Uno por uno, quiénes fueron los soldados argentinos identificados en el cementerio de Malvinas

Lunes 26 de Marzo 2018

Un total de 90 ex combatientes fueron identificados gracias a las muestras de ADN analizadas. Unas cinco familias prefirieron mantener la identidad de sus caídos en el anonimato. Así, Infobae presenta el perfil de cada uno de los 85 soldados restantes que desde hoy tendrán la tumba con sus nombres en el cementerio de Darwin
Llegó el día. Después de más de tres décadas de espera, unas 200 personas visitarán este lunes el cementerio Darwin de las Islas Malvinas para poder revelar la cruz con el nombre de su familiar caído en la Guerra de 1982.
Después de meses de investigación y un trabajo realizado en conjunto entre los gobiernos de Argentina, Reino Unido y la labor del Comité Internacional de la Cruz Roja, se logró identificar la identidad de 90 ex combatentes que hasta ahora estaban enterrados bajo el rótulo "soldado argentino sólo conocido por Dios".
De los 90 casos, las familias de cinco soldados identificados prefirieron que los nombres de sus caídos no fueran reveladas. Por eso, Infobae realizó un informe en el que se revela quiénes fueron los restantes 85 ex combatientes que hoy podrán "reencontrarse" con sus seres queridos.
 
Acosta, Ramón Gumercindo


Acosta es recordado por un acto heroico protagonizado en Malvinas. El 30 de mayo, viajaba en un helicóptero con la intención de infiltrarse entre las líneas enemigas cuando la nave fue alcanzada por un proyectil. Luego de la caída, se las rebuscó para asistir y salvar la vida de varios compañeros que yacían entre las llamas.
Asimismo, el 10 de junio fue herido de muerte cuando la patrulla en la que se desplazaba se vio encerrada en una emboscada en el Monte Kent.
Hoy, la escuela Nº 483 del barrio Santa María, en la localidad formoseña de Comandante Fontana, lleva su nombre.
 
Aguirre, Miguel
 
Nació en Chaco en 1929. Desde muy joven descubrió su vocación militar, por lo que no dudó a la hora de ingresar como suboficial de la Armada y luego especializarse en electricidad.
Acudió a la guerra de Malvinas como voluntario, ya que en ese momento disfrutaba de una licencia anual en el ejército.
Su principal labor en las Islas fue la de traslado, carga y descarga de alimentos, medicamentos y municiones.
Murió dentro del ARA de transporte Isla de los Estados cuando fue alcanzado por un proyectil disparado desde la fragata británica Alacrity, en el estrecho de San Carlos. Su cuerpo fue encontrado completo, desnudo y sólo con medias en la costa de Shag Rockery Point, en el islote Este.
Su hijo único, Sergio, formaba parte en un inicio de los familiares que no querían que se revelara la identidad de los soldados muertos NN. Lo hizo solo para dejar por escrito su deseo de que todos los restos permanezcan en el cementerio de Darwin.
 
Alegre, Celso

Celso Alegre era uno de los dos únicos representantes de la comunidad Qom que cayeron en Malvinas. Al momento de acudir a las Islas, no sabía leer ni escribir, por lo que nunca pudo enviar una carta a su familia para relatar su periplo.
Vivió sus 18 años en La Leonesa, una zona rural a 70 km. de la capital de Chaco. Alegre murió el 28 de mayo en Darwin, pero poco se sabe de las condiciones en las que perdió su vida.
Su padre, Héctor Ramón Alegre, vivió hasta sus 95 años con la esperanza de que su chico volviera alguna vez a casa. Se negó siempre a considerar la posibilidad de su muerte. "No creo que mi hijo esté ahí", decía el hombre en su lenguaje autóctono.
El anciano no llegó a recibir la noticia de la identificación de los cuerpos. Aún así, desde 1982 hasta su muerte, el 3 de junio de 2017, izó cada domingo de la semana una bandera argentina en honor a su hijo.
 
