República Argentina
Martes 26 de Septiembre
NOTA22.COM
FacebookTwitterYoutubeInstagramRSS
Un trastorno que necesita apoyo y comprensión
Martes 22 de Agosto 2017

     Instagram
Es el TDAH. Pueden desarrollarlo niños, jóvenes y adultos. Se caracteriza por la falta de atención en la escuela o en tareas relevantes, y la imposibilidad de sostener actividades recreativas. En Rosario, un grupo de padres pide apoyo

El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad/ impulsividad (TDAH) es una alteración neuropsiquiátrica que se puede dar tanto en niños como en adolescentes y personas mayores. De no ser abordado a tiempo —cuando se presenta en la infancia— es posible que en el 80% de los casos los problemas continúen en la vida adulta.
De allí que sea importante diagnosticarlo con certeza y tratarlo por profesionales capacitados en el tema. Así lo manifestaron los padres que integran el grupo "Somos TDAH", de Rosario, que el viernes tuvieron su primera reunión como grupo abierto a la comunidad, pero que ya vienen realizando actividades para que el trastorno sea tenido en cuenta y los médicos puedan detectarlo y hacer las derivaciones correspondientes. Al mismo tiempo, bregan por una mayor sensibilización del Estado y la población general, sobre todo cuando son niños los que se ven afectados ya que por sus modos de comportamiento no son pocas las veces que reciben el rechazo o poca comprensión.
La psiquiatra infantil Belén Carpinetti se refirió a los síntomas que suelen darse con mayor frecuencia y que ameritan una consulta especializada.
"En los niños lo que más advertimos es la falta de atención (inatención). Solemos sospechar de este trastorno cuando se dan, al menos, ciertos síntomas por más de 6 meses y antes de los 12 años. También cuando aparecen en más de un contexto (escolar, social, familiar) y en un grado tal que no concuerda con el nivel de desarrollo. Es un llamado de atención que esos comportamientos afecten directamente las actividades recreativas y académicas", puntualizó.
La especialista, que trabaja con un grupo de profesionales de la ciudad y con los padres (que recientemente realizaron un festival de concientización en plaza Montenegro), dijo que deben considerarse estas manifestaciones, entre otras:
* Dificultad en prestar la debida atención a los detalles o cometer errores por descuido en las tareas escolares o actividades recreativas ( en el aula, en la práctica de los deportes ,en el momento de los juegos, en las conversaciones o lecturas extensas).
* Cuando parece que no escuchan y se les habla directamente (por ejemplo, tener la mente en otras cosas, incluso en ausencia de cualquier distracción aparente).
* Si no siguen las instrucciones o consignas o no terminan los deberes escolares (por ejemplo, inician tareas pero se distraen rápidamente y se evaden con facilidad).
* Si a menudo pierden cosas como materiales escolares, lápices, libros, juguetes.
* Si se distraen con facilidad ante estímulos irrelevantes.
* Si se olvidan de las actividades importantes ( tareas, fechas de exámenes, entregas de trabajos prácticos, fechas de cumpleaños )
En quienes tienen hiperactividad, detalló la especialista es común que "jugueteen o golpeen con las manos o los pies, o se retuerzan en el asiento; también suelen levantarse en situaciones en que se espera que permanezcan sentados (en clase o cualquier otro sitio que requiera mantenerse en su lugar). Corretean, trepan cuando no resulta apropiado y no son capaces de jugar u ocuparse tranquilamente de las actividades recreativas". La psiquiatra agregó que "son chicos, o adultos, que actúan como si los impulsara un motor; hablan excesivamente y responden inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta (es común que terminen las frases de otros y no respeten su turno de conversación). Por lo mismo, les resulta difícil aguardar su turno (mientras esperan en una cola o en sala de espera)".
Si esto se da en la adolescencia, es posible que presenten gran dificultad para estar concentrados durante una conversación larga, una clase, una película o un examen. "Es frecuente que rechacen toda tarea que requieran un esfuerzo mental prolongado".
"La hiperactividad en la adolescencia, como en la edad adulta, no es tanto una hiperactividad motora, sino como una sensación de inquietud interior o impaciencia que siente la persona; también puede manifestarse en una incapacidad para permanecer quietos durante un largo tiempo. Suelen dar golpecitos con los dedos, morderse las uñas, darse vueltas en el pelo o juguetear con objetos a su alcance".
En la impulsividad, tanto niños como adultos "suelen entrometerse en conversaciones ajenas e interrumpir con frecuencia invadiendo el espacio de los demás, por lo que se les puede percibir como maleducados cuando en realidad hay una falta de asertividad en la comunicación verbal".
"En los adolescentes se nota la búsqueda de mayores emociones intensas, lo que puede llevarlos a tener problemas de adicciones. La falta de tolerancia a la frustración es otro rasgo", dijo la psiquiatra.
¿Qué pasa en las personas mayores? "Hay adultos que tienen este trastorno y no han sido diagnosticados. En esta etapa de la vida se manifiesta con problemas de atención y concentración, desorganización e incapacidad para organizar tareas (sobre todo si requieren esfuerzo mental sostenido en el tiempo). Pueden tener dificultad para iniciar y finalizar proyectos poco motivadores y suelen tener inconvenientes para gestionar el tiempo. Suelen olvidarse que arreglaron citas, y es común la pérdida de objetos en sus hogares o lugares públicos". La terapeuta agregó: "El déficit de atención se manifiesta principalmente en las actividades que requieren un mayor nivel de atención y concentración en el tiempo, y en general, los lleva a ser poco organizados e inconsistentes por lo que pueden tener más problemas en el entorno laboral o académico". En lo que refiere a la hiperactividad, no es tan simple detectarla en la adultez, pero "podemos mencionar que suele darse en estas personas una sensación o inquietud psicomotriz, actividad constante y sobrecarga de horarios. Son de los que eligen, por lo general, una ocupación de día completo (en ocasiones pueden ser verdaderos adictos al trabajo)".
La impulsividad en la edad adulta se caracteriza porque terminan las relaciones prematuramente o mantienen varias al mismo tiempo; cambian de manera constante de labor; carecen de paciencia para distintas actividades rutinarias; pierden el control con facilidad, pueden conducir autos o motos de manera temeraria (tienen un mayor porcentaje de accidentes, con el doble riesgo que la población general); pueden consumir sustancias tóxicas de distinta índole. Sin dudas los síntomas de impulsividad en la edad adulta tienen un fuerte impacto en la vida familiar, laboral y social".
 
