PARAGUAY
La fallida renuncia de Cartes pone a prueba la gobernabilidad de Abdo Benítez
Sábado 30 de
Junio 2018
La fallida renuncia de Horacio Cartes a la Presidencia de Paraguay, que le impedirá jurar como senador este sábado, ha devenido en una crisis en el Partido Colorado que complica la gobernabilidad del mandatario electo, Mario Abdo Benítez, cuando el 15 de agosto asuma la jefatura del Gobierno.
A mes y medio de esa investidura, las espadas están en alto entre Honor Colorado, la corriente del partido que lidera Cartes, y Colorado Añetete, de Abdo Benítez.
La fractura en el partido gobernante se hizo pública el lunes con el anuncio de Honor Colorado de que rompía el diálogo con el otro sector, y que estaba enfocado en el reparto de las mesas directivas de las dos Cámaras, una vez que el sábado juren los legisladores salidos de las elecciones de abril.
Pedro Alliana, presidente de la formación política, reconocía así la imposibilidad de formar una bancada única colorada y señalaba que Honor Colorado buscará los aliados que considere pertinentes en la nueva legislatura.
No obstante, en las conversaciones pesaba la intención de Cartes de jurar como senador y la oposición a ello de importantes actores de Colorado Añetete.
De hecho, un día después de esa ruptura, Cartes sacudió el tablero al retirar su renuncia a la Presidencia, su segunda derrota tras el intento del 28 de mayo, cuando esa pretensión no prosperó en el Congreso.
Cartes y Honor Colorado habían planificado un guion que permitiera que el mandatario asumiera como senador activo, para lo que necesitaba que el Congreso aprobara esa renuncia y no caer en la duplicidad de funciones, al finalizar su mandato el 15 de agosto.
De aprobarse la renuncia, la Presidencia habría recaído hasta ese día en la vicepresidenta, Alicia Pucheta.
El guion se completó con un anuncio de despedida televisado a la nación tras la presentación de la renuncia al Congreso.
Pero dos días después Cartes se dio de bruces con el nuevo tiempo político, cuando la ausencia de varios senadores provocó la falta de quórum en la sesión bicameral convocada para tratar la renuncia, que quedó en el aire.
Más sangrante le fue comprobar que senadores de Colorado Añetete hicieron causa común con la oposición para impedir así su juramento como senador.
La base de esos senadores es el artículo de la Constitución que estipula que un expresidente se convierte en senador vitalicio al dejar el cargo.
Una figura sin derecho a voto que no bastaba a Cartes, que buscaba ser senador activo tras ser electo en las elecciones, a las que se presentó en el primer lugar de la lista del Partido Colorado.
Esa candidatura ya había sido impugnada por la oposición antes de los comicios, aunque fue aceptada por la Corte Suprema con el voto de magistrados como Pucheta, que renunció para luego ser designada vicepresidenta por el Congreso.
Posteriormente, Cartes fue proclamado senador electo por la Justicia Electoral, hasta que a finales de mayo sufrió su primer golpe en el Congreso.
Y el segundo este martes al desistir de su renuncia a la Presidencia, ante el hecho de que no contaba con los votos para que fuera aprobada en una nueva sesión en el Congreso antes del sábado.
Desde Honor Colorado se lanzaron acusaciones de deslealtad y de traición a Colorado Añetete y a Abdo Benítez, que se acentuaron el lunes con el anuncio de la ruptura de las conversaciones.
Y es que Cartes había dado todo su apoyo y el de su movimiento a Abdo Benítez en su campaña electoral para llegar a la Presidencia, que obtuvo al imponerse al liberal Efraín Alegre.
Ese abrazo resultó temporal y condicionado a la victoria del coloradismo, como se comprobó con el bloqueo a que Cartes jurara como senador.
Con ello reflotaba la antigua disputa entre el cartismo y el coloradismo que representa Abdo Benítez, quien como senador encabezó la oposición a varios proyectos del Ejecutivo.
Una confrontación que se hizo pública cuando Cartes quiso cortar la candidatura de Abdo Benítez a la Presidencia imponiendo en las elecciones internas del partido como candidato al exministro de Hacienda Santiago Peña, que a tal fin se afilió al coloradismo.
