Preocupa a los comercios la grave caída del consumo

Unas cuadras más lejos, Cristian refuerza su diagnóstico desde la casa de lencería Fancy, sobre San Martín: “Está todo parado, ni siquiera se movió demasiado para el Día de la Madre”. Dice que ve a la gente asustada por lo que puede pasar después de las elecciones con la economía, pero está convencido de que no gasta porque no tiene: lo que vende, lo vende con tarjetas. Nadie tiene efectivo.
Carina, Viviana y María atienden la librería Deán Funes, un rubro que pierde movimiento cuando se acerca el fin del ciclo lectivo. Charlan, acomodan, limpian la vitrina: no entra nadie al local. “Pero las agendas, que ahora deberían moverse bien, empezaron muy flojas”, dice una.
En Calzados Nico, también hay poco movimiento. “Septiembre fue horrible, y octubre sólo se movió bien el jueves y viernes previos al Día de la Madre”, dice Franco, encargado del local.
“La gente se cuida mucho en los gastos, la inflación es imparable, la lista de precios cambia todos los días”, dice Mario Campise, del corralón y ferretería Armando Santini, uno de los más grandes de Córdoba.
En general, todos dicen que facturan lo mismo que el año pasado, que en términos reales significa menos. La cautela del consumo abarca todos los rubros.
Hasta en el Súper Park, por ejemplo, advierten una baja en la venta de boletos. “Hay menos gente y menos gasto por familia. Lo poco que tiene, lo cuida”, dice Romina, de administración.
Sin margen
¿Hay plata y la gente teme gastar o la gente sencillamente no tiene plata?
Los comerciantes creen que ocurre lo segundo. “Yo me doy cuenta de eso porque vienen con la tarjeta y le rebota con una, con la otra... tienen todo el margen agotado”, dicen en Víctor Sport.
“Si vienen a buscar algo muy específico, lo llevan; pero nadie se deja tentar con comprarse alguna cosa que no estaba prevista”, apunta Luz, de Casa Chica.
“La gente no tiene plata, no hay dudas de eso... puede haber un pequeño sector con alguna capacidad aún, pero la general es que compran menos con las tarjetas porque tienen los límites tomados”, dice Horacio Busso, titular de la Cámara de Comercio de Córdoba.
Tal es la preocupación que hoy se reúnen en la Cámara para analizar la situación. “El año es malo y estamos muy preocupados; encima, nos vuelven a castigar con los impuestos. No tenemos más margen de que nos vuelvan a subir”, dice.
Asegura que el comercio, con octubre, acumula ya 10 meses de caída consecutiva frente a los mismos meses de 2012.
Fernando Faraco, de la Cámara de Restaurantes, Hoteles, Bares y Afines de Córdoba, también advierte sobre la pérdida de rentabilidad en su sector, que no traslada a tarifas ni a las cartas el impacto pleno de la inflación. Y reconoce que a la hora de salir a comer, todos han achicado el presupuesto.
“A un año malo, se le agregaron los dos últimos meses muy malos, según dicen todos los comerciantes, grandes y chicos”, coincide el economista Gastón Utrera. Y le pone la lupa a los salarios: “Este año será el primero de muchos en el que el salario real perderá frente a la inflación”.
Noviembre es, para muchos, un mes flojo, porque las familias se cuidan a sabiendas de que hay que hacer reservas para afrontar los gastos de diciembre. Justamente el mes al que ahora todos apuestan; porque al resto, mejor olvidarlo.
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