Carne: esperan mayor oferta, pero hay incertidumbre sobre los precios

Viernes 21 de Junio 2024

Una plaza tranquila dominó la primera mitad del año. Sin embargo en el sector hay expectativas por lo que pueda ocurrir en el mercado interno y por la dinámica que tome la exportación.
La caída del consumo es una constante en casi todos los rubros en los que se ponga la lupa. Esta situación preocupa no sólo al Gobierno sino también a los empresarios que ven un panorama desolador en el presente con bajas chances de mejora a corto plazo.
 
La recesión, de la que tanto se habló desde que comenzó la campaña electoral hasta el día de hoy, se hizo carne entre todos los consumidores. Ya no se trata de imaginar cómo sería dejar de comprar productos alimenticios porque esa realidad tocó a la puerta en millones de hogares de nuestro país.
 
Sin poner bajo análisis el por qué llegamos a esta situación -lo cual merecería varios artículos específicos- lo cierto es que esa definición económica tiene impacto inmediato en la sociedad, que cambió hábitos de consumo y dejó de darse algunos “gustitos” como por ejemplo comer un asado cuando llega el fin de semana.
 
Miguel Schiariti, titular de la Cámara de la Industria y Comercio de la Carne de la República Argentina (CICCRA), aseguró en diálogo con Ámbito que “hay barrios en los que si no se hace una oferta, no se vende nada y otros en los que se sigue vendiendo de manera más o menos normal, sobre todo porque no hay aumentos de precio”.
 
Vale destacar que según los datos del IPC relevados por el INDEC vinculados al mes de mayo, la inflación arrojó un 4,2 % pero la carne aumentó apenas 2,4 %, exactamente la mitad de lo que se midió como inflación de los alimentos. De todas maneras, según distintas bocas de expendio que consultó Ámbito, la plaza se encuentra muy tranquila porque no sobra nada en los hogares y los bolsillos siguen flacos.
 
Sergio Pedace, vicepresidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMYA) aseguró que “el consumo se complicó en diciembre cuando aumentó el valor de la hacienda, las fiestas de fin de año fueron muy malas en ventas y eso se fue acentuando hacia el mes de marzo”.
 
El último indicador mensual que releva CICCRA confirma que el consumo de carne vacuna se ubicó en mes de mayo en 44 kilos / habitante / año, una caída abrupta si se compara con los 52 kilos que se registraban hace un año, pero levemente por encima de los 42 kilos que se tocaron como piso en el mes de abril.
 
En este sentido, Schiariti advirtió que “la gente le está pasando muy mal, el ingreso de los últimos 4 o 5 meses cayó, el consumo cayó casi un 13%, pero no sólo el consumo de carne, el consumo de alimentos”.
 
Esta situación generó un cambio obligado de hábitos y como pasa siempre que la carne vacuna aumenta, los consumidores se vuelcan al pollo o el cerdo. Según Schiariti, para comprender por qué cae el consumo de carne, hay que hacer las cuentas: “con el precio de un kilo de carne, que en promedio se ubica entre $ 6.000 y $ 7.000, no importa el corte, te podes comprar por lo menos 3 kilos de pollo entero o más de 2 kilos de cerdo, entonces cuando la decisión pasa por el bolsillo hay que decidirse por otros tipos de proteína animal”.
 
Por ahora, se habla de una lenta recuperación. Según Pedace, “de a poquito se está comiendo más carne. En abril y mayo de a poco fue aumentando el consumo. Durante el día del Padre se vendió bastante y ahora hay que esperar a ver qué pasará cuando se cobre el aguinaldo. Ademas ahora la gente ve que la inflación está bajando, entonces cuando se puede se tiran a comer asado”.
 
Segundo semestre, ¿se recupera el consumo?
Lo que ocurra en la segunda parte del año dependerá fundamentalmente de la recuperación o no que logre la economía. Si eso ocurre tendremos alguna suba de precio en la cadena de la carne, pero si no se da tal situación, el precio de la carne tendería a la baja no sólo por la caída del consumo sino porque además ocurrirá un hecho técnico y productivo que hay que tener en cuenta: en aproximadamente un mes comenzará a salir la hacienda que esta en los corrales de engorde y eso va a ampliar la oferta de carne en el mercado interno. Si hay mas oferta y la demanda sigue deprimida, lo lógico sería que se registre una baja de precios.
 
Para aventurarnos en el comportamiento de precios que tendrá la carne en el segundo semestre, es necesario advertir que todo dependerá de lo que ocurra con las paritarias (en el caso de los trabajadores registrados), las jubilaciones y la tendencia inflacionaria: si hay una recuperación del poder adquisitivo el precio de la carne muy probablemente se mueva en sintonía con los indicadores inflacionarios.
 
Al ser consultado acerca de cuál sería un precio lógico para el asado hacia fin de año, Pedace aseguró a Ámbito que “el precio de hoy es aproximadamente $ 7.000. Para pensar en un valor para fin de año hay que tener en cuenta la hacienda que va a salir de los corrales y el comportamiento de los frigoríficos exportadores y del precio del dólar, porque si sube ese valor nos va a costar competir con quienes venden al exterior, pero creo que debería ubicarse entre $ 8.000, y $ 9.000, previendo que la inflación se va a desacelerar y sin olvidarnos que esto es oferta y demanda.
Con información de Ámbito

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