Una encuesta inquietante para Pullaro, un poder que niega la realidad y el PJ funcional a la Casa Gris

Jueves 20 de Agosto 2026
Por: Maxi Romero

El oficialismo frente a un escenario cada vez más complicado que ya no puede disimular.
La llamativa difusión de encuestas casi milagrosas, amplificadas por medios particularmente inclinados a publicarlas, contrasta cada vez más con el humor real que se percibe en la calle.
 
Santa Fe ingresó en un túnel opaco, sinuoso y cargado de incertidumbre. La discusión ya no es solo quién gana o pierde una elección, sino qué calidad institucional quedará después de atravesarlo.
 
La inseguridad creciente; una gestión pésima del sistema educativo atravesada por crecientes conflictos; el endeudamiento; los bajos salarios; el desempleo; la caída de la inversión; el aumento de impuestos y servicios; una comunicación de la Casa Gris que muchas veces irrita más de lo que difunde e informa; un frente Unidos cada vez más difícil de mantener cohesionado; una reforma electoral cuestionada; y una mesa chica del poder percibida como poco empática y alejada de la realidad conforman un escenario cada vez más complejo.
 
La combinación de estos factores empieza a configurar una tormenta perfecta para preocupación de quienes impulsan la reelección del gobernador (los reeleccionistas).
 
La distancia con el socialismo es cada vez mayor. Salvo por la llamativa cercanía de algunos dirigentes encumbrados del partido de la rosa, buena parte de su estructura política y militante se siente progresivamente más lejos de Pullaro.
 
Dentro del PS empieza a consolidarse una idea: para sobrevivir políticamente, el socialismo necesita recuperar identidad, autonomía y capacidad de competencia propia dentro del frente Unidos.
 
En ese contexto, también crece la disconformidad interna con Joaquín Blanco. Distintos sectores le atribuyen parte de las debilidades actuales del socialismo dentro de la coalición.

En abril de 2025, Pullaro perdió en las 20 ciudades más grandes de la provincia cuando se presentó encabezando la lista de convencionales constituyentes. Había pasado apenas un año desde su triunfo electoral.
 
Este espacio anticipó que aquella elección de abril no sería buena para el oficialismo y también advirtió, mucho antes de los comicios nacionales de octubre, que terminaría en el tercer lugar. La realidad puede discutirse, pero difícilmente ocultarse: primero hay que reconocerla para poder modificarla.
 
Si las elecciones fueran hoy, incluso sin poner todavía nombres concretos enfrente, el Gobernador tendría enormes dificultades para encarar con tranquilidad el camino hacia su reelección.
 
Y aparece una pregunta que, todavía en voz baja, comienza a circular en distintos sectores políticos: si hubiera una interna “fuerte” dentro de Unidos en la categoría a gobernador, ¿Pullaro lograría superarla?
 
Tampoco pasó inadvertida la satisfacción que mostraron algunos dirigentes durante el período en que Felipe Michlig quedó provisionalmente al frente de la Casa Gris. No necesariamente porque Michlig pretenda convertirse en candidato a gobernador (ni se le ocurre para 2027), sino por lo que ese episodio dejó expuesto.
 
“No es que Felipe quiera ser candidato a gobernador. Lo llamativo fue el entusiasmo que generó, en algunos sectores, la sola posibilidad de imaginar alternativas próximas a Pullaro”, explicó a este medio un integrante del oficialismo.
 
Los misterios de las encuestas que ponderan una buena posición del Gobernador se chocan con miles de comentarios opuestos y negativos en las redes sociales. La gente se expresa furibunda. 
 
Una encuesta que realizamos en redes sociales, sin promoción paga, nos llamó especialmente la atención. La publicación simplemente invitaba a los lectores a participar y responder una pregunta concreta: “Si la elección para gobernador de Santa Fe fuera hoy, ¿votarías a Maximiliano Pullaro?”

El nivel de participación fue significativo: la publicación superó las 233.000 visualizaciones, acumuló más de 4303 comentarios (referidos a la consulta) y recibió más de 1.395 respuestas directas.
 
El resultado fue contundente: solo el 10% respondió que “sí” votaría a Pullaro; el 87% manifestó que “no”; y un 3% señaló que todavía no lo tiene decidido.

Naturalmente, se trata de una consulta abierta en redes sociales y no de una encuesta probabilística con metodología científica, por lo que sus resultados no pueden extrapolarse automáticamente al conjunto del electorado santafesino. Sin embargo, por su volumen de alcance y participación, constituye un dato político muy difícil de ignorar y, al menos, una señal del clima existente.
 
A esto se suman otros sondeos que circulan fuera de Santa Fe y que muestran números sensiblemente distintos de aquellos difundidos por medios de comunicación cercanos al oficialismo. La impresión que empieza a consolidarse es que, pese al aparato político y comunicacional, el oficialismo no está midiendo bien.
 
Hay, además, un dato particularmente llamativo: en algunos relevamientos, el frente Unidos aparece algunos puntos por encima de Maximiliano Pullaro cuando se mide al gobernador de manera individual como eventual candidato. Si esa tendencia se confirmara, abriría una discusión política mucho más profunda: la posibilidad de que la coalición conserve una fortaleza electoral superior a la de su principal figura.
 
 La reforma electoral dejará una enorme cantidad de heridos políticos —dentro y fuera de Unidos— y probablemente abrirá una larga etapa de cuestionamientos, tensiones e impugnaciones. 
 