Ahora queda por despejar si la disputa colorada se mantendrá tras el 15 de agosto con el inédito escenario de un presidente que comienza su mandato con la oposición de una parte importante de su propio partido.
La fractura en el partido gobernante se hizo pública el lunes con el anuncio de Honor Colorado de que rompía el diálogo con el otro sector, y que estaba enfocado en el reparto de las mesas directivas de las dos Cámaras, una vez que el sábado juren los legisladores salidos de las elecciones de abril.
Pedro Alliana, presidente de la formación política, reconocía así la imposibilidad de formar una bancada única colorada y señalaba que Honor Colorado buscará los aliados que considere pertinentes en la nueva legislatura.
No obstante, en las conversaciones pesaba la intención de Cartes de jurar como senador y la oposición a ello de importantes actores de Colorado Añetete.
De hecho, un día después de esa ruptura, Cartes sacudió el tablero al retirar su renuncia a la Presidencia, su segunda derrota tras el intento del 28 de mayo, cuando esa pretensión no prosperó en el Congreso.
Cartes y Honor Colorado habían planificado un guion que permitiera que el mandatario asumiera como senador activo, para lo que necesitaba que el Congreso aprobara esa renuncia y no caer en la duplicidad de funciones, al finalizar su mandato el 15 de agosto.
De aprobarse la renuncia, la Presidencia habría recaído hasta ese día en la vicepresidenta, Alicia Pucheta.
El guion se completó con un anuncio de despedida televisado a la nación tras la presentación de la renuncia al Congreso.
Pero dos días después Cartes se dio de bruces con el nuevo tiempo político, cuando la ausencia de varios senadores provocó la falta de quórum en la sesión bicameral convocada para tratar la renuncia, que quedó en el aire.
Más sangrante le fue comprobar que senadores de Colorado Añetete hicieron causa común con la oposición para impedir así su juramento como senador.
La base de esos senadores es el artículo de la Constitución que estipula que un expresidente se convierte en senador vitalicio al dejar el cargo.
Una figura sin derecho a voto que no bastaba a Cartes, que buscaba ser senador activo tras ser electo en las elecciones, a las que se presentó en el primer lugar de la lista del Partido Colorado.
Esa candidatura ya había sido impugnada por la oposición antes de los comicios, aunque fue aceptada por la Corte Suprema con el voto de magistrados como Pucheta, que renunció para luego ser designada vicepresidenta por el Congreso.
Posteriormente, Cartes fue proclamado senador electo por la Justicia Electoral, hasta que a finales de mayo sufrió su primer golpe en el Congreso.
Y el segundo este martes al desistir de su renuncia a la Presidencia, ante el hecho de que no contaba con los votos para que fuera aprobada en una nueva sesión en el Congreso antes del sábado.
Desde Honor Colorado se lanzaron acusaciones de deslealtad y de traición a Colorado Añetete y a Abdo Benítez, que se acentuaron el lunes con el anuncio de la ruptura de las conversaciones.
Y es que Cartes había dado todo su apoyo y el de su movimiento a Abdo Benítez en su campaña electoral para llegar a la Presidencia, que obtuvo al imponerse al liberal Efraín Alegre.
Ese abrazo resultó temporal y condicionado a la victoria del coloradismo, como se comprobó con el bloqueo a que Cartes jurara como senador.
Con ello reflotaba la antigua disputa entre el cartismo y el coloradismo que representa Abdo Benítez, quien como senador encabezó la oposición a varios proyectos del Ejecutivo.
Una confrontación que se hizo pública cuando Cartes quiso cortar la candidatura de Abdo Benítez a la Presidencia imponiendo en las elecciones internas del partido como candidato al exministro de Hacienda Santiago Peña, que a tal fin se afilió al coloradismo.
Ahora queda por despejar si la disputa colorada se mantendrá tras el 15 de agosto con el inédito escenario de un presidente que comienza su mandato con la oposición de una parte importante de su propio partido.
Con información de
efe
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