremos cómo alojarlos de forma definitiva”, añadió.
¿Un motín fogoneado?
Más allá de que la versión oficial señala que los jóvenes amotinados no tenían reclamos, fuentes gubernamentales señalaron que el motivo del motín fue derivación de una serie de cambios internos de autoridades y de guardias.
“Se sabía, había un rumor de que podía pasar esto... Había malestar por los cambios efectuados con los directivos. No descartamos que el motín pudiera haber sido fogoneado por algunos empleados del instituto, molestos por esas modificaciones”, dijo a La Voz del Interior una calificada fuente oficial que pidió reserva de su identidad.
Todo se originó ayer alrededor de las 18 en el instituto Nuevo Sol, ubicado dentro del Complejo Esperanza. Al principio se amotinaron nueve jóvenes de entre 15 y 17 años, quienes se encuentran presos por delitos.
Según las autoridades, comenzaron a causar desórdenes y destrozos en los pabellones.
A los pocos minutos, se sumaron más internos de otros pabellones. Al final, de la protesta participaron unos 30.
Desde Gobierno insistieron: no hubo toma de rehenes.
Una vez que la protesta se tornó incontrolable, los guardias (no están armados) alertaron a la Policía. Acudieron Eter, Guardia de Infantería y Bomberos. Por temor a fugas, móviles del CAP rodearon el predio. Ningún familiar de los jóvenes se presentó. Tampoco fueron las autoridades judiciales.
Estruendos
Al caer la noche, mientras se oían los gritos e insultos por parte de algunos jóvenes y empezaban a quemarse colchones, se escucharon detonaciones desde el interior del predio, muy similares a los disparos de escopetas que usa la Policía.
“No fueron disparos. Fueron granadas de humo y luz que usó el Eter cuando irrumpió, dado que los jóvenes empezaron a causar incendios. Las granadas no causan lesiones, sólo asustan”, dijo Martín.
“Drogados”. Empleados del Complejo comentaron a este diario que varios jóvenes “estaban muy drogados”. Ahora bien, ¿cómo ingresan los estupefacientes? ¿Y los controles?
Una treintena de chicos se amotinó ayer, causó graves destrozos y quemó colchones en tres módulos de estas instalaciones ubicadas en la localidad de Bouwer, 18 kilómetros al sur de la ciudad de Córdoba.
Desde el Ministerio de Desarrolló Social informaron que no hubo personas heridas.
La revuelta duró casi dos horas y concluyó luego de la irrupción, por la fuerza y de manera sorpresiva, por parte de efectivos del grupo de elite Eter, de la Policía. La entrada de los uniformados se produjo luego de que los jóvenes comenzaron a quemar colchones, lo que originó una densa humareda.
“No hubo heridos por fortuna, tampoco hubo toma de rehenes. Los jóvenes se amotinaron, pero no tenían un reclamo específico... No pedían nada”, indicó a La Voz del Interior el secretario de Niñez y Adolescencia de la Provincia, Gabriel Martín. “Algunos de los jóvenes quedarán alojados en el Complejo, por ahora, otros serán derivados al Centro de Ingreso Correccional (CIC). Mañana (por hoy), cuando tengamos claro los daños que hay, veremos cómo alojarlos de forma definitiva”, añadió.
¿Un motín fogoneado?
Más allá de que la versión oficial señala que los jóvenes amotinados no tenían reclamos, fuentes gubernamentales señalaron que el motivo del motín fue derivación de una serie de cambios internos de autoridades y de guardias.
“Se sabía, había un rumor de que podía pasar esto... Había malestar por los cambios efectuados con los directivos. No descartamos que el motín pudiera haber sido fogoneado por algunos empleados del instituto, molestos por esas modificaciones”, dijo a La Voz del Interior una calificada fuente oficial que pidió reserva de su identidad.
Todo se originó ayer alrededor de las 18 en el instituto Nuevo Sol, ubicado dentro del Complejo Esperanza. Al principio se amotinaron nueve jóvenes de entre 15 y 17 años, quienes se encuentran presos por delitos.
Según las autoridades, comenzaron a causar desórdenes y destrozos en los pabellones.
A los pocos minutos, se sumaron más internos de otros pabellones. Al final, de la protesta participaron unos 30.
Desde Gobierno insistieron: no hubo toma de rehenes.
Una vez que la protesta se tornó incontrolable, los guardias (no están armados) alertaron a la Policía. Acudieron Eter, Guardia de Infantería y Bomberos. Por temor a fugas, móviles del CAP rodearon el predio. Ningún familiar de los jóvenes se presentó. Tampoco fueron las autoridades judiciales.
Estruendos
Al caer la noche, mientras se oían los gritos e insultos por parte de algunos jóvenes y empezaban a quemarse colchones, se escucharon detonaciones desde el interior del predio, muy similares a los disparos de escopetas que usa la Policía.
“No fueron disparos. Fueron granadas de humo y luz que usó el Eter cuando irrumpió, dado que los jóvenes empezaron a causar incendios. Las granadas no causan lesiones, sólo asustan”, dijo Martín.
“Drogados”. Empleados del Complejo comentaron a este diario que varios jóvenes “estaban muy drogados”. Ahora bien, ¿cómo ingresan los estupefacientes? ¿Y los controles?
Con información de
lavoz

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