El dato de inflación que miran los economistas y por qué esperan una desaceleración
Lunes 04 de
Mayo 2026

Las consultoras estiman que el IPC podría situarse hasta un punto por debajo respecto de marzo. Los analistas ponen el foco en el comportamiento de la núcleo.
Luego de que la inflación de marzo se ubicara en un 3,4% —la cifra más alta desde marzo de 2025—, las proyecciones para abril sugieren que el guarismo podría situarse hasta un punto por debajo de la última medición.
Las consultoras privadas estiman que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se desaceleró luego de diez meses, algo esperable considerando que marzo suele ser un mes con fuertes aumentos estacionales.
Según cálculos preliminares, la inflación de abril fue del 2,5% para EcoGo, mientras que C&T y Equilibra coinciden en que el dato que publicará el INDEC a mediados de mayo será del 2,4%. Esta caída también fue anticipada por los analistas en la última Encuesta de Expectativas Macroeconómicas de El Cronista (EMEC).
Cabe recordar que el IPC alcanzó el 1,5% en mayo de 2025, marcando el registro mensual más bajo desde 2020. Sin embargo, desde el 1,9% registrado en julio del año pasado, la inflación ha mostrado una tendencia alcista sostenida.
En ese sentido, no es casualidad que el presidente Javier Milei haya compartido en la red social X un trabajo que advierte que, si bien reducir la inflación del 200% al 30% demanda unos dos años, lograr que los precios desaceleren del 30% a un solo dígito puede tomar más tiempo de lo previsto.
Se trata de un indicio no menor, ya que el Gobierno proyectaba originalmente que en agosto el índice arrancara “con cero”. Las últimas señales que dejó entrever la actual administración dan cuenta de que, si bien sigue siendo prioridad “exterminar” la inflación, el proceso será considerablemente más gradual.
Según el INDEC, Educación lideró las subas con un 12,1%, seguido por los Regulados (5,1%) y Transporte (4,1%), este último traccionado por el alza en los combustibles. En tanto, Vivienda y servicios registró un 3,7%, mientras que Alimentos y bebidas se ubicó en el 3,4%.
Para abril, los economistas observaron que los indicadores de alta frecuencia muestran una desaceleración en rubros sensibles. De acuerdo con el último relevamiento de la consultora LCG, en las últimas cuatro semanas la suba promedio en Alimentos y bebidas descendió al 1,7%.
“Un 60% de la inflación promedio de las últimas cuatro semanas se explicó por lácteos (1,1 pp de incidencia). Bebidas (0,3 pp) y panificados (0,2 pp) explicaron el resto, mientras que carnes tuvo una tracción muy menor (0,1 pp)”, señalaron desde la firma.
Por otro lado, desde C&T estiman que los servicios públicos también colaboraron en la medición, “con menores subas en gas y electricidad, lo que contuvo al rubro de Vivienda”.
En tanto, el sector Transporte volvió a subir en torno al 4%, reflejando el impacto del precio internacional del petróleo en los combustibles. Aun así, los analistas consideran que gran parte de ese incremento respondió al arrastre estadístico de marzo, ya que “a partir de la segunda semana de abril los precios comenzaron a estabilizarse”.
A esto se suma que, desde principios de mes, la mayoría de las petroleras dispuso un congelamiento de precios por 45 días, lo que garantizó un margen de mayor moderación durante el último período.
Para Marcos Arazi, economista del IERAL de la Fundación Mediterránea, marzo estuvo marcado por aumentos muy significativos —con un fuerte protagonismo de la carne— que en abril se moderaron de forma considerable. A esto se agregó una fuerte incidencia en “Educación, energía y otros servicios regulados, con subas por encima del promedio del IPC”.
Desde su perspectiva, abril será un mes con menor presencia de factores excepcionales al alza. La clave, señala, no es solo el IPC general, sino el comportamiento de la inflación núcleo (que excluye regulados y estacionales), la cual, según estimaciones de Equilibra, desacelerará del 3,2% registrado en marzo al 2% en abril.
“La dinámica de fondo muestra más estabilidad que cambio: ya son cinco meses con una inflación núcleo en un rango relativamente acotado, entre el 2,6% y el 3,2%, nivel en el que también se encuentran ancladas las expectativas de corto plazo. En este sentido, abril combina menos shocks con una inercia que todavía se mantiene elevada; es decir, una desaceleración, pero no necesariamente un punto de inflexión confirmado”, analizó en diálogo con El Cronista.
Al respecto, Facundo Beltramone, economista de la Fundación Libertad, coincidió con su colega: “En abril hay señales mejores: la núcleo semanal aparece en torno al 0,4%, y alimentos no estacionales cerca del 0,3% semanal, ayudados por la estabilidad de la carne. Eso sugiere una desaceleración, pero todavía hay que confirmar si la núcleo logra bajar de manera sostenida”.
Beltramone, quien proyecta que el IPC podría converger hacia la zona del 2% mensual, sostiene que la prueba de fuego estará en la variación de la inflación núcleo.
“A medida que avance el año, el peso de los regulados debería ir cayendo si no hay nuevos ajustes fuertes de tarifas, transporte o combustibles. Entonces, el IPC general va a depender cada vez más de la inflación núcleo. Si esta baja hacia el 2%, el proceso desinflacionario gana consistencia. Si no, ese nivel puede transformarse más en un piso que en una velocidad de crucero”, advirtió.
El quinto mes inició con aumentos en servicios esenciales: transporte público, peajes, agua, prepagas, combustibles, telecomunicaciones y alquileres.
