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Un 76 % de los secundarios no tiene centro de estudiantes
Viernes 06 de
Junio 2014
De un total de 822 escuelas, sólo 201 cuenta con ese ámbito de participación estudiantil. Un especialista de Flacso asegura que los jóvenes se acercan a la política de otra forma, por ejemplo, involucrándose en campañas solidarias.
Un 76 % de las escuelas secundarias y de los institutos superiores de la provincia tanto públicos como privados (621 establecimientos) no cuenta con centros de estudiantes, mientras que 201 instituciones educativas sí poseen estos espacios formales de representación del alumnado, lo que representa sólo un 24 %.
El dato fue aportado por el director provincial de Políticas de Juventud, Julio Garibaldi, en base a un relevamiento preliminar realizado por el Ministerio de Educación de la provincia. Ahora se está elaborando un registro más preciso, escuela por escuela, a partir de las disposiciones de la Ley Nº 13.392 que habilita y regula la organización de centros de estudiantes en Santa Fe.
La normativa fue sancionada en 2013 y define a estos espacios como “el órgano natural de representación, participación, discusión y organización de los estudiantes de un establecimiento educativo para la defensa y protección de sus derechos”.
Garibaldi aclaró que la ley no es coercitiva, es decir, no obliga a la escuela a crear un centro de estudiantes pero garantiza su funcionamiento en aquellos establecimientos donde los alumnos tengan iniciativa y quieran organizarse. En cuanto al bajo número relevado, reconoció que “indudablemente falta mucho camino por recorrer, pero también tenemos que tener en cuenta que existen otras formas de participación de los chicos como las Ruedas de Convivencia, que es otro formato de debate para los estudiantes”.
Ante la puesta en vigencia de la ley, el Gabinete Joven provincial impulsa acciones para fomentar el diálogo y la participación de los estudiantes en las secundarias e institutos terciarios. Con ese propósito, ayer se realizó en Santa Fe un café-debate sobre “Participación y política en la escuela”, a cargo de Pedro Núñez, doctor en Ciencias Sociales e investigador de Flacso. El especialista dialogó unos minutos con El Litoral antes de la charla que ofreció en el aula Moreno de la Facultad de Derecho de la UNL.
Participación juvenil
—¿Cómo aborda la participación estudiantil en su libro “La política en la escuela”?
—El libro reúne un conjunto de investigaciones que se vienen realizando desde el Área de Educación de Flacso acerca del cruce entre juventudes, escuelas secundarias y política. Entendemos a la política en la escuela de una manera muy amplia, mirando los canales institucionales o formales de participación -como son los centros de estudiantes-, pero también entendiendo que la política se hace presente de otra forma. Hoy podemos decir que los jóvenes tienen modelos de participación más vinculados a hechos concretos, a involucrarse con algo específico, que los interpela en ese momento.
—¿A través de una campaña solidaria, por ejemplo?
—Puede ser una campaña solidaria, una actividad ambiental, el arreglo de una plaza, clases de apoyo entre ellos. En las investigaciones preguntamos cuáles son las funciones que tiene que tener un centro de estudiantes y aparecieron respuestas como: arreglar la escuela, colaborar y dar apoyo escolar, generar más diálogo entre alumnos y docentes. Todo esto tiene que ver con el deseo de que la secundaria se convierta en una experiencia gratificante para ellos. Que estar en la escuela conlleve la posibilidad de expresarse, de ser reconocido, de aprender sobre sus derechos, de poder ejercer su voz, sea hablando o a través de un graffiti.
—¿Reconocen los adolescentes la importancia de los centros de estudiantes como órgano de participación?
