Debate presidencial elecciones EE.UU. 2024: Los anteriores debates de Kamala Harris, con golpes memorables y algunos pasos en falso que pueden complicarla con Trump
Lunes 09 de
Septiembre 2024

La argumentación deductiva envuelta en un discurso efectivo, sumado a su poderosa comunicación no verbal, podrían no ser suficientes para hacerle frente al ''impredecible'' candidato republicano que es un ''maestro'' del formato televisivo
ATLANTA.-Tanto en sus primeras campañas electorales en California como en sus apariciones como compañera de fórmula de Joe Biden, la estrategia de Kamala Harris ante cada debate ha sido utilizar una retórica contundente pero calibrada.
Para construir un relato abarcador de la realidad, Harris siempre apela a una combinación de detalles y buenos remates. Mientras habla su oponente, a veces sacude la cabeza en señal de desaprobación, sabiendo que los espectadores verán su reacción en pantalla partida. Y tiene una táctica favorita para voltear a su favor el eje del debate: decir que agradece la oportunidad de responder a esa pregunta mientras arma la respuesta en su cabeza para explicar sus cambios de postura sobre un tema o defender sus posiciones del pasado.
Pero el debate presidencial de mañana pondrá a prueba como nunca las habilidades de la vicepresidenta norteamericana y actual candidata demócrata a la presidencia. Harris se enfrentará a Donald Trump, el candidato republicano: es el séptimo debate para una elección general del que participa Trump desde 2016, y será visto por decenas de millones de telespectadores a pocos días de que en varios estados arranque la votación anticipada para las elecciones de noviembre.
Quienes han competido contra Harris y preparado a sus rivales para los debates dicen que la vicepresidenta llega con varias ventajas a este enfrentamiento, como su experiencia como fiscal sumada al hecho de que Trump es el primer presidente de Estados Unidos condenado por delitos graves. De todos modos, los aliados de Harris advierten que Trump puede ser un adversario desafiante e impredecible que fluctúa entre la crítica política, los ataques personales y falsedades o teorías conspirativas.
“Harris está a la altura y lo demostrado eso en diferentes contextos”, dice Marc Short, que preparó al vicepresidente republicano Mike Pence para del debate contra Harris en el otoño boreal de 2020. “No la subestimaría en absoluto”.
Julian Castro, uno de los precandidatos demócratas para la presidencia que compitió con ella en las primarias de 2020, dice que Harris combina “conocimiento, aplomo y la capacidad de explicar bien las cosas.”
“Algunos candidatos se obsesionan demasiado con tirar una frase pegadiza, algo que se viralice”, señala Castro. “Pero ella encuentra un muy buen equilibrio”.
“Ella entiende que un debate tiene que ver con las interacciones individuales en sí mismas, pero también con una estrategia más amplia: la de ofrecer una visión de su estilo de liderazgo”, señala Tim Hogan, quien preparó a la senadora Amy Klobuchar para el debate de las primarias de 2020.
Kathleen Hall Jamieson, profesora de comunicación política de la Universidad de Pensilvania, dice que Harris presenta argumentos a los que se llega por simple deducción, pero incorporándolos en una narrativa más amplia, tal como lo haría para dirigirse a los miembros de un jurado.
“Presenta su hipótesis y a continuación la remacha con hechos, hechos y más hechos”, apunta Jamieson.
Jamieson pone como ejemplo el debate vicepresidencial de 2020 en el que Harris criticó duramente el manejo de Trump de la economía y de la pandemia de Covid-19, y su debate más memorable, en las primarias de 2019, cuando criticó a Biden por su forma de referirse a las cuestiones de raza y al racismo institucional. Allí Harris entretejió su crítica a Biden con su propia biografía de cuando era una joven estudiante birracial en los primeros años de la era de la integración escolar.
“La mayoría de las personas que son buenas en la argumentación deductiva no son buenas para envolverlo en un discurso efectivo”, señala Jamieson. “Pero ella es buena en las dos cosas.”
“Chicos, ¿saben qué? La gente no quiere vernos pelearnos por la comida. Lo que quiere es saber cómo vamos a llevarles comida a la mesa”, disparó Harris, tomando el control del debate y desatando aplausos.
Y cuando enfrentó a Pence en 2020 en un debate bastante civilizado y con contenido, Harris dejó expuesto al republicano como un “interrumpidor serial” igual que Trump en su primer debate con Biden.