Araujo, Elbio Eduardo

Nació en Entre Ríos, pero se mudó desde muy chico a Buenos Aires. Era apodado "Ñato" o "Agapito". Era un fanático de la música nacional. Le apasionaba tocar con su guitarra canciones de Sui Generis, Luis Alberto Spinetta y Moris. Además, durante sus vacaciones en Colón, ciudad de donde son oriundos sus padres, andaba a caballo y se iba de pesca con sus amigos.
Llegó a trabajar como repartidor de pastas, colaborador en un almacén y ayudante de circo. Al momento de alistarse en el ejército para acudir a las Islas, él ya había terminado el Servicio Militar. "La Patria me necesita", le dijo a su madre.
"A la tardecita del martes 13 de abril, estábamos toda la familia en la puerta de su regimiento. En un momento se empezó a escuchar la banda de música, los estaba despidiendo. Se abrió la puerta del cuartel y empezaron a salir los camiones militares. En uno de esos, que era una especie de combi, lo vimos"
"Sacó medio cuerpo de una ventanilla y empezó a gritar 'volveremos, ¡Byyyyyyyeee, Byyyyyyyeeee' Corrimos atrás del camión y su imagen se hizo cada vez más chiquita. Esa fue la última vez que lo vi", le relató su madre, María Del Carmen Penón, a Infobae. Su hermana Fernanda, por cierto, se convirtió en la presidenta de la Comisión de Familiares Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur.
Araujo perdió la vida en la batalla de Monte Longdon en actitud de servicio para la Compañía B. Se intentaba trasladar con elementos de rancho y se trataba de cubrir como podía entre las piedras. Fue alcanzado por un proyectil que explotó muy cerca suyo. Murió en el instante.
 
Arrascaeta, Miguel Ángel

Miguel Ángel Arrascaeta vivió todos sus días en La Capilla, una zona rural de Florencio Varela. No pudo terminar la escuela. La finalizó en cuarto grado para dedicarse a ayudar a su padre con el tambo.
Partió hacia Malvinas cuando le faltaban apenas 20 días para terminar el servicio militar obligatorio. "Como vi que no volvía, al otro día del Domingo de Pascuas me fui al Regimiento 7 de La Plata y ahí me enteré que lo habían llevado la noche antes. Ni nos avisaron… Nada de nada", relató su madre Laura Fedele de Arrascaeta, de 80 años.
Cumplió los 20 años en pleno combate en las Islas Malvinas. Después de haber sido herido en una pierna, decidió permanecer junto a sus compañeros en el archipiélago. Murió el 10 de junio durante el combate de Monte Longdon.
En 1992 su madre viajó a Malvinas y "adoptó" una cruz de un "soldado argentino conocido solo por Dios" para ponerle flores. Hoy se dio cuenta de que la tumba donde se encuentra el cuerpo de su hijo se encuentra apenas a tres cruces de distancia de la que había elegido.


Avalos, Víctor Ofelio


Nació en Samuhú, Chaco. Murió a los 19 años durante un combate en Darwin, cuando se desarrollaba como soldado apuntador de las FAP. Junto a él cayó uno de los líderes de su batallón, el cabo Jorge Gómez.
Hoy, una escuela primaria y un jardín de infantes de la provincia de Chaco llevan su nombre. Fue el penúltimo "soldado argentino sólo conocido por Dios" identificado durante el proceso de los análisis de ADN.


Austin, Ricardo Andrés

Nació el 3 de octubre de 1963 en Tecka, Esquel, Chubut. Una vez terminada la escuela primaria, se dedicó de lleno a sus labores rurales en la estepa patagónica. Transmitía alegría constantemente y trataba de evitar como podía la victimización hacia su persona. Formaba parte del Regimiento de Infantería N° 25.
Durante su participación en Malvinas envió varias cartas a su madre Celinda. En todas comentaba estar orgulloso de "estar defendiendo la patria".
Murió a los 18 años en la mañana del 28 de mayo durante el combate de Pradera del Ganso. Fue alcanzado por la artillería británica.
"Yo quiero que ahora lo dejen tranquilito en la tumba que está. Él estaba muy feliz de haber ido a Malvinas. Que siga así", reflexionó su madre.
En la actualidad, un barrio y una calle de la localidad de Tecka llevan su nombre. También hay un monumento homenaje en la ruta 40.
 