—La situación es heterogénea porque nuestra sociedad es muy amplia. Contamos con escuelas donde están presentes los centros de estudiantes; generalmente son instituciones tradicionales con fuerte historia de participación política a lo largo de distintas generaciones. Y en otras donde aparece sólo la figura del delegado de curso, de grupos específicos u otras formas de organización juvenil. Por eso es importante fomentar las distintas maneras de participación de los jóvenes, sea a través de mecanismos formales o de otras formas de expresarse. De todas maneras, no es lo mismo contar con un centro de estudiantes que no tenerlo. La única manera de lograr que los jóvenes se sostengan en la escolarización, que sientan efectivamente que la educación es un derecho, es que sean reconocidos en la escuela. Y la política tiene ahí mucho para aportar, porque precisamente permite generar esta sensación de pertenecer, de ser reconocidos.
Estereotipos y autoridad
—Hay preconceptos instalados socialmente del estilo: “El que participa de un centro de estudiantes es un vago y no estudia”. ¿Se encontraron con estos estereotipos en sus estudios?
—Lo que encontramos en algunas investigaciones es que así como hay muchos estilos juveniles, con la política pasa algo parecido. Generalmente se tiende a vincular a los que participan en los centros de estudiantes más con el look del hippie. Pero esto no es necesariamente así. Justamente, un centro de estudiantes, como cualquier otro grupo que organicen los jóvenes, lo que permite es que se encuentren personas que tienen estilos e ideas distintas, que viven en barrios diferentes y compartan un mismo espacio. Eso enriquece a nuestra sociedad.
—¿Cómo ven las autoridades escolares a los centros de estudiantes? ¿Se sienten amenazadas, le tienen miedo a la organización de los alumnos?
—Lamentablemente en muchas instituciones persiste una mirada que tiende a desconocer la voz y participación de los jóvenes. Es paradójico porque los adultos nos llenamos la boca diciendo que queremos que los jóvenes participen, y luego ellos vienen con algún reclamo o una idea, y generamos otra vez la distancia porque sentimos un cuestionamiento a la figura de autoridad. Lo importante es generar un diálogo entre las generaciones y no instalar imágenes negativas de los jóvenes porque su estigmatización y discriminación genera obstáculos e instala la idea de que jóvenes y adultos nunca podremos formar parte de lo mismo. Igual, estamos llenos de experiencias en distintos lugares del país donde los equipos directivos abren las escuelas, generan la posibilidad de circulación y de apropiación de los jóvenes, haya o no centros de estudiantes. Lo importante es que los jóvenes se sientan parte.
El dato fue aportado por el director provincial de Políticas de Juventud, Julio Garibaldi, en base a un relevamiento preliminar realizado por el Ministerio de Educación de la provincia. Ahora se está elaborando un registro más preciso, escuela por escuela, a partir de las disposiciones de la Ley Nº 13.392 que habilita y regula la organización de centros de estudiantes en Santa Fe.
La normativa fue sancionada en 2013 y define a estos espacios como “el órgano natural de representación, participación, discusión y organización de los estudiantes de un establecimiento educativo para la defensa y protección de sus derechos”.
Garibaldi aclaró que la ley no es coercitiva, es decir, no obliga a la escuela a crear un centro de estudiantes pero garantiza su funcionamiento en aquellos establecimientos donde los alumnos tengan iniciativa y quieran organizarse. En cuanto al bajo número relevado, reconoció que “indudablemente falta mucho camino por recorrer, pero también tenemos que tener en cuenta que existen otras formas de participación de los chicos como las Ruedas de Convivencia, que es otro formato de debate para los estudiantes”.
Ante la puesta en vigencia de la ley, el Gabinete Joven provincial impulsa acciones para fomentar el diálogo y la participación de los estudiantes en las secundarias e institutos terciarios. Con ese propósito, ayer se realizó en Santa Fe un café-debate sobre “Participación y política en la escuela”, a cargo de Pedro Núñez, doctor en Ciencias Sociales e investigador de Flacso. El especialista dialogó unos minutos con El Litoral antes de la charla que ofreció en el aula Moreno de la Facultad de Derecho de la UNL.
Participación juvenil
—¿Cómo aborda la participación estudiantil en su libro “La política en la escuela”?
