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Afirman que Facebook y Google suponen un "peligro sistémico" para los Derechos Humanos
Viernes 22 de
Noviembre 2019
Amnistía Internacional cuestionó el modelo de negocios basado en la "vigilancia omnipresente". "Es intrínsecamente incompatible con el derecho a la privacidad y representa un peligro sistémico para diversos derechos más, como la libertad de opinión y de expresión, la libertad de pensamiento y el derecho a la igualdad y a no sufrir discriminación".
El modelo de negocios de Facebook y Google, basado en la "vigilancia omnipresente", representa un "peligro sistémico para los derechos humanos" de miles de millones de personas, advirtió hoy Amnistía Internacional (AI), que describió el mecanismo de las dos empresas como "intrínsecamente incompatible con el derecho a la privacidad".
"Es intrínsecamente incompatible con el derecho a la privacidad y representa un peligro sistémico para diversos derechos más, como la libertad de opinión y de expresión, la libertad de pensamiento y el derecho a la igualdad y a no sufrir discriminación", advirtió la ONG en un informe fechado este viernes.
El reporte "Gigantes de la vigilancia" analiza el seguimiento que ambas gigantes tecnológicas realizan sobre los datos de los miles de millones de usuarios de sus plataformas -que además del buscador y la red social incluyen a Instagram, YouTube y WhatsApp, entre otras- y concluye que esta actividad supone un peligro "sin precedentes".
"Google y Facebook dominan actualmente nuestra vida, pues acumulan un poder sin igual sobre el mundo digital por medio de la recopilación y monetización de los datos personales de miles de millones de personas. Su control insidioso de nuestras vidas digitales menoscaba la esencia misma de la privacidad y es uno de los problemas de derechos humanos que definen nuestra época", sostuvo Kumi Naidoo, secretario general de AI.
"Para proteger nuestros valores humanos básicos ‘dignidad, autonomía y privacidad’ en la era digital es necesaria una transformación radical del modo en que las grandes empresas tecnológicas desarrollan sus actividades a fin de dar paso a una Internet basada en los derechos humanos", consideró en la presentación del informe.
El modelo de negocio de estas empresas, según lo describe AI, consiste en ofrecerle a las personas sus servicios de forma gratuita a cambio de gestionar los "datos personales íntimos" que los usuarios ceden al utilizar cada una de las plataformas de estas dos gigantes.
El circuito se completa con el uso de sistemas algorítmicos que procesan "volúmenes inmensos" de datos para inferir características "increíblemente detalladas" de las personas y conformar sus vivencias online; con esta materia prima, los anunciantes pagan a Facebook y Google para dirigirse a la gente con anuncios o mensajes específicos, en función de sus gustos e intereses.
Esa entrega de datos se traduce en un rastreo continuo en la web "y en el mundo físico también, por medio, por ejemplo, de dispositivos conectados", subraya el trabajo.
Amnistía Internacional recordó que el escándalo de Cambridge Analytica en 2018 puso de manifiesto la facilidad con que puede hacerse "uso indebido" de los datos de las personas de manera imprevista para "manipularlas e influir" en ellas.
"Ya hemos visto que la enorme arquitectura publicitaria de Google y Facebook es un arma muy potente si cae en malas manos. No sólo puede hacerse uso indebido de ella con fines políticos, de consecuencias potencialmente desastrosas para la sociedad, sino que también permite todo tipo de nuevas tácticas publicitarias oportunistas, que hacen presa, por ejemplo, en personas vulnerables debido a enfermedades, problemas de salud mental o adiciones", criticó Naidoo. Y advirtió que "como estos anuncios están adaptados a nuestra persona, eluden el escrutinio público".
La investigación reconoce que otras grandes empresas tecnológicas, como Apple, Amazon y Microsoft, acumularon "considerable poder" en otras esferas, pero señala que Facebook y Google son las que "se han vuelto esenciales para nuestra forma de relacionarnos e interactuar", al punto de convertirse en una "nueva plaza pública global".
"Ha llegado la hora de reclamar este espacio público vital para todas las personas, no para unas cuantas empresas poderosas y que no rinden cuentas de Silicon Valley", recomendó la ONG a los gobiernos.
"Es intrínsecamente incompatible con el derecho a la privacidad y representa un peligro sistémico para diversos derechos más, como la libertad de opinión y de expresión, la libertad de pensamiento y el derecho a la igualdad y a no sufrir discriminación", advirtió la ONG en un informe fechado este viernes.
El reporte "Gigantes de la vigilancia" analiza el seguimiento que ambas gigantes tecnológicas realizan sobre los datos de los miles de millones de usuarios de sus plataformas -que además del buscador y la red social incluyen a Instagram, YouTube y WhatsApp, entre otras- y concluye que esta actividad supone un peligro "sin precedentes".
"Google y Facebook dominan actualmente nuestra vida, pues acumulan un poder sin igual sobre el mundo digital por medio de la recopilación y monetización de los datos personales de miles de millones de personas. Su control insidioso de nuestras vidas digitales menoscaba la esencia misma de la privacidad y es uno de los problemas de derechos humanos que definen nuestra época", sostuvo Kumi Naidoo, secretario general de AI.
"Para proteger nuestros valores humanos básicos ‘dignidad, autonomía y privacidad’ en la era digital es necesaria una transformación radical del modo en que las grandes empresas tecnológicas desarrollan sus actividades a fin de dar paso a una Internet basada en los derechos humanos", consideró en la presentación del informe.
El modelo de negocio de estas empresas, según lo describe AI, consiste en ofrecerle a las personas sus servicios de forma gratuita a cambio de gestionar los "datos personales íntimos" que los usuarios ceden al utilizar cada una de las plataformas de estas dos gigantes.
El circuito se completa con el uso de sistemas algorítmicos que procesan "volúmenes inmensos" de datos para inferir características "increíblemente detalladas" de las personas y conformar sus vivencias online; con esta materia prima, los anunciantes pagan a Facebook y Google para dirigirse a la gente con anuncios o mensajes específicos, en función de sus gustos e intereses.
Esa entrega de datos se traduce en un rastreo continuo en la web "y en el mundo físico también, por medio, por ejemplo, de dispositivos conectados", subraya el trabajo.
Amnistía Internacional recordó que el escándalo de Cambridge Analytica en 2018 puso de manifiesto la facilidad con que puede hacerse "uso indebido" de los datos de las personas de manera imprevista para "manipularlas e influir" en ellas.
"Ya hemos visto que la enorme arquitectura publicitaria de Google y Facebook es un arma muy potente si cae en malas manos. No sólo puede hacerse uso indebido de ella con fines políticos, de consecuencias potencialmente desastrosas para la sociedad, sino que también permite todo tipo de nuevas tácticas publicitarias oportunistas, que hacen presa, por ejemplo, en personas vulnerables debido a enfermedades, problemas de salud mental o adiciones", criticó Naidoo. Y advirtió que "como estos anuncios están adaptados a nuestra persona, eluden el escrutinio público".
La investigación reconoce que otras grandes empresas tecnológicas, como Apple, Amazon y Microsoft, acumularon "considerable poder" en otras esferas, pero señala que Facebook y Google son las que "se han vuelto esenciales para nuestra forma de relacionarnos e interactuar", al punto de convertirse en una "nueva plaza pública global".
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Con información de
Ámbito
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