Córdoba
Juzgan a policía por supuesto “gatillo fácil”
Lunes 18 de
Agosto 2014 - 17:36
Nervios y ansiedad son dos palabras que por estos días invaden a Sandra Zarandón y Valeria Cabanay. La primera, madre de Álvaro, un joven de 16 años que halló la muerte en un operativo policial. La segunda, esposa del cabo Maximiliano Celi (26), único detenido e imputado por el crimen del muchacho.
Dieciocho meses pasaron de aquella madrugada del 8 de febrero de 2013, cuando el procedimiento montado por la Policía de Laboulaye, del cual participaron 13 efectivos, con el objetivo de encontrar a Martín
Gómez, un hombre con antecedentes de homicidio y abuso sexual, falló. Y tuvo otro desenlace: la muerte de Álvaro.
Enzo Gómez, sobrino del hombre buscado por los uniformados, era amigo de Álvaro.
Aquel día, los jóvenes estaban en una cancha de fútbol cercana al domicilio donde se iba a producir un nuevo allanamiento, tras dos intentos fallidos para dar con Gómez.
Fue en el pasaje Betinotti donde los móviles de la Policía irrumpieron. Según la causa, al ver el despliegue, los jóvenes se asustaron y Zarandón corrió, hizo doscuadras y media y cayó herido de un balazo.
En la escena del crimen se hallaron 16 vainas servidas, todas de armas de la Policía. Álvaro fue trasladado al hospital zonal, donde murió.
El juicio contra el cabo Celi, acusado de homicidio agravado, comenzará el miércoles.
“Quiero saber la verdad. Quiero que condenen a todos los que participaron del operativo”, dijo sin rodeos Sandra, la madre de Zarandón, quien confesó que desde hace un año y medio intenta encontrar respuestas. “Trato de llevarlo y ser fuerte porque yo crío a mis hijos sola. Tengo que sacarlos adelante”, agregó la mujer.
Si bien en un principio descreyó que Celi sea el responsable por la muerte de su hijo, hoy espera que la etapa del juicio sea esclarecedora para que emerja la verdad.
Bajo sospecha
Según Valeria Cabanay, esposa del cabo Celi, su marido nunca declaró. “Lo iban dejando para el último porque el secretario del fiscal iba designando a las personas que declaraban”, sostuvo. Afirmó que su pareja nunca había participado de un allanamiento. “Maxi estaba de franco. Le mandaron un patrullero a mi casa para avisarle que debía presentarse en la Jefatura”, agregó. Cabanay se muestra optimista, y desde el día en que Celi cayó preso se embanderó con la causa y salió a los medios a reclamar justicia. “En este caso hay una doble injusticia. Hay un inocente preso y un asesino en libertad”, señaló.
El suboficial está alojado en la cárcel de Bouwer. Según su mujer, espera con ansias para hablar por primera vez. “(En prisión) lo golpearon y le robaron”, dijo. Al final, fue cambiado de pabellón.
El juicio será en Tribunales locales con jurados populares.
Enzo Gómez, sobrino del hombre buscado por los uniformados, era amigo de Álvaro.
Aquel día, los jóvenes estaban en una cancha de fútbol cercana al domicilio donde se iba a producir un nuevo allanamiento, tras dos intentos fallidos para dar con Gómez.
Fue en el pasaje Betinotti donde los móviles de la Policía irrumpieron. Según la causa, al ver el despliegue, los jóvenes se asustaron y Zarandón corrió, hizo doscuadras y media y cayó herido de un balazo.
En la escena del crimen se hallaron 16 vainas servidas, todas de armas de la Policía. Álvaro fue trasladado al hospital zonal, donde murió.
El juicio contra el cabo Celi, acusado de homicidio agravado, comenzará el miércoles.
“Quiero saber la verdad. Quiero que condenen a todos los que participaron del operativo”, dijo sin rodeos Sandra, la madre de Zarandón, quien confesó que desde hace un año y medio intenta encontrar respuestas. “Trato de llevarlo y ser fuerte porque yo crío a mis hijos sola. Tengo que sacarlos adelante”, agregó la mujer.
Si bien en un principio descreyó que Celi sea el responsable por la muerte de su hijo, hoy espera que la etapa del juicio sea esclarecedora para que emerja la verdad.
Bajo sospecha
Según Valeria Cabanay, esposa del cabo Celi, su marido nunca declaró. “Lo iban dejando para el último porque el secretario del fiscal iba designando a las personas que declaraban”, sostuvo. Afirmó que su pareja nunca había participado de un allanamiento. “Maxi estaba de franco. Le mandaron un patrullero a mi casa para avisarle que debía presentarse en la Jefatura”, agregó. Cabanay se muestra optimista, y desde el día en que Celi cayó preso se embanderó con la causa y salió a los medios a reclamar justicia. “En este caso hay una doble injusticia. Hay un inocente preso y un asesino en libertad”, señaló.
El suboficial está alojado en la cárcel de Bouwer. Según su mujer, espera con ansias para hablar por primera vez. “(En prisión) lo golpearon y le robaron”, dijo. Al final, fue cambiado de pabellón.
El juicio será en Tribunales locales con jurados populares.
Con información de
La Voz

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