BRASIL
La Fiscalía brasileña pidió que Lula sea condenado en un nuevo juicio por corrupción
Miércoles 12 de
Diciembre 2018
En la nueva causa, el ex presidente es acusado de haberse beneficiado de las obras por cerca de 270.300 dólares que tres diferentes empresas hicieron en una casa de campo en Atibaia, municipio en el interior del estado de San Pablo
La Fiscalía brasileña pidió que el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva sea condenado en un nuevo juicio por los delitos de corrupción y lavado de dinero, por los que ya purga en prisión una condena de 12 años.
La petición de condena consta en el alegato final que la Fiscalía encaminó el lunes a la jueza decimotercera federal de Curitiba, Gabriela Hardt, responsable por el nuevo caso y que sustituyó al juez Sergio Moro, que dictó la primera condena contra Lula y renunció al cargo para poder asumir como ministro de Justicia del presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro.
En la nueva causa, el ex presidente es acusado de corrupción y lavado de dinero por supuestamente haberse beneficiado de las obras por cerca de un millón de reales (unos 270.300 dólares) que tres diferentes empresas hicieron en una casa de campo en Atibaia, municipio en el interior del estado de San Pablo.
La casa es de propiedad del empresario Fernando Bittar, un viejo amigo de la familia de Lula, que la cedió temporalmente al ex presidente en 2010 para que pudiera disfrutarla con su familia.
De acuerdo con la Fiscalía, pese a no ser el propietario de la casa de campo, Lula se benefició ilegalmente de las reformas en la misma por parte de empresas que fueron favorecidas en su Gobierno con contratos amañados con la petrolera estatal Petrobras.
Para los fiscales, las reformas fueron hechas a petición del ex presidente y para su beneficio.
Además de Lula, la Fiscalía solicitó la condena de otros once acusados en el mismo proceso.
En su alegato final en el juicio, la Fiscalía alegó que Lula fue beneficiario de "una gran y poderosa" red que desvió recursos de Petrobras.
"El hecho de que Lula se benefició directamente de esa red de corrupción, incluso enriqueciéndose ilícitamente, prueba, más allá de cualquier duda razonable, que él no sólo tenía conocimiento de todo como también desempeñaba un papel central en ese engranaje criminal", afirmó la Fiscalía en su alegato.
En un comunicado, el abogado del ex mandatario, Cristiano Zanin Martin, aseguró que las alegaciones finales dejan evidente que la Fiscalía no consiguió recoger ninguna prueba contra Lula y que tan sólo busca restarle valor a las pruebas de inocencia presentadas por la defensa.
"Lula no cometió ningún crimen antes, durante o después de ejercer el cargo de Presidente de la República y un juicio justo e imparcial reconocerá su inocencia", afirmó el abogado.
Al ser interrogado por la jueza en noviembre pasado en esta causa, Lula aseguró que nunca pidió las obras en la casa de campo con las que supuestamente fue beneficiado irregularmente.
"Hicieron esas obras sin que yo se las pidiera. Es gracioso porque primero hacen unas obras que yo no les pedí y después negocian un acuerdo con la Justicia en el que se comprometen a citarme", afirmó entonces el ex mandatario, que admitió que acudía con frecuencia a la casa de campo cedida por su amigo.
"Voy a esa casa de campo porque el dueño me autorizó a ir, por eso mis objetos personales estaban allá", afirmó Lula, que está preso desde el 7 de abril para cumplir una condena de 12 años por corrupción, luego de que la Justicia diera por probado que recibió una casa de playa como soborno de una constructora favorecida en negocios con Petrobras.
Tras la presentación de los alegatos finales de la Fiscalía, la jueza ahora sólo espera que la defensa presente los suyos antes de dictar sentencia, lo que se prevé para los primeros meses de 2019 y tras el receso judicial de fin de año.
La petición de condena consta en el alegato final que la Fiscalía encaminó el lunes a la jueza decimotercera federal de Curitiba, Gabriela Hardt, responsable por el nuevo caso y que sustituyó al juez Sergio Moro, que dictó la primera condena contra Lula y renunció al cargo para poder asumir como ministro de Justicia del presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro.
En la nueva causa, el ex presidente es acusado de corrupción y lavado de dinero por supuestamente haberse beneficiado de las obras por cerca de un millón de reales (unos 270.300 dólares) que tres diferentes empresas hicieron en una casa de campo en Atibaia, municipio en el interior del estado de San Pablo.
La casa es de propiedad del empresario Fernando Bittar, un viejo amigo de la familia de Lula, que la cedió temporalmente al ex presidente en 2010 para que pudiera disfrutarla con su familia.
De acuerdo con la Fiscalía, pese a no ser el propietario de la casa de campo, Lula se benefició ilegalmente de las reformas en la misma por parte de empresas que fueron favorecidas en su Gobierno con contratos amañados con la petrolera estatal Petrobras.
Para los fiscales, las reformas fueron hechas a petición del ex presidente y para su beneficio.
Además de Lula, la Fiscalía solicitó la condena de otros once acusados en el mismo proceso.
En su alegato final en el juicio, la Fiscalía alegó que Lula fue beneficiario de "una gran y poderosa" red que desvió recursos de Petrobras.
"El hecho de que Lula se benefició directamente de esa red de corrupción, incluso enriqueciéndose ilícitamente, prueba, más allá de cualquier duda razonable, que él no sólo tenía conocimiento de todo como también desempeñaba un papel central en ese engranaje criminal", afirmó la Fiscalía en su alegato.
En un comunicado, el abogado del ex mandatario, Cristiano Zanin Martin, aseguró que las alegaciones finales dejan evidente que la Fiscalía no consiguió recoger ninguna prueba contra Lula y que tan sólo busca restarle valor a las pruebas de inocencia presentadas por la defensa.
"Lula no cometió ningún crimen antes, durante o después de ejercer el cargo de Presidente de la República y un juicio justo e imparcial reconocerá su inocencia", afirmó el abogado.
Al ser interrogado por la jueza en noviembre pasado en esta causa, Lula aseguró que nunca pidió las obras en la casa de campo con las que supuestamente fue beneficiado irregularmente.
"Hicieron esas obras sin que yo se las pidiera. Es gracioso porque primero hacen unas obras que yo no les pedí y después negocian un acuerdo con la Justicia en el que se comprometen a citarme", afirmó entonces el ex mandatario, que admitió que acudía con frecuencia a la casa de campo cedida por su amigo.
"Voy a esa casa de campo porque el dueño me autorizó a ir, por eso mis objetos personales estaban allá", afirmó Lula, que está preso desde el 7 de abril para cumplir una condena de 12 años por corrupción, luego de que la Justicia diera por probado que recibió una casa de playa como soborno de una constructora favorecida en negocios con Petrobras.
Tras la presentación de los alegatos finales de la Fiscalía, la jueza ahora sólo espera que la defensa presente los suyos antes de dictar sentencia, lo que se prevé para los primeros meses de 2019 y tras el receso judicial de fin de año.
Con información de
infobae
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