Plazos fijos: la tasa mínima pierde por primera vez contra la inflación
Jueves 15 de
Octubre 2020

Desde mayo, los depósitos a plazo se habían disparado por el rendimiento garantizado que dispuso el Banco Central.
Los viejos plazos fijos, sostenidos por la demanda artificial que crea el cepo, reclutaron ahorristas como pocos durante la pandemia, atraídos por la novedad de la tasa mínima que impuso el Banco Central.
Un rendimiento garantizado, que se fue actualizando, y que apenas empataba con los precios, preservando el poder de compra. Pero en septiembre, por primera vez, aunque por muy poco, se quedó corto.
Fue a comienzos de agosto que entró en vigencia la tasa mínima revisada del 33% que rige hoy. De ahí resulta el 2,75% mensual que obtiene el ahorrista, rara vez proclive a aventurarse más allá de los 30 días al hacer una colocación en el banco.
Con la inflación del mes pasado de 2,8% quedó levemente por debajo del incremento de los costos, a contramano de lo que había ocurrido en agosto con un IPC de 2,7%. En todo caso, raspando.
Pero los ahorristas generaron un aluvión de pesos. Desde mayo, los plazos fijos crecieron 50%, esto es, unos $ 736.000 millones en cinco meses, por lo que hoy suman más de $ 2,13 billones.
Los incrementos mensuales se mantuvieron firmes, aunque siempre levemente por encima los meses con el incentivo del ajuste de tasa. En septiembre, volvieron a los niveles de suba de mayo, cerca de los $ 125.000 millones, mientras que el pico fue en junio con unos $ 193.000 millones.
La tasa mínima se estableció a mediados de abril pero fue recién en mayo que se aplicó en forma general para individuos y empresas y sin límites de monto.
Tuvo, desde entonces, ajustes paulatinos que la llevaron del 26,6% al 30% en junio y finalmente al 33% en septiembre. En esta última actualización, la mejora alcanza sólo a los minoristas y por depósitos de hasta $ 1 millón.
Recientemente la entidad que preside Miguel Pesce dispuso una reducción de un punto porcentual del rendimiento de la Leliq, que permanecía congelada desde marzo, llevándola al 37% nominal anual.
Pero se encargó de alterar el coeficiente que determina la tasa mínima para que no se viera modificada. Así, ahora equivale al 89,35% del rendimiento de la Leliq.
Pero muchos creen que pronto tendrá que haber algún retoque de tasas para retener a los ahorristas, si bien es cierto que el consenso del mercado viene sobrestimando los números de inflación.
Según el REM, un sondeo que releva las expectativas de consultoras y economistas, se proyectaba 3% para septiembre (fue 2,8%), mientras que los pronósticos son de 3,5% en octubre, 3,8% en noviembre y 4% en diciembre.
En ese sentido, Juan Paolicchi, analista de Eco Go, explica: "Si el Banco Central quiere desincentivar la demanda de dólares al menos marginalmente debería preocuparse por subir la tasa por encima de la inflación".
Otro punto central es que el argentino no mide la tasa contra la inflación, o en todo caso, lo hace contra la inflación y contra el dólar. Hasta ahora la tasa mínima se alineó con el movimiento del tipo de cambio mensual (2,7% en septiembre).
Pero con el cambio de esquema cambiario, que apunta a darle más imprevisibilidad a la variación de la moneda (devaluación con volatilidad), puede que el deslizamiento se acelere.
Un rendimiento garantizado, que se fue actualizando, y que apenas empataba con los precios, preservando el poder de compra. Pero en septiembre, por primera vez, aunque por muy poco, se quedó corto.
Fue a comienzos de agosto que entró en vigencia la tasa mínima revisada del 33% que rige hoy. De ahí resulta el 2,75% mensual que obtiene el ahorrista, rara vez proclive a aventurarse más allá de los 30 días al hacer una colocación en el banco.
Con la inflación del mes pasado de 2,8% quedó levemente por debajo del incremento de los costos, a contramano de lo que había ocurrido en agosto con un IPC de 2,7%. En todo caso, raspando.
Pero los ahorristas generaron un aluvión de pesos. Desde mayo, los plazos fijos crecieron 50%, esto es, unos $ 736.000 millones en cinco meses, por lo que hoy suman más de $ 2,13 billones.
Los incrementos mensuales se mantuvieron firmes, aunque siempre levemente por encima los meses con el incentivo del ajuste de tasa. En septiembre, volvieron a los niveles de suba de mayo, cerca de los $ 125.000 millones, mientras que el pico fue en junio con unos $ 193.000 millones.
La tasa mínima se estableció a mediados de abril pero fue recién en mayo que se aplicó en forma general para individuos y empresas y sin límites de monto.
Tuvo, desde entonces, ajustes paulatinos que la llevaron del 26,6% al 30% en junio y finalmente al 33% en septiembre. En esta última actualización, la mejora alcanza sólo a los minoristas y por depósitos de hasta $ 1 millón.
Recientemente la entidad que preside Miguel Pesce dispuso una reducción de un punto porcentual del rendimiento de la Leliq, que permanecía congelada desde marzo, llevándola al 37% nominal anual.
Pero se encargó de alterar el coeficiente que determina la tasa mínima para que no se viera modificada. Así, ahora equivale al 89,35% del rendimiento de la Leliq.
Pero muchos creen que pronto tendrá que haber algún retoque de tasas para retener a los ahorristas, si bien es cierto que el consenso del mercado viene sobrestimando los números de inflación.
Según el REM, un sondeo que releva las expectativas de consultoras y economistas, se proyectaba 3% para septiembre (fue 2,8%), mientras que los pronósticos son de 3,5% en octubre, 3,8% en noviembre y 4% en diciembre.
En ese sentido, Juan Paolicchi, analista de Eco Go, explica: "Si el Banco Central quiere desincentivar la demanda de dólares al menos marginalmente debería preocuparse por subir la tasa por encima de la inflación".
Otro punto central es que el argentino no mide la tasa contra la inflación, o en todo caso, lo hace contra la inflación y contra el dólar. Hasta ahora la tasa mínima se alineó con el movimiento del tipo de cambio mensual (2,7% en septiembre).
Pero con el cambio de esquema cambiario, que apunta a darle más imprevisibilidad a la variación de la moneda (devaluación con volatilidad), puede que el deslizamiento se acelere.
Con información de
Clarín

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