Diagnóstico
"Al ser un trastorno tan heterogéneo es, por lo tanto, difícil de diagnosticar. De ahí la importancia de que se acuda a un profesional calificado para realizar el diagnóstico (psiquiatra de niños y adolescentes, neuropediatra, psicólogo o neurólogo) que cuente con una amplia experiencia en el tema", dijo Carpinetti.
También, dijo, resulta relevante cómo fueron el embarazo y parto, y cómo los primeros tiempos de vida. "Esta información resulta importante debido a que se han asociado complicaciones en personas que nacieron en forma prematura, o cuando hubo consumo de alcohol, tabaco o drogas durante el embarazo de ese individuo que más tarde manifiesta síntomas de TDAH".
Los antecedentes familiares también cuentan.
Carpinetti comentó que las exploraciones físicas hechas por el médico son "imprescindibles para descartar la presencia de cualquier enfermedad que pueda explicar los síntomas que presenta el paciente". Se debe descartar, cuando hay síntomas de déficit de atención, que el paciente no presente por ejemplo problemas de audición, visión y otras condiciones discapacitantes, que tal vez no han sido advertidas claramente.
"El diagnóstico es netamente clínico. No existen pruebas de laboratorio o de imágenes específicas que nos garanticen el diagnóstico. Requiere entrevistas con los padres y tiempo suficiente para reevaluar de forma constante la situación de la persona, y del entorno. Los cuestionarios utilizados son herramientas que nos ayudan en este proceso, pero no sirven de forma aislada. Recordar que el diagnóstico de TDAH no es estático sino que es dimensional, va cambiando con el transcurso de su vida", expresó.
 
Sobrediagnóstico
Se menciona con frecuencia que actualmente hay un sobrediagnóstico de este trastorno. ¿Es así? "Creo que si eso sucede es propio de profesionales sin demasiada experiencia en el tema que pueden confundirse", añadió la psiquiatra.
"Pueden considerar un TDAH cuando en realidad lo que aparece son etapas del desarrollo evolutivo normal de cualquier niño inquieto por naturaleza, y en ese caso, o maximizar (sobrediagnosticar) o minimizar (subdiagnosticar) la condición".
A veces, comentó, "se confunde con otras patologías psiquiátricas no debidamente diagnosticadas por presentar sintomatología similar en la infancia y otros trastornos que debe diferenciar un especialista con experiencia en temas relacionados con salud mental", agregó.
"También se confunde con afecciones médicas no detectadas (epilepsia, anemia, intoxicación con plomo, por ejemplo). Esto es tarea del neurólogo y el pediatra, respectivamente". Carpinetti agregó que hay "sintomatología compatible con abuso o maltrato infantil".
"Lo cierto es que en los últimos años las consultas han aumentado en forma exponencial, ya sea por el trastorno como tal o asociado a otras condiciones como Asperger o síndrome de Gilles de la Tourette. También hay más adultos diagnosticados en sesiones, por contar, actualmente, con tests para esta franja etaria".
Respecto del tratamiento, mencionó que debe ser multimodal e individualizado, teniendo en cuenta al paciente y su familia. "El objetivo del tratamiento multimodal es disminuir los síntomas, al mismo tiempo que se reducen las complicaciones derivadas del trastorno y el impacto negativo que puede tener en la vida de los pacientes y de su entorno".
"Insisto en la importancia de la individualización en el tratamiento psicoeducativo en los casos de TDAH con repercusión en el ámbito escolar, centrado en la enseñanza de habilidades y competencias académicas, que tengan en cuenta al alumno, sus puntos fuertes (islotes de competencia) y sus puntos a mejorar ( vulnerabilidades)", remarcó.
También, dijo la psiquiatra, hay muchos mitos. "Se trata de una patología de la salud mental que soporta un gran número de prejuicios. No es de extrañar, si tenemos en cuenta que, hasta no hace demasiado tiempo, a los menores que no se paraban quietos en las aulas se les trataba atándolos a la silla".
También escuchamos, dijo, "que el TDAH no existe. Y si bien es cierto que el concepto de TDAH es relativamente novedoso eso no quiere decir que no sea real. Aparece en la literatura científica desde el siglo XIX. Finalmente, hay razones históricas que justifican que al TDAH no se le haya dado relevancia psicólogica y médica hasta hace poco tiempo. Si uno piensa en cuáles eran las condiciones de vida a finales del siglo XIX o principios del XX, es razonable pensar que el hecho de que hubiera algunos chicos más inquietos no captara la atención de la psiquiatría, que estaba, efectivamente, ocupada en explicar desórdenes de salud mental de mayor gravedad que el TDAH como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Por lo tanto, el TDAH no es un trastorno creado. Ni siquiera se trata de un proceso de medicalización, de ninguna manera", remarcó.
 
"Hay demasiados mitos en torno a este problema"
Hay mitos que se han tejido alrededor de este trastorno, aseguró la psiquiatra Belén Carpinetti. Uno de los mitos más extendidos es que el TDAH es un problema de educación. "Nada más lejos de la realidad. Los menores con TDAH no se hacen, nacen: el trastorno se hereda. En consulta, los padres refieren que sus hijos siempre fueron diferentes. Nos cuentan que eran niños que dormían peor que los demás, más irritables, que parecían despistados o tenían más rabietas de lo habitual", señaló la psiquiatra. En la guardería "suele ser esos chicos con baja tolerancia a la frustración y que usan la agresividad para resolver los conflictos. En ocasiones les cuesta más aguantar el pis y también podrían tener dificultades para leer y escribir". "Los tics también se presentan con frecuencia. Como los síntomas obsesivos".
"Si entendemos que el TDAH es un trastorno básicamente heredado como lo es el color de los ojos o la estatura, ¿qué pensarán los padres cuando alguien les dice que el TDAH es una invención? ¿Qué pensarán de aquellos profesionales que les dicen simplemente que lo que necesitan sus hijos es, simplemente, jugar más tiempo en los parques? A estos papás y mamás se los suele culpabilizar, se los acusa de no saber educar y eso pasa tanto en el entorno educativo como en el familiar o grupo de amigos".
"Es cierto que los patrones desadaptativos educativos existen en numerosas ocasiones, pero en la inmensa mayoría de los casos estos patrones son secundarios al TDAH, no la causa. Además de ser injusto y falso que sea por un problema de educación, esta dinámica culpabilizadora sobre los padres no hace sino agravar el problema al demorarse la aplicación de un tratamiento correcto", mencionó la especialista y agregó que otro de los prejuicios es que chicos con este trastorno "son vagos". Lo que pasa, dijo, "es que les puede costar un poco más el proceso de aprendizaje o no pueden estudiar pero cuando tienen un tratamiento adecuado, que puede incluir el tratamiento farmacológico, la psicoeducación, la psicoterapia y la generación de unos mínimos hábitos de estudio, empiezan a sacar notas académicas acorde a su potencial. Donde había un niño tildado de vago muchas veces lo que encontramos finalmente es un niño que se destaca por sus buenas notas".
 
Una pausa para sentir
Mantener cierta concentración en alguna actividad no suele ser sencillo para las personas con TDAH. Por eso, en muchos tratamientos se sugiere la práctica de técnicas que permitan trabajar ese aspecto.
Mindfulness, que se traduce como "atención plena", es una de las disciplinas utilizadas con buenos resultados. En la Argentina ya hay escuelas públicas y privadas que pusieron en práctica este recurso para mejorar la capacidad de concentración de los alumnos, bajar la ansiedad y minimizar los hechos de violencia.
"Mindfulness es un estado en el que la persona practicante es capaz de mantener la atención en un objeto o situación por un tiempo determinado. Se ha demostrado neurobiológicamente que la posibilidad de meditar o concentrase claramente en algo de manera rutinaria, es decir, practicando estas técnicas, aumenta la actividad de los circuitos frontoestriados (que son los encargados de controlar los comportamientos voluntarios)", explicaron los profesionales que asisten al grupo de padres.
"El entrenamiento mindfulness, según se ha demostrado, es significativamente superior a la relajación muscular progresiva en lo que se refiere a la atención. Y se ha comprobado también que tiene eficacia en el manejo de la impulsividad", agregaron.
Fuente: lacapital
Eduardo Jauchen​ hablo sobre las facultades de los fiscales en la Provincia de Santa Fe
Diálogo con uno de los juristas más importantes del país
DOMINIO PÚBLICO
NOTA22.COM TV
© Copyright 2017 NOTA22.COM . Todos los derechos reservados.