Según el economista Fernando Marull, el IPC podría situarse “más cerca del 2%”, en sintonía con los últimos datos publicados en la EMEC y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM).
Las consultoras privadas estiman que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se desaceleró luego de diez meses, algo esperable considerando que marzo suele ser un mes con fuertes aumentos estacionales.
Según cálculos preliminares, la inflación de abril fue del 2,5% para EcoGo, mientras que C&T y Equilibra coinciden en que el dato que publicará el INDEC a mediados de mayo será del 2,4%. Esta caída también fue anticipada por los analistas en la última Encuesta de Expectativas Macroeconómicas de El Cronista (EMEC).
Cabe recordar que el IPC alcanzó el 1,5% en mayo de 2025, marcando el registro mensual más bajo desde 2020. Sin embargo, desde el 1,9% registrado en julio del año pasado, la inflación ha mostrado una tendencia alcista sostenida.
En ese sentido, no es casualidad que el presidente Javier Milei haya compartido en la red social X un trabajo que advierte que, si bien reducir la inflación del 200% al 30% demanda unos dos años, lograr que los precios desaceleren del 30% a un solo dígito puede tomar más tiempo de lo previsto.
Se trata de un indicio no menor, ya que el Gobierno proyectaba originalmente que en agosto el índice arrancara “con cero”. Las últimas señales que dejó entrever la actual administración dan cuenta de que, si bien sigue siendo prioridad “exterminar” la inflación, el proceso será considerablemente más gradual.
Factores clave en abril
Según el INDEC, Educación lideró las subas con un 12,1%, seguido por los Regulados (5,1%) y Transporte (4,1%), este último traccionado por el alza en los combustibles. En tanto, Vivienda y servicios registró un 3,7%, mientras que Alimentos y bebidas se ubicó en el 3,4%.
Para abril, los economistas observaron que los indicadores de alta frecuencia muestran una desaceleración en rubros sensibles. De acuerdo con el último relevamiento de la consultora LCG, en las últimas cuatro semanas la suba promedio en Alimentos y bebidas descendió al 1,7%.
“Un 60% de la inflación promedio de las últimas cuatro semanas se explicó por lácteos (1,1 pp de incidencia). Bebidas (0,3 pp) y panificados (0,2 pp) explicaron el resto, mientras que carnes tuvo una tracción muy menor (0,1 pp)”, señalaron desde la firma.
Por otro lado, desde C&T estiman que los servicios públicos también colaboraron en la medición, “con menores subas en gas y electricidad, lo que contuvo al rubro de Vivienda”.
En tanto, el sector Transporte volvió a subir en torno al 4%, reflejando el impacto del precio internacional del petróleo en los combustibles. Aun así, los analistas consideran que gran parte de ese incremento respondió al arrastre estadístico de marzo, ya que “a partir de la segunda semana de abril los precios comenzaron a estabilizarse”.
A esto se suma que, desde principios de mes, la mayoría de las petroleras dispuso un congelamiento de precios por 45 días, lo que garantizó un margen de mayor moderación durante el último período.
Inflación de abril, ¿un punto de inflexión?
Para Marcos Arazi, economista del IERAL de la Fundación Mediterránea, marzo estuvo marcado por aumentos muy significativos —con un fuerte protagonismo de la carne— que en abril se moderaron de forma considerable. A esto se agregó una fuerte incidencia en “Educación, energía y otros servicios regulados, con subas por encima del promedio del IPC”.
Desde su perspectiva, abril será un mes con menor presencia de factores excepcionales al alza. La clave, señala, no es solo el IPC general, sino el comportamiento de la inflación núcleo (que excluye regulados y estacionales), la cual, según estimaciones de Equilibra, desacelerará del 3,2% registrado en marzo al 2% en abril.
“La dinámica de fondo muestra más estabilidad que cambio: ya son cinco meses con una inflación núcleo en un rango relativamente acotado, entre el 2,6% y el 3,2%, nivel en el que también se encuentran ancladas las expectativas de corto plazo. En este sentido, abril combina menos shocks con una inercia que todavía se mantiene elevada; es decir, una desaceleración, pero no necesariamente un punto de inflexión confirmado”, analizó en diálogo con El Cronista.
Al respecto, Facundo Beltramone, economista de la Fundación Libertad, coincidió con su colega: “En abril hay señales mejores: la núcleo semanal aparece en torno al 0,4%, y alimentos no estacionales cerca del 0,3% semanal, ayudados por la estabilidad de la carne. Eso sugiere una desaceleración, pero todavía hay que confirmar si la núcleo logra bajar de manera sostenida”.
Beltramone, quien proyecta que el IPC podría converger hacia la zona del 2% mensual, sostiene que la prueba de fuego estará en la variación de la inflación núcleo.
“A medida que avance el año, el peso de los regulados debería ir cayendo si no hay nuevos ajustes fuertes de tarifas, transporte o combustibles. Entonces, el IPC general va a depender cada vez más de la inflación núcleo. Si esta baja hacia el 2%, el proceso desinflacionario gana consistencia. Si no, ese nivel puede transformarse más en un piso que en una velocidad de crucero”, advirtió.
Mayo
El quinto mes inició con aumentos en servicios esenciales: transporte público, peajes, agua, prepagas, combustibles, telecomunicaciones y alquileres.
Según el economista Fernando Marull, el IPC podría situarse “más cerca del 2%”, en sintonía con los últimos datos publicados en la EMEC y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM).
Con información de
Cronista
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