Ávalos, Omar Alberto

Nacido en Mercedes, Corrientes, acudió a la guerra con apenas 18 años y sólo tres meses después de haber comenzado el servicio militar obligatorio. Era una persona muy reservada, muy callada y, según su familia, extremadamente responsable.
La familia nunca recibió la notificación oficial de la muerte por parte de las autoridades militares. Algunos ex compañeros aseguraron que murió el 28 de mayo durante la batalla de la Pradera del Ganso.
Su padre don Pedro, que fuera peón alambrador en una famosa estancia mercedina, recibió con emoción a los 84 años la noticia de que su hijo había sido identificado.
 
Ávila, Miguel Ángel

Miguel Ángel Ávila era uno de los siete hermanos de una humilde familia de Perico, Jujuy. Le fascinaba cosechar tabaco y amaba las tortas de chocolate de su hermana clara.
Luego de egresar del Ejército con el rango de cabo, arribó al Regimiento de Infantería mecanizado Nº 25 en Chubut, para muchos considerado como el mejor regimiento argentino en la guerra. Desde allí, le comunicaron que había que partir, pero nunca supo adónde.
Su muerte estuvo rodeada de la épica. Ávila perdió la vida el 28 de mayo en Darwin después de ser alcanzado por las esquirlas de una bomba. Así, el veterano Nicolás Toconás recordó al cabo por un acto heroico: "Dicen que una esquirla le pega en la cabeza, pero antes de caer sacó de la trinchera a tres soldados cordobeses porque les llovían los misiles ingleses. Los tres soldados cordobeses viven hoy y tuve la oportunidad de hablar con ellos".
 
Ayala, Juan Alejandro

Juan Ayala nació en Tres Isletas, Chaco. Si bien era destacado como una persona jovial, sus padres afirmaron que tenía un alto sentido de responsabilidad, seriedad y que daba mucha importancia al valor de la justicia.
Durante su adolescencia llegaba a recitar poemas gauchescos y le gustaba la música mexicana.
Acudió a las Islas Malvinas como parte de la Compañía B del Regimiento de Infantería 4 de Monte Caseros, de Corrientes. Murió el 12 de junio, mientras trataba de defender una posición argentina en el Cerro Enriqueta, en Monte Harriett. Era sirviente de mortero y junto a él perdieron la vida otros cinco compañeros.
 
Aylan, Orlando

Nacido en Chaco, cumplía el servicio militar en el Regimiento 4 de Infantería Mecanizada. Su madre se murió hace unos años sin poder saber finalmente dónde se encontraba el cuerpo de su hijos y con la mínima esperanza de que todavía se encontrara vivo.
La ciudad de Las Breñas rindió innumerables homenajes al soldado oriundo de allí. De hecho, en la plaza principal se construyó un monolito con la intención de perpetuarlo y la escuela Nº 1052 lleva su nombre.
"Estamos muy emocionados al saber que nuestro hermano estaba en una de esas tumbas y quienes los enterraron lo trataron bien como ser humano, lamentamos que nuestra madre se murió sin saber qué y dónde estaba su hijo pero hoy nosotros tenemos la tranquilidad de saber dónde está", dijo uno de sus hermanos tras conocer la noticia de la confirmación del ADN.
 
Balvidares, Horacio Adolfo


Nacido en Mercedes, Buenos Aires, el "Negrito" Balvidares era el mayor de siete hermanos. Formó parte de la primera sección de la Compañía B del Regimiento de Infantería Nº 6 y defendía el sector suroeste de la capital de Malvinas.
Balvidares, quien según su madre trabajó desde los seis años, murió el 14 de junio mientras se había iniciado el repliegue argentino en Wireless Ridge. Perdió la vida a causa de un disparo procedente del Regimiento de Paracaidistas británico. Murió en el acto.
Su madre viajó durante meses a un regimiento en una localidad cercana para ver si había noticias sobre la salud de su hijo. Al cabo de varios rechazos, se dio cuenta de que le habían estado mintiendo. Hoy, uno de los barrios de la ciudad de Mercedes lleva el nombre de Horacio Balvidares.
 
