Solo tres candidatos a concejales le ganaron a los votos anulados en Santa Fe
Por:
Hipólito Ruiz
Martes 15 de
Agosto 2017
Según datos del escrutinio provisorio 17.563 santafesinos anularon su sufragio. Emilio Jatón, Carlos Pereira y Marcos Castelló fueron los únicos que superaron ese umbral.
Faltan minutos para que comience el escrutinio definitivo en la provincia de Santa Fe para las elecciones locales, pero los datos del recuento provisorio siguen dando tela para cortar. En la elección de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias a concejales en la ciudad de Santa Fe el voto anulado fue la cuarta opción elegida por los santafesinos. Solo tres de las 36 listas de precandidatos a concejales lograron más votos que los que resultaron anulados.

Siempre según los datos que arrojó el escrutinio provisorio, con el 92,3% de las mesas escrutadas, el resultado indica que hubo 17.563 votos anulados, el 8,72% del total, una cifra que es la envidia de la mayoría de los que se postularon como una opción válida. Emilio Jatón (47.199 votos), Carlos Pereira (40.107) y Marcos Castelló (22.182) fueron los únicos que superaron esa marca.
En el Frente Justicialista, que presentó 13 listas de precandidatos, solo lo logró Castelló. Ni siquiera el actual presidente del Concejo, Sebastián Pignata –que aspira a renovar su banca– logró llegar a ese umbral, ya que su cosecha fue de 14.580 sufragios.
Otro dato que surge es que hubo más votos entre anulados y en blanco (25.682), que en la sumatoria de los 13 frentes (23.398) que no alcanzaron el piso para las generales. Y el voto en blanco se llevó 8.119 voluntades, lo que solo es superado por los cuatro candidatos más votados: Jatón, Pereira, Castelló y Pignata.
En la ciudad de Rosario los porcentajes de votos nulos en proporción con la cantidad de sufragios emitidos son aún más altos. Allí, en las Paso para concejales del último domingo hubo 47.699 votos anulados, lo que significa el 9,56% del total de votos. Mientras que los votos en blanco fueron 24.602.
El análisis del sistema
La Boleta Única debutó en Santa Fe en los comicios de 2011 donde se eligieron todas las categorías: gobernador, senadores, diputados, intendentes y concejales. Tanto en esa elección, como en la de medio término de 2013, la Dirección de Reforma Política y Constitucional de la provincia analizó los resultados de las Paso y las generales (en total cuatro elecciones) para determinar cuáles eran los problemas que presentaba el nuevo sistema y analizar cómo corregirlos.
En el análisis que se hizo sobre mesas testigos para conocer cuáles eran los motivos por los que los santafesinos anulaban el voto se conoció que en más del 60% de los casos los votantes no realizaban ninguna tilde en la boleta. Por ese motivo, desde la dirección se sugirió realizar una modificación a la Boleta Única quitando el casillero del voto en blanco, algo que la Legislatura aprobó y se empezó a implementar en 2015. De esa manera se logró reducir la cantidad de votos anulados y creció la opción del voto en blanco, que es un voto válido.
Pero ese avance que hubo en 2015 ahora vuelve a ponerse en tela de juicio por los resultados que arrojaron los comicios del domingo. Consultado al respecto, el director de Reforma Política y Constitucional de la provincia, Oscar Blando, dijo que en esta ocasión, antes de las Paso, ya se había decidido realizar un análisis de los votos anulados, tal como se hizo en 2011 y 2013.
Blando ya envió una nota al Tribunal Electoral de Santa Fe solicitando que terminado el escrutinio definitivo se resguarde una urna por departamento (en el caso de la ciudad de Rosario serán algunas más) para realizar la investigación. En la nota también se solicita que luego de las elecciones generales se guarden las mismas mesas para poder comparar las diferencias entre los dos comicios.
De los estudios anteriores se desprende que en las generales los porcentajes de votos anulados descienden a entre el 4 y el 5%, sobre todo en elecciones donde hay cargos ejecutivos en juego como las de gobernador o intendente.

Siempre según los datos que arrojó el escrutinio provisorio, con el 92,3% de las mesas escrutadas, el resultado indica que hubo 17.563 votos anulados, el 8,72% del total, una cifra que es la envidia de la mayoría de los que se postularon como una opción válida. Emilio Jatón (47.199 votos), Carlos Pereira (40.107) y Marcos Castelló (22.182) fueron los únicos que superaron esa marca.
En el Frente Justicialista, que presentó 13 listas de precandidatos, solo lo logró Castelló. Ni siquiera el actual presidente del Concejo, Sebastián Pignata –que aspira a renovar su banca– logró llegar a ese umbral, ya que su cosecha fue de 14.580 sufragios.
Otro dato que surge es que hubo más votos entre anulados y en blanco (25.682), que en la sumatoria de los 13 frentes (23.398) que no alcanzaron el piso para las generales. Y el voto en blanco se llevó 8.119 voluntades, lo que solo es superado por los cuatro candidatos más votados: Jatón, Pereira, Castelló y Pignata.
En la ciudad de Rosario los porcentajes de votos nulos en proporción con la cantidad de sufragios emitidos son aún más altos. Allí, en las Paso para concejales del último domingo hubo 47.699 votos anulados, lo que significa el 9,56% del total de votos. Mientras que los votos en blanco fueron 24.602.
El análisis del sistema
La Boleta Única debutó en Santa Fe en los comicios de 2011 donde se eligieron todas las categorías: gobernador, senadores, diputados, intendentes y concejales. Tanto en esa elección, como en la de medio término de 2013, la Dirección de Reforma Política y Constitucional de la provincia analizó los resultados de las Paso y las generales (en total cuatro elecciones) para determinar cuáles eran los problemas que presentaba el nuevo sistema y analizar cómo corregirlos.
En el análisis que se hizo sobre mesas testigos para conocer cuáles eran los motivos por los que los santafesinos anulaban el voto se conoció que en más del 60% de los casos los votantes no realizaban ninguna tilde en la boleta. Por ese motivo, desde la dirección se sugirió realizar una modificación a la Boleta Única quitando el casillero del voto en blanco, algo que la Legislatura aprobó y se empezó a implementar en 2015. De esa manera se logró reducir la cantidad de votos anulados y creció la opción del voto en blanco, que es un voto válido.
Pero ese avance que hubo en 2015 ahora vuelve a ponerse en tela de juicio por los resultados que arrojaron los comicios del domingo. Consultado al respecto, el director de Reforma Política y Constitucional de la provincia, Oscar Blando, dijo que en esta ocasión, antes de las Paso, ya se había decidido realizar un análisis de los votos anulados, tal como se hizo en 2011 y 2013.
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Con información de
unosantafe
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