La interna que abrió en el gobierno de Milei la baja de retenciones
Martes 29 de
Julio 2025
En el equipo económico había sondeos para bajar primero el impuesto al cheque. Pero algo cambió y apuró el anuncio de una rebaja de derechos de exportación.
La baja de los derechos de exportación para el agro anunciada por el presidente Javier Milei en la Exposición Rural de Palermo tras un ingreso de triunfal en una 4x4 junto a su hermana Karina y al ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo no es una medida que concite el apoyo generalizado dentro del gabinete.
De hecho, si se hila fino en los mensajes recientes de funcionarios clave, la definición en materia de retenciones contradijo una posición expresada por parte del equipo económico en referencia a que no se iban a atender reclamos puntuales de distintos ramos de la economía, sino que se opera sobre el equilibrio general.
Entre las ovaciones que surgían del palco en el que se rodeaba al jefe de Estado y al titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, el sábado alguien notó una ausencia: justamente la del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Es cierto que había pasado por el evento un par de días antes, cuando dejó su obsesiva referencia a que no existe "riesgo país" en la Argentina, sino "riesgo kuka".
El faltazo de "el coloso", como le dice Milei, hizo que algunos recordaran la mala vibra que había tenido en un cruce con el vicepresidente de la SRA, Marcos Pereda, el día que éste le había reclamado una reducción de las retenciones. Había sido en un almuerzo hace dos meses en el Consejo Interamericano del Comercio y la Producción, en el que Sturzenegger fue a reemplazar a Caputo que intempestivamente había pegado el faltazo. Aquél diálogo volvió a la cabeza de más de uno en estas horas.
Pereda le había dicho: "Una parte significativa del superávit fiscal actual proviene de ingresos transitorios y distorsivos, como los derechos de exportación, en especial del sector agropecuario. Para consolidar este proceso, debemos avanzar hacia una estructura tributaria racional, equitativa y sustentable, que no desaliente la inversión, que no castigue la competitividad, ni frene el desarrollo. El agro puede producir hasta un 40% más, pero necesita una señal clara, una hoja de ruta concreta hacia la eliminación definitiva de las retenciones".
Sentado a unos centímetros nada más, el funcionario que usa un pin de una motosierra en la solapa del saco le devolvió la atención: "Todos los impuestos son distorsivos. Marcos. Hablás de retenciones pero si pregunto aquí qué impuestos hay que bajar seguramente habrá distintas propuestas. Se hablará del impuesto al cheque, por ejemplo. Lo relevante no es la baja de impuestos sino la baja del gasto y lo verdaderamente relevante es la motosierra. Están reclamando mal la baja de impuestos, primero hay que bajar el gasto. Los necesitamos como socios en la motosierra".
La tensión se había sentido en el salón, donde además se llegó a instalar el debate de por qué no estaba del todo bien el reclamo de una baja impositiva puntual para un rubro de la producción mientras otros podrían plantear alguna rebaja que favoreciera a todos los sectores. Varios recogían el guante del planteo de Sturzenegger de priorizar una reducción del impuesto a los créditos y débitos bancarios, conocido como impuesto al cheque, que pagan todos los ramos por igual y no sólo el agro. La molestia de Sturzenegger frente al privilegio de atender primero el campo antes que a otros se había notado además cuando éste había subrayado a su vez que no se trata de un sector "mano de obra intensivo".
Es que el anuncio de rebajar finalmente los derechos de exportación para la carne aviar y vacuna de 6,75 al 5%, del grano de soja del 33 al 26% y de sus subproductos al 24,5%, del maíz y el sorgo del 12 al 9,5% y del girasol del 7 al 5,5% generó un fuerte respaldo de los productores agropecuarios pero también un temblor veremos de qué tamaño en el mensaje que transmite el corazón del equipo económico hacia el sector privado. De hecho, había empresarios que habían mantenido reuniones con técnicos de Hacienda anticipando una posible reducción del impuesto al cheque que finalmente no sucedió.
En el sector industrial, al ver la novedad del mensaje presidencial en la Rural, recordaron también los dichos del secretario de Hacienda, Carlos Guberman, cuando desde la cadena textil le habían acercado al Ministerio de Economía una propuesta de rebaja de contribuciones patronales para estimular el blanqueo de personal y una mejora en la competitividad.
"No hacemos políticas sectoriales", había sido el lineamiento que bajó como un mantra para desestimar cualquier mejora impositiva. Un dogma que quedó de lado a la hora de atender el histórico reclamo del campo, que siente cada punto porcentual que paga de ese tributo a las exportaciones como un recordatorio de la grieta que lo separó del kirchnerismo allá por 2008, cuando se discutió la imposición de retenciones móviles.
Con la necesidad de que se sostenga la oferta de dólares que estaba cayendo a cero tras el segundo trimestre y con las elecciones a la vista, el anuncio del sábado dejo de lado los teoremas de Sturzenegger y Guberman.