“Señor vicepresidente, estoy hablando”, disparó en un momento Harris con mirada severa. “Si no me deja terminar, no podemos mantener una conversación”.
Pero en los debates Harris también ha quedado a veces a la defensiva.
En su debate con Pence, en 2020, Harris tuvo problemas para defender algunas posturas de Biden. Pero ahora no solo tendrá que defender todo el historial de Biden, sino también su propio papel en esa historia, y las políticas que implementaría si llega a la presidencia.
“Kamala Harris es muy eficaz en la comunicación no verbal y sabe cuándo callarse”, apunta Jamieson, y agrega que la actual vicepresidenta suele sacudir la cabeza y lanzar miradas de desaprobación mientras habla su oponente. Luego, antes de responder o atacar, sonríe y usa un tono conversacional.
“De esa forma logra desactivar uno de los argumentos de Trump, que la tilda de ser ‘una mujer desagradable’, porque su actitud no verbal socava esa línea de ataque”, dice Jamieson.
“Para lidiar con Donald Trump en un debate hacen falta una concentración y una disciplina casi sobrehumanas”, dijo en CNN el secretario de transporte, Pete Buttigieg, otro de los demócratas que enfrentó a Harris en 2020. “No es una situación común, y no porque Donald Trump sea un maestro en explicar políticas públicas o en cómo piensa mejorarle la vida a la gente, sino porque es un maestro en agarrar cualquier formato televisivo y convertirlo en un programa que gira en torno a él.”
Castro señala que Trump es “una presencia escénica astuta y desagradable” que dificulta cualquier preparativo para enfrentarlo. Y como ABC apaga el micrófono del candidato que no tiene uso de la palabra, tal vez a Harris no le resulte tan fácil generar otra situación que se viralice y que haga que los espectadores recuerden al Trump de sus peores momentos.
“Lo mejor que puede hacer Harris”, dice Castro, “es no distraerse con sus payasadas”.
Para construir un relato abarcador de la realidad, Harris siempre apela a una combinación de detalles y buenos remates. Mientras habla su oponente, a veces sacude la cabeza en señal de desaprobación, sabiendo que los espectadores verán su reacción en pantalla partida. Y tiene una táctica favorita para voltear a su favor el eje del debate: decir que agradece la oportunidad de responder a esa pregunta mientras arma la respuesta en su cabeza para explicar sus cambios de postura sobre un tema o defender sus posiciones del pasado.
Pero el debate presidencial de mañana pondrá a prueba como nunca las habilidades de la vicepresidenta norteamericana y actual candidata demócrata a la presidencia. Harris se enfrentará a Donald Trump, el candidato republicano: es el séptimo debate para una elección general del que participa Trump desde 2016, y será visto por decenas de millones de telespectadores a pocos días de que en varios estados arranque la votación anticipada para las elecciones de noviembre.
Quienes han competido contra Harris y preparado a sus rivales para los debates dicen que la vicepresidenta llega con varias ventajas a este enfrentamiento, como su experiencia como fiscal sumada al hecho de que Trump es el primer presidente de Estados Unidos condenado por delitos graves. De todos modos, los aliados de Harris advierten que Trump puede ser un adversario desafiante e impredecible que fluctúa entre la crítica política, los ataques personales y falsedades o teorías conspirativas.
“Harris está a la altura y lo demostrado eso en diferentes contextos”, dice Marc Short, que preparó al vicepresidente republicano Mike Pence para del debate contra Harris en el otoño boreal de 2020. “No la subestimaría en absoluto”.
Julian Castro, uno de los precandidatos demócratas para la presidencia que compitió con ella en las primarias de 2020, dice que Harris combina “conocimiento, aplomo y la capacidad de explicar bien las cosas.”
“Algunos candidatos se obsesionan demasiado con tirar una frase pegadiza, algo que se viralice”, señala Castro. “Pero ella encuentra un muy buen equilibrio”.
