En la Argentina, las mujeres enfrentan un mayor nivel de desempleo y precarización laboral
Por:
Ismael Bermúdez
Viernes 24 de
Julio 2020
Lo confirma un estudio de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía. La brecha de ingersos es del 27%.
“En la Argentina, las mujeres enfrentan mayores niveles de desempleo y de precarización laboral que los varones. La brecha de ingresos es de 27,7% y aumenta cuando se trata de trabajos informales, alcanzando el 36,8%”, según un informe de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía.
El informe señala que la principal ocupación de las mujeres en la Argentina es el servicio doméstico. Una de cada cinco trabajadoras se desempeña en casas particulares. Y el 76% de las trabajadoras domésticas no tiene descuento jubilatorio ni todos los otros beneficios que sí perciben las personas con trabajos formales (licencia por enfermedad, vacaciones pagas, aguinaldo, entre otros).
De este modo es el sector que presenta el mayor nivel de informalidad en la economía del país. “Quienes se dedican a esta actividad perciben en promedio $ 8.591,80, se trata del salario promedio más bajo de todo el mercado de trabajo (aproximadamente la mitad de un Salario Mínimo, Vital y Móvil)”, precisa el informe.
En la estructura laboral, las mujeres ocupan puestos de trabajo inferiores a los varones. Así, la desigual inserción de las mujeres a lo largo de su vida laboral, la asimetría en la carga de tareas domésticas y de cuidados no remunerados y la evasión previsional de los empleadores redundan en que la mayor parte de las trabajadoras no cuente con los años de aportes suficientes para acceder a una jubilación.
Como consecuencia de esto, de acuerdo a los datos del Boletín Estadístico de la Seguridad Social solo el 11,2% de las mujeres en edad jubilatoria (entre 55 y 59 años) cuentan con más de 20 años de aportes. Esto significa que cuando cumplan los 60 años (edad requerida para jubilarse) solo 1 de cada 10 mujeres podría hacerlo, salvo que se extienda o se apruebe una nueva moratoria.
Actualmente, el 85% de las trabajadoras jubiladas lo hizo a través de una moratoria jubilatoria. “De este modo, las moratorias previsionales son la principal vía de acceso de las mujeres a la jubilación. Cuando se observa el conjunto de las personas que accede a una jubilación con moratoria, el 87,2% se corresponde con los haberes mínimos y el 67,3% de quienes perciben las jubilaciones mínimas son mujeres. Esto genera una brecha de ingresos jubilatorios entre varones y mujeres que alcanza el 34%”, dice el Informe.
Según el Indec, las mujeres entre 55 y 59 años suman 1.095.777. De ese total, de acuerdo a los registros de la Seguridad Social nacional, 122.846 cuentan con más de 20 años de aportes y si continúan aportando podrían reunir los requisitos de edad (60 años) y años de aportes (30 años) para acceder a la jubilación.
De aquí se desprende que, aunque más de 950.000 con entre 55 y 59 años empiecen o sigan aportando, no alcanzarán a reunir los requisitos jubilatorios, salvo si justifican los años faltantes a través de una moratoria.
Por todo esto no llama la atención que de acuerdo a datos provistos por Anses, el 88,7% de las personas beneficiarias del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) son trabajadores informales o desocupados sin seguro o prestación de desempleo. La informalidad laboral es más marcada en las mujeres que en los varones (38,2% versus 33,9%) producto de la inserción desigual que unas y otros tienen en el mercado de trabajo, precisa el informe.
El informe señala que la principal ocupación de las mujeres en la Argentina es el servicio doméstico. Una de cada cinco trabajadoras se desempeña en casas particulares. Y el 76% de las trabajadoras domésticas no tiene descuento jubilatorio ni todos los otros beneficios que sí perciben las personas con trabajos formales (licencia por enfermedad, vacaciones pagas, aguinaldo, entre otros).
De este modo es el sector que presenta el mayor nivel de informalidad en la economía del país. “Quienes se dedican a esta actividad perciben en promedio $ 8.591,80, se trata del salario promedio más bajo de todo el mercado de trabajo (aproximadamente la mitad de un Salario Mínimo, Vital y Móvil)”, precisa el informe.
En la estructura laboral, las mujeres ocupan puestos de trabajo inferiores a los varones. Así, la desigual inserción de las mujeres a lo largo de su vida laboral, la asimetría en la carga de tareas domésticas y de cuidados no remunerados y la evasión previsional de los empleadores redundan en que la mayor parte de las trabajadoras no cuente con los años de aportes suficientes para acceder a una jubilación.
Como consecuencia de esto, de acuerdo a los datos del Boletín Estadístico de la Seguridad Social solo el 11,2% de las mujeres en edad jubilatoria (entre 55 y 59 años) cuentan con más de 20 años de aportes. Esto significa que cuando cumplan los 60 años (edad requerida para jubilarse) solo 1 de cada 10 mujeres podría hacerlo, salvo que se extienda o se apruebe una nueva moratoria.
Actualmente, el 85% de las trabajadoras jubiladas lo hizo a través de una moratoria jubilatoria. “De este modo, las moratorias previsionales son la principal vía de acceso de las mujeres a la jubilación. Cuando se observa el conjunto de las personas que accede a una jubilación con moratoria, el 87,2% se corresponde con los haberes mínimos y el 67,3% de quienes perciben las jubilaciones mínimas son mujeres. Esto genera una brecha de ingresos jubilatorios entre varones y mujeres que alcanza el 34%”, dice el Informe.
Según el Indec, las mujeres entre 55 y 59 años suman 1.095.777. De ese total, de acuerdo a los registros de la Seguridad Social nacional, 122.846 cuentan con más de 20 años de aportes y si continúan aportando podrían reunir los requisitos de edad (60 años) y años de aportes (30 años) para acceder a la jubilación.
De aquí se desprende que, aunque más de 950.000 con entre 55 y 59 años empiecen o sigan aportando, no alcanzarán a reunir los requisitos jubilatorios, salvo si justifican los años faltantes a través de una moratoria.
Por todo esto no llama la atención que de acuerdo a datos provistos por Anses, el 88,7% de las personas beneficiarias del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) son trabajadores informales o desocupados sin seguro o prestación de desempleo. La informalidad laboral es más marcada en las mujeres que en los varones (38,2% versus 33,9%) producto de la inserción desigual que unas y otros tienen en el mercado de trabajo, precisa el informe.
Con información de
Aire de Santa Fe

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