Córdoba
Enterró el cadáver, pero ya no sabe dónde
Jueves 22 de
Mayo 2014

Luis Ríos, quien había admitido que mató a un hombre por drogas y lo enterró, fue con los jueces al sitio adonde estarían los restos. Sin embargo, tras recorrer el lugar no supo o no quiso decir dónde están. El homicidio fue en 1999. “El pueblo cambió”, señaló.
La semana pasada, el hombre terminó admitiendo que en 1999 había asesinado a un rival, de un escopetazo en la cabeza, en el marco de una disputa por una venta de droga. El confeso matador, incluso, se había ofrecido a guiar a los jueces y a las partes al lugar exacto adonde había enterrado el cadáver. La búsqueda se realizó en el marco de una extenuante jornada, pero no dio ningún resultado.
Luis Víctor Ríos (44), el confeso asesino, no supo (o no quiso) hallar el sitio exacto donde está oculto el cuerpo de Walter Gustavo Boldrini (37).
El operativo de búsqueda se concretó el martes a la tarde en el pueblo Los Molinos, próximo a José de la Quintana, en el departamento Santa María.
Durante casi tres horas, esposado y vigilado por guardiacárceles, “Negrito” Ríos recorrió las distintas calles del pueblo. Lo hizo una y otra vez, ante la atenta mirada de los jueces, el fiscal y los abogados, primero en un móvil del Servicio Penitenciario de Córdoba. Luego lo hizo abordo de un patrullero de la Policía. Finalmente, recorrió a pie (siempre esposado) las calles de la localidad... Pero nada. Nada de nada.
“No recuerdo cuál es el campo donde está enterrado. El pueblo cambió mucho. Donde antes había caminos de tierra, ahora hay asfalto. Ese hotel no estaba antes. Tampoco estaban las canchas de golf... No, no me ubico”, les dijo Ríos a los jueces.
“Es un psicópata. Eso ya lo había señalado el peritaje psiquiátrico y ahora quedó ratificado. ¿Para qué hizo ir a todas las partes al lugar? ¿Para qué hizo movilizar a todos? ¿Acaso cree que puede zafar de una segura condena por el homicidio?”, se preguntaba ayer un vocero con acceso a la causa.
Crimen sin cadáver
Luis Ríos está acusado de haber asesinado a Walter “el Rusito” Boldrini en la mañana del 26 de octubre de 1999 en barrio Capdevilla, de la ciudad de Córdoba. De acuerdo con la causa, Boldrini había ido a la casa de Ríos a reclamarle una deuda por una venta de cocaína.
En esas circunstancias, desde una ventana del primer piso de la casa, Ríos le habría disparado con una escopeta. La víctima fue alcanzada por los perdigones en el cuello y quedó gravemente herida en la vereda. Ríos, según el expediente, lo entró a la casa, lo remató a golpes con patadas en la cabeza, lo cargó en un auto (con ayuda de terceros) y habría ido a enterrarlo al pueblo de Los Molinos.
El crimen en sí ya prescribió. Si Ríos es hallado culpable por homicidio calificado, debería ser liberado. Sin embargo, para el fiscal Marcelo Altamirano, Ríos actuó con alevosía al cometer el asesinato, más allá de haber ocultado el cadáver. La alevosía radica en que disparó sin darle a su rival la más mínima posibilidad de defensa.
La semana pasada, Luis Ríos confesó que disparó con su escopeta, pero añadió que fue “para defenderse” de Boldrini, a quien tildó de un “narco que quería ‘chupar’ a su familia”.
De comprobarse que fue un homicidio con alevosía, a pesar de no hallarse el cuerpo, el caso no ha prescripto, por lo que bien podría caberle la pena de prisión perpetua (20 años, por la vieja ley penal).
El juicio se desarrolla en la Cámara 7ª del Crimen.
Hundido por la ex y el hijo
El pasado martes, antes de la fallida búsqueda en Los Molinos, declararon la exesposa del confeso asesino, Irma Ferreyra, y su hijo de 19 años.
La mujer declaró que esa mañana ella estuvo en la casa y vio cómo su esposo cargó la escopeta, disparó contra Boldrini y lo remató en la casa a golpes, para luego cargarlo en un auto y trasladarlo a otro sitio. Añadió que Ríos estaba “involucrado en el negocio de las drogas”. La mujer dijo que quiso ayudar a Boldrini, pero Ríos no la dejó.