Un equilibrio entre deducciones y datos duros
Un ex asistente de Harris dice que la vicepresidenta encara los debates como un juicio por jurado como los que dirigía cuando era fiscal de distrito en San Francisco o como cuando interrogaba a un candidato a juez en el Congreso como era senadora. Según su exasistente, la idea de Harris siempre ha sido ganar los debates por mérito propio, y dejarles algunas conclusiones claves a los espectadores más casuales o menos politizados.“Ella entiende que un debate tiene que ver con las interacciones individuales en sí mismas, pero también con una estrategia más amplia: la de ofrecer una visión de su estilo de liderazgo”, señala Tim Hogan, quien preparó a la senadora Amy Klobuchar para el debate de las primarias de 2020.
Kathleen Hall Jamieson, profesora de comunicación política de la Universidad de Pensilvania, dice que Harris presenta argumentos a los que se llega por simple deducción, pero incorporándolos en una narrativa más amplia, tal como lo haría para dirigirse a los miembros de un jurado.
“Presenta su hipótesis y a continuación la remacha con hechos, hechos y más hechos”, apunta Jamieson.
Jamieson pone como ejemplo el debate vicepresidencial de 2020 en el que Harris criticó duramente el manejo de Trump de la economía y de la pandemia de Covid-19, y su debate más memorable, en las primarias de 2019, cuando criticó a Biden por su forma de referirse a las cuestiones de raza y al racismo institucional. Allí Harris entretejió su crítica a Biden con su propia biografía de cuando era una joven estudiante birracial en los primeros años de la era de la integración escolar.
“La mayoría de las personas que son buenas en la argumentación deductiva no son buenas para envolverlo en un discurso efectivo”, señala Jamieson. “Pero ella es buena en las dos cosas.”
Entre golpes memorables y quedar a la defensiva
Castro dice que Harris tiene buen instinto para saber cuándo atacar, una cualidad que atribuye a su experiencia en los tribunales. En 2019, mientras los otros candidatos se pisaban para hablar, Harris se quedó tranquilamente sentada hasta que los moderadores le dieron la palabra.“Chicos, ¿saben qué? La gente no quiere vernos pelearnos por la comida. Lo que quiere es saber cómo vamos a llevarles comida a la mesa”, disparó Harris, tomando el control del debate y desatando aplausos.
Y cuando enfrentó a Pence en 2020 en un debate bastante civilizado y con contenido, Harris dejó expuesto al republicano como un “interrumpidor serial” igual que Trump en su primer debate con Biden.
“Señor vicepresidente, estoy hablando”, disparó en un momento Harris con mirada severa. “Si no me deja terminar, no podemos mantener una conversación”.
Pero en los debates Harris también ha quedado a veces a la defensiva.
En su debate con Pence, en 2020, Harris tuvo problemas para defender algunas posturas de Biden. Pero ahora no solo tendrá que defender todo el historial de Biden, sino también su propio papel en esa historia, y las políticas que implementaría si llega a la presidencia.
“Kamala Harris es muy eficaz en la comunicación no verbal y sabe cuándo callarse”, apunta Jamieson, y agrega que la actual vicepresidenta suele sacudir la cabeza y lanzar miradas de desaprobación mientras habla su oponente. Luego, antes de responder o atacar, sonríe y usa un tono conversacional.
“De esa forma logra desactivar uno de los argumentos de Trump, que la tilda de ser ‘una mujer desagradable’, porque su actitud no verbal socava esa línea de ataque”, dice Jamieson.
Enfrentar a Trump, un nuevo desafío
A pesar de toda su experiencia previa, lo de este martes es muy otra cosa, y los demócratas que suele atacar a Trump desfilaron por los programas de noticias para dejar en claro que Harris tiene una enorme tarea por delante.“Para lidiar con Donald Trump en un debate hacen falta una concentración y una disciplina casi sobrehumanas”, dijo en CNN el secretario de transporte, Pete Buttigieg, otro de los demócratas que enfrentó a Harris en 2020. “No es una situación común, y no porque Donald Trump sea un maestro en explicar políticas públicas o en cómo piensa mejorarle la vida a la gente, sino porque es un maestro en agarrar cualquier formato televisivo y convertirlo en un programa que gira en torno a él.”
Castro señala que Trump es “una presencia escénica astuta y desagradable” que dificulta cualquier preparativo para enfrentarlo. Y como ABC apaga el micrófono del candidato que no tiene uso de la palabra, tal vez a Harris no le resulte tan fácil generar otra situación que se viralice y que haga que los espectadores recuerden al Trump de sus peores momentos.
“Lo mejor que puede hacer Harris”, dice Castro, “es no distraerse con sus payasadas”.
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