En el Partido Justicialista las críticas internas se multiplican. En distintos sectores del peronismo se escuchan planteos particularmente duros: “Los legisladores deberían renunciar a la afiliación” o “se olvidaron de ser oposición y de representar al pueblo trabajador” son apenas algunas de las expresiones que circulan y que, por su tenor, decidimos reproducir entre las más moderadas.
 
Más allá de la dureza de esas expresiones, el malestar expone una discusión de fondo que atraviesa al PJ santafesino: qué lugar ocupa frente al Gobierno provincial, hasta dónde ejerce realmente la oposición y cuánto conserva de su identidad histórica y de su representación política y social.
 
Desde nuestro punto de vista, buena parte de los dirigentes que hoy ocupan bancas legislativas ni siquiera parecen haberse reconocido a sí mismos como oposición. Esa actitud quedó especialmente expuesta al facilitar decisiones institucionales de enorme trascendencia, entre ellas la reforma constitucional y la posibilidad de reelección del actual gobernador.
 
A ello se agrega una cuestión jurídicamente sensible: la eventual aplicación de las nuevas reglas constitucionales al mandato actualmente en curso del Gobernador, aspecto que podría abrir una discusión judicial específica sobre la retroactividad y otras valoraciones jurídicas.
 
Todo esto ocurre, además, en un contexto particular: un Poder Judicial renovado, bajo especial observación de la sociedad, deberá resolver numerosos asuntos sensibles que previsiblemente terminarán – o ya están en trámite- judicializados.
 
Se conoció el aumento que recibieron los docentes —y los empleados estatales en general— a través de la planilla complementaria. Una enorme cantidad de educadores, incluso con más de 20 años de antigüedad, percibió sumas inferiores al paupérrimo mínimo garantizado de $80.000.
 
En los hechos, el incremento aparece lejos de representar una recomposición salarial real y suficiente frente al deterioro acumulado de los ingresos, el ajuste y la inflación. Para numerosos docentes, la cifra percibida no alcanza siquiera a compensar la pérdida de poder adquisitivo que vienen arrastrando.
 
El dato vuelve a poner en discusión no solo el porcentaje anunciado por el Gobierno, sino también cuánto dinero concreto termina llegando efectivamente al bolsillo de cada trabajador. Además, los jubilados siguen esperando.
 
En determinados ámbitos ya se habla entre dientes y empiezan a circular algunas preguntas: ¿qué impacto podría tener “El Niño” sobre el campo y las ciudades más vulnerables de Santa Fe? Y, si el escenario climático se complica, ¿podrían modificarse las fechas electorales que hoy se especulan?
 
La reforma electoral podría terminar judicializada y, mientras tanto, varios senadores no quieren “ir prendidos” en la misma boleta de Pullaro.
 
El argumento es estrictamente electoral: los senadores lograron en sus departamentos resultados sensiblemente superiores a los obtenidos por el propio gobernador, lo que alimenta resistencias a quedar atados a una candidatura que, en determinados territorios, podría rendir por debajo de sus propias estructuras políticas.
 
La discusión, entonces, no pasa solo por el diseño de la boleta, sino por algo más profundo: quién suma votos a quién y quién corre el riesgo de terminar pagando el costo electoral del otro.
 
También resulta llamativo el temor del oficialismo a perder. Particularmente sectores internos de la UCR. ¿Proliferarán listas impulsadas discretamente desde la Casa Gris y luego presentadas como iniciativas independientes, bajo la apariencia de haber surgido por el arrastre natural de una “locomotora” electoral?
 
La ansiedad electoral de la Casa Gris comienza a condicionar decisiones, movimientos y estrategias, extendiéndose incluso sobre ámbitos que deberían preservarse de toda lógica electoral y coyuntural.
 
El rol de Amalia Granata podría romper la hipótesis de una elección santafesina dividida en “tercios”. ¿Qué ocurriría si Granata llegara a algún tipo de acuerdo político o electoral con la Casa Rosada? 
 
La Casa Gris ruega que el Gobierno nacional no impulse una candidatura propia de La Libertad Avanza para la Gobernación de Santa Fe en 2027. Sin embargo, todo lo que hoy circula en los medios sobre un eventual entendimiento está lejos de poder darse por confirmado.
 
Hay, además, antecedentes políticos difíciles de borrar. Karina Milei no olvida que, durante 2025, Pullaro fue uno de los impulsores de Provincias Unidas, un armado nacional concebido como alternativa electoral a La Libertad Avanza. En agosto de aquel año, el propio gobernador llegó a afirmar que de ese espacio surgiría un futuro presidente; y en octubre, durante la campaña nacional, sostuvo que Provincias Unidas aspiraba directamente a conducir la Argentina. 
 
Por eso, el interrogante es sencillo: ¿por qué La Libertad Avanza debería ahora despejarle el camino a Pullaro para su reelección, después de que el gobernador intentara construir una alternativa nacional al propio Milei?
 
Santa Fe tuvo durante años una tradición institucional sostenida sobre determinadas reglas, límites y prácticas saludables que, con matices, fueron respetadas por gobiernos de distinto signo político. Con Pullaro, buena parte de ese equilibrio parece haber quedado atrás.
 
Por eso, no hay que guardar silencio. Mucho menos por miedo.
 
La democracia también se defiende señalando los excesos, cuestionando al poder y diciendo aquello que incomoda.
 
Vivimos en democracia. ¿O no?


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