Benítez, Angel

Nació en Chaco. Fue el 26 de octubre de 1962. Después de concluir los estudios primarios, trabajó en un almacén y como obrero de la construcción. "Ángel nació por parto natural. Era un bebé muy grandote", rememora Julia Franco, mamá de Benítez.
Su muerte se produjo el mismo día de la firma de la rendición argentina. Benítez fue una de las víctimas que arrojó la sangrienta batalla de Monte Longdon. Al momento de incorporarse al Regimiento de Infantería 7 residía en Lomas de Zamora.
 
Blas, Oscar Humberto


Oscar Blas era sargento del ejército tucumano desde muchos años antes del inicio de la guerra. Conoció a su esposa Nora en un supermercado de San Miguel, donde ella trabajaba como cajera. Apenas se vieron dos veces y él ya le propuso matrimonio.
Al momento del inicio de la guerra, Nora estaba embarazada de la cuarta hija del matrimonio, Lucía. "Eran inicios de mayo. Yo le rogué, le pedí una y otra vez que no se fuera. Tenía tres hijos muy chicos y encima estaba embarazada de Lucía. Él me dio un beso en la frente y me respondió: 'Tengo que estar ahí. El 90% de mi vida se la debo al Ejército y el 10% a vos'…", relató Nora a Infobae.
Blas fue el único combatiente nacido en la provincia de Salta muerto en Malvinas. Perdió la vida el 30 de mayo durante una patrulla con el Comando 602, en Bluff Cove Peak.
Su chapa identificatoria fue una de las primeras encontradas durante la exhumación de los cuerpos en el cementerio de Darwin durante el 2017.
 
Bordón, Luis Jorge

Las calles de tierra de Lobos conocían demasiado bien las piernas de Luis Jorge Bordón. Desde muy pequeño se hizo enfermo del fútbol y fanático de Boca. Así, jugaba en la calle durante todo el día. Ya más grande, trabajó en la estancia llamada "Merlín", que pertenecía a una familia de buen pasar económico de la zona.
Bordón llegó a las islas el 13 de abril para defender el sector este del Puerto Argentino, en la Isla Soledad. Murió a raíz de un enfrentamiento en el Monte Tumbledown.
Su madre, María del Carmen Molina de Bordón, mantuvo las esperanzas de verlo con vida regresar a su hogar hasta el mismo momento de la confirmación del ADN en la ex ESMA. De hecho, tomó la identificación de su hijo con tristeza y decepción.
Unos meses antes, la mujer habló a solas con Infobae y aseguró: "Yo no vi su cuerpo, ni su cajón, no vi nada. Por eso espero que se produzca el milagro".
 
Carballido, Sergio Alberto

Este joven bonaerense se llamaba Sergio Alberto pero era apodado "Pato". Reconocido por ser uno de los grandes referentes de su grupo de amigos, su vida transcurría casi al completo en su amado club de Independiente. De adolescente practicaba natación y, antes de acudir a Malvinas, había aprobado el examen para ingresar a la facultad de Bioquímica.
Carballido murió el 10 de junio, cuando se defendía junto a sus compañeros del ataque del 2º batallón de Paracaidistas del ejército británico.
"Mi hijo era tan, pero tan, pero tan bueno. Sus amigos me contaron que él les decía que aunque tuviera al enemigo cerca, jamás los iba a matar. Yo creo que se quedó allá justamente por eso, por no matar", afirmó a sus 84 años su madre Hilda Beatriz Díaz.
La biblioteca de la Escuela Media Nº 5 de Avellaneda, institución educativa a la que él acudió, hoy lleva su nombre.
 