Su hijo, quien tenía 4 años cuando ocurrió todo, también brindó un testimonio espeluznante en el estrado.
Cómo sigue el juicio
Está previsto que la semana próxima declaren los últimos testigos. El viernes 30 podrían ser los alegatos. El fiscal Marcelo Altamirano pediría el máximo de la pena: prisión perpetua.
Luis Víctor Ríos (44), el confeso asesino, no supo (o no quiso) hallar el sitio exacto donde está oculto el cuerpo de Walter Gustavo Boldrini (37).
El operativo de búsqueda se concretó el martes a la tarde en el pueblo Los Molinos, próximo a José de la Quintana, en el departamento Santa María.
Durante casi tres horas, esposado y vigilado por guardiacárceles, “Negrito” Ríos recorrió las distintas calles del pueblo. Lo hizo una y otra vez, ante la atenta mirada de los jueces, el fiscal y los abogados, primero en un móvil del Servicio Penitenciario de Córdoba. Luego lo hizo abordo de un patrullero de la Policía. Finalmente, recorrió a pie (siempre esposado) las calles de la localidad... Pero nada. Nada de nada.
“No recuerdo cuál es el campo donde está enterrado. El pueblo cambió mucho. Donde antes había caminos de tierra, ahora hay asfalto. Ese hotel no estaba antes. Tampoco estaban las canchas de golf... No, no me ubico”, les dijo Ríos a los jueces.
“Es un psicópata. Eso ya lo había señalado el peritaje psiquiátrico y ahora quedó ratificado. ¿Para qué hizo ir a todas las partes al lugar? ¿Para qué hizo movilizar a todos? ¿Acaso cree que puede zafar de una segura condena por el homicidio?”, se preguntaba ayer un vocero con acceso a la causa.
Crimen sin cadáver
Luis Ríos está acusado de haber asesinado a Walter “el Rusito” Boldrini en la mañana del 26 de octubre de 1999 en barrio Capdevilla, de la ciudad de Córdoba. De acuerdo con la causa, Boldrini había ido a la casa de Ríos a reclamarle una deuda por una venta de cocaína.
En esas circunstancias, desde una ventana del primer piso de la casa, Ríos le habría disparado con una escopeta. La víctima fue alcanzada por los perdigones en el cuello y quedó gravemente herida en la vereda. Ríos, según el expediente, lo entró a la casa, lo remató a golpes con patadas en la cabeza, lo cargó en un auto (con ayuda de terceros) y habría ido a enterrarlo al pueblo de Los Molinos.
El crimen en sí ya prescribió. Si Ríos es hallado culpable por homicidio calificado, debería ser liberado. Sin embargo, para el fiscal Marcelo Altamirano, Ríos actuó con alevosía al cometer el asesinato, más allá de haber ocultado el cadáver. La alevosía radica en que disparó sin darle a su rival la más mínima posibilidad de defensa.
La semana pasada, Luis Ríos confesó que disparó con su escopeta, pero añadió que fue “para defenderse” de Boldrini, a quien tildó de un “narco que quería ‘chupar’ a su familia”.
De comprobarse que fue un homicidio con alevosía, a pesar de no hallarse el cuerpo, el caso no ha prescripto, por lo que bien podría caberle la pena de prisión perpetua (20 años, por la vieja ley penal).
El juicio se desarrolla en la Cámara 7ª del Crimen.
Hundido por la ex y el hijo
El pasado martes, antes de la fallida búsqueda en Los Molinos, declararon la exesposa del confeso asesino, Irma Ferreyra, y su hijo de 19 años.
La mujer declaró que esa mañana ella estuvo en la casa y vio cómo su esposo cargó la escopeta, disparó contra Boldrini y lo remató en la casa a golpes, para luego cargarlo en un auto y trasladarlo a otro sitio. Añadió que Ríos estaba “involucrado en el negocio de las drogas”. La mujer dijo que quiso ayudar a Boldrini, pero Ríos no la dejó.
Su hijo, quien tenía 4 años cuando ocurrió todo, también brindó un testimonio espeluznante en el estrado.
Cómo sigue el juicio
Está previsto que la semana próxima declaren los últimos testigos. El viernes 30 podrían ser los alegatos. El fiscal Marcelo Altamirano pediría el máximo de la pena: prisión perpetua.
Con información de
lavoz

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