ROSARIO
Quedó ciego en un asalto y ahora necesita ayuda para una cirugía
Miércoles 10 de
Julio 2019
"Ahora me levanto y me acuesto contento porque sé que podría recuperar la vista", expresó Juan Silva, un joven de 23 años que hace tres perdió la vista cuando quisieron robarle la moto y le dispararon a la cara. Ese día cambió su vida. "Me arrepiento de no haberles dado la moto", confesó.
Aquella madrugada del 28 de agosto de 2016, Juan había subido a su moto para ir a la casa de su ex novia, en Fisherton.
A las 2.30 de la madrugada circulaba con su moto roja, de 150 cilindradas, por José Ingenieros y Tarragona, a dos cuadras de Juan José Paso, cuando dos hombres, también en moto, lo frenaron y lo obligaron a bajarse.
Juan recuerda que uno iba con casco y otro con capucha. Inmediatamente le empezaron a gritar que dejara la moto. La reacción del joven, de entonces 20 años, fue lanzar las llaves de su vehículo hacia una casa. Y cuando se dio vuelta le dispararon en la cara. Recibió 17 perdigones en la cabeza. Lo dejaron tirado, al igual que la moto.
Un vecino corrió a socorrerlo y fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) donde lo operaron de urgencia.
"Los médicos nos dijeron que es un milagro que esté vivo. Nos explicaron que le habían disparado con un arma casera. No le pudieron sacar todos los perdigones de la cabeza", explicó Marta, la mamá de Juan, que vende producto de limpieza en su casa. A partir de ese día, Juan no volvió a ver.
Consultó especialistas en el hospital Santa Lucía, de Buenos Aires, y también envió los estudios a otros países, uno de ellos fue China. La esperanza volvió a su vida cuando desde el gigante asiático le contestaron que podían operarlo y que tal vez podría recuperar parte de la visión.
Esta noticia llegó en febrero y le devolvió las ganas de vivir. Lo esperan el 9 de septiembre en China. A partir de entonces se armó una gran movida solidaria para llegar a juntar los 50 mil dólares que cuesta el tratamiento.
"Mandamos a China los estudios y las ecografías que me habían hecho. Allá trabajan con células madre que pueden regenerar tejidos que están muertos", explicó Juan ayer desde su casa en zona noroeste.
"En China estudian los casos que les llegan y te avisan si se puede y conviene operar allá. A mí me dijeron que sí", contó ilusionado. Espera que el tratamiento de resultado. "Ahora tenemos que juntar toda la plata", dijo. Junto con su familia trabaja a destajo para conseguir los 50.000 dólares que cuesta el tratamiento con el que podría recuperar parte de la vista.
"Quiero volver a ver la luz del día, a mi novia, a mi mamá", manifestó el joven, que pide ayuda para lograr esa cifra.
Ya se contactaron con políticos. "Tienen que responder, porque mi hijo no nació ciego, sino que perdió la vista por un hecho de inseguridad", subrayó la madre que ahora vende entradas para un recital solidario que será en los próximos días (ver aparte).
Un trabajo
Hasta el 28 de agosto de 2016 Juan trabajaba en una carnicería. Pero después del intento de robo no pudo volver.
El joven había abandonado la escuela en segundo año y había empezado a trabajar como albañil junto con su papá.
Para cuando cumpliera los 18 su papá le prometió regalarle una moto para que se pudiera mover por la ciudad, y la promesa se cumplió, dos años después, cuando logró juntar el dinero.
Pero la motocicleta 0 kilómetro le duró apenas dos meses. "En el momento del robo no la quise entregar porque sabía el valor que tenía y lo que le había costado a mi papá poder regalármela", aclaró.
La promesa de China le dio fuerzas a Juan para seguir adelante. Confesó que le gustaría poder terminar la escuela y tener un trabajo cuando recupere la vista, que espera que sea en septiembre.
A las 2.30 de la madrugada circulaba con su moto roja, de 150 cilindradas, por José Ingenieros y Tarragona, a dos cuadras de Juan José Paso, cuando dos hombres, también en moto, lo frenaron y lo obligaron a bajarse.
Juan recuerda que uno iba con casco y otro con capucha. Inmediatamente le empezaron a gritar que dejara la moto. La reacción del joven, de entonces 20 años, fue lanzar las llaves de su vehículo hacia una casa. Y cuando se dio vuelta le dispararon en la cara. Recibió 17 perdigones en la cabeza. Lo dejaron tirado, al igual que la moto.
Un vecino corrió a socorrerlo y fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) donde lo operaron de urgencia.
"Los médicos nos dijeron que es un milagro que esté vivo. Nos explicaron que le habían disparado con un arma casera. No le pudieron sacar todos los perdigones de la cabeza", explicó Marta, la mamá de Juan, que vende producto de limpieza en su casa. A partir de ese día, Juan no volvió a ver.
Consultó especialistas en el hospital Santa Lucía, de Buenos Aires, y también envió los estudios a otros países, uno de ellos fue China. La esperanza volvió a su vida cuando desde el gigante asiático le contestaron que podían operarlo y que tal vez podría recuperar parte de la visión.
Esta noticia llegó en febrero y le devolvió las ganas de vivir. Lo esperan el 9 de septiembre en China. A partir de entonces se armó una gran movida solidaria para llegar a juntar los 50 mil dólares que cuesta el tratamiento.
"Mandamos a China los estudios y las ecografías que me habían hecho. Allá trabajan con células madre que pueden regenerar tejidos que están muertos", explicó Juan ayer desde su casa en zona noroeste.
"En China estudian los casos que les llegan y te avisan si se puede y conviene operar allá. A mí me dijeron que sí", contó ilusionado. Espera que el tratamiento de resultado. "Ahora tenemos que juntar toda la plata", dijo. Junto con su familia trabaja a destajo para conseguir los 50.000 dólares que cuesta el tratamiento con el que podría recuperar parte de la vista.
"Quiero volver a ver la luz del día, a mi novia, a mi mamá", manifestó el joven, que pide ayuda para lograr esa cifra.
Ya se contactaron con políticos. "Tienen que responder, porque mi hijo no nació ciego, sino que perdió la vista por un hecho de inseguridad", subrayó la madre que ahora vende entradas para un recital solidario que será en los próximos días (ver aparte).
Un trabajo
Hasta el 28 de agosto de 2016 Juan trabajaba en una carnicería. Pero después del intento de robo no pudo volver.
El joven había abandonado la escuela en segundo año y había empezado a trabajar como albañil junto con su papá.
Para cuando cumpliera los 18 su papá le prometió regalarle una moto para que se pudiera mover por la ciudad, y la promesa se cumplió, dos años después, cuando logró juntar el dinero.
Pero la motocicleta 0 kilómetro le duró apenas dos meses. "En el momento del robo no la quise entregar porque sabía el valor que tenía y lo que le había costado a mi papá poder regalármela", aclaró.
La promesa de China le dio fuerzas a Juan para seguir adelante. Confesó que le gustaría poder terminar la escuela y tener un trabajo cuando recupere la vista, que espera que sea en septiembre.
Con información de
La Capital

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