Si bien el presidente Milei destacó en su discurso en la Rural una medida del ministro de Desregulación en favor de la producción agropecuaria, como es la apertura de la importación de la vacuna antiaftosa que tiende a bajar el costo de ese proceso clave en la producción, había otro tema sensible que ubicaba al funcionario en el ojo de la tormenta: el futuro del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
El presidente de la SRA reclamó por la continuidad de una institución clave para el desarrollo y la innovación del campo, que en lo que va del año ha sido objeto de críticas de parte de Sturzenegger hasta el punto de cambiar su estatus de organismo descentralizado al de una unidad dentro de la secretaría de Agricultura. El ladero de Milei escuchó el mensaje a la distancia.
De hecho, si se hila fino en los mensajes recientes de funcionarios clave, la definición en materia de retenciones contradijo una posición expresada por parte del equipo económico en referencia a que no se iban a atender reclamos puntuales de distintos ramos de la economía, sino que se opera sobre el equilibrio general.
Entre las ovaciones que surgían del palco en el que se rodeaba al jefe de Estado y al titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, el sábado alguien notó una ausencia: justamente la del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Es cierto que había pasado por el evento un par de días antes, cuando dejó su obsesiva referencia a que no existe "riesgo país" en la Argentina, sino "riesgo kuka".
El faltazo de "el coloso", como le dice Milei, hizo que algunos recordaran la mala vibra que había tenido en un cruce con el vicepresidente de la SRA, Marcos Pereda, el día que éste le había reclamado una reducción de las retenciones. Había sido en un almuerzo hace dos meses en el Consejo Interamericano del Comercio y la Producción, en el que Sturzenegger fue a reemplazar a Caputo que intempestivamente había pegado el faltazo. Aquél diálogo volvió a la cabeza de más de uno en estas horas.
Pereda le había dicho: "Una parte significativa del superávit fiscal actual proviene de ingresos transitorios y distorsivos, como los derechos de exportación, en especial del sector agropecuario. Para consolidar este proceso, debemos avanzar hacia una estructura tributaria racional, equitativa y sustentable, que no desaliente la inversión, que no castigue la competitividad, ni frene el desarrollo. El agro puede producir hasta un 40% más, pero necesita una señal clara, una hoja de ruta concreta hacia la eliminación definitiva de las retenciones".
Sentado a unos centímetros nada más, el funcionario que usa un pin de una motosierra en la solapa del saco le devolvió la atención: "Todos los impuestos son distorsivos. Marcos. Hablás de retenciones pero si pregunto aquí qué impuestos hay que bajar seguramente habrá distintas propuestas. Se hablará del impuesto al cheque, por ejemplo. Lo relevante no es la baja de impuestos sino la baja del gasto y lo verdaderamente relevante es la motosierra. Están reclamando mal la baja de impuestos, primero hay que bajar el gasto. Los necesitamos como socios en la motosierra".
La tensión se había sentido en el salón, donde además se llegó a instalar el debate de por qué no estaba del todo bien el reclamo de una baja impositiva puntual para un rubro de la producción mientras otros podrían plantear alguna rebaja que favoreciera a todos los sectores. Varios recogían el guante del planteo de Sturzenegger de priorizar una reducción del impuesto a los créditos y débitos bancarios, conocido como impuesto al cheque, que pagan todos los ramos por igual y no sólo el agro. La molestia de Sturzenegger frente al privilegio de atender primero el campo antes que a otros se había notado además cuando éste había subrayado a su vez que no se trata de un sector "mano de obra intensivo".
Es que el anuncio de rebajar finalmente los derechos de exportación para la carne aviar y vacuna de 6,75 al 5%, del grano de soja del 33 al 26% y de sus subproductos al 24,5%, del maíz y el sorgo del 12 al 9,5% y del girasol del 7 al 5,5% generó un fuerte respaldo de los productores agropecuarios pero también un temblor veremos de qué tamaño en el mensaje que transmite el corazón del equipo económico hacia el sector privado. De hecho, había empresarios que habían mantenido reuniones con técnicos de Hacienda anticipando una posible reducción del impuesto al cheque que finalmente no sucedió.
En el sector industrial, al ver la novedad del mensaje presidencial en la Rural, recordaron también los dichos del secretario de Hacienda, Carlos Guberman, cuando desde la cadena textil le habían acercado al Ministerio de Economía una propuesta de rebaja de contribuciones patronales para estimular el blanqueo de personal y una mejora en la competitividad.
"No hacemos políticas sectoriales", había sido el lineamiento que bajó como un mantra para desestimar cualquier mejora impositiva. Un dogma que quedó de lado a la hora de atender el histórico reclamo del campo, que siente cada punto porcentual que paga de ese tributo a las exportaciones como un recordatorio de la grieta que lo separó del kirchnerismo allá por 2008, cuando se discutió la imposición de retenciones móviles.
Con la necesidad de que se sostenga la oferta de dólares que estaba cayendo a cero tras el segundo trimestre y con las elecciones a la vista, el anuncio del sábado dejo de lado los teoremas de Sturzenegger y Guberman.
Si bien el presidente Milei destacó en su discurso en la Rural una medida del ministro de Desregulación en favor de la producción agropecuaria, como es la apertura de la importación de la vacuna antiaftosa que tiende a bajar el costo de ese proceso clave en la producción, había otro tema sensible que ubicaba al funcionario en el ojo de la tormenta: el futuro del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
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