—El libro reúne un conjunto de investigaciones que se vienen realizando desde el Área de Educación de Flacso acerca del cruce entre juventudes, escuelas secundarias y política. Entendemos a la política en la escuela de una manera muy amplia, mirando los canales institucionales o formales de participación -como son los centros de estudiantes-, pero también entendiendo que la política se hace presente de otra forma. Hoy podemos decir que los jóvenes tienen modelos de participación más vinculados a hechos concretos, a involucrarse con algo específico, que los interpela en ese momento.
—¿A través de una campaña solidaria, por ejemplo?
—Puede ser una campaña solidaria, una actividad ambiental, el arreglo de una plaza, clases de apoyo entre ellos. En las investigaciones preguntamos cuáles son las funciones que tiene que tener un centro de estudiantes y aparecieron respuestas como: arreglar la escuela, colaborar y dar apoyo escolar, generar más diálogo entre alumnos y docentes. Todo esto tiene que ver con el deseo de que la secundaria se convierta en una experiencia gratificante para ellos. Que estar en la escuela conlleve la posibilidad de expresarse, de ser reconocido, de aprender sobre sus derechos, de poder ejercer su voz, sea hablando o a través de un graffiti.
—¿Reconocen los adolescentes la importancia de los centros de estudiantes como órgano de participación?
—La situación es heterogénea porque nuestra sociedad es muy amplia. Contamos con escuelas donde están presentes los centros de estudiantes; generalmente son instituciones tradicionales con fuerte historia de participación política a lo largo de distintas generaciones. Y en otras donde aparece sólo la figura del delegado de curso, de grupos específicos u otras formas de organización juvenil. Por eso es importante fomentar las distintas maneras de participación de los jóvenes, sea a través de mecanismos formales o de otras formas de expresarse. De todas maneras, no es lo mismo contar con un centro de estudiantes que no tenerlo. La única manera de lograr que los jóvenes se sostengan en la escolarización, que sientan efectivamente que la educación es un derecho, es que sean reconocidos en la escuela. Y la política tiene ahí mucho para aportar, porque precisamente permite generar esta sensación de pertenecer, de ser reconocidos.
Estereotipos y autoridad
—Hay preconceptos instalados socialmente del estilo: “El que participa de un centro de estudiantes es un vago y no estudia”. ¿Se encontraron con estos estereotipos en sus estudios?
—Lo que encontramos en algunas investigaciones es que así como hay muchos estilos juveniles, con la política pasa algo parecido. Generalmente se tiende a vincular a los que participan en los centros de estudiantes más con el look del hippie. Pero esto no es necesariamente así. Justamente, un centro de estudiantes, como cualquier otro grupo que organicen los jóvenes, lo que permite es que se encuentren personas que tienen estilos e ideas distintas, que viven en barrios diferentes y compartan un mismo espacio. Eso enriquece a nuestra sociedad.
—¿Cómo ven las autoridades escolares a los centros de estudiantes? ¿Se sienten amenazadas, le tienen miedo a la organización de los alumnos?
—Lamentablemente en muchas instituciones persiste una mirada que tiende a desconocer la voz y participación de los jóvenes. Es paradójico porque los adultos nos llenamos la boca diciendo que queremos que los jóvenes participen, y luego ellos vienen con algún reclamo o una idea, y generamos otra vez la distancia porque sentimos un cuestionamiento a la figura de autoridad. Lo importante es generar un diálogo entre las generaciones y no instalar imágenes negativas de los jóvenes porque su estigmatización y discriminación genera obstáculos e instala la idea de que jóvenes y adultos nunca podremos formar parte de lo mismo. Igual, estamos llenos de experiencias en distintos lugares del país donde los equipos directivos abren las escuelas, generan la posibilidad de circulación y de apropiación de los jóvenes, haya o no centros de estudiantes. Lo importante es que los jóvenes se sientan parte.
Con información de
ellitoral
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