Castillo, Julio Saturnino

Julio Saturnino Castillo no podía ir a la guerra de Malvinas. Sufría un cuadro de ataques epilépticos que le impedían poder entrar en combate. Sin embargo, el hombre de 39 años se las rebuscó para acudir como voluntario.
Nacido en Malacara, Santiago del Estero, se incorporó a la Armada como conscripto del cuerpo de Infantería. Padre de dos hijos, acudió a la guerra en su rol de suboficial segundo. Durante su estadía en Malvinas, debió ser internado dos días por dos episodios epilépticos. Al recuperarse, le afirmó al superior que lo quería enviar a casa: "Señor, de aquí no me quiero ir hasta que hayamos terminado de hacer lo que teníamos que hacer… luchar", le dijo.
Su muerte fue una de las más famosas de la guerra: el 14 de junio se encontraba en el Monte Tumbledown. Trataba junto a la Cuarta Sección de tiradores de la Compañía Nácar de contener el avance de la Guardia Escocesa. Mientras se encontraban en un montículo rocoso, aparecieron por detrás un grupo de soldados británicos que empezaron a disparar, y luego a agredirlos a bayonetazos. Castillo observó cómo estaban hiriendo al Cabo segundo Amílcar Tejada y al conscripto dragoneante José Luis Galarza, cuando decidió intervenir.
"¡Inglés hijo de puta!", le gritó a uno de los soldados británicos que atacaban a Galarza. Luego salió de entre las piedras para interrumpir el ataque, pero fue alcanzado por un disparo en su espalda.
Castillo fue galardonado por la Nación argentina con la Cruz al Heroico Valor en Combate, la condecoración más alta que se otorga en el país.
 
Dábalo, Juan Carlos


Juan Carlos Dábalo era uno de los ocho hermanos de una familia muy humilde de Chaco. Debido a una prolongada enfermedad de su padre, tuvo que abandonar sus estudios primarios y dedicarse a trabajar desde niño.
Trabajó de vendedor ambulante junto a una hermana y empezó a aprender a leer y a escribir recién cuando hizo el servicio militar en el Batallón de Infanterìa de Marina Nº 5, en Río Grande.
El Estado informó en un primer momento a la familia que estaba desaparecido y después confirmó su muerte, aún sin saber dónde estaba el cuerpo. Todavía se desconocen las circunstancias en las que perdió la vida en Malvinas.
Su familia fue una de las primeras que luchó por la identificación de los 123 "soldados conocidos sólo por Dios", en el cementerio de Darwin.
 
Díaz, Carlos Agustín


Un joven tímido, callado y con dificultades para socializar. Carlos Díaz era uno de los 8 hermanos de otra familia humilde de General Pinedo, en Chaco. Era hincha de Boca, jugaba muy bien al fútbol, pero su verdadera pasión era por los caballos. Trabajaba como jornalero en una zona rural y hacía destronques con un hacha
Durante décadas, la familia recibió un sinfín de rumores sobre la suerte que corrió Carlos Díz en Malvinas. Se les dijo desde que estaba herido, que le faltaba una pierna, hasta que estaba sano y salvo para regresar a su casa. Recién en 2017, su madre Victorina recibió la noticia de que su hijo se encontraba enterrado en Darwin. Aún resta poder definir cómo y cuándo perdió la vida el joven chaqueño de 18 años.
 
Dworak, Vladimiro
 
Vladimiro Dworak nació en Campo Largo, un pequeño pueblo de la provincia de Chaco. Formó parte del equipo de fuerzas de tareas de Mercedes. Sus labores se llevaron a cabo entre Darwin y Pradera del Ganso.
Dworak perdió la vida durante un enfrentamiento con paracaidistas británicos en Puerto Darwin. Su compañero de fosa, el correntino Raúl Cardozo, relató cómo fueron sus últimos instantes de vida: "De noche casi no dormíamos porque era un constante bombardeo, se escuchaba el silbido de las bombas y que enseguida explotaban a metros de nosotros (…) Vi caer a camaradas muy cerca mío, recuerdo que el camarada Vladimiro Dworak de Campo Largo murió en combate a unos 50 metros mio", afirmó.
 
Echave, Horacio José

Nació en Bolívar y es el quinto de una familia de siete hermanos. Abandonó la escuela de muy pequeño para ponerse a trabajar en la colocación de antenas de televisión.
La última vez que comió en su casa, junto a su familia, fue el 29 de marzo. "¡Mamá, nos agarramos las Malvinas y nos vamos para allá!", le dijo a su madre Nélida. "Yo estaba cocinando y le contesté:' ¡Ay, Horacio… A vos te hacen creer cualquier cosa!'. A los tres días se vio por televisión que habían tomado las islas. Y te juro que yo no le creí", le dijo la mujer a Infobae.
Echave murió el último día de combate, cuando se defendía una posición en Puerto Argentino. Según el coronel Esteban Lamadrid, falleció de manera instantánea al ser impactado por una esquirla. Otras versiones dicen que en el momento del repliegue, se le cayó el casco que contenía dinero dentro. Al intentar rescatarlo, se separó del grupo y quedó demasiado expuesto.
Horacio nunca llegó a enterarse de que su madre estaba embarazada de Juan Pablo, quien nació el mismo año de su muerte.
 
Falcón, Miguel Ángel


Su familia afirma que Miguel Falcón siempre fue un niño rebelde. No acataba demasiado las reglas, ni en casa ni en el colegio. De hecho, era famoso por escaparse todas las semanas al menos un día de la escuela. También evitaba estar en casa, se la pasaba divirtiéndose con sus amigos en las calles de Barranqueras, Chaco.
Murió en el enfrentamiento del Monte Longdon y entre sus pertenencias se encontraron un mazo de cartas españolas. Su figura de referente para sus colegas fue advertida por varios ex combatientes.
De hecho, esa rebeldía juvenil fue la que le hizo protagonizar una historia memorable en la noche de su última batalla. El suceso fue relatado en una carta por otro ex combatiente:
"La noche del 12 de junio cuando los ingleses nos atacan, en un real infierno, con cientos de proyectiles y lluvia de trazantes que cruzaban el cielo, veo que se prepara la primera sección de nuestra compañía en apoyo a la Compañía "B". Eran un teniente, un cabo y 44 colimbas civiles como yo, soldados no profesionales, que estaban desnutridos. Los veo prepararse en la oscuridad, todos en fila india, en silencio, temblorosos. Entonces, de la fila, saltó un soldado que estaba muy flaquito, un pibe que era muy humilde, -Falcón- y empezó a arengarlos, a aplaudirse las manos, flexionándose, con el FAL rebatido en la espalda, y les gritaba, como Pichot a los Pumas: '¡Vamos carajo!!, ¡Ingleses de mierda, los vamos a reventar!' (…) Surgió un líder de la nada, un tipo que, en las circunstancia más límite, le dio ánimo al resto".
Su acción quedó registrada en libros británicos como uno de los actos más heroicos de los enfrentamientos terrestres en Malvinas. De los 46 que salieron, volvieron 25. Falcón fue uno de los que se quedó allí.
 
Fernández, Luis Roberto

Nació en Villa Ángela, Chaco. Tenía un solo hermano, Miguel Gaspar. Al momento de ser llamado para acudir al servicio militar cursaba el tercer año de la Escuela de Comercio Nº 7. Así se mudó durante dos años a Río Grande, Tierra del Fuego.
Era el bromista de la familia y solía arrancarle una sonrisa a su hermano y a su madre Emilia cada vez que podía.
Después de sus dos años en Tierra del Fuego, acudió a Puerto Argentino para formar parte de la Batería 8113 del Batallón Comando Campaña Militar de Puerto Belgrano.
Murió el 11 de junio en la batalla de Monte Longdon: recibió un disparo cuando abandonó su escondite. Su intención era lanzar una bengala que intentara exponer la posición del enemigo.
 
Ferrau, José Ramón

Nació en Corrientes y vivió durante la mayor parte de su vida en la zona rural de la ciudad de Mercedes, donde hizo el servicio militar. Vivía en una casa sencilla, sin luz ni gas junto a sus padres y sus ocho hermanos.
Fue ayudante de su tío en un taller mecánico llamado "Monchito", en honor a su apodo. También trabajó como tractorista y
Con información de infobae

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