CÓRDOBA
La violencia urbana, otra vez al banquillo
Lunes 20 de
Marzo 2017 - 08:13
Un crimen en barrio San Roque mostró un fácil acceso a las armas y alta agresividad. Dos hermanos fueron condenados por homicidio con exceso en la legítima defensa.
Dos hermanos fueron condenados a cinco años de prisión por el crimen de un joven en barrio San Roque, caso que puso al descubierto, una vez más, la proliferación de la violencia urbana en la ciudad de Córdoba.
Una agresividad extrema en la que el fácil y rápido acceso a las armas de fuego tiene un papel protagónico en estos casos letales que, por lo general, tienen a los jóvenes como involucrados.
Según la causa que acaba de ventilarse en la Cámara 7ª del Crimen, en Tribunales 2, el 4 de abril de 2015 a la madrugada, tres jovencitas iban caminando por la vía pública de barrio San Roque cuando en la esquina de Petirossi y calle 6, frente a villa Los Filtros, fueron interceptadas por dos muchachos que conocían de antes, ya que todos viven en el mismo sector de la zona oeste de la ciudad.
Al verlos, las adolescentes salieron corriendo, ya que desde hacía tiempo esos jóvenes, identificados como Manuel Abel Quinteros y Lucas Nicolás Díaz, habían tenido peleas con los familiares de ellas.
Ante esto, los muchachos las persiguieron, alcanzaron a una de ellas y le rompieron la remera antes de que escapara.
“Voy a ir a buscar a mis hermanos”, les dijo la adolescente mientras corría otra vez.
Ante esto, los dos muchachos le prometieron que iban a ir por ella y que pensaban atacar a tiros su casa. Y cumplieron.
Minutos después, Quinteros y Díaz llegaron munidos de una escopeta y una pistola nueve milímetros y comenzaron a disparar contra el domicilio ubicado en pasaje Sol de Mayo al 1000.
Los peritos contabilizarían luego más de 10 disparos.
Desde el interior de la casa, los hermanos Ezequiel Francisco Rodríguez y Juan Maximiliano Rodríguez respondieron con más balas.
Como consecuencia del tiroteo, Díaz cayó malherido, momento en que Quinteros huyó.
Los Rodríguez salieron a la vereda y “excediéndose en la necesidad de la defensa y en la creencia de que Díaz podría reaccionar, le habrían propinado fuertes puntapiés en la cabeza”.
En ese momento, siempre según la causa, uno de los Rodríguez “habría tomado la escopeta de Díaz, que había quedado junto a él, y le habría efectuado un disparo desde muy corta distancia que habría impactado en su rodilla izquierda”.
La intervención de un grupo de vecinos hizo que cesaran con la agresión.
El joven baleado murió minutos después en el hospital San Roque.
Ahora, en el juicio que acaba de finalizar, el tribunal de la Cámara 7ª del Crimen condenó a los hermanos Rodríguez como responsables del delito de homicidio simple con exceso en la legítima defensa, que tiene un tope de cinco años de cárcel.
Ezequiel Rodríguez recibió cuatro años y 10 meses de prisión, mientras que Juan Maximiliano Rodríguez deberá purgar cuatro años y cuatro meses de cárcel.
Además, el cómplice de Díaz, Quinteros, fue condenado por los delitos de amenazas simples, daño y disparo de arma de fuego, por lo que recibió tres años de prisión bajo la forma de ejecución condicional.
Una agresividad extrema en la que el fácil y rápido acceso a las armas de fuego tiene un papel protagónico en estos casos letales que, por lo general, tienen a los jóvenes como involucrados.
Según la causa que acaba de ventilarse en la Cámara 7ª del Crimen, en Tribunales 2, el 4 de abril de 2015 a la madrugada, tres jovencitas iban caminando por la vía pública de barrio San Roque cuando en la esquina de Petirossi y calle 6, frente a villa Los Filtros, fueron interceptadas por dos muchachos que conocían de antes, ya que todos viven en el mismo sector de la zona oeste de la ciudad.
Al verlos, las adolescentes salieron corriendo, ya que desde hacía tiempo esos jóvenes, identificados como Manuel Abel Quinteros y Lucas Nicolás Díaz, habían tenido peleas con los familiares de ellas.
Ante esto, los muchachos las persiguieron, alcanzaron a una de ellas y le rompieron la remera antes de que escapara.
“Voy a ir a buscar a mis hermanos”, les dijo la adolescente mientras corría otra vez.
Ante esto, los dos muchachos le prometieron que iban a ir por ella y que pensaban atacar a tiros su casa. Y cumplieron.
Minutos después, Quinteros y Díaz llegaron munidos de una escopeta y una pistola nueve milímetros y comenzaron a disparar contra el domicilio ubicado en pasaje Sol de Mayo al 1000.
Los peritos contabilizarían luego más de 10 disparos.
Desde el interior de la casa, los hermanos Ezequiel Francisco Rodríguez y Juan Maximiliano Rodríguez respondieron con más balas.
Como consecuencia del tiroteo, Díaz cayó malherido, momento en que Quinteros huyó.
Los Rodríguez salieron a la vereda y “excediéndose en la necesidad de la defensa y en la creencia de que Díaz podría reaccionar, le habrían propinado fuertes puntapiés en la cabeza”.
En ese momento, siempre según la causa, uno de los Rodríguez “habría tomado la escopeta de Díaz, que había quedado junto a él, y le habría efectuado un disparo desde muy corta distancia que habría impactado en su rodilla izquierda”.
La intervención de un grupo de vecinos hizo que cesaran con la agresión.
El joven baleado murió minutos después en el hospital San Roque.
Ahora, en el juicio que acaba de finalizar, el tribunal de la Cámara 7ª del Crimen condenó a los hermanos Rodríguez como responsables del delito de homicidio simple con exceso en la legítima defensa, que tiene un tope de cinco años de cárcel.
Ezequiel Rodríguez recibió cuatro años y 10 meses de prisión, mientras que Juan Maximiliano Rodríguez deberá purgar cuatro años y cuatro meses de cárcel.
Además, el cómplice de Díaz, Quinteros, fue condenado por los delitos de amenazas simples, daño y disparo de arma de fuego, por lo que recibió tres años de prisión bajo la forma de ejecución condicional.
Con información de
lavoz

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