Moyano intenta sumar al sindicalismo oficialista
Sábado 28 de
Diciembre 2013

Volvió a mostrarse con Micheli en un acto por los jubilados; señales a los gremios aliados al Gobierno
Ni Hugo Moyano ni Pablo Micheli dieron aún por terminado el año. Antes de tomarse unos días de descanso en la quinta familiar de Ituzaingó y en la ciudad de Junín, respectivamente, los referentes del sindicalismo opositor compartieron ayer un reclamo para impulsar un reajuste de $ 900 para jubilados y pensionados.
Detrás del pedido por actualizar el monto de las jubilaciones, hubo, además, otra intención: tomar la iniciativa en reivindicaciones de alto impacto público e intentar sumar al reclamo a sectores del gremialismo más cercano a la Casa Rosada.
"Hubiera sido bueno que estén acá, compartiendo este pedido por los jubilados, todas las centrales obreras. Debemos estar todos en un mismo lugar para resolver los problemas que se avecinan", dijo Micheli, durante un acto en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. Lo rodeaban Moyano, un puñado de jerárquicos de la CGT y la CTA disidentes, y el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino.
Después de algunos desencuentros, Moyano y Micheli escenificaron ayer la vigencia de su alianza. Y apuestan a incorporar a otras fuerzas ante la incertidumbre inflacionaria y los riesgos que puedan ocasionar la caída del empleo y de las producciones, según la enumeración de preocupaciones que hicieron las dos centrales.
"El Gobierno está en un barco sin timón. Perdió la brújula", alertó Moyano. En los últimos días, hubo furtivos acercamientos entre empinados dirigentes de la CGT opositora y de la oficialista. En algunos casos, los mensajes fueron apenas intercambios de saludos y buenos deseos por la Navidad. Puro protocolo. Pero también hubo otros en los que se cruzaron promesas "de forzar una unidad" porque "el país está complicado", según pudo comprobar LA NACION a partir de un ida y vuelta de mensajes de texto entre dos gremialistas.
EVALÚAN UNA MEDIDA
Con el fin de año encima, difícilmente "la unidad en la acción" que sellaron Moyano y Micheli se traduzca a la brevedad en un hecho concreto. "Enero y febrero van a ser meses más calientes, y no será por el calor. Se adelantarán las negociaciones salariales y crecerá la conflictividad. Por ahora, no hay una movilización prevista, pero seguramente sí más adelante", anticipó Micheli.
Dependerá de cómo se desarrollen los acontecimientos, pero ya habría un principio de acuerdo para impulsar una movilización conjunta a fines de febrero o inicios de marzo. En algo de eso avanzaron ayer de manera informal tras el reclamo por los jubilados. La reunión en la Defensoría del Pueblo no se extendió porque Moyano cargaba con cierto apuro. Rayaba el mediodía y en la Federación de Camioneros lo esperaban cientos de afiliados para un asado de fin de año.
Otro de los desafíos del sindicalismo opositor será presionar para que el Gobierno los convoque a la mesa de diálogo que reactivó recientemente con gremios aliados y las principales cámaras empresariales.
"Que la Presidenta revise quién quiere que sean los titulares y quién quiere que sean los suplentes en esta nueva lógica. Tendrá que escuchar a todos. Si lo ha hecho con [Mauricio] Macri, ¿por qué no lo puede hacer con sectores como el de Moyano, que la acompañó gran parte de todo este proceso?", dijo el moyanista Juan Carlos Schmid, en una entrevista en el portal www.lapoliticaonline.com .
Según dos dirigentes de la CGT, hubo un pedido directo al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, para no ser más excluidos.
Micheli también reclamó por la ausencia de los disidentes de las convocatorias del Gobierno. "Sería bueno que llamen a todos los sectores al Consejo del Salario porque los montos que se definen para el salario mínimo están lejos de la realidad", objetó el líder de la CTA.
Desde que se quebró en dos la CTA, en 2010, y desde que Moyano rompió su alianza con el kirchnerismo, a fines de 2011, el Gobierno eligió a la CTA de Hugo Yasky y a la CGT de Antonio Caló como sus exclusivos interlocutores con el movimiento obrero. Los excluidos, otra vez, insisten en ser escuchados..
"Hubiera sido bueno que estén acá, compartiendo este pedido por los jubilados, todas las centrales obreras. Debemos estar todos en un mismo lugar para resolver los problemas que se avecinan", dijo Micheli, durante un acto en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. Lo rodeaban Moyano, un puñado de jerárquicos de la CGT y la CTA disidentes, y el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino.
Después de algunos desencuentros, Moyano y Micheli escenificaron ayer la vigencia de su alianza. Y apuestan a incorporar a otras fuerzas ante la incertidumbre inflacionaria y los riesgos que puedan ocasionar la caída del empleo y de las producciones, según la enumeración de preocupaciones que hicieron las dos centrales.
"El Gobierno está en un barco sin timón. Perdió la brújula", alertó Moyano. En los últimos días, hubo furtivos acercamientos entre empinados dirigentes de la CGT opositora y de la oficialista. En algunos casos, los mensajes fueron apenas intercambios de saludos y buenos deseos por la Navidad. Puro protocolo. Pero también hubo otros en los que se cruzaron promesas "de forzar una unidad" porque "el país está complicado", según pudo comprobar LA NACION a partir de un ida y vuelta de mensajes de texto entre dos gremialistas.
EVALÚAN UNA MEDIDA
Con el fin de año encima, difícilmente "la unidad en la acción" que sellaron Moyano y Micheli se traduzca a la brevedad en un hecho concreto. "Enero y febrero van a ser meses más calientes, y no será por el calor. Se adelantarán las negociaciones salariales y crecerá la conflictividad. Por ahora, no hay una movilización prevista, pero seguramente sí más adelante", anticipó Micheli.
Dependerá de cómo se desarrollen los acontecimientos, pero ya habría un principio de acuerdo para impulsar una movilización conjunta a fines de febrero o inicios de marzo. En algo de eso avanzaron ayer de manera informal tras el reclamo por los jubilados. La reunión en la Defensoría del Pueblo no se extendió porque Moyano cargaba con cierto apuro. Rayaba el mediodía y en la Federación de Camioneros lo esperaban cientos de afiliados para un asado de fin de año.
Otro de los desafíos del sindicalismo opositor será presionar para que el Gobierno los convoque a la mesa de diálogo que reactivó recientemente con gremios aliados y las principales cámaras empresariales.
"Que la Presidenta revise quién quiere que sean los titulares y quién quiere que sean los suplentes en esta nueva lógica. Tendrá que escuchar a todos. Si lo ha hecho con [Mauricio] Macri, ¿por qué no lo puede hacer con sectores como el de Moyano, que la acompañó gran parte de todo este proceso?", dijo el moyanista Juan Carlos Schmid, en una entrevista en el portal www.lapoliticaonline.com .
Según dos dirigentes de la CGT, hubo un pedido directo al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, para no ser más excluidos.
Micheli también reclamó por la ausencia de los disidentes de las convocatorias del Gobierno. "Sería bueno que llamen a todos los sectores al Consejo del Salario porque los montos que se definen para el salario mínimo están lejos de la realidad", objetó el líder de la CTA.
Desde que se quebró en dos la CTA, en 2010, y desde que Moyano rompió su alianza con el kirchnerismo, a fines de 2011, el Gobierno eligió a la CTA de Hugo Yasky y a la CGT de Antonio Caló como sus exclusivos interlocutores con el movimiento obrero. Los excluidos, otra vez, insisten en ser escuchados..

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