La Anmat dio de baja en forma definitiva a los laboratorios HLB Pharma y Ramallo, involucrados en la causa del fentanilo contaminado
Viernes 10 de
Abril 2026

Así lo publicó el organismo a través de la Disposición 1848 del Boletín Oficial; la adulteración del medicamento se cobró la vida de 121 personas
Através de la Disposición 1848 publicada en el Boletín Oficial del viernes 10 de abril, la Administración Nacional de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) dio de baja en forma definitiva a las habilitaciones de los laboratorios HLB Pharma y Ramallo, involucrados en la causa del fentanilo contaminado.

“Cancelando los legajos correspondientes y sin perjuicio de la inhibición de las actividades productivas de ambas firmas”, se puede leer en el primer artículo de la disposición. Tanto el laboratorio HLB Pharma como Ramallo habían sido oportunamente habilitados por la Anmat -primero a través de una Disposición de 2006 y luego en otra de 2020-, para “elaborar especialidades medicinales bajo las formas farmacéuticas líquidas y sólidas”.
Previamente, el 28 de febrero de 2025 se había prohibido el uso, comercialización, y distribución en todo el territorio nacional de “Propofol HLB”, producto que fue la prueba basal de la causa en donde se investigó la muerte de varias personas que habían sido tratadas con fentanilo contaminado.
Los decesos se registraron principalmente en el Hospital Italiano de La Plata, institución que funcionó como el disparador de la causa, ya que ahí se identificaron las primeras nueve defunciones. Otros 16 en la provincia de Santa Fe (seis en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, ocho en el Sanatorio Parque y uno en el Hospital Italiano, todos de Rosario. El restante en el José María Cullen, de la capital provincial) y uno en el sanatorio Dupuytren de la ciudad de Buenos Aires.
A fines de marzo del año pasado, las terapias de varios centros de salud empezaron a detectar una señal débil, casi invisible, dentro de la rutina hospitalaria. A mediados de abril, el área de microbiología del Hospital Italiano de La Plata detectó una anomalía: tres pacientes presentaban en sus cultivos una bacteria poco habitual en entornos intrahospitalarios. Esa rareza activó una alarma interna.
Nadie imaginó que ese era el germen de una tragedia sanitaria que se cobró 121 muertes.
Lo que en principio podía ser un episodio aislado derivó rápidamente en una investigación más amplia: se descartaron errores en la toma de muestras, fallas en los insumos y problemas en los dispositivos médicos.
Cuando esas hipótesis cayeron una tras otra, apareció el primer patrón inquietante: los pacientes no compartían habitación, ni equipo médico, ni sector, pero sí un elemento en común. Todos habían recibido fentanilo elaborado por los laboratorios Ramallo y HLB Pharma.
Ese hallazgo, confirmado hacia fines de abril de 2025 con estudios sobre ampollas en circulación, transformó una sospecha clínica en una alerta sanitaria concreta. Días después, el 2 de mayo, el hospital notificó a la Anmat, que a su vez formalizó la denuncia que daría origen a la causa judicial.
Así, lo que empezó como una anomalía microbiológica aislada terminó revelando el punto de partida de un brote de alcance mucho mayor que hoy cuenta más de un centenar de muertos, además de varios detenidos, entre ellos los hermanos Ariel y Diego García Furfaro.

“Cancelando los legajos correspondientes y sin perjuicio de la inhibición de las actividades productivas de ambas firmas”, se puede leer en el primer artículo de la disposición. Tanto el laboratorio HLB Pharma como Ramallo habían sido oportunamente habilitados por la Anmat -primero a través de una Disposición de 2006 y luego en otra de 2020-, para “elaborar especialidades medicinales bajo las formas farmacéuticas líquidas y sólidas”.
Previamente, el 28 de febrero de 2025 se había prohibido el uso, comercialización, y distribución en todo el territorio nacional de “Propofol HLB”, producto que fue la prueba basal de la causa en donde se investigó la muerte de varias personas que habían sido tratadas con fentanilo contaminado.
Los decesos se registraron principalmente en el Hospital Italiano de La Plata, institución que funcionó como el disparador de la causa, ya que ahí se identificaron las primeras nueve defunciones. Otros 16 en la provincia de Santa Fe (seis en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, ocho en el Sanatorio Parque y uno en el Hospital Italiano, todos de Rosario. El restante en el José María Cullen, de la capital provincial) y uno en el sanatorio Dupuytren de la ciudad de Buenos Aires.
El origen de la causa por el fentanilo contaminado
A fines de marzo del año pasado, las terapias de varios centros de salud empezaron a detectar una señal débil, casi invisible, dentro de la rutina hospitalaria. A mediados de abril, el área de microbiología del Hospital Italiano de La Plata detectó una anomalía: tres pacientes presentaban en sus cultivos una bacteria poco habitual en entornos intrahospitalarios. Esa rareza activó una alarma interna.
Nadie imaginó que ese era el germen de una tragedia sanitaria que se cobró 121 muertes.
Lo que en principio podía ser un episodio aislado derivó rápidamente en una investigación más amplia: se descartaron errores en la toma de muestras, fallas en los insumos y problemas en los dispositivos médicos.
Cuando esas hipótesis cayeron una tras otra, apareció el primer patrón inquietante: los pacientes no compartían habitación, ni equipo médico, ni sector, pero sí un elemento en común. Todos habían recibido fentanilo elaborado por los laboratorios Ramallo y HLB Pharma.
Ese hallazgo, confirmado hacia fines de abril de 2025 con estudios sobre ampollas en circulación, transformó una sospecha clínica en una alerta sanitaria concreta. Días después, el 2 de mayo, el hospital notificó a la Anmat, que a su vez formalizó la denuncia que daría origen a la causa judicial.